2. Intro. Sagrada Escritura. La transmisión del texto bíblico a lo largo de los siglos.
2. Introducción a la Sagrada Escritura  

LA TRANSMISIÓN DEL TEXTO BÍBLICO A LO LARGO DE LOS SIGLOS.

¿Cómo se ha trasmitido hasta hoy esta Palabra de Dios? ¿Alguien ha modificado su contenido a lo largo de la historia? ¿Leemos el mismo texto del AT y del NT que los primeros cristianos? Son diferentes preguntas que merece la pena detenerse un poco. El problema de la trasmisión del texto nos obliga a juzgar a los hombres antiguos. Una mala trasmisión podría poner en tela de juicio los contenidos de la fe. Si alguien cambió los textos de la resurrección en el siglo X para sus intereses personales, seríamos víctimas de una manipulación terrible al leer la Biblia hoy. Sabemos que esto no sucedió en la historia, y es probable que hoy leamos la Biblia mejor que hace unos siglos, gracias a la moderna crítica textual.

En primer lugar debemos subrayar que los hombres culturalmente reciben y continúan gran parte de las tradiciones y elementos culturales que han vivido. Es verdad también que modifican parte de esas tradiciones, provocando así cambios culturales a lo largo del tiempo. El pueblo judío también tuvo conciencia de la importancia de trasmitir su tradición religiosa. Una tradición que se mantuvo durante largo tiempo en forma verbal y en unidades literarias menores. Más tarde se compilaron estas tradiciones, redactándose durante un periodo de tiempo más o menos largo hasta que quedaron fijadas, que es como nos ha llegado a nosotros. Algo semejante sucedió con el NT, se pasó de la tradición oral, que arrancaba en el mismo Jesucristo, hasta la redacción definitiva. No hay ninguna constancia de que estos textos hayan sido modificados desde el siglo I d. C. hasta hoy.

La comparación de los textos contemporáneos con las citas de los cristianos del siglo I y II, nos permite comprobar que no han sido modificados sustancialmente. La Biblia no ha sido alterada más que en variantes menores y sin importancia en los últimos dos mil años. Los documentos arqueológicos de la época nos ratifican su fidelidad con el original. Algunos de estos descubrimientos se han realizado en los últimos años. Mencionamos los escritos paleográficos más importantes en nuestra reconstrucción:
1. Manuscritos de Leningrado o San Petersburgo, fechados hacia el 1008 o 1009 d. C. Este escrito es el texto base para las actuales ediciones críticas de la Biblia Hebrea.
2. En el 1896 se descubre en la Genizah del Cairo (Genizah es el trastero de las sinagogas, donde se dejaban los libros cuando eran viejos), numerosos fragmentos de códices. Se remonta al siglo VII y VI a. d. C. Son los textos bíblicos más antiguos nunca descubiertos.
3. En 1948 en Qumram (junto al Mar Muero), aparecen fragmentos de casi todos los libros del AT. Algunos libros estaban enteros. Se remontan a un periodo entre el siglo II a.C. al I d.C. Son por tanto textos contemporáneos a la última formación del AT y a la formación de todo el NT.

Gracias a estos hallazgos hemos podido comparar la Biblia de hoy con los textos más antiguos. Hoy afirmamos que son efectivamente casi similares. Ha habido variaciones menores provocadas posiblemente por los compiladores medievales. Recordemos que éstos copiaban los textos a mano, por eso en ocasiones, las copias tienen errores, faltan frases que el copista se ha comido, o añaden explicaciones para aclarar algo que les parece confuso. Desde el siglo XX, ha sido labor de la investigación reconstruir el texto lo más parecido al original, de ahí que hoy podamos manejar las mejores Biblias en muchos siglos.

A lo largo de la historia ha habido diferentes versiones de la Biblia. Esto se debe a las distintas traducciones que ya los creyentes hicieron en la antigüedad. El texto original del AT es el hebreo y el arameo, pero se tradujo al griego, y más tarde al latín en occidente. Con el NT pasó algo parecido, del griego vernáculo se tradujo al latín. Enumeramos esas adaptaciones junto con los textos y fragmentos más antiguos:
1. La versión de los LXX. Setenta. Se trata del AT en griego, y se tradujo hacia el siglo II a. d. C. Esta versión fue muy apreciada por los primeros cristianos. Existen de esta versión dos manuscritos muy antiguos, del siglo IV d.C. Son los códices Sinaítico y Vaticano.
2. La versión de Aquila, Simmaco y Teodoción. Es una nueva traducción al griego del AT que se hizo en el siglo II d. C., y que fue provocado por el enfrentamiento entre los judíos de la diáspora y los cristianos.
3. También hay otras versiones del AT en arameo. Además de la Vetus Latina (en latín del siglo VI), versiones coptas (s. III), armenias (s. V), etíopes (s. IV y V), góticas (s. IV) y georgiana (s. V).
4. De los textos griegos sólo del NT poseemos importantes manuscritos. Hasta 2500. Para la crítica textual son importantes 266 llamados mayúsculos, van del s. III al s. XI. d.C. De estos códices destaca:
i. El códice Vaticano. Llamado así porque se conserva en la Biblioteca Vaticana. Contiene la versión de los LXX más el NT con algunas lagunas. Pertenece al siglo IV.
ii. El códice Sinaítico, descubierto en el Monasterio de Santa Catalina en el Sinaí en el siglo XIX. Es del siglo IV y recoge el AT y el NT.
iii. Códice Alejandrino. Recoge el AT y el NT es del siglo V.
iv. Hay otros códices aunque no tan antiguos.

El papiro más antiguo que se conoce del NT se remonta a la primera mitad del s. II, sobre el año 130, y contiene un texto fragmentado que corresponde al Evangelio de San Juan 18, 31-33.37-38. Fue descubierto en Egipto. Los papiros siguientes, de mucho interés son ya del siglo III.

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