2. Intro. Sagrada Escritura. Métodos históricos críticos y criterios de historicidad.
2. Introducción a la Sagrada Escritura  

MÉTODOS HISTÓRICO CRÍTICOS Y CRITERIOS DE HISTORICIDAD.

Los métodos histórico-críticos son los siguientes:
1. Crítica textual: Los textos originales sabemos que se perdieron. Tenemos copias que nos han llegado en algunos casos con variantes numerosísimas. La crítica textual es la técnica para restablecer el texto genuino de la Escritura; o al menos reconstruirlo lo más aproximado posible al original. Utiliza como técnica el examen y la comparación de manuscritos. Afirmamos también que la crítica textual (encargada de reconstruir el texto lo más fielmente posible al original) ha trabajado, durante sobretodo el siglo XX, disponiendo hoy de las Biblias mejores de la historia. Para buscar el texto bíblico más original entre varios textos semejantes se aplican una serie de reglas como las siguientes:
i. Nos importa la lectura a partir de la cual puede explicarse el origen de las demás. Hay textos que explican otros, por razones históricas, narrativas,...
ii. Preferiremos por original el texto que nos sea más difícil. El deseo de facilitar el texto corresponde a la buena intención del copista.
iii. Se prefiere una lectura breve a una larga, el copista tiende a añadir observaciones o intentos de explicarlo mejor de su cosecha.
iv. En un pasaje paralelo, (por ejemplo en los sinópticos), preferiremos el texto diferente al texto concorde. La tendencia de los copistas medievales era igualar los textos sinópticos.

2. Crítica literaria: Estudia el texto tratando de descubrir peculiaridades de su historia. Se detiene el investigador en las fuentes de formación, los autores o el autor y la época en que fue compuesto. Se va a la prehistoria del texto para comprenderlo mejor. Se ha empleado mucho en el NT para indagar las fuentes de los Evangelios sinópticos y las cartas de Pablo. Hay unos procedimientos para averiguar si se ha roto la unidad normal del texto. Serían estos:
i. Interrupciones bruscas en la exposición o fallos en la secuencia lógica del texto.
ii. Duplicados o repeticiones de la misma idea.
iii. Tensiones, incongruencias o contradicciones en el texto.
iv. Características lingüísticas comunes. Algunos escritores suelen usar las mismas expresiones y conceptos, cuando cambia podemos estar ante una unidad textual distinta.

3. Historia de las formas, crítica formal o géneros literarios. Con cualquiera de los tres nombres se conoce, siendo además uno de los métodos histórico críticos más importantes. Aquí vamos al análisis del género literario y buscamos las implicaciones sociales del mismo. Nos interesa el contexto social y cultural en el que surge un texto. La crítica formal alemana aportó un concepto nuevo, que ha pasado a la teología cristiana. Es el término "Sitz im Leben". Significa la situación vital en el que surge ese género y se desarrolla. El ambiente, el contexto de aparición de un relato. El estudio de los géneros nos permite conocer los intereses que se esconden debajo del texto, las situaciones sociales y circunstanciales del autor o la comunidad que lo escribe. Nos permite captar, de una manera central la intención verdadera del autor.

4. Historia de las tradiciones. Se analizan las tradiciones que hay en un texto, el camino recorrido en esas tradiciones, las valoraciones distintas que recibe a lo largo de las épocas. Vamos a las interpretaciones más antiguas. Esto nos permitirá conocer la evolución del pensamiento teológico en la Biblia y en el pueblo judío. La tradición judía sobre la inmortalidad evoluciona con los siglos. Los mismo con otras tantas tradiciones: el mal, el monoteísmo, la Pascua, el significado del Templo,...

5. Crítica a la redacción. Este método se centra sobretodo en la redacción actual del texto bíblico. Ningún libro, aunque disponga de diferentes fuentes está escrito sin una inteligencia, sin un proyecto concreto. Se valorará mucho el replanteamiento del material tradicional, inserciones, omisiones, disposiciones sumariales o cambios en el vocabulario. Esto se ha utilizado en los Evangelios Sinópticos, sobre los mismos relatos se pueden apreciar las omisiones de otros redactores, lo que subrayan o lo que les interesa destacar.

6. Método sociológico. La sociología se fija en lo genérico de un movimiento social. Busca en el libro las necesidades sociales, conflictos e intereses, para poder apreciar mejor los sucesos. Su perspectiva es sincrónica y comparativa. Pero es una aportación interesante. Otras ciencias han concurrido en el método exegético para ayudar a interpretar. En concreto durante un tiempo estuvo muy de moda aplicar la psicología y el psicoanálisis a los personajes bíblicos. Esto se hizo sin tener en cuenta la metodología histórico-crítica, por lo que las conclusiones eran demasiado subjetivas y poco científicas. Hoy la sociología se está aplicando más y mejor, obteniendo resultados muy interesantes.

7. Crítica histórica. Buscamos, dentro del texto, la historicidad del hecho relatado. Así pues, consideramos un hecho histórico como aquel susceptible se ser observado por alguien neutral. No lo identificamos sin más con un hecho real. Me explico, para el creyente un milagro es un hecho real, sucede en los ojos de la fe, ha sucedido realmente, pero para la historia no será un hecho histórico más que la constatación de lo anterior y lo posterior. Estaba enfermo y ahora está curado.

Hablamos de diferentes tipos de historicidad partiendo de si el hecho es observable o no y en qué grado:
1. Historicidad normal. Podrá ser constatado por cualquier observador en ese momento. No sucede nada extraordinario. Ejemplo: Jesús murió en la cruz, Jesús predicó en el Templo. Son datos históricos.
2. Historicidad de los milagros. Sólo constatamos el antes y el después del suceso. El momento milagroso se nos escapa a la historia, pertenece a la fe. Este hombre estaba enfermo, ahora está curado.
3. Historicidad inaccesible. Pertenecen al campo de lo personal. Solo es accesible para unas personas, no para todos. Son las visiones, apariciones, sueños,...etc. La resurrección entraría en esta categoría, lo consideramos como algo real, para el cristiano como lo verdaderamente real, pero está más allá de la historia. Es accesible desde la fe.

En la búsqueda de la historicidad o no de algunos relatos, la exégesis indica unos criterios:
1. Posiblemente no es histórico cuando los personajes se portan de una manera extraña ante determinadas circunstancias. De repente cambian en su comportamiento habitual, no son ellos mismos. Además lo hacen de una manera diferente a como se han venido comportando. Por ejemplo: Pedro corta una oreja a Malco en el huerto de los Olivos. Es extraño que luego desaparezca, y poco después le niegue. Pedro nunca a destacado por su violencia, más bien sí por su cobardía, al igual que los demás. Puede que hubiera un altercado en el prendimiento y se haya creado el milagro para subrayar que Pedro no ha entendido nada, y que Jesús no opuso resistencia.
2. Por otros documentos no bíblicos deducimos como improbable lo narrado. Por ejemplo: el censo que hacen en Palestina y por el que José tiene que ir a Belén. No tenemos ninguna constancia histórica de que se hiciera ese tipo de censos en tiempos de Jesús, si se hacían era para los ciudadanos romanos, no para los judíos. En concreto no hay ninguna otra mención de este suceso. Lo mismo sucede con la matanza de los inocentes por Herodes, no hay ninguna constancia por ningún otro documento histórico, y el hecho parece relevante como para haberlo omitido.
3. La narración no tiene elementos singulares propios, sino que es una repetición de otro episodio. Podemos afirmar su no historicidad. En el caso de la historia de Isaac y Jacob se repiten muchas anécdotas. Posiblemente no son históricas las de Isaac que son menos.
4. Cuando vemos un interés teológico en la narración, hay un deseo de opinar sobre algo contando unos sucesos, deducimos su quizás no historicidad. En la matanza de los inocentes se quiere destacar teológicamente el origen singular y controvertido del nacimiento del Salvador.

En todo caso, lo importante del texto no es tanto su historicidad en muchos de sus párrafos, cómo su mensaje, su contenido y lo que el autor quiso decirnos. Sólo en algunas pocas cuestiones de fe nos afectará seriamente su historicidad. Así por ejemplo, si no fuera histórico que Jesús muriera en la cruz no tendrían sentido las afirmaciones de fe sobre su redención o resurrección, ya que tienen como soporte algunos hechos históricos. Pero son pocas estas cuestiones esencialmente históricas, las podemos reducir prácticamente a lo que señala el Credo: que Jesús fue concebido por el Espíritu Santo, que nació, que murió en época de Poncio Pilato, que los profetas hablaron,...

Respecto a otras cuestiones y su historicidad, realmente no nos afecta la fe. No nos importa excesivamente si el mar Rojo se abrió realmente o es una interpretación dada posteriormente a una huida excepcional. Lo que nos importa es su enseñanza, su narración. Lo que quiso decir el autor. La Biblia no está para aprender historia sino para conocer a Dios, escucharle,.... La crítica histórica nos vendrá bien para purificar en parte la fe, para asentarla más y mejor, para saber del texto y su formación, para intuir mejor la experiencia del que lo escribe, porque esa experiencia nos es vital para la interpretación y vivencia propia. Pero, en último término, el texto está para mostrarnos y conocer la verdad salvífica, no la verdad histórica.

Tenemos que afirmar también que no existen interpretaciones objetivas, todas ellas responden también a su época y al mundo en el que fueron concebidas. Así, algunos autores, como Bultmann, llevaron lejos estas afirmaciones, entendiendo que no nos era posible conocer nada realmente del Jesús histórico, decía que todo lo que se nos cuenta pertenece al ámbito de la fe, no tenemos ningún acceso objetivo a Jesús en el que podamos asentar la fe. Es una vuelta a la mirada existencial del hombre por lo que el acceso a Jesús sólo es posible desde la fe. Esta perspectiva plantea la fe como algo netamente subjetivo, existencial e individual. Lógicamente fue contestado en su tiempo incluso por sus mismos seguidores. La crítica exegética afirma hoy que hay un sustrato histórico en los relatos anteriores a la Pascua de Jesús. La fe pospascual no ciega totalmente el acceso a la historia de Jesús. Otras teologías han querido buscar otras claves en la interpretación. La teología histórico política interpreta la Escritura para aplicarla a un campo colectivo y comunitario. Dios se revela a un pueblo, y esa fe implica una práctica. Ser creyente no es una cuestión de intimidad personal, sino también de acción colectiva. Desde aquí arrancará la teología de la liberación, la teología política,...etc.

<< >>
1
Hosted by www.Geocities.ws