La búsqueda de empleo es una prioridad para la mayoría de españoles que vienen a vivir a Edimburgo. Haberlos haylos que vienen con medios suficientes para sobrevivir aquí y con la unidirección de: estudiar una carrera, un postgrado, un curso de inglés, una estancia intercambio ó aquellos, los menos, que vienen con una beca Erasmus u otra; para todos esos, en cualquier caso, el tema laboral no implica subsistencia y por lo tanto no es urgente. Nos encontramos sin embargo con el grupo dominante formado por las personas que aterrizan con el único objetivo de practicar este idioma clave… pero necesitan dinero para vivir aquí mientras, en el peor y más común de los casos, lo aprenden; y en el mejor, lo amplían… y quieren un trabajo para ayudarles a mantenerse primero, y a tener un contacto real con la vida escocesa y comunicarse a nivel, eso, práctico y real, segundo. Muy pocos son los que en general pasan esta frontera norteña para afincarse aquí definitivamente. Muchos son, sin embargo, los que se quedan al final por varios años.

Es difícil hacer un análisis holístico de la problemática ocupacional del español en Edimburgo sin tener en cuenta el muy singular contexto en que esta se produce para cada individuo. Las circunstancias que nos traen aquí en primer lugar y que se añaden a nuestro caso personal, por ejemplo: si nos hemos venido de España porque no tenemos trabajo, porque estábamos mal allí, porque no estábamos ni mal ni bien y por eso queremos cambiar y ver más, porque alguien de allí ya no nos importa o porque nos importa demasiado y no le importamos, por airosos medios económicos o por la ausencia de ellos. O porque todo va bien y queremos ampliar fronteras. (Aunque por lo que yo he visto y oído, por lo general, hemos tenido un detonante, digamos molesto, para subir por aquí con intenciones de más que una vacación) De toda esa historia personal inherente a cada uno de nosotros se deriva lo más importante: nuestra situación emocional, nuestro llegar aquí anímico que en ningún momento se puede dicotomizar del problema porque es parte integrante de él.

No quiero entrar pues en generalizaciones que siempre son odiosas e inexactas por inciertas. Quería sólo puntear la línea de pensamiento y vida de la cual se derivará el contenido de esta sección: PISTAS PARA BUSCAR TRABAJO EN EDINBURGO. Esa línea me llevará a escribir sobre temas que a mi me preocupan y que considero útiles para el día a día de los que quieren encontrar un empleo. Indudablemente mis percepciones no serán siempre objetivas porque las escribo "yo y mis circunstancias"(por filosofar un poco y citar a uno de nuestros compatriotas, Ortega y Gasset, al menos para dar cierta consistencia académica a mis palabras en este primer número ya que en los sucesivos prescindiré bastante de la teoría y focalizaré en la vida misma). Pero desde mi punto de vista personal quisiera ser el eco de experiencias propias y ajenas que han llegado a mí en casi diez años de brega fuera de España. Espero que este punteado sea una larga melodía que hable de todos los aspectos comunes a las vivencias y malvivencias de todos los que estamos aquí, ahora.
Hablaré de esos españoles "visitantes" o "residentes" y de los obstáculos que han encontrado y de lo que les ha ayudado a abrirse paso a un curro. Mi agradecimiento eterno a todos los que me quieran hablar de lo que piensan de este tema y que invito a hacerlo al e-mail de esta publicación, simplemente indicando PARA SILVIA y si prefieren o no anonimato.
Solía ser caso bastante generalizado, hace algunos años, que los jóvenes que venían a Gran Bretaña, lo hicieran porque les enviaban sus familias o porque tenían medios propios o venían a hacer de o-pair, etc. Esos jóvenes tenían el denominador común de poseer medios para vivir en esta tierra sin preocuparse ni haber tenido nunca la intención de acercarse al mundo laboral. Pero es que antes las motivaciones de la gente para viajar eran distintas porque también quizás las circunstancias sociales y culturales de nuestro país eran a su vez diferentes. Primero, eso de viajar para aprender idioma estaba muy bien visto en España, pero tener que trabajar para ello se veía casi más como una vergüenza o un "quiero y no puedo" por las clases pudientes. En ese grupo los periodos laborales se materializaban marchándose ya de las Iberias con un "stage" en algún "buffette" u oficina de la disciplina profesional elegida y que pertenecía a contactos familiares.
Ahora, afortunadamente, la situación ha cambiado bastante y los españoles salimos fuera a estudiar y trabajar porque las dos cosas enriquecen y la lucha diaria curte y además la cultura que se adquiere (y cultura es obviamente todo, incluso las vivencias personales cotidianas) nos abre las miras y nos prepara más para este mundo que más que nunca, ahora, es una puerta abierta a la transnacionalidad.

EN LOS SIGUIENTES NÚMEROS SE TRATARÁN LOS SIGUIENTES TEMAS:
· Idioma.
· Tipo de trabajo que requiera poco idioma.
· El primer paso: cómo llegar al proveedor de empleo, cómo presentarse.

 

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