3. Intro. H. Iglesia. La patrología posnicena: Escuela de Alejandría.
3. Introducción a la Historia de la Iglesia desde la Patrología  

LA PATROLOGÍA POSNICENA: ESCUELA DE ALEJANDRÍA.

La Escuela de Alejandría es heredera de Orígenes, recogerá su pensamiento. Es fiel y constante en su manera de elaborar la teología, con unos rasgos comunes: la exégesis es fundamentalmente alegórica, tienden en a acentuar las tres hipóstasis o las tres personas en el Misterio de la Trinidad, y revalorizan la persona del Hijo; es decir, se acercan más a la divinización de Cristo. En general está dominado por una línea espiritualista y fácilmente desencarnada. Su escatología es antimilenarista, no creen que el juicio final sea sobre el primer milenio. Lo externo perderá importancia para estos autores.

La exégesis alegórica, empleada por los Padres alejandrinos, es aquella que trata de encontrar un significado oculto en los textos, busca alegorías y alegoriza los textos bíblicos. Se recrea creando comparaciones y segundos sentidos, que para ellos no son evidentes a simple vista. Este sistema alegórico cae fácilmente en exageraciones por lo que el exégeta se aleja del texto y le obliga a decir cosas que no dice. Van más allá del texto. Para nosotros arriesgan inventando interpretaciones, es un método muy sugerente de hermenéutica, aunque hoy no nos sea válido. Alejandría era muy amante de este tipo de interpretación, Orígenes lo fue. Es lógico, si pensamos en lo que significaba lo oculto, lo misterioso y esotérico en la cultura egipcia en la que estaban insertos.

Acentuarán mucho más las Tres Personas de la divinidad frente a su Unidad. En esta línea, valorarán muchísimo la naturaleza divina de Jesucristo, llegando a la exageración. La herejía monofisita, donde la naturaleza divina de Jesús absorbía su naturaleza humana es achacable a ellos. Rezuma su teología de un exceso notable de espiritualismo, quizás muy desencarnado, más preocupado de los cielos y las naturalezas que la realidad cotidiana.

La Escuela de Alejandría fue grande, conocedora de brillantes especulaciones teológicas; también se vió amenazada por la primeras grandes disputas dogmáticas. Es la patria de una gran escuela, pero también lo es de una herejía que se hizo fuerte durante mucho tiempo. Estamos hablando del "arrianismo".

Este arrianismo tuvo su origen en el sacerdote Arrio que llegó a conclusiones equivocadas y polémicas, por interpretar mal tanto el libro de los Hechos de los Apóstoles como al pensador Orígenes. La polémica de Arrio desembocó en el Concilio de Nicea del 325. La postura teológica de Arrio consistía en afirmar la naturaleza humana de Cristo, no divina. Los alejandrinos contestaron y se enfrentaron a Arrio por su doctrina: sin embargo, en su huída hacia oriente medio recibió algún apoyo de los antioquenos. Ahí está el primer conflicto cuya primera consecuencia la padecerá la Trinidad: Si Cristo no es divino, la Trinidad será una apariencia de tres personas que no serán personas reales y diferentes.

Con Arrio iniciamos una serie de autores alejandrinos que estuvieron presentes en la formación del pensamiento teológico y del dogma de esos siglos. Destaca entre sus representantes, por lo interesante y por su papel en el concilio de Nicea y Constantinopla: el escritor San Atanasio.

San Atanasio. Es un autor de primerísima línea. Conoce a los clásicos paganos a través de las antologías. Estudió derecho, por lo que en su obra aparece un cierto desprecio por la filosofía, que considera demasiado especulativa. De hecho es poco amigo de la cultura clásica. Es importante también en cuanto que recupera los valores autóctonos de lo copto, lo Egipcio.

Tiene gran cantidad de escritos, destacarán por su carácter apologético y dogmático las obras que escribe contra los paganos y contra los arrianos. En este sentido, llegó a tener tanta fama que luego se le atribuyeron muchos escritos de carácter dogmático que posiblemente no escribió. Tiene obras exegéticas muy interesantes como "salmos", "Cantar" o "Génesis". Además una obra de carácter ascético excepcional, que marcó la historia de la Iglesia. Me refiero a la "Vida de San Antonio" donde narra la vida de privaciones y tentaciones de este santo, considerado el primer ermitaño y monje de la historia, esta obra fue determinante para el auge del monacato años después. Escribe además un bueno número de cartas y sermones.

Políticamente San Atanasio representa la alianza de Roma con Alejandría, así como el conflicto entre la Iglesia y el Emperador. Atanasio sufrió hasta cinco destierros por el apoyo que hizo a la fórmula aprobada en Nicea. Lo encontramos en las antípodas teológicas de Arrio.

Hay también otros autores importantes de esta escuela, que despiertan nuestra curiosidad. Tenemos en primer lugar a Alejandro de Alejandría. Era Obispo cuando Arrio predicó sus ideas en su patriarcado. Defendió la fe cristiana contra Arrio y Melecio. Fue una figura clave en el Concilio de Nicea (325). San Atanasio fue diácono suyo en Nicea. Es interesante su autoridad frente a la actitud de Arrio.

Otro escritor muy curioso es Dídimo el ciego. Se coloca como continuador de Orígenes. Es sorprendente este hombre, ciego, pero con un conocimiento enciclopédico. Escribió muchísimo y tenía una memoria prodigiosa. Tuvo como alumnos, entre ellos a San Jerónimo y San Rufino. A pesar de su condición física influenció mucho en los padres de su tiempo. De una vida ascética, casi eremítica, recoge lo que debía ser un ejemplo de hombre sacrificado y sabio para otros padres.

Algo más desagradable es para nosotros hoy Teófilo de Alejandría. Fue sucesor en el patriarcado alejandrino de Atanasio. Se presenta como una figura agresiva, era un hombre violento y falto de escrúpulos. No careció de habilidad intelectual, dedicando su talento en acrecentar el poder de su sede. Se le considera uno de los perseguidores más ardorosos contra el paganismo en Egipto. Tampoco tuvo reparo en cambiar de bando en el asunto Orígenes, pasando de ser un defensor suyo a un atacante despiadado. Fue además uno de los perseguidores de San Juan Crisóstomo. Representa bien la época y el mundo en el que vivió.

Sorprendente este hombre, Sinesio de Cirene. Fue neoplatónico, pero ocupó la sede de Alejandría. Pertenecía al neoplatonismo, y continuó en él a pesar de ser obispo; no obstante, en sus escritos cuando habla de teología no apreciamos heterodoxia alguna. Se le quiso nombrar obispo por el gran prestigio que despertaba, de hecho se bautizó en el momento de ser ordenado Obispo. El puso tres condiciones para ocupar la sede de Alejandría: que respetaran y le dejaran en su neoplatonismo, que pudiera mantener su fe en una resurrección alegórico simbólica y que pudiera seguir viviendo con su mujer. Accedieron y no fue mal Obispo, gobernó con sentido de la justicia y de la paz.

Es interesante este escritor Cirilo de Alejandría. Fue sucesor de Teófilo en la sede de Alejandría. Este patriarca, está vinculado a la controversia cristológica que llevó al Concilio de Éfeso (431) y a la condena del patriarca de Constantinopla Nestorio. De hecho su aportación, que no fue del todo original, es importante para la historia eclesiástica y dogmática.

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