|
.
seleccione un menú para ver:
1.
CREENCIAS FUNDAMENTALES
/ 2.
MIEMBROS DE LA IGLESIA
/ 3.
EL MUNDO NOS MIRA
| Desarrollo
Histórico de la Iglesia Adventista del Séptimo Día |
El
Movimiento Adventista comenzó su viaje profético hacia
el reino, en cumplimiento de plan divino, en el año 1844.
Los pioneros del movimiento, pocos en número y, a menudo,
con el recuerdo desagradable de haber sido expulsados de sus iglesias
por haber aceptado la doctrina adventista, anduvieron al comienzo
con paso vacilante. Estaban seguros de las doctrinas que sostenían,
pero dudaban en cuanto a la forma de organización que debían
adoptar, si es que debían adoptar alguna. Indudablemente,
la mayoría de ellos recordaban vívidamente cómo
las iglesias fuertes y bien organizadas habían utilizado
esa fuerza para oponerse a la verdad adventista, de modo que, instintivamente,
tenían cualquier tipo de sistema de gobierno eclesiástico
centralizado. Sin embargo, algunos de los dirigentes fueron viendo
cada vez con mayor claridad que era imperioso establecer alguna
clase de gobierno eclesiástico, para que el buen orden prevaleciera
y el Movimiento creciera sólidamente. Esa convicción
fue grandemente fortalecida por los mensajes precedentes de la pluma
(escritos) de Elena G. de White.
Como resultado de esa convicción, en 1860 se eligió
el nombre de la iglesia: Adventista del Séptimo Día,
y se creó una corporación legal para fuera la poseedora
de las propiedades de la iglesia. Posteriormente, en 1861, se organizó
nuestra primera Asociación: la Asociación de Míchigan.
Para ello se organizaron primero las iglesias locales, cuyos miembros
firmaron un convenio, y después dichas iglesias se confederaron
en un cuerpo unido para construir lo que ahora llamamos Asociación
Local. Se acordó, además, conceder credenciales a
los ministros, protegiendo de ese modo a las iglesias contra impostores
que pudieran tratar de expoliar a la grey.
En 1863 se organizó la Asociación General, reuniendo
así en una sola entidad a todas las asociaciones locales
que habían sido creadas hasta entonces. Esto colocó
al Movimiento Adventista en un rumbo coordinado y organizado.
|