Me imagino que habrá muchísimas interpretaciones de otros tantos teólogos en afanes de explicar la
verdadera causa de las –llamémoslo así – inquietudes de la iglesia. Y como no soy teólogo, me tengo
que contentar con la exposición de hechos históricos en base a la experiencia y a la lógica.
Después cada lector podrá juzgar el grado de veracidad del título que encabeza este pequeño trabajo.
Sí. Los efectos secundarios de una simple disciplina eclesiástica que tan fácilmente pasa desapercibida
entre unos y otros, hijos del pueblo de Dios. Las intranquilidades de conciencia que pudieran surgir,
se reducirían a un escaso número de ellos y entre los cuales me encuentro yo, exponiendo mi opinión
particular que es la de dar a conocer esta pequeña historia.
Se trata pues de una simple disciplina eclesiástica sobre la Eucaristía: La comunión en la mano que,
teóricamente debe ser recibida en forma opcionable, bien en la mano, bien en la boca.
Es verdad que los sacerdotes debemos ser obedientes a las respectivas Conferencias Episcopales católicas
en unión con el Papa, en esto no hay duda. Pero no se nos va a impedir que recojamos un tanto la historia
de los hechos transcurridos en su orden cronológico a fin de facilitar una mayor información al piadoso
comulgante que se halla un poco confuso, pues, según él, están cambiando mucho las cosas de la iglesia.
Y en este aspecto no se ven claros los beneficios que supuestamente deben aflorar tras las experiencias
de las últimas décadas. De ahí nuestro afán en brindar este pequeño trabajito que ayude a iluminar al
confundido comulgante la forma más coherente con su fe para la recepción eucarística. Y comenzaríamos por
decirle:
- Mire Ud.: El origen de la
introducción del nuevo rito, arranca en 1969 con el papa Pablo VI. El fue el
autor de la Instrucción “Memoriale Domini”, ante el requerimiento de
algunos obispos, particularmente del norte de Europa, en el que solicitaban la
ampliación del rito en la distribución de la Comunión Eucarística. Ante esta
solicitud, el Papa no quiso actuar solo y extendió la consulta a todo el
episcopado mundial. Las razones eran obvias: que en todo cambio se hacen
presentes situaciones de abuso y por otro lado, se hacía presente también una
falta de coherencia o contradicción con las normas litúrgicas vigentes sobre las
purificaciones y abluciones de los vasos sagrados cuyo objeto es recoger las
partículas desprendidas, (y nuevamente reiteradas con toda meticulosidad en la reciente Instrucción “REDEMPTIONIS SACRAMENTUM”)
culminando así, lo más dignamente posible la
celebración de la Eucaristía, toda vez que nos hallamos ante presencia viva de
Cristo Jesús entre nosotros. El Dogma de la Transustanciación, nos lo señala y
enseña que, debe ser siempre EL CENTRO DE NUESTRA VIDA CRISTIANA.
Bien, el resultado de la consulta se inició con la siguiente pregunta: “¿SE HA DE ACOGER EL DESEO DE QUE,
ADEMAS DEL MODO TRADICIONAL, SE PERMITA TAMBIEN EL RITO DE RECIBIR LA SAGRADA COMUNION EN LA MANO?”-
“Placet” (SI): 567. “Non Placet” (NO): 1.233. “Placet iuxta modum” (según) 315. Votos inválidos, 20.
El “Non Placet” de la mayoría aducían que, se hacían presentes tres objeciones: EVITAR La dispersión de
fragmentos; (¿Cómo recoger las partículas desprendidas en las palmas de las manos?) ALEJAR LA PROFANACION,
(¿Cómo controlar si el comulgante sume la Sagrada Forma o la guarda en alguna parte cuando hay muchos
comulgantes?) y, finalmente, por la DIGNIDAD misma del sacramento. Y el Papa, recogiendo estos criterios
de la mayoría - que coincidían con el suyo - mantuvo vigente la forma tradicional en la distribución de la
Comunión. En cuanto al presunto problema de higiene, por el esporádico contacto con la saliva del
comulgante lo marginó; pues no constaba que en tantos siglos de práctica se haya dado un solo caso de
contaminación. (¿Jesús Eucaristía causa de contaminación?).
No obstante, el Papa Pablo VI, quiso dejar un portillo abierto para las Conferencias Episcopales que,
por razones de pastoral creyeran oportuna la ampliación del rito, les puso algunas condiciones: someter
la consulta a referéndum entre los mismos obispos de cada Conferencia Episcopal y de conseguir los dos
tercios de votos debían presentar el resultado al Papa para su debida aprobación. Seguidamente la
catequesis al pueblo dentro del campo de la opción: EN LA BOCA O EN LA MANO.
Naturalmente, llevado el rito con fidelidad, supone una pérdida considerable de tiempo por acumulación de
requisitos: el comulgante debe hacer una previa reverencia con la cabeza, debe elevar la mano izquierda
para que el sacerdote deposite la Sagrada Hostia en la palma de la mano y después, con la derecha la
tomará para sumirla. Y no se debe mover, para realizarlo todo ante la presencia del sacerdote, al tiempo
que contesta “Amén” cuando el ministro dice “el cuerpo de Cristo”.
(Infortunadamente nada se dice sobre las probables partículas adheridas que se perderán en las manos de los comulgantes... ¿?)
Bien, esto en cuanto a la teoría del rito. ¿Se ha llevado y se lleva así en fidelidad desde el principio?
¿Era, realmente conveniente para nosotros esta pastoral impuesta cuando nadie la había pedido y los frutos
espirituales de santificación no aparecen, ni por el aumento de vocaciones sacerdotales - religiosas ni
por la mejoría de sociedad después de 30 años de práctica?
Por otro lado, ¿Cuál es la finalidad que el obispo unja los dedos (el índice y el pulgar) del
neo-sacerdote en el momento de la ordenación?
Lo que sí se descubre es la forma como se ha llevado este proceso. Viene a ser como la punta de un
“iceberg” que se estaba fraguando en torno a la Eucaristía, centro neurálgico del alma católica, afectando,
obviamente, el dogma de la Eucaristía. El brote de la crisis que se hace presente, no nació precisamente
en el pueblo sencillo, sino en alguna que otra cátedra teológica. Hans Kung se destaca con sus postulados
reflejados en su obra “Ser cristiano” que tanto ha tenido que ver con la situación actual. Lo cuestiona
todo y de nada han servido las sucesivas advertencias de la Santa Sede. Por fin fue destituido como
profesor católico de su cátedra. Pero, desgraciadamente, “Ser cristiano” sigue ocupando lugar en muchos de
nuestros seminarios. (1)
¿Consecuencias? Que las indisciplinas litúrgicas y no litúrgicas no tardarían en aparecer y difundirse por
doquier contaminándolo todo. (Llamaban “creatividades”). Por otro lado vino a sumarse un amplio margen de
interpretaciones sobre la Constitución Litúrgica dando lugar a muchísimos abusos. Abusos que no se
corregían.
(1)
Las experiencias que me toco vivir en la vida sacerdotal con respecto a la
Comunión en la Misa fue un verdadero desmadre, pues, mucho antes que la
Conferencia Episcopal consiguiera los dos tercios requeridos (después de tres
convocatorias) ya estaban bastantes sacerdotes OBLIGANDO a recibir la Comunión
en la mano y de pie. No había opción. Las quejas no se hicieron esperar, pero
fue inútil toda denuncia. En Roma e Italia tampoco estaba permitida la Comunión
en la mano. Se llegó a interrogar al Papa Juan Pablo II sobre el particular,
durante su viaje a Fulda (Alemania) y contestó - “Que reconocía la autorización
de alguna Conferencia pero que no estaba de acuerdo”. Y como confirmación de
cuanto antecede algunas revistas y prensa publicaron la foto del Papa dando la
Comunión a la esposa del presidente francés Mitterrand en la boca, apareciendo
ella con la mano extendida. (Supongo que para estas fechas el Papa habrá cedido
ante la presión modernista reinante, preocupado mas bien, no ya en disciplinas
eclesiales sino en verdades de fe, que ya no soportan y son negados por
determinados sectores de la iglesia. Esto sí que es bastante más preocupante
para él y para todos. Al parecer ya no hay verdades fundamentales. Para ellos
todo lo explica el relativismo. Ojalá que no tenga nada que ver aquí el apunte
bíblico de “¿Encontrará fe en la tierra cuando El retorne en su segunda
venida?”)
Centrándonos en el tema eucarístico y su entorno, descubrimos que en los nuevos templos que se construyen
ya no ocupa el Sagrario el lugar de PREFERENCIA sino en lugar DESTACADO. La preferencia se dejó al altar
y el lugar del Sagrario quedó al criterio del párroco, eligiendo para él un altar o capilla aparte.
(En el nº 130 de la Instrucción “Redemptionis Sacramentum”, “...el Santísimo Sacramento será reservado en
un sagrario, en la parte más noble de la iglesia, más insigne, más destacada, más convenientemente adornada”)
Aquí surge claramente una rectificación en cuanto a la ubicación del Sagrario. Ya que hasta ahora,
al parecer la VICTIMA MARTIRIAL por excelencia estorbaba en la presidencia de las celebraciones litúrgicas.
Una vez conseguido este punto clave, lo demás llegaría con suma facilidad y el criterio del
“aggiornamento” se deslizaría solo: con la desaparición de los comulgatorios (estos fueron incluso
arrancados de las construcciones antiguas) ya se obligaba prácticamente a comulgar de pie, las mismas
bancas del templo tampoco llevarían rodilleras para arrodillarse en la Consagración dadas las dificultades
prácticas.
Otro de los sacramentos afectados es el de la Penitencia o Confesión con la eliminación del confesionario.
Los pastores apenas si lo urgen, tampoco informan con el anuncio de horarios. La nueva pastoral lo
reduce al silencio. Si algún feligrés se aventura a pedir confesión, ordinariamente no se le niega, pero
como no hay confesionarios se le reconcilia caminando o sentados en cualquier parte. Lo del anonimato que
el Derecho Canónico prevee a favor del penitente, ya no tiene opción: debe confesarse cara a cara, le guste
o no.
Algunas capillas han ido aún más lejos: acomodaron unos mini bancos para que las posaderas del orante
descansen en oración al estilo “yoga” oriental. Afirmado además la conveniencia que para hacer oración ya
no es preciso-arrodillarse. Así lo aseguran algunos clérigos y religiosas.
Tampoco podriamos omitir las citas que nos proporciona en alusiones inequívocas de la Santa Biblia tanto del A. como del N. Testamento sobre el comportamiento del hombre ante la presencia de Dios.
Gén. 17, 1-2 "YO ESTABLEZCO MI ALIANZA ENTRE NOSOTROS DOS Y TE MULTIPLICARE SOBREMANERA.
CAYO ABRAN ROSTRO EN TIERRA Y DIOS LE HABLO ASI; POR MI PARTE ESTA ES MI ALIANZA CONTIGO: SERAS PADRE DE UNA MUCHEDUMBRE DE PUEBLOS..."
Isaias 45,23 "YO JURO POR MI NOMBRE; DE MI BOCA SALE PALABRA VERDADERA Y NO SERA VANA: QUE ANTE MI SE DOBLARA TODA RODILLA"
Mateo 2,11 "ENTRARON EN LA CASA, VIERON AL NIÑO CON MARIA SU MADRE Y POSTRANDOSE LE ADORARON"
Romanos 14,11 "PUES DICE LA ESCRITURA: POR MI VIDA DICE EL SEÑOR QUE TODA RODILLA SE DOBLARA ANTE MI Y TODA LENGUA BENDECIRA A DIOS. ASI PUES CADA UNO DE VOSOTROS DARA CUENTA A SI MISMO A DIOS."
Filipenses 2,9 "POR ESO DIOS LO EXALTO Y LE OTORGO EL NOMBRE QUE ESTA SOBRE TODO NOMBRE. PARA QUE AL NOMBRE DE JESUS TODA RODILLA SE DOBLE EN LOS CIELOS, EN LA TIERRA Y EN LOS ABISMOS. Y TODA LENGUA CONFIESE QUE CRISTO JESUS ES EL SEÑOR, PARA GLORIA DE DIOS PADRE"
Y por si no bastara también el evangelista San Juan 13,26 nos ilumina bastante el modo que utilizaba Jesús para dar la Comunión: "...ES AQUEL A QUIEN DÉ EL BOCADO QUE VOY A MOJAR."
Y en este sentido algunos pintores de la antigüedad lo han interpretado así, como lo tenemos en el pintor clásico holandés (1473) que contemplaba a Jesús dando la Comunión en la boca a sus discípulos arrodillados, uno a uno. Muestra la profunda piedad Eucarística de la Iglesia a través de los siglos. Hay también otros pintores que se manifiestan en la misma línea.
EN RESUMEN:
- Que no es precisamente la Eucarist&ía el motivo único en crisis, PERO SI EL ORIGEN.
- Que al suprimir los confesionarios de nuestros templos y no dar facilidades al pueblo para la
reconciliación se va perdiendo el concepto de pecado personal, orientándose toda preocupación de
conciencia hacia el pecado colectivo, social. Y para ellos se utiliza la absolución general, o que ya
es suficiente la petición de perdón de nuestros pecados al inicio de la Santa Misa. Y con estos criterios
se distribuye la Sagrada Comunión a todo el que la desea.
- Que no hay uniformidad entre los ssacerdotes para la enseñanza catequística
infantil pese a la vigencia
del Catecismo Universal proclamado por el Papa Juan Pablo II para el mundo. Relegando toda docencia a la
improvisación. Lo único en que se ponen de acuerdo es en la NO-OBLIGACION MEMORISTICA de la doctrina, ni
siquiera en las fórmulas más elementales. Esta situación pues, siempre será grave, muy grave, para el
mantenimiento de nuestra fe.
- Que como es público y notoriio, demasiados sacerdotes abandonaron todo
signo sacerdotal, empeñados en
pasar desapercibidos ante el pueblo de Dios, llevando una vestimenta totalmente laical, pese a las
reiteradas llamadas de atención del Papa, haciéndoles recordar las normas vigentes del Derecho Canónico y
claro está ante esta conducta y los silencios jerárquicos, que duda cabe, siempre quedarán mermadas las
labores pastorales por falta de testimonio, por mucho que se quiera justificar.
APORTES
¿Y si preguntáramos al cielo?
Recordemos también, en torno a la Eucaristía, el aporte bíblico que tanto se destaca en San Pablo a los
Filipenses, Cap. 2, 10. Aquí se nos descubre una perfecta coherencia con el dogma y la Tradición
multisecular, sobre nuestro comportamiento ante Cristo Jesús presente en la Eucaristía:
“....para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos.”
Mas claro imposible. Y si se le recibe con mayor razón.
Prescindiendo de otros aportes Escriturísticos y del mismo Magisterio también seria oportuno e iluminador
el pensamiento del cielo en base a la revelación privada, por ejemplo, en el acontecimiento de Fátima,
con el beneficio de aprobación Pontificia. Bien, en una de sus zonas campestres de las apariciones hay
un lugar cercado con fierro que protege a un grupo escultórico de mármol que representa a un ángel (les
dijo a los pastores que era el Angel de la Paz) y a los tres pastorcitos ARRODILLADOS, pues van a
recibir la Sagrada Comunión supuestamente en la boca y de ello dará testimonio la principal vidente
actualmente en vida: Sor Lucia, protagonista de excepción.
Hay también alguna que otra documentación filmada y gráfica de otras manifestaciones marianas con el
mismo tono de docencia.
Y en cuanto a la reverencia al Santísimo expongamos también la narración histórica de Sor Lucia:
“...antes
de recibir la Comunión de manos del Angel de la Paz, dejó el Cáliz y la Sagrada Hostia suspendidos en
el aire, mientras que él se arrodillaba y CON EL ROSTRO EN EL SUELO nos enseñó una oración dirigida a la
Santísima Trinidad en actitud de oración y súplica. La repitió tres veces hasta que la aprendimos de
memoria. Después la recitábamos diariamente a continuación del Santo Rosario”.
EPILOGO
Así las cosas, con todos estos datos acumulados, pienso que ahora sí se encontrará más consciente el
comulgante en cuanto a elección se refiere para la recepción eucarística. No se trataría pues de un
improvisado “aggiornamento” sino en cómo me voy a santificar más, descubriendo así la voluntad de Dios
en la recepción más digna.
Ojalá pues, amable lector, que este trabajito de los “Efectos secundarios...” haya servido para tu bien.
Y de la misma manera lo deseamos también que, “El humo de Satanás que entró en la iglesia” a que se
refería el Papa Pablo VI, no tenga nada que ver con todo esto. Y si lo ha tenido que se disipe de una vez
por todas y la iglesia fundada por Jesús recupere la PAZ Y LA UNIDAD que tanta falta le hace.
Eduardo Asensio, cp.