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Literatura
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PULP
IBÉRICO.FANTASÍAS DE POSTGUERRA |
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Sus series "Tres hombres buenos"
o la conocida "El Coyote". En ésta, Mallorquí
se inspiró en el Zorro para dibujar un personaje
que posteriormente protagonizaría films en el desierto
almeriense. La serie se inició con "La vuelta
del Coyote" (1944) que narra la llegada a California
de César de Echagüe, galán de día
y enmascarado justiciero, dedicado a vengar las injusticias
de las autoridades con sus traje de charro y sus dos colts
de noche
.
La otra gran figura del pulp de western fue la saga Lafuente
Estefanía. Iniciada por el padre Marcial y sus
dos hijos, que también con el nombre del padre.
Armados con un mapa de la zona y una carpeta de personajes,
fueron capaces de producir ocho novelas al mes con las
aventuras de aguerridos forajidos y justicieros a caballo.
"He hecho tantas novelas que he acabado con la guía
telefónica de Estados Unidos", nos confesaba
Federico Lafuente.
Y es que "Con un ritmo de producción tan elevado,
repetíamos nombres y situaciones. Una vez, llamé
a mi padre para preguntarle sobre una localización
en el que estaba ambientando una novela, y el me dijo,
Llévatelos de ahí, que yo llevo cincuenta
folios de tiroteos en el mismo lugar."
Sara Montiel, en su papel de protuberante e inocente mexicanita
o los desiertos de Almería no son los únicos
referentes que la conquista del oeste ha tenido en nuestro
país. El pulp también se acercó a
las historias de indios y vaqueros con profusión,
para agrandar el "patrimonio emocional" de varias
generaciones.
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| La versión literaria de los spaghetti
westerns tuvo en España grandes firmas, entre las
que destacan Silver Kane, pseudónimo de Francisco
González Ledesma, uno de los pocos que superó
el estigma del género chico que suponía
el ghetto de los bolsilibros, gracias a su Premio Planeta
y su fama como escritor de género negro en Francia.
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La versión literaria de los spaghetti
westerns tuvo en España grandes firmas, entre las
que destacan Silver Kane, pseudónimo de Francisco
González Ledesma, uno de los pocos que superó
el estigma del género chico que suponía
el ghetto de los bolsilibros, gracias a su Premio Planeta
y su fama como escritor de género negro en Francia.
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Otros dos nombres míticos del
pulp español también dedicaron muchas
páginas a las historias de Fuertes asediados
por indios furibundos. El primero es el ya citado José
Mallorquí, quién alcanzó gran repercusión
con las series "Novelas del oeste" o "Pueblos
del oeste", que imitaban los pulps americanos e
incluso calcaban los personajes; el "Doc Savage;
el hombre de bronce" se españolizó
en "Hércules, el hombre de acero".
Sin embargo, las que tuvieron más éxito
fueron las versiones originales y no los calcos.
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Sus series "Tres hombres buenos" o la conocida
"El Coyote". En ésta, Mallorquí
se inspiró en el Zorro para dibujar un personaje
que posteriormente protagonizaría films en el
desierto almeriense. La serie se inició con "La
vuelta del Coyote" (1944) que narra la llegada
a California de César de Echagüe, galán
de día y enmascarado justiciero, dedicado a vengar
las injusticias de las autoridades con sus traje de
charro y sus dos colts de noche
.
La otra gran figura del pulp de western fue la saga
Lafuente Estefanía. Iniciada por el padre Marcial
y sus dos hijos, que también con el nombre del
padre. Armados con un mapa de la zona y una carpeta
de personajes, fueron capaces de producir ocho novelas
al mes con las aventuras de aguerridos forajidos y justicieros
a caballo. "He hecho tantas novelas que he acabado
con la guía telefónica de Estados Unidos",
nos confesaba Federico Lafuente.
Y es que "Con un ritmo de producción tan
elevado, repetíamos nombres y situaciones. Una
vez, llamé a mi padre para preguntarle sobre
una localización en el que estaba ambientando
una novela, y el me dijo, Llévatelos de ahí,
que yo llevo cincuenta folios de tiroteos en el mismo
lugar."
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