3. Intro. H. Iglesia. Padres apostólicos de la Iglesia. Padres apostólicos. Autores y obras concretas.
3. Introducción a la Historia de la Iglesia desde la Patrología  

PADRES APOSTÓLICOS. AUTORES Y OBRAS CONCRETAS.

Nos acercamos a los textos y a los autores cristianos en concreto. Tratamos de situarlos, de contar su obra, y sus características.

De autor "anónimo" es la "didaché" o "Doctrina de los Doce apóstoles". Pertenece este escrito al final del siglo I. Es un texto que estuvo rondando el canon de los libros sagrados, al final no entró; pero esto ya nos habla de lo importante que fue para la antigüedad cristiana. Será un documento muy citado por los padres de los siglos venideros. Se trata de un compendio de normas de moral, de pautas para la celebración de la liturgia y de la organización de las comunidades.

El autor Clemente Romano escribe una "epístola a los Corintios". Este texto también estuvo a punto de formar parte del canon de libros sagrados, fue escrito hacia el año 100. A Clemente se le considera como el tercer Papa de la historia, vinculado con la ciudad de Roma y a San Pedro. Se le ha atribuido también la carta a los Hebreos del NT. Asunto discutible. Esta carta a los Corintios trata de la necesidad de obediencia, fe y piedad. Hace un llamamiento a la humildad porque había excesivas diferencias y enfrentamientos en la comunidad cristiana de Corinto; estos enfrentamientos ya aparecieron en las cartas de San Pablo. Al final remite también a la armonía que han de tener como comunidad, armonía comparable con la del universo.

El autor San Ignacio de Antioquía escribió "siete cartas" en la travesía que le llevó de Antioquía a Roma para morir como mártir. Durante el viaje de su cautiverio escribió a otros obispos y amigos suyos. A Ignacio le consideramos el sucesor de Pedro en el obispado de Antioquía. En sus cartas anima a los cristianos a perseverar en la fe, a no desfallecer. Aparecen en sus escritos alusiones a la realidad teológica de la jerarquía eclesial. Insistirá además en la escatología inminente (final de los tiempos) y en una teología del martirio como suprema realización del creyente.

El autor Policarpo de Esmirna escribió una "carta a los Filipenses". Tenemos además sobre él la "narración de su martirio". Se le considera a Policarpo como un hombre carismático muy interesante. Es discípulo directo del apóstol San Juan, siendo uno de sus alumnos el Padre apologista San Ireneo de Lyon. La carta a los Filipenses tiene un contenido muy moralizante, alerta a los cristianos del peligro de las falsas doctrinas, recomienda la limosna y pide rogar por las autoridades y el Estado. En esta carta se habla nuevamente de la organización de la iglesia.

El escritor Papías de Hierápolis escribe cinco libro de "explicación de las sentencias del Señor" del que apenas se nos han conservado algunos fragmentos en San Ireneo. Es una colección y comentario de datos sobre dichos y hechos de Jesús. En ese sentido es un testimonio de la formación de los evangelios de Marcos y de Mateo, de los que habla. Es un autor misterioso, fue discípulo de San Juan y compañero y amigo de Policarpo. Contiene algo valiosísimo su obra, y es la enseñanza oral de los apóstoles, necesaria para reconstruir la comunidad primitiva.

También anónimo es la "epístola de Bernabé". Es un tratado teológico escondido en forma de carta. Estuvo también rondando el canon del NT, a pesar de estar escrito en un griego de muy mal estilo. En su contenido aparecen muchos aspectos doctrinales sueltos, destacando quizás lo que trata del bautismo. Tradicionalmente se atribuyó a Bernabé, el discípulo de Pablo; aunque hoy no es posible afirmar esto fácilmente por el contenido teológico. Está escrito posiblemente en torno al año 135.

Otro texto anónimo importante es "El pastor de Hermas". Se trata de un escrito sorprendente y controvertido por su aportación a la eclesiología. La fecha de redacción es discutida, se sitúa entre los años 100 y el 150. Esta escrita en un género literario apocalíptico, siendo también aceptada como canónica por muchos cristianos de aquellos primeros siglos. Su cristología es muy atípica, pero destaca sobretodo su visión de la Iglesia. Tiene algo de obra penitencial, haciendo una llamada a una nueva conversión que hay que aprovechar. Nos da datos también sobre la iglesia en esta época. Incorpora relatos en forma de parábolas o exhortaciones de tipo moral. Este escrito fue muy apreciado y muy querido por la Iglesia antigua.

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