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Silvestre Byrón

          Desinformación y confusión mental. Ninguna esfera de acción humana está más expuesta al proceso de topificación y de mixtificación que la cultura artística e intelectual. Un atravesado de creencias y presupuestos falsifica su realidad histórica. La información de las industrias culturales (mercado) del arte, el rol social del artista y el público de arte está manipulada –intoxicada- por la burocracia de los medios de comunicación y las instituciones gubernamentales y empresarias. Concluyente, la desinformación y la confusión mental definen un consenso de lo que el arte no es, entretenimiento y decoración, opuesto a lo que el arte sí es, conocimiento y sanidad.

            En su primera temporada editorial el órgano Recoleta Profesional (2004-05), acorde a la línea Educación – Salud - Prevención, publicó ocho notas de teoría del arte (estética) con una redacción plana y sin figuraciones describiendo la esfera de acción histórica, tradicional, del artista: abrir vías de entendimiento, coadyuvar a la existencia.-

EL ARTE EN 380 PALABRAS

¿El arte en la existencia de las personas? ¿Vivir lo artístico?

La cultura artística cabalga entre la educación y la salud. No es la teoría del arte, la historia del arte o el mercado del arte. Ni de artistas ni de críticos se trata. Tampoco la fama y la publicidad. El arte es, privativamente, la vida misma. No algo más o menos apartado (o peligroso) sino inherente al existir de cada uno. Lo artístico no ha muerto a nadie. A cambio son muchos quienes han hecho una mala calidad de vida negando lo artístico y resignando su experiencia.

El arte sólo requiere la sensibilidad del individuo. Su mirada y su audición. Esto abre el momento estético del arte. ¿La estética? La impresión -tacto, olfato- que la naturaleza y la actividad del mundo ocasiona, minuto a minuto, en el existir.

 Todo es estético.

A sola condición de estar vivos y conscientes. Tan estético es el sol cayendo en el mar como romperse un codo entre las piedras. A manera de un indicador de la calidad de la existencia lo estético cubre la parábola placer/displacer. Es la alerta amarilla de todos los días que recuerda el prodigio de la supervivencia.

La ciencia también produce momentos estéticos. Una Resonancia Magnética y un Ecocardio Modo B/M generan impresiones en los sentidos. Cuatimás el arte, que –profesionalmente- opera sobre la sensibilidad del individuo. El artista es un técnico de emociones. Las figuraciones comédicas/tragédicas de la plástica, la música, el teatro, la literatura o la danza, sin omitir el plano virtual de la pantalla rutilante, convienen a una experiencia emocional. Solamente emocional. Sin concepto ni intelectualismo. Puramente emocional. De alto tonismo sistólico o de bajo tonismo diastólico. Pero exclusivamente emocional.

Ese factor preserva el coeficiente de humanidad que sólo la cultura artística contiene. Eso puramente emocional, que es formativo y terápico a través de momentos estéticos, también asegura calidad de vida.

           Después vienen las categorías y subcategorías de la cultura artística. Lo clásico y lo romántico, lo moderno y no moderno. Teorética. Como la dialéctica del arte mágico contrastado por un arte degenerado y las medianías de un arte complaciente. A más de la cuestión jurídica y política “Arte y Estado”. Tales categorías y subcategorías se describen en “Arte y rebelión contra el mundo moderno”. (Recoleta Profesional. # 1 - 10/03).

 1ª Ed. Internet: Delay, mOdem, PerformanCIA, Arteuna, Colaboratorio (3/12/03); Iberoamerica-act, Nettime-lat (4/12/03).

LA MANO QUE TOCA

Toda mujer conoce esto. El instante de inmediación y proximidad, piel a piel, con la mano de un hombre. Momento estético de impresión y afectividad. Inmediación, proximidad. Es el contacto deseado con un ser querido; el necesario, de un profesional; o el menos deseado posible, un violador. La mano que toca implica la esteticidad del placer y el displacer. Entretanto un conocimiento salta a la vista.-

 La gnoseología es una parte de la disciplina filosófica destacada a comprender el hecho del conocer. Al punto que vías de conocimiento se ha establecido una gnoseología “inferior” inherente al saber sensible y una gnoseología “superior” inherente al saber intelectivo. Un caso. La hora del crepúsculo y el sol cayendo en el mar.

A manera subjetiva, pues que modo artístico, el conocimiento no implica concepto; es un conocer intuitivo. El sol cae en el mar. Eso es lo que uno ve. Al astro hundiéndose en el océano. Siempre como verdad estética.

A manera objetiva. Pues que modo científico, el conocimiento sí implica concepto; es un conocer racional. El sol no cae. Solamente es el planeta que gira sobre su eje mientras se traslada alrededor del astro. Según la verdad lógica.

Ambas verdades se integran configurando la personalidad de un individuo tan abierto a la emoción como al pensamiento. Es el ideal clásico del sujeto idealista y realista según la verdad artística y científica que esté barajando. El principio de la unidad.

Un manejo perspicaz, bien aprovechado, de la parábola placer/displacer y del momento estético sugiere una buena calidad de vida basada en la educación y la salud. Tanto así de importante es convivir entre esas verdades. (Recoleta Profesional. # 2 - 12/03).

ESTÉTICA PARA EL JUEVES

Es un imperativo categórico. Así que la vida, la bipolaridad placer-displacer de lo estético es un presente continuo. Algo que, ahora mismo, está aconteciendo. In condicionado. Se existe. Se percibe emociones. Y se forma el conocimiento. Esto último señala la diferencia entre lo humano y lo animal.

Lo estético de la vida, pese a todo, no se perpetúa. Momento a momento se percibe el placer-displacer del existir así como se siente –eróticamente- el ser vivo. No hay edades para lo estético. La esteticidad del estar o ser solamente finaliza con la muerte. En el punto cero de las impresiones. Hasta donde se sabe, esa última percepción –el momento estético de morirse- no es programable.

¿Es entonces, lo intuitivo, un mundo caótico? ¿Borroso e indiferente?

Desde luego, hay controles internos. La impresión y la afectividad, como maneras del conocer sensible, intuyen el continuo espacio-tiempo. Primero como forma elemental. Luego, sofisticado por el concepto, como abstracción. Por lo tanto las emociones son controlables por sensación y asociación, representación y expresión. El ingenio de la experiencia artística, pues que momento estético, es eso mismo: un control interno dictado por la intuición. Un ordenamiento.

La experiencia artística concluye absorbida por el presente continuo. Es la “muerte” del arte. Para entonces la intuición se convierte en concepto y se abre el momento estético de la experiencia científica. Otro ordenamiento.

JUEVES. La estética también plantea una filosofía del arte y de la vida; la sociedad, el derecho y la política. Desde la tesis clásica y romántica de la forma artística hasta el principio de la lucha por la vida, el proyecto existencialista y la opción underground. (Recoleta Profesional. # 3 - 3/04).

INTERIORIDAD

Algo más que la mano que toca y el sol cayendo en el mar. Lo estético, a modo de impresiones y de emociones -la parábola placer/displacer como alerta amarilla de la existencia- intuye el continuo espacio-tiempo y genera al conocimiento. Configurando, además, una calidad de vida. Es el ideal tradicional de la llamada “vida estética”; una existencia plena de momentos estéticos y de vivencias incondicionadas.

Aunque malamente asociada al consumo del placer la vida estética tiene poco que ver con alienaciones. No hay cosa más antiestética que la retórica de los paraísos artificiales y el salto por la ventana buscando el absoluto de la autodestrucción.

Bien aprovechada la vida estética es una hazaña de la interioridad. La construcción de un proyecto de vida. Intramundano o extramundano, en lo artístico y lo científico, en la interacción social y la esfera íntima, la experiencia del momento estético avanza hacia lo desconocido, lo nuevo y lo inesperado. Es una hazaña de la interioridad que, por último, ya como ordenamiento de la sensación y la asociación, la representación y la expresión, genera un bien. Desde una forma artística hasta un cultivo científico, una manifestación popular, una tórtola en el alféizar de la ventana y un beso en la oscuridad. Todas manifestaciones de una vida activa. (Recoleta Profesional. # 4 - 5/04).

 HOY POR HOY, PERPETUAMENTE

El arte ¿para qué sirve?

¿Por qué millonésimos de consumidores ven películas, oyen música, leen libros y van a teatros y galerías de arte? Porque necesitan del conocimiento que el momento estético y la experiencia artística pueden proporcionarle.

La verdad estética y la gnoselogía (inferior) del arte crean un conocimiento basado en la sensación y lo virtual, en lo subjetivo y particular. Es productor de imágenes. Formas intuitivas del conocer que preceden a las intelectivas. La verdad lógica y la gnoseología (superior) de la ciencia crean un conocimiento basado en la razón, lo universal y sus relaciones. Es productor de conceptos.

Aunque sean un tanto misteriosas, contrario a lo que algunos artistas y científicos creen, no hay conflicto entre ambas formas del conocer.

La teoría del arte lo describe como percepción y afectividad: sensación como vivencia transformada en asociación, representación y expresión de lo vivido.

Según la neurociencia hay un proceso de percepción, atención y codificación. La información dada por sensaciones elaboradas psíquicamente permiten la percepción; la atención focaliza lo percibido en un espacio-tiempo como recuerdo de corto o largo plazo, implícito o explícito; luego se recuperan los recuerdos almacenados para su utilización.

Como sea el público de arte, popular o erudito, institucional u opcional, participa un conocimiento tocante a su interioridad. Lo estético del arte libera emociones y tonifica la voluntad. Como un acto sin discurso que, sin proponérselo, aporta salud y prevención. El arte es el primer factor que distingue lo humano del estado de naturaleza. Lo artístico, igualmente, es lo único que sostiene alto el coeficiente de humanidad. (Recoleta Profesional. # 5 – 7/04).

LLENAR EL PLATO

Salvando lo humano y abriendo vías de conocimiento intuitivamente el arte hace más por la salubridad y el bienestar que las críticas de los medios especializados. ¿Cómo cura o previene? Mediante la cualidad de sus contenidos.

           Hay un arte «mágico» que, perenne, opera en la interioridad. Sin explicaciones. Algo que se siente. De muy íntimo. Más particular que institucional. Nada es igual después de experimentarlo.

           En contrapartida hay un arte «degenerado», reglamentario, condicionado por la publicidad comercial o la propaganda política. Más institucional que particular. Abunda en voces de orden aleccionando la voluntad y la opinión.

           Y, por final, hay un arte «complaciente», circunstancial, a la medida de la mediocridad particular e institucional. Ni muy mágico ni muy degenerado. Para el entretenimiento y la diversión que engaña y embrutece, desinforma y confunde.

           Dilema. Magismo, degeneración y complacencia ¿cuál llena el plato?

           Aquel carente de factores que manipulen su contenido. Es el drama del mundo moderno. Un arte autónomo, con libertades, capaz de llegar objetivo y positivamente a la percepción del espectador, o un arte heterónomo, bajo comprensiones, con un alcance arbitrario o negativo. El lector deduce la respuesta. (Recoleta Profesional. # 6 – 9/04).

LAS INDUSTRIAS DEL ARTE

Como la ciencia y la técnica, el arte moviliza capitales y genera trabajos. Es la llamada “industria cultural”. Bienes y servicios. Desde obras de arte hasta funciones artísticas. Aparte de pinturas y aceites, pinceles, espátulas y telas, los cuadros de una exposición accionan marqueros, vidrieros, diseñadores gráficos, imprenteros, cátering y servicios de correo. Muchas labores se tercerizan. El mercadeo de la obra a cargo de galeristas y marchands. Hay productores y ejecutivos, agentes, relacionistas y operadores. Todo favorece el comercio social del arte. El encuentro entre el público y sus artistas. Intermediaciones parasitarias hay, críticos y jurados, curadores y docentes, que obstaculizan ese comercio. Puesto que la burocracia de funcionarios de gobierno y directivos de empresas. Con todo, el arte y el espectáculo requieren oficios. Arquitectos y constructores, albañiles, carpinteros, plomeros, electricistas, decoradores, escenógrafos, sastres, peluqueros y maquilladores, fotógrafos y camarógrafos, iluminadores y sonidistas, FX’s, tramoyistas, personal de maestranza y mantenimiento, abogados y escribanos, contadores, acomodadores, vigiladores, peones calificados, actores, cantantes, bailarines, músicos, coros y figurantes, directores, asistentes, traspuntes y apuntadores -sólo para empezar- se requieren para una gala teatral, una transmisión televisiva o una jornada de filmación. Debe y haber, riesgo y beneficio, oferta y demanda. Las industrias del arte se rigen por los principios del mercado. Poco o mucho, público o privado, el capital movilizado por la cultura artística emplea personas, genera empleos y distribuye riqueza. Así de complejo, así de importante. (Recoleta Profesional. # 7 - 12/04).

FALSAS SUPERCHERÍAS

¿Alguna vez el lector advirtió la satisfacción de una audiencia al salir de un teatro, un cine o una galería? Es el logro de las industrias culturales del arte y el rol social del artista. Emocionar.

            En tanto dolo o estafa, la superchería de los medios supone a los artistas ricos y famosos o autodestructivos y fracasados. Esa es la superchería. Lo pasional, el descarrío. Nada contempla el coeficiente de racionalidad (profesionalismo) del artista. Ni lo metódico de su trabajo en los dos órdenes básicos del arte:

            La tesis clásica, (forma cerrada), que distingue al artista virtuoso del estilo y la normativa institucional, y la tesis romántica (forma abierta), que distingue al genio creador de sistemas y procedimientos particulares. El clásico califica lo objetivo de su mirada; inversamente, el romántico califica su subjetividad. Ambos tienen un destino en común. Operar sobre la emoción del público. Llegar metódicamente a su percepción y afectividad, atención y codificación. Para eso estudian y perfeccionan un oficio, desarrollan un estilo, hacen márketing y RR. PP., cuidan su salud, cumplen horarios, y –preciso- viven en contacto con la realidad.

           LA PARADOJA DEL COMEDIANTE. Se supone artistas sufriendo o gozando su trabajo. Actores y cantantes turbados por sus personajes; poetas y novelistas pasando situaciones límites para escribir. Clásico o romántico el artista es un ordenador de sistemas representacionales. Sin tiempo para enternecimientos, indiferente a los sentimientos. La paradoja del artista, un operador profesional de emociones, está en su insensibilidad a los afectos. (Recoleta Profesional. # 8 - 3/05).

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DATA

Nombre: Silvestre Byrón 

Profesión: Cineasta-Videasta-Escritor 

E-Mail:

[email protected]

[email protected] 

Web Sites: www.geocities.com/eaf_underground

www.geocities.com/eaf_iniciacion 

Actividad Actual: Director de EAF

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