¿El
arte en la existencia de las personas? ¿Vivir lo artístico?
La
cultura artística cabalga entre la educación y la salud. No es la teoría
del arte, la historia del arte o el mercado del arte. Ni de artistas ni
de críticos se trata. Tampoco la fama y la publicidad. El arte es,
privativamente, la vida misma. No algo más o menos apartado (o
peligroso) sino inherente al existir de cada uno. Lo artístico no ha
muerto a nadie. A cambio son muchos quienes han hecho una mala calidad
de vida negando lo artístico y resignando su experiencia.
El
arte sólo requiere la sensibilidad del individuo. Su mirada y su audición.
Esto abre el momento estético del arte. ¿La estética? La impresión
-tacto, olfato- que la naturaleza y la actividad del mundo ocasiona,
minuto a minuto, en el existir.
Todo es estético.
A
sola condición de estar vivos y conscientes. Tan estético es el sol
cayendo en el mar como romperse un codo entre las piedras. A manera de
un indicador de la calidad de la existencia lo estético cubre la parábola
placer/displacer. Es la alerta amarilla de todos los días que recuerda
el prodigio de la supervivencia.
La
ciencia también produce momentos estéticos. Una Resonancia Magnética
y un Ecocardio Modo B/M generan impresiones en los sentidos. Cuatimás
el arte, que –profesionalmente- opera sobre la sensibilidad del
individuo. El artista es un técnico de emociones. Las figuraciones comédicas/tragédicas
de la plástica, la música, el teatro, la literatura o la danza, sin
omitir el plano virtual de la pantalla rutilante, convienen a una
experiencia emocional. Solamente emocional. Sin concepto ni
intelectualismo. Puramente emocional. De alto tonismo sistólico o de
bajo tonismo diastólico. Pero exclusivamente emocional.
Ese
factor preserva el coeficiente de humanidad que sólo la cultura artística
contiene. Eso puramente emocional, que es formativo y terápico a través
de momentos estéticos, también asegura calidad de vida.
Después vienen las categorías y subcategorías de la cultura artística.
Lo clásico y lo romántico, lo moderno y no moderno. Teorética. Como
la dialéctica del arte mágico contrastado por un arte degenerado y las
medianías de un arte complaciente. A más de la cuestión jurídica y
política “Arte y Estado”. Tales categorías y subcategorías se
describen en “Arte y rebelión contra el mundo moderno”. (Recoleta Profesional. # 1 - 10/03).
1ª Ed. Internet: Delay, mOdem,
PerformanCIA, Arteuna, Colaboratorio (3/12/03); Iberoamerica-act,
Nettime-lat (4/12/03).
LA MANO QUE
TOCA
Toda
mujer conoce esto. El instante de inmediación y proximidad, piel a
piel, con la mano de un hombre. Momento estético de impresión y
afectividad. Inmediación, proximidad. Es el contacto deseado con un ser
querido; el necesario, de un profesional; o el menos deseado posible, un
violador. La mano que toca implica la esteticidad del placer y el
displacer. Entretanto un conocimiento salta a la vista.-
La
gnoseología es una parte de
la disciplina filosófica destacada a comprender el hecho del conocer.
Al punto que vías de conocimiento se ha establecido una gnoseología
“inferior” inherente al saber sensible y una gnoseología
“superior” inherente al saber intelectivo. Un caso. La hora del crepúsculo
y el sol cayendo en el mar.
A
manera subjetiva, pues que modo artístico, el conocimiento no implica
concepto; es un conocer intuitivo. El sol cae en el mar. Eso es lo que
uno ve. Al astro hundiéndose en el océano. Siempre como verdad estética.
A
manera objetiva. Pues que modo científico, el conocimiento sí implica
concepto; es un conocer racional. El sol no cae. Solamente es el planeta
que gira sobre su eje mientras se traslada alrededor del astro. Según
la verdad lógica.
Ambas
verdades se integran configurando la personalidad de un individuo tan
abierto a la emoción como al pensamiento. Es el ideal clásico del
sujeto idealista y realista según la verdad artística y científica
que esté barajando. El principio de la unidad.
Un
manejo perspicaz, bien aprovechado, de la parábola placer/displacer y
del momento estético sugiere una buena calidad de vida basada en la
educación y la salud. Tanto así de importante es convivir entre esas
verdades. (Recoleta Profesional. # 2 -
12/03).
ESTÉTICA
PARA EL JUEVES
Es
un imperativo categórico. Así que la vida, la bipolaridad
placer-displacer de lo estético es un presente continuo. Algo que,
ahora mismo, está aconteciendo. In condicionado. Se existe. Se percibe
emociones. Y se forma el conocimiento. Esto último señala la
diferencia entre lo humano y lo animal.
Lo
estético de la vida, pese a todo, no se perpetúa. Momento a momento se
percibe el placer-displacer del existir así como se siente –eróticamente-
el ser vivo. No hay edades para lo estético. La esteticidad del estar o
ser solamente finaliza con la muerte. En el punto cero de las
impresiones. Hasta donde se sabe, esa última percepción –el momento
estético de morirse- no es programable.
¿Es
entonces, lo intuitivo, un mundo caótico? ¿Borroso e indiferente?
Desde
luego, hay controles internos. La impresión y la afectividad, como
maneras del conocer sensible, intuyen el continuo espacio-tiempo.
Primero como forma elemental. Luego, sofisticado por el concepto, como
abstracción. Por lo tanto las emociones son controlables por sensación
y asociación, representación y expresión. El ingenio de la
experiencia artística, pues que momento estético, es eso mismo: un
control interno dictado por la intuición. Un ordenamiento.
La
experiencia artística concluye absorbida por el presente continuo. Es
la “muerte” del arte. Para entonces la intuición se convierte en
concepto y se abre el momento estético de la experiencia científica.
Otro ordenamiento.
JUEVES.
La estética también plantea una filosofía del arte y de la vida; la
sociedad, el derecho y la política. Desde la tesis clásica y romántica
de la forma artística hasta el principio de la lucha por la vida, el
proyecto existencialista y la opción underground. (Recoleta Profesional. # 3 - 3/04).
INTERIORIDAD
Algo
más que la mano que toca y el sol cayendo en el mar. Lo estético, a
modo de impresiones y de emociones -la parábola placer/displacer como
alerta amarilla de la existencia- intuye el continuo espacio-tiempo y
genera al conocimiento. Configurando, además, una calidad de vida. Es
el ideal tradicional de la llamada “vida estética”; una existencia
plena de momentos estéticos y de vivencias incondicionadas.
Aunque
malamente asociada al consumo del placer la vida estética tiene poco
que ver con alienaciones. No hay cosa más antiestética que la retórica
de los paraísos artificiales y el salto por la ventana buscando el
absoluto de la autodestrucción.
Bien
aprovechada la vida estética es una hazaña de la interioridad. La
construcción de un proyecto de vida. Intramundano o extramundano, en lo
artístico y lo científico, en la interacción social y la esfera íntima,
la experiencia del momento estético avanza hacia lo desconocido, lo
nuevo y lo inesperado. Es una hazaña de la interioridad que, por último,
ya como ordenamiento de la sensación y la asociación, la representación
y la expresión, genera un bien. Desde una forma artística hasta un
cultivo científico, una manifestación popular, una tórtola en el alféizar
de la ventana y un beso en la oscuridad. Todas manifestaciones de una vida activa.
(Recoleta Profesional. # 4 -
5/04).
HOY
POR HOY, PERPETUAMENTE
El arte ¿para qué sirve?
¿Por
qué millonésimos de consumidores ven películas, oyen música, leen
libros y van a teatros y galerías de arte? Porque necesitan del
conocimiento que el momento estético y la experiencia artística pueden
proporcionarle.
La
verdad estética y la gnoselogía (inferior) del arte crean un
conocimiento basado en la sensación y lo virtual, en lo subjetivo y
particular. Es productor de imágenes. Formas intuitivas del conocer que preceden a las
intelectivas. La verdad lógica y la gnoseología (superior) de la
ciencia crean un conocimiento basado en la razón, lo universal y sus
relaciones. Es productor de conceptos.
Aunque
sean un tanto misteriosas, contrario a lo que algunos artistas y científicos
creen, no hay conflicto entre ambas formas del conocer.
La
teoría del arte lo describe como percepción
y afectividad: sensación como
vivencia transformada en asociación, representación y expresión de lo
vivido.
Según
la neurociencia hay un proceso de percepción,
atención y codificación.
La información dada por sensaciones elaboradas psíquicamente permiten
la percepción; la atención focaliza lo percibido en un espacio-tiempo
como recuerdo de corto o largo plazo, implícito o explícito; luego se
recuperan los recuerdos almacenados para su utilización.
Como
sea el público de arte, popular o erudito, institucional u opcional,
participa un conocimiento tocante a su interioridad. Lo estético del
arte libera emociones y tonifica la voluntad. Como un acto sin discurso
que, sin proponérselo, aporta salud y prevención. El arte es el primer
factor que distingue lo humano del estado de naturaleza. Lo artístico,
igualmente, es lo único que sostiene alto el coeficiente de humanidad.
(Recoleta Profesional. # 5 –
7/04).
LLENAR EL
PLATO
Salvando
lo humano y abriendo vías de conocimiento intuitivamente el arte hace más
por la salubridad y el bienestar que las críticas de los medios
especializados. ¿Cómo cura o previene? Mediante la cualidad de sus
contenidos.
Hay un arte «mágico» que, perenne, opera en la interioridad. Sin
explicaciones. Algo que se siente. De muy íntimo. Más particular que
institucional. Nada es igual después de experimentarlo.
En contrapartida hay un arte «degenerado», reglamentario, condicionado
por la publicidad comercial o la propaganda política. Más
institucional que particular. Abunda en voces de orden aleccionando la
voluntad y la opinión.
Y, por final, hay un arte «complaciente», circunstancial, a la medida
de la mediocridad particular e institucional. Ni muy mágico ni muy
degenerado. Para el entretenimiento y la diversión que engaña y
embrutece, desinforma y confunde.
Dilema. Magismo, degeneración y complacencia ¿cuál llena el plato?
Aquel carente de factores que manipulen su contenido. Es el drama del
mundo moderno. Un arte autónomo, con libertades, capaz de llegar objetivo y positivamente
a la percepción del espectador, o un arte heterónomo,
bajo comprensiones, con un alcance arbitrario o negativo. El lector deduce la respuesta.
(Recoleta
Profesional. # 6 – 9/04).
LAS
INDUSTRIAS DEL ARTE
Como la ciencia y la técnica, el arte moviliza capitales y genera
trabajos. Es la llamada “industria cultural”. Bienes y servicios.
Desde obras de arte hasta funciones artísticas. Aparte de pinturas y
aceites, pinceles, espátulas y telas, los cuadros de una exposición
accionan marqueros, vidrieros, diseñadores gráficos, imprenteros, cátering
y servicios de correo. Muchas labores se tercerizan. El mercadeo de la
obra a cargo de galeristas y marchands. Hay productores y ejecutivos,
agentes, relacionistas y operadores. Todo favorece el comercio social
del arte. El encuentro entre el público y sus artistas.
Intermediaciones parasitarias hay, críticos y jurados, curadores y
docentes, que obstaculizan ese comercio. Puesto que la burocracia de
funcionarios de gobierno y directivos de empresas. Con todo, el arte y
el espectáculo requieren oficios. Arquitectos y constructores, albañiles,
carpinteros, plomeros, electricistas, decoradores, escenógrafos,
sastres, peluqueros y maquilladores, fotógrafos y camarógrafos,
iluminadores y sonidistas, FX’s, tramoyistas, personal de maestranza y
mantenimiento, abogados y escribanos, contadores, acomodadores,
vigiladores, peones calificados, actores, cantantes, bailarines, músicos,
coros y figurantes, directores, asistentes, traspuntes y apuntadores -sólo
para empezar- se requieren para una gala teatral, una transmisión
televisiva o una jornada de filmación. Debe y haber, riesgo y
beneficio, oferta y demanda. Las industrias del arte se rigen por los
principios del mercado. Poco o mucho, público o privado, el capital
movilizado por la cultura artística emplea personas, genera empleos y
distribuye riqueza. Así de complejo, así de importante. (Recoleta Profesional. # 7 -
12/04).
FALSAS
SUPERCHERÍAS
¿Alguna vez el lector advirtió
la satisfacción de una audiencia al salir de un teatro, un cine o una
galería? Es el logro de las industrias culturales del arte y el rol
social del artista. Emocionar.
En tanto dolo o estafa, la superchería de los medios supone a los
artistas ricos y famosos o autodestructivos y fracasados. Esa es la
superchería. Lo pasional, el descarrío. Nada contempla el coeficiente
de racionalidad (profesionalismo) del artista. Ni lo metódico de su
trabajo en los dos órdenes básicos del arte:
La tesis clásica, (forma
cerrada), que distingue al artista virtuoso del estilo y la normativa
institucional, y la tesis romántica
(forma abierta), que distingue al genio creador de sistemas y
procedimientos particulares. El clásico califica lo objetivo de su
mirada; inversamente, el romántico califica su subjetividad. Ambos
tienen un destino en común. Operar sobre la emoción del público.
Llegar metódicamente a su percepción y afectividad, atención y
codificación. Para eso estudian y perfeccionan un oficio, desarrollan
un estilo, hacen márketing y RR. PP., cuidan su salud, cumplen
horarios, y –preciso- viven en contacto con la realidad.
LA PARADOJA DEL COMEDIANTE. Se supone artistas sufriendo o gozando su
trabajo. Actores y cantantes turbados por sus personajes; poetas y
novelistas pasando situaciones límites para escribir. Clásico o romántico
el artista es un ordenador de sistemas representacionales. Sin tiempo
para enternecimientos, indiferente a los sentimientos. La paradoja del
artista, un operador profesional de emociones, está en su
insensibilidad a los afectos. (Recoleta Profesional. # 8 -
3/05).