| LA
BIBLIA Y LA IGLESIA.
¿Qué papel tiene la Biblia en la Iglesia? Para nosotros
es fundamental articular correctamente la relación de ambas. Siendo
la Escritura fuente de la revelación, ya hemos señalado
que debemos situar el Magisterio al servicio de esa Palabra, como fiel
intérprete de la misma. No sólo será la Iglesia intérprete
de la Palabra sino que la situamos como oyente de la misma. Esta labor
la realiza la Iglesia en la liturgia, escuchando el Evangelio de una manera
constante. Este será también un punto de apoyo y de cercanía
con los protestantes que son también grandes oyentes de la Palabra.
En el fondo, ésta acción de la Iglesia podemos constituirla
como un Gran Sacramento, escuchamos las Palabras que nos llevan a la experiencia
viva de una comunidad con Dios, y que actualizamos en nuestras vidas al
leerla aquí y ahora en la comunidad eclesial. En este sentido respondemos
categóricamente que no al interrogante de si la Iglesia puede contradecir
esa palabra. Es más, debe ser la iglesia la que no contradiga la
Palabra.
¿Lo
que dice la Iglesia es Palabra de Dios? Nuestra respuesta es claramente
negativa, siempre que entendamos la Iglesia como el Magisterio, cuya función
debe ser interpretar la Palabra de Dios, pero no crea una nueva Palabra
de Dios. El Magisterio está al servicio de la Palabra revelada
y sometida a la misma. De ahí que la DV 24 señale que la
Biblia tiene que ser el alma de la teología. La predicación
de la Iglesia tiene que enraizarse en la Escritura como alimento para
poder dar frutos (DV 21). Incluso el Concilio recomienda, insistentemente
para todos los fieles, especialmente los religiosos, la lectura asidua
de la Escritura (DV 25). |