
Nazco en la Ciudad de Panamá un viernes
12 de junio de 1981, cerca de las 6 y media
de la tarde en el Hospital Santo Tomás.
Enseguida pasé a formar parte del
hogar de Bertha Alicia y Miguel Antonio
Martínez.
Por allá por los años 30 mi
abuelo por parte de padre, el Señor
Mario Martínez (Q.E.P.D.) abandonó
su hogar en el interior de la república,
allá por Horconcitos (San Lorenzo,
Chiriquí), para buscar oportunidades
nuevas en la ciudad.
En el camino se encontró a mi abuela
María (Q.E.P.D.)... según
me han contado, mi abuela trabajaba en un
restaurantito por Avenida Perú y
mi abuelo pasaba todos los días por
allí y se detenía a verla
o hablar con ella. Mi abuela fue una madre
soltera y trabajadora y con ella se casó
y tuvo 4 hijos, todos varones. El tercero
de ellos fue mi papá.
Muchos años después, en la
década de los 70, mi abuelo trabajaba
en un hotel de la ciudad, el Hotel Ejecutivo,
haciéndole mantenimiento a las calderas
del hotel...
Mi abuelita Roma, la mamá de mi mamá,
también trabajaba en el Hotel Ejecutivo
y aunque mis papás peleen por la
versión oficial, ellos se conocieron:
- En el hotel cuando mi mamá fue
a buscar a mi abuela (según mi papá)
- En casa de mi abuela cuando mi papá
fue a ayudar a pintar (según mi mamá)
Lo importante fue que se dio el flechazo
(ja ja) y aquí, estoy yo 30 años
después del día que se conocieron...
En dicho hogar ya se encontraba Ciara, mi
hermana, quien es 6 años mayor que
yo. Mi mamá, Bertha, es una maestra
de preescolar en el Instituto Episcopal
San Cristóbal y mi papá, Miguel,
tiene un negocio de mantenimiento de calderas.
Yo inicié mi vida escolar muy temprano,
a los cuatro años en el Instituto
Episcopal San Cristóbal en 1986 (y
de 4 años) cuando fui al kinder y
mi mamá fue mi primera maestra de
español y Mrs. Redway mi maestra
de inglés...
En esos tiempos cayeron sobre Panamá
las benditas restricciones de los Estados
Unidos debido al régimen militar
que operaba incluso desde antes que yo naciera
y llegó lo que los panameños
denominamos hoy en día como 'la crisis'.
Los padres creen que una no se acuerda,
pero sí lo hago. Me recuerdo muy
bien de esos tiempos duros cuando no había
plata en el país y que cada centavo
contaba... me acuerdo de los tiempos que
pasamos en Chiriquí con la familia
de mi mamá porque allá era
más fácil vivir (o sea era
más barato).
También me acuerdo de la dictadura
de Noriega... la mayoría de mi familia
pertenecía a la 'Cruzada Civilista'
(grupo civil & político que se
oponía a la dictadura)... y de cómo
iban a las marchas 'por la libertad' con
sus pitos, pailas y pañuelos y en
alguna ocasión a exponer sus vidas
frente a los militares que poco o nada perdonaban.
En el 89 se dio la famosa invasión
'Causa Justa' del Bush padre a Panamá
(ven que viene de familia)... fue un 20
de diciembre... la noche anterior había
ido a cantar con el coro de la escuela (estaba
en 3 grado) a la Catedral, para un recital
de navidad. Me fueron a ver mis papás
y mi hermana. Fue una noche como cualquier
otra, sólo que en la madrugada siguiente
me desperté al sonar de detonaciones
de cañones y bombas que estaban cayendo
en otras partes de la ciudad. Casi no dormí
por el ruido y mi mamá me explico
lo que estaba pasando. "Los gringos
se van a llevar a Noriega", fueron
sus palabras. No se me olvidan, como dije
antes.
Fue una navidad bastante extraña,
pero igual tuvimos nuestra cena de navidad
en casa y mis regalos. Ese año recibí
una bicicleta nueva...
Después vinieron los toques de quedas
y otras cosas 'raras' por parte de los invasores
gringos... y poco a poco todo volvió
a la normalidad, tardó, pero lo hizo.
Si me doy cuenta de algo hoy en día
es que con los hechos que ocurrieron en
Panamá durante buena parte de mi
niñez, gracias a mi familia, nunca
sentí miedo o preocupación...
si ahora de grande no supiera que esas cosas
pasaron, pensaría que fue mentira.
En mi casa nunca me faltó nada, me
dejaron ser niña y yo me dediqué
a ser una niña feliz en momentos
bastante violentos y atroces.
Tiempos aquellos, ojalá nunca vuelvan...
pero forman parte de mi historia, por lo
menos de la que viví yo.
Claro, después vino la adolescencia...
y un momento de esos que yo llamo 'cruciales'.
Cuando tenía 8 años me diagnosticaron
escoliosis... una desviación de la
columna vertebral donde los huesos de curvan
en forma de S. Hay métodos para combatir
o tratar de frenarla... usé mis aparatos
ortopédicos. Que eran un verdadero
tormento con este clima horrendo de Panamá.
Es irónico si uno ve a estas mujeres
gastando dinero en fajas para moldear la
figura... yo he estado ahí, ya lo
viví. Ja!
Volviendo a la escoliosis, pues cuando no
se puede frenar hay que operar... no lo
puedo poner de otra manera... Así
que a los 14 años fui a Shreveport,
Louisiana a operarme de la columna. Fueron
más de 12 horas de cirugía,
pero tuve a mi mamá allí conmigo.
Sin dejar por fuera a mi compadre (Apo),
mis tías (Noemí y Ximena),
abuela Roma y primos (Romy, Rafa y Melissa)
que fueron a verme durante ese tiempo. Además
que conocí gente sumamente amable
y buena en ese hospital.
De esa forma, lo que debió ser una
experiencia dolorosa y traumática,
para mí fue incluso divertida, si
se puede decir eso. Claro, un poco de dolor
hubo alguno que otro día... pero
a los tres días estaba de pie caminando
como si nada después de que me hubieran
llenado la columna de tornillitos y barritas
y con una costilla menos... ¿no dice
el dicho que para ser bella hay que ver
estrellas?, bueno ahí tienen...
La recuperación y la operación
fueron un éxito, según mi
doctor y ahora exhibo mis 'heridas de guerra'
con bastante orgullo porque pienso en muchas
personas que no tendrán esa oportunidad
para corregir su problema como la tuve yo
y conozco los dolores y complicaciones que
la escoliosis puede causar con el tiempo
en un adulto... por suerte para mí
todo eso se evitó a tiempo.
Bueno, finalmente terminé mis días
de escuela en el mismo colegio, el Instituto
Episcopal San Cristóbal donde pasé
muchos de los mejores años de mi
vida rodeada de profesores, familia y amigos...
y aprendiendo por supuesto.
Después vino la experiencia universitaria
y también tuve mi primer encuentro
con el mundo de los adultos con mi primer
trabajo. Allí aprendí a hacer
mi primera página web.
Sólo en esos dos hechos hay tantas,
tantas cosas que contar... experiencias
que me han dejado un montón de lecciones...
gente que prácticamente me han cambiado
la vida...
Digamos que madurar y comprender quien era
en realidad me tomó un poquito de
tiempo pero lo he conseguido...
Ahora en esta nueva etapa veré que
nuevos capítulos de mi historia escribiré...
sin importar qué, les contaré...
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