Guantanamerika
Lichtenberg anotó en alguna parte: “El famoso visionario Swedenborg dice en su obra Doctrina Novae Hierosolymae que el Juicio Final ya sucedió, y tuvo lugar el 9 de enero del año 1757”. La TVE anuncia que las mejores noticias, y todas las noticias, se ven mejor en TVE. Y de fondo, imágenes de tropas en un desierto, aviones, tanques. Como no soy semiólogo quizás me confunda, pero para mí que TVE lo que hace es adelantar que no habrá mejor lugar en que ver la próxima matanza que TVE. Que contará con los mejores planos, muchos de ellos en estreno o en exclusiva a nivel nacional, cedidos directamente por la productora del conflicto. Consecuencia lógica de la amistad y buen trato entre las empresas.
Y es que la guerra ha de suceder. Es necesario que suceda. Tanto como que los triángulos tengan tres lados: algo que ni Dios puede impedir. Prácticamente es como si hubiera sucedido ya, y los homicidios a consumar fueran un simple trámite. (A veces pienso que las víctimas de los atentados de las Torres Iguales fueron las de las guerras que Estados Unidos librará de aquí al fin de los tiempos, cobradas por anticipado. Después dejo de pensar.)
Los expertos ya saben los miles de toneladas de bombas que se lanzarán, los cientos de miles de muertes que causarán: sólo falta la colaboración pasiva de los civiles iraquíes, para que pongan nombre a cada una de ellas. Incluso estamos todos de acuerdo en que la guerra está ya ganada. Por eso nos atrevemos a pensar en ella, e incluso a discutirla. (Nuestra participación sería impensable, incluso para el Gobierno, si fuéramos a luchar en condiciones comparables a las del enemigo, corriendo un riesgo de pérdidas no similar, pero sí al menos serio.)
Considero al Hijo de su Padre capaz de utilizar sus armas atómicas y químicas si lo necesita para alcanzar el triunfo que le es debido. La Maldad del enemigo y la sangre de los americanos muertos se lo autorizan. En nuestro caso, contaríamos con nuestros dirigentes hallando la forma de tranquilizar nuestra conciencia en lo que se tarda en recibir un fax del despacho de Powell.
Podría pensarse que acaso la batalla ya esté en marcha y no estemos viendo nada más que recreaciones. O imágenes verídicas, pero difundidas con semanas de retraso. Tal vez la guerra ya esté ganada y concluida, y Estados Unidos y el Reino Unido ya hayan conseguido lo que se proponían. Y nunca sepamos a ciencia cierta en qué consistía, ni para qué nos mantuvieron distraídos así durante tanto tiempo. Tal vez Estados Unidos comience a suministrar a TVE imágenes de la guerra cuando haya transformado en un bonito plató el campo de batalla, o cuando haya retirado al menos los cuerpos de los que celebraban bodas cuando no debían. Tampoco se descarta que esta sea la primera guerra mundial que no llegue a tener lugar por miedo a las bajadas en las encuestas de popularidad e intenciones de voto (y a las declaraciones de los actores españoles). Debord dejó escrito que vivimos en unos tiempos en que sólo existe lo que muestra el espectáculo, y en cuento deja de mostrarlo, deja de existir. Nada más fácil para evitar el uso, aunque justificado, de armas de destrucción masiva sobre el enemigo, que impedir que las TVEs del mundo no sepan de ellas.
Quizás en un plazo indeterminado nos informe el viento del este de lo que estaba pasando ahora. Cuando comience a traernos radiaciones, infecciones o qué sé yo.