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PAREJAS: ¿SE PUEDE EVITAR EL DETERIORO?

Lic. Noemi Bonasera

         En una pareja cuyo vínculo se ha deteriorado al extremo de haber cruzado la línea y entrado en la competencia por ver quién es el más fuerte, el más peligroso o el más destructivo (la antipareja) vivir desde la minúscula venganza cotidiana los llevará tarde o temprano a sucumbir bajo sus propios impulsos destructivos y ambos seguirán unidos en esa escalada perversa hasta el final.

        Cuando se encuentran peleando por quién le debe más al otro, quién hizo más por el otro, quien tiene que pagar más al otro, etc, el grado de deterioro en la relación no es ya solo grave sino también implacable. Y sus efectos predecibles, obviamente negativos para ambas partes. Lo que ha sucedido es que cada uno ha pasado a estar sometido a su propia bronca y rencor y desde un lugar ilusorio de poder, pelean. Presentar batalla en este contexto es algo asi como quedar atrapados en un laberinto sin salida, unidos para siempre “hasta que la muerte los separe”.

Lejos del impulso vital parece triunfar el impulso destructivo. Pasan a destacarse por su vida dramáticamente escandalosa aplastando así su potencial de vida, su capacidad amorosa y su desarrollo estético (estético en el sentido de experiencia de vida).

El resultado será la caída en un hospital, enfermos, o con chaleco de fuerza o muertos de un síncope cuando no de una cuchillada.

Como en el Titanic. Se ha puesto todo sobre él: dinero, expectativas, lo mejor de lo mejor, profesionalismo, se creyó en una nueva era de la navegación. Nadie pensó que pudiera hundirse.

Una pareja tampoco se compromete para liquidar la relación al otro día. Se pone lo mejor o lo que se tiene para llevar adelante la casa. Sin embargo, la misma pareja en un momento  determinado de su convivencia puede quedar mortalmente dañada. Porque se terminó el amor, porque no soportan más las broncas, porque hubo traiciones, descuidos, maltrato, abuso,  desconfianza, abandono, infidelidad, despojos, soledad, malentendidos, disputas desgarradoras, distancia, y en el medio, niños, despidos, mudanzas, suegras, aburrimiento o gran desencanto.

Lo que en un momento brilló, pasó a transformarse en zona de conflicto.

        Entonces llega un momento crucial: ¿tiene sentido seguir? ¿cuánto “cuesta” sostener esta estructura? ¿existe otro tipo de vida posible sin tener que perder lo hecho?

Surge la etapa de alarma, la palabra separación, la queja diaria, el dolor de estómago, la discordia como modo de vida. Como un enfermo en terapia intensiva. Se trata de salvarle la vida y toda la ciencia será puesta al servicio de lograrlo. Pero se sabe que puede morir.

Hay cosas inevitables. Una vez que el Titanic chocó y se abrió, quedarse sobre él es como suicidarse. El naufragio de una pareja, una combinación que no prosperó, altibajos y mucho sufrimiento. Todo tiene un límite.

Unirse, separarse. Dos advenimientos substanciales en la vida.

Unirse en pareja o en sociedad para enfrentar una dicha o un trabajo y separarse porque hay más descontento que placer o porque otro proyecto resultó más atractivo son eventos que producen una transformación vital. Porque, allí donde se produjo una combinación, por frágil que haya sido, hubo expectativas de una nueva etapa, una experiencia compartida y un aprendizaje. Y por breve o tortuosa, esa historia común dejará huella pudiéndose extraer la riqueza que contuvo. Tanto si se trata de truncos ensayos, para cumplir con un deseo personal o mutuo, porque apareció la ilusión o se pudo cumplir con un sueño, produce siempre un giro en la vida de sus integrantes, y colateralmente, de otros. Estos advenimientos son hitos. Tanto unirse com separarse.

Para transitar ese camino común y evitar sorpresas, dada la complejidad de las relaciones humanas y la variabilidad de intereses, necesidades y posibilidades de las personas- conviene que un contrato explícito o implícito, sea periódicamente reformulado sobre todo si contiene en si mismo riesgos y debilidades propios de los acuerdos poco conversados. Y si la separación resulta inevitable, una evaluación concienzuda de la relación derivará en un aprendizaje de gran alcance.


Taller: "Problemas de pareja"

Para ser compartido en pareja: actividades que tienen por objetivo encontrar en base al diálogo y al trabajo cooperativo, puntos de acuerdo y una metodología para tratar  temas conflictivos.

Duración: 4 horas

Coordinadoras: Lic. Marta Natale, Noemi Bonasera

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