3. Intro. H. Iglesia. Patrología posnicena. Escuela de Antioquía.
3. Introducción a la Historia de la Iglesia desde la Patrología  

PATROLOGÍA POSNICENA. ESCUELA DE ANTIOQUÍA.

Los autores de la Escuela Antioquena, diferentes a esos alejandrinos, tenían como ciudad sede Antioquía de Siria. Antioquía tenía en su haber el ser la primera ciudad donde a los seguidores de Cristo se les dio el nombre de cristianos. En esta ciudad presidió la comunidad San Pedro, dejando como seguidor a San Ignacio de Antioquía (padre apostólico ya estudiado). Era una ciudad con una importante tradición creyente, por eso se enfrentará tanto a Constantinopla, en algunas ocasiones; como a Alejandría, casi siempre. Antioquía aspira a ser la segunda ciudad santa, tras Roma; aspiración que también desean los otros dos patriarcados.

La teología de Arrio, aunque surgida en Alejandría, era claramente heredera de esta escuela, de ahí los apoyos que obtuvo en estas zonas del Imperio. Sin embargo, tampoco la teología de Antioquía tenía que necesariamente abrazar el Arrianismo, realmente muchos de los perseguidores de Arrio también se encontraron aquí.

En la Escuela Antioquena la exégesis fue más literal que la Alejandrina. Cayeron menos en la alegorización de los textos Bíblicos. Buscan más lo que el texto dice realmente. En lo Trinitario son más monarquianos, es decir, tienden a afirmar la unidad de Dios frente a la pluralidad de hipóstasis o personas. La línea en la Cristología será afirmar el logos-hombre frente al logos-carne propio de los alejandrinos. La antropología de Antioquía es cercana a Aristóteles, frente a Alejandría que es cercana a Platón. Se sitúan además como milenaristas en el asunto escatológico. El milenarismo afirmaba el fin de los tiempos para el año 1000, que estaría seguido de la resurrección final.

Estos autores pertenecen regionalmente a toda la zona de Siria y Palestina. Es una región que tiene algunas sedes importantes, si bien destaca sobre todas ellas la de Antioquía, pero también estará Cesarea de Palestina, ciudad costera del Mediterráneo y Jerusalén. La ciudad de Jerusalén tenía todos los atributos para ser una sede perfecta, allí murió y resucitó Jesús, pero la ciudad estaba sometida a un lento resurgir tras la destrucción antigua de los Romanos en el siglo I. Jerusalén fue reconstruida por Constantino, con la intención de recuperar su valor de ciudad patriarcal, sin embargo, en la práctica, el papel que jugó fue pequeño frente a los otros poderosos patriarcados. La sede de Cesarea de Palestina había sido refugio para Orígenes cuando huyó. El ambiente de Cesarea es origenista y más alejandrino. Los autores más destacados de Cesarea de Palestina fueron Eusebio y Acacio.

El escritor Eusebio de Cesarea es destacado porque a él se le atribuye la primera historia de la Iglesia. Es un libro que el llama "Historia Eclesiástica", y en él desarrolla la historia de la Iglesia desde el inicio. Es una historia triunfalista donde expresa la victoria del cristianismo. Tenemos que agradecer a este escritor este esfuerzo que realizó, porque gran parte de los datos que disponemos de la iglesia primitiva nos los ha contado él. Es una obra única de historiografía.

Hemos de señalar que si exceptuamos a Orígenes, Eusebio sobrepasa a todos los padres en investigación y erudición. Se le considera patrono de los historiadores. Era un profundo conocedor de la Sagrada Escritura, la historia pagana y cristiana, la literatura antigua, la filosofía, la geografía, la cronología, la filología o la paleografía. Como teólogo no destacó mucho, mantuvo una posición intermedia ante las controversias de su época. Estuvo además vinculado a una teología que considera el poder político como justificado en asuntos religiosos. Es decir, acepta la vinculación entre el poder civil y el religioso.

El otro autor que tenemos en Cesarea es Acacio de Cesarea. Fue sucesor de Eusebio en esta sede. Jugó un papel importante en la política apoyando la intervención del Emperador en las cuestiones eclesiásticas. No es especialmente significativo este Padre de la Iglesia si exceptuamos que representó el rechazo a la fórmula adoptada en Nicea para presidir la fe. La fórmula adoptaba no suscitaba simpatías dada su ambigüedad. Acacio representó la moderación tras Nicea. Aportó un lenguaje distinto para expresar la relación del Padre y del Hijo: "Homeos o semejantes". Una moderación que no cuajó, se necesitaba un lenguaje distinto al hasta ahora empleado, y el tema necesitaba más tiempo para madurar.

Otro autor interesante en la Escuela Antioquena fue Cirilo de Jerusalén. Representa el enfrentamiento entre los patriarcados menores de Cesarea y Jerusalén. Estuvo desterrado varias veces, una por vender y dar a los pobres unos regalos que le hizo el Emperador, y la segunda ocasión por discrepancias teológicas. Es curioso constatar que no menciona la fórmula de Nicea en ninguno de sus escritos, la causa estaría posiblemente en el rechazo que provocó esta fórmula en su momento. La teología de Cirilo es sutil, no es heterodoxo pero hila fino. Escribió unas "instrucciones catequéticas". Tomó parte en el Concilio Ecuménico Constantinopla II en el 381.

En Antioquía, sede de esta escuela y patriarcado encontramos a un conjunto de autores muy interesantes. Señalamos primero el más importante de ellos. Lo consideramos uno de los cuatro grandes padres de la Iglesia, y el único de Antioquía: San Juan Crisóstomo. Nació, parece ser en esta ciudad, en una familia acomodada. Estudió a los clásicos, filosofía, retórica,... llegando a enamorarse finalmente de la Sagrada Escritura. Aquí su madre tuvo un papel destacado, al igual que su familia. Tuvo como maestro a Diodoro de Tarso y fue amigo de Teodoro de Mopsuestia. Llevó una vida de mortificación y de retiro. Fue ordenado sacerdote en el 386 y desempeñó el oficio de predicar durante 10 años de su vida, de esta época conservamos algunas de sus excelentes homilías. Fue nombrado patriarca de Constantinopla en el 398, posiblemente por la fuerza. Su labor pastoral como patriarca de esa ciudad le llevó a un intento de reforma del clero y de la fe, que le valió bastantes enemigos en la corte y fuera de ella. Al final fue depuesto por el Emperador.

Destacó por ser un gran Santo y orador, con una gran línea moral excelente. Era un hombre cercano a los pobres. Fue sobretodo un gran orante, de ahí su nombre Crisóstomo, que significa "boca de oro" en griego. Más que teólogo es un pastor y un moralista. Destacó en su vida el monacato, al que se sintió tentado numerosas veces. Trató de fomentarlo también proponiendo entre otras cosas que todos los cristianos fueran al menos dos años de sus vidas a uno de estos. Valoró también el ministerio pastoral como superior al monacato. Es el primer teólogo que habló del laicado y su papel en la iglesia. Vivió pobremente a pesar de su condición noble y adinerada. Admirado y muy querido tanto en vida como muerto.

Entre sus numerosísimos escritos destacamos algunos. Son muy interesantes sus sermones y sus homilías de las que conservamos gran cantidad de textos. Escribió y pronunció homilías exegéticas, sobre los Salmos, sobre Isaías, sobre el Evangelio de Mateo, San Juan, los Hechos, la carta a los Romanos , los Corintios, Gálatas,... Son interesantes sus escritos dogmáticos y polémicos, especialmente la obra que lleva por título: "Sobre la naturaleza incomprensible de Dios", donde se descubre casi toda su teología. También son importantes las "catequesis bautismales", descubiertas recientemente. Unos libros curiosos que reflejan la época son los discursos morales como "In kalendas" donde ataca el libertinaje y los excesos supersticiosos, "contra los juegos circenses y el teatro", donde condena el teatro como asamblea de Satanás,... Tiene sermones de tipo litúrgico, escritos para las fiestas litúrgicas y panegíricos destacando en ellos figuras del AT.

Dentro de los tratados teológicos que escribe destaca: "De sacerdotio", es quizás su obra más conocida y traducida. En este libro leidísimo presenta el sacerdocio como algo magnífico y difícil de alcanzar. Otras obras interesantes pueden ser "sobre la vida monástica" donde defiende el monacato, "sobre la virginidad y la viudez", aquí afirmará que el matrimonio es bueno, pero la virginidad mejor. Y un tratado muy curioso sobre "la educación de los hijos", un manual pedagógico del momento para educar en cristiano a los hijos. Tiene otras obras como cartas, de las que se conservan doscientas treinta y seis, todas de su segundo destierro.

Otro autor Antioqueno es Eustacio de Antioquía. Participó activamente en el Concilio de Nicea, de hecho pronunció el discurso inaugural de bienvenida al Emperador. La evolución del Concilio hizo que venciera Alejandría frente a la línea asiática, con lo que fue desterrado por el mismo emperador. Cuando cambiaron las tornas murió antes de poder volver a su sede.

Otro escritor de esta escuela es Aecio de Antioquía. Representa la introducción de la filosofía aristotélica en la teología. Se le sitúa dentro del arrianismo. Cuando Nicea fracasa, algunos escritores cercanos al arrianismo intentan buscar una fórmula más suave, serán los semiarrianos, los anomeos,... a pesar de los intentos siguen rebajando al Hijo. Este Aecio es representante de los anomeos. El Hijo en nada es semejante al Padre.

Un escritor sorprendente fue Diodoro de Tarso. Fue uno de los mayores sabios y maestros de la escuela antioquena. Muy valorado en su tiempo, sin embargo fue acusado y condenado por herejía un siglo después de morir, como causante del Nestorianismo. Tuvo entre sus discípulos a San Juan Crisóstomo y Teodoro de Mopsuestia. Se enfrentó al Emperador Juliano el Apóstata, y estuvo además desterrado por el Emperador Valente. Participó como Obispo de Tarso en el II Concilio de Constantinopla (381). Este autor se opone al abuso sistemático de la interpretación alegórica, hay que buscar más la verdad en el texto y no prescindir de éste para construir. Fue bastante ortodoxa su teología aunque luego fuera acusado de Nestoriano. Acusación a todas luces injusta. Otra figura para rehabilitar.

Otro gran maestro llevado a la condenación fue Teodoro de Mopsuestia. Era discípulo de Diodoro de Tarso y amigo de San Juan Crisóstomo. Fue Obispo de Mopsuestia, en Cilicia en el 392. Murió en el 428 tras haber alcanzado gran fama de ortodoxo y sabio. Sus exégesis son magníficas, quizás el mejor exégeta de Antioquía. Le sucedió lo mismo que a Diodoro de Tarso, considerado un hombre excelente en vida, fue condenado años después de morir, también con la acusación de ser "nestorianos". Disponemos de pocas obras de estos autores debido a su condena; en Teodoro, la mayoría de lo que se ha salvado responde a lo menos polémico de su obra, es decir a sus exégesis. Son autores hoy revalorizados por esto.

Un escritor fundamental en los acontecimientos de Calcedonia fue Teodoreto de Ciro. Es el último teólogo importante de Antioquía. Se vio envuelto en la controversia entre Cirilo de Alejandría y Nestorio, a causa de la discusión sobre si María era Madre de Dios, o sólo de Cristo. Tomó partido por este segundo, por Nestorio. Participó en el Concilio de Calcedonia en 431, siendo recibido con mucha oposición. Acabó dando su anatema y condenando también a Nestorio. Sin embargo, en el Quinto Concilio de Constantinopla, en 533, fueron condenados parte de sus escritos contra Cirilo y contra el Concilio de Efeso, además de varios sermones y cartas.

Vinculada a la escuela de Antioquía encontramos a la Iglesia de Asia Menor. Esta zona de imperio fue refugio de Arrio donde encontró apoyo y amigos. También era el territorio donde se celebró el Concilio de Nicea en el 325. Los jefes de los cuatro partidos arrianos vivieron en Asia Menor, de ahí que lo consideramos patria del Arrianismo. Como la fórmula de Nicea no acabó de convencer, el Emperador Constantino autorizó a volver a Arrio del exilio desterrando al defensor de Nicea: San Atanasio de Alejandría. Con esta vuelta Asia Menos quedó como la capital de arrianismo. También, no obstante surgieron aquí los grandes pensadores y defensores de Nicea contra el arrianismo, hablamos de los "tres capadocios": Basilio el Grande, Gregorio de Nisa y Gregorio Nacianceno. Esta región fue cristianizada por San Pablo, recordemos las cartas a los Gálatas (en pleno Asia Menor), Corinto, Éfeso,... Están cerca de la capital Constantinopla, por lo que entienden que debe constituirse como un importante patriarcado, por delante de Antioquía y Alejandría. Existen un buen número de autores aquí, iniciamos nuestra clasificación empezando por los de la región de la Galacia.

El primero que examinamos es Marcelo de Ancira. Fue un gran defensor de la fórmula de Nicea junto con S. Atanasio, y por tanto atacante de los arrianos. Acusó además a Eusebio de Antioquía, lo que le valió el destierro. En Roma hizo una profesión de fe, en la que se le declaró inocente. Más tarde fue rehabilitado en su sede. Sin embargo, le llegó la condena por hereje en el II Concilio Ecuménico de Constantinopla (381). Su postura teológica afirmaba rotundamente la unidad de Dios, la persona del Hijo aparece en la historia en un momento concreto, no siendo eterno. La Trinidad parte de un Uno Dios histórico que se ha desarrollado, una unidad a la que volverá: el Espíritu Santo desaparecerá y el Hijo se absorberá en el padre. La Trinidad ha tenido un principio y tendrá un final histórico, no es eterna.

Otro escritor de la Galacia es Basilio de Ancira. Fue nombrado sucesor de Marcelo de Ancira. cuando éste fue depuesto. Estuvo a merced de la ambigüedad dejada por Nicea, en este caso, buscó fórmulas diferentes (homoiousiano) que tampoco tuvieron suficiente acogida entre los Padres ni el Emperador, por lo que fue también desterrado.

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