2. Intro. Sagrada Escritura. La Biblia como Palabra de Dios.
2. Introducción a la Sagrada Escritura  

LA BIBLIA COMO PALABRA DE DIOS.

¿Es la Biblia Palabra de Dios? Sí que lo es. Así lo afirma categóricamente el Concilio Vaticano II en la DV 12 cuando dice que "Dios habla en la Escritura por medio de hombres y en lenguaje humano, por lo tanto, el intérprete de la Escritura, para conocer lo que Dios quiso comunicarnos, debe estudiar con atención lo que los autores querían decir y Dios quería dar a conocer con dichas palabras". Por tanto es claramente Palabra de Dios, pero es también Palabra humana, porque lo hace en un lenguaje humano y para los hombres. Nosotros afirmamos también que Jesucristo es la Palabra hecha carne, es la misma voz de Dios. Esto supone el reconocimiento de que Dios se encarna en nuestro mundo, y de que Dios ha hablado en el pasado a los hombres en un lenguaje que pudieran comprender. Esto se refleja en la DV 2 cuando dice: "Quiso Dios, con su bondad y sabiduría, revelarse a si mismo" y más abajo en el mismo número señala: "Dios invisible, movido de amor, habla a los hombres como amigos, trata con ellos para invitarlos y recibirlos en su compañía."

Deducimos una vez más lo importante que es no hacer exclusivamente una lectura intelectual y analítica de la Biblia. La Escritura está escrita sobre todo para interpelar al hombre, para sacarle de su espacio cómodo. Afirmamos así que Dios habló en el pasado. Esta creencia se extiende al pueblo judío y a los cristianos. Nos habló por medio de Moisés, de los profetas, nos habló en la Ley. Dios dijo una Palabra y el mundo se hizo, su Palabra es creadora.

También desde el NT creemos que Dios nos ha hablado por Jesús y así lo señala Hbr 1,1: "Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo... " Jesús corrige la Ley de Moisés, su palabra tiene una nueva autoridad, por eso la repite y transmite la Iglesia, que la predica y la recibe con fe.

Dios es un Dios comunicativo, que dialoga con los hombres. Nos ha hablado en el pasado., pero también Dios nos habla en el presente cuando escuchamos la Biblia; ahí actualizamos su voz. La Iglesia proclama tras escuchar los textos Bíblicos: "Palabra de Dios". Aclamamos, actualizamos y anunciamos que está presente, y que la Palabra no es letra muerta. La comunidad cristiana y judía tiene conciencia de que estos libros no son como los demás, son sagrados, son Palabra de Dios, recogen la Palabra de Dios. Una palabra poderosa, eficaz y sólida: "Cielo y tierra pasarán, pero mis Palabras no pasarán". En el futuro Dios se seguirá comunicando con nosotros.

La Biblia incluso habla de sí misma como Palabra inspirada y sagrada de Dios. Esto nos hace cuenta del problema que presenta esta afirmación, es Palabra de Dios pero dicha por hombres, expresada en categorías humanas. Dios nos ha hablado, pero tenemos un libro escrito por una comunidad creyente, por unos hombres vinculados a ese Dios. Para nosotros ese libro contiene la Palabra de Dios, pero al estar expresada en categorías humanas necesitará interpretación. No es un libro mágico, caído del cielo. Es Palabra de Dios porque está inspirado por Dios, cosa que no sucede con ningún otro libro.

Los creyentes podemos entender como muy valioso un libro de espiritualidad, "Noche oscura del alma" de San Juan de la Cruz, es una obra que nos podrá hacer mucho bien, pero no es Palabra de Dios, no está revelado, no está inspirado por Dios al igual que la Biblia. Formaría parte de la interpretación que la iglesia ha hecho de la Revelación y que San Juan de la Cruz ha reflejado tan magníficamente. Puede incluso, literariamente estar mejor escrito que muchos textos de la Biblia, pero la inspiración de la Biblia es para los creyentes única. Un cristiano puede leer o no a San Juan de la Cruz, pero no puede desconocer la Biblia.

Decíamos antes que la Palabra de Dios no es una palabra caída del cielo; para los creyentes es una Palabra encarnada en la historia. La revelación, más que una presentación de verdades, es un proceso de reconocimiento de la acción de Dios en la historia. Se realiza en un momento histórico, y se manifiesta en unas coordenadas espaciales y temporales concretas. Dios, a través de Moisés, liberó a los Israelitas del poder de Egipto, Jesús nació, murió y resucitó en Palestina en el siglo I. Nuestro "credo" incorpora contenidos históricos: "... padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado..." La DV 2 afirma: "El plan de la revelación se realiza por obras y palabras intrínsecamente ligadas; las obras que Dios realiza en la historia de la salvación manifiestan y confirman la doctrina y las realidades que las palabras significan; a su vez, las palabras proclaman las obras y explican su misterio". Es por esto que la Revelación sucede en la historia y que Dios se revela con hechos y palabras. Fue Yahvé el que nos sacó de Egipto, no Moisés.

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