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El
Parque Natural de
Os Ancares, está situado al sureste de la provincia de
Lugo, en el limite con León y Asturias. Los picos más altos alcanzan
casi los dos mil metros de altura, y son: Cuiña (1.987 m.),
Mustallar (1.924 m.), Pena Longa (1.800 m.) y Penarrubia (1.822 m.),
a los cuales se puede llegar a sus cumbres, en marchas de montaña o
senderismo, sin muchas dificultades. El relieve y el clima se
combinan para conseguir una fauna y vegetación variada y abundante,
la belleza de sus paisajes, y los poblados prerromanos que aun se
conservan, hacen de Ancares un lugar de gran atractivo turístico.
Los inviernos se caracterizan por ser largos y fríos, con abundantes
precipitaciones y con frecuencia la nieve no desaparece de los picos
más altos, los veranos suelen ser cortos y frescos.
Los relieves
montañosos son constantes y sus valles rectilíneos y angostos, están
cubiertos de vegetación frondosa donde se mezclan, a menudo, el
bosque con las tierras de cultivo o prados para el ganado. Algunos
prados terminan justo donde comienza el bosque, y no es extraño ver
en ellos, animales silvestres pastando e incluso cazando en los
mismos.
La comunicación
entre valles antiguamente era difícil, no habían carreteras, las
zonas aprovechables escasas por las pendientes de sus laderas, y los
lomos de las cumbres apenas se utilizaban a no ser que fuera como
pastizal. Las castañas, han sido un pilar muy importante en la dieta
de los Ancares, tan solo desplazada por las patatas, los castaños
centenarios son dignos de admirar, en toda la zona de los Ancares;
existen algunos que se necesitarían, como mínimo, tres personas con
los brazos abiertos para poder rodear su tronco, abunda el roble,
los abedules, hayas, tejos, cerezos, retamas, avellanos, nogales,
arándanos, piornos y sobre todo hay que destacar la presencia del
Acebo común, especie protegida, árbol escaso y característico de
Ancares, puede alcanzar unos diez metros de altura, crece en bosques
de espesuras relativamente frescas y de suelo profundo, sus bayas
son el alimento principal de muchos animales en invierno, entre
ellos el urogallo, ave emblemática de Ancares.
El tejo, crece muy
lentamente, pero puede llegar a vivir hasta 1.500 años. En la
antigüedad estuvo muy ligada a las meigas y druidas, pues sus ramas
eran utilizadas en sus ritos y brebajes. Sus hojas contienen un
alcaloide bastante tóxico, todo el árbol en si es tóxico, excepto
sus frutos que son de color rojo. Hoy en día su presencia es escasa,
aunque todavía puede observarse algunos ejemplares mas o menos
aislados, en cotas forestales umbrías, elevadas, de suelo poroso y
húmedo. El roble, junto con las encinas, fue quizás, el árbol con
más presencia en la zona, aunque las talas abusivas, el fuego y la
repoblaciones artificiales de pinos, redujeron drásticamente su
influencia. No hay que olvidar que desempeñan una función muy
importante de refugio y alimentación para la fauna ancaresa, como
puedan ser herbívoros, roedores y muchas aves, unos porque dependen
del árbol para sobrevivir y otros porque son predadores y hallan su
sustento alrededor del mismo.
Proliferan los
jabalíes, corzos, ciervos, conejos, liebres, y, en menor medida, la
perdiz de cabeza roja, pues el abandono de los campos de grano
dificulta la existencia de colonias de esta especie.
Los cernícalos, buitres, zorros, lobos, gavilanes, lechuzas, águilas
culebreras, ardillas, tejones, gatos monteses, nutrias y jinetas
completan el panorama faunístico, del que los amantes de la caza
podrán disfrutar en los cotos de Cervantes, Brañas o San Martín,
coronados por la Reserva Nacional de Caza de Ancares, que está
ubicada en el municipio de Cervantes. Y los proyectos en marcha
hacen pensar que quizás en poco tiempo podamos ver osos en los
montes.
Animales característicos
El urogallo (pita
do monte), es una especie en peligro de extinción, alcanza unos
80 cm. de altura y pesa alrededor de 5 kg. Su plumaje es de color
pardo oscuro, con reflejos de verde metálico en el cuello y pecho,
cola negra y redondeada en forma de abanico, con alguna orla o
manchas blancas y una zona de color rojo o amarillas a la altura de
los ojos que varia de intensidad según sea su estado de actividad
sexual, la hembra es de inferior tamaño y peso que el macho. ive en
los bosques de coníferas, se alimenta de bayas, semillas e insectos.
Durante el inicio de la primavera, se puede escuchar su canto de
apareamiento, el macho es polígamo puede aparearse varias veces, las
hembras hacen sus nidos en el suelo, suelen poner entre seis y doce
huevos, de color amarillo pálido con manchas rojizas, las crías son
bien desarrolladas y necesitan pocos cuidados paternos.
El lobo, puede que
sea sin lugar a dudas, el carnívoro que más ha sido despreciado y
perseguido por el hombre, desde la antigüedad a nuestros días el
hecho de mencionar su nombre, levanta entre la gente una especie de
miedo y odio que no es fácil de explicar. Está presente en un sinfín
de cuentos y leyendas, y su presencia está relacionada con la
muerte, y el miedo. Actualmente, son escasos los ejemplares que
existen en la comarca, poco se habla de sus andanzas, y sus
incursiones atacando al ganado son escasas. Probablemente su dieta
se base en los abundantes corzos y jabalís que se encuentran en los Ancares. Los lobos tienen una gran resistencia y capacidad de
desplazamiento, persiguen a sus presas a lo largo de muchos
kilómetros hasta que las agotan. No hay constancia
de un afincamiento sedentario en la zona, sin embargo, se ha podido
detectar un pequeño grupo que se desplaza por la sierra.
El corzo, pertenece
a la familia de los cérvidos, el color de su piel es castaña rojiza
y en invierno se vuelve más grisácea, los machos adultos se
diferencian por su rugosa y pequeña cornamenta que renueva cada año.
Frecuenta robledales y bosques mixtos de las laderas inferiores,
aunque también suele rondar por superficies altas, en zonas
cubiertas de matorral, es herbívoro, y su distribución en la sierra
de Ancares es abundante, mide aproximadamente un metro de largo y
unos 58 centímetro de altura hasta la cruz, suele vivir unos 12
años. Su principal depredador es el lobo, el corzo, suele huir
rápidamente ante cualquier síntoma de peligro, aunque en ciertas
ocasiones, suele enfrentarse a sus enemigos
El jabalí es
el antepasado del cerdo y como tal su constitución es muy parecida a
la de este animal doméstico. El jabalí es un animal robusto y
fuerte, de una longitud de hasta dos metros y una alzada de un
metro. Los colmillos sobresalen de los belfos y pueden llegar a ser
muy visibles especialmente en los grandes machos. Los colmillos
inferiores son largos y rectos, los superiores son algo menores y
están curvados hacia arriba, quedando paralelos a los inferiores.
Los colmillos suelen ser mayores en los machos, sin embargo, este
rasgo no sirve para diferenciar los sexos que son de muy difícil
identificación en el campo. El pelaje del jabalí está dominado por
unas cerdas muy recias, que se bifurcan en la punta, de color pardo
oscuro en Galicia y presenta como característica notoria el color
más oscuro del morro, aunque el pelaje puede presentar gran
variabilidad. Los adultos presentan una crin de cerdas más largas en
la parte delantera de la espina dorsal que erizan cuando detecta
peligro. Los jabalíes de Galicia tienen un peso que ronda entre los
65 a 95 kilogramos, aunque en grandes machos puede llegar a ser de
150.
Es habitual encontrar jabalís en las grandes áreas de matorral de
Ancares, que tienen una gran altura y espesor suficiente para
proporcionarle cobijo durante todo el año. Sin embargo, el jabalí se
debe relacionar más al paisaje que a un determinado tipo de hábitat,
ya que utiliza un área de campeo muy grande, utilizando medios muy
diversos dentro de la misma.
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Castaño

Acebo

Abedul

Piornos

Roble

Perdiz pardilla

Urogallo

Lobo

Corzo

Jabalí |