 |
PULP
IBÉRICO.FANTASÍAS DE POSTGUERRA |
 |
|
|
|
 |
|
|
Llamativas portadas con pistoleros desafiantes,
lascivas mujeres sedientas de amor, misteriosos detectives
y seres de otros planetas llenaron los quioscos de la
posguerra. Ilustraban unas pequeñas novelas de
aspecto modesto y dudable calidad literaria en muchos
casos, que iniciaron en la lengua de Cervantes a varias
generaciones de españolitos. La castrense "una
grande y libre" España de la posguerra se
hizo más soportable gracias a las fantasías
de "a duro" del pulp español que tuvieron
su auge entre 1930 y 1970.
|
| |
|
|
| Llamativas portadas con pistoleros desafiantes,
lascivas mujeres sedientas de amor, misteriosos detectives
y seres de otros planetas llenaron los quioscos de la
posguerra. Ilustraban unas pequeñas novelas de
aspecto modesto y dudable calidad literaria en muchos
casos, que iniciaron en la lengua de Cervantes a varias
generaciones de españolitos. La castrense "una
grande y libre" España de la posguerra se
hizo más soportable gracias a las fantasías
de "a duro" del pulp español que tuvieron
su auge entre 1930 y 1970. |
|
|
|
|
| Estaban escritas por autores que escondían
su españolidad bajo altisonantes seudónimos
americanizados; Silver Kane, Lou Carrigan, Van S. Smith,
Profesor Hasley, Larry Winters o Vicent Adam. |
| |
Todos ellos verdaderos mercenarios de la
literatura que producían a escala industrial. Mucho
se ha comentado sobre la asombrosa rapidez con que se
escribían estas novelas. Aunque algunos autores
siempre se han defendido de los ataques sobre la poca
preparación de sus textos. Pedro Víctor
Debrigo de Dugi, uno de los más prolíficos
autores de pulps de misterio y aventuras, reclamaba en
una entrevista que "No es totalmente exacto que escribiera
novelas en 24 horas. Uno de los capítulos del pirata
negro fueron menos de 24 horas. Exactamente desde las
10 de la noche hasta las siete de la mañana dicté
directamente al linotipista un episodio completo. Y la
novela no fue ni mejor ni peor que las otras".
|
|
| El pulp español y la posterior época
del bolsilibro basaron su éxito en una acción
trepidante, unas cubiertas llamativas y un bajo precio
que las hacían asequibles a todo el mundo. ¿A
quién iban dirigidas estas novelas? Generalmente
a un público juvenil, aunque muchas colecciones
acabaron derivando hacia los lectores adultos de bajo
nivel cultural o semianalfabetos. |
| Y es que el público fue envejeciendo
con ellas. Desde que J. Mallorquí, el pionero del
género en nuestro país, empezara traduciendo
los textos que venían del otro lado del atlántico;
las obras de mitos de la cultura popular americana como
H.P. Lovecraft, Clark Ashton Smith, R. E. Howard, E. R.
Burroughs, Dashiel Hammet, Maxwell Grant, el público
se fue enamorando de esas historias que les permitían
olvidarse durante un rato de las penurias de la España
de la postguerra. |
|
Las generaciones siguientes su fueron decantando por
los folletines radiofónicos, las primeras emisiones
de la tele y los superhéroes americanos y olvidando
las historias fantásticas que llenaban los quioscos,
que progresivamente eran substituidas por los fascículos
y la literatura de usar y tirar.
|
|