Cuando
yo era pequeña era como cualquier otra niña. Segun fui creciendo me gustaba
salir, hacer amigos, ver televisión, ver novelas, ir a la playa y pues, me
gustaban los artistas y todo, pues yo no estaba muy metida en la iglesia.
Hacía tiempo que no iba, quizás un año, dos años, tres años o más y
realmente estaba fría por decirlo así; no me metía mucho con Dios y pues, me
aburría en la iglesia y no prestaba atención; solo iba por mi mamá. Sí sabía
que Dios existía y tenía temor y respeto hacia El pues yo nunca hice nada
indebido pero, pues, era cristiana pero así nada más.
Entonces, como mis padres
son divorciados, pues mi mamá y yo
pasamos por muchas cosas y pruebas y como
dicen por ahí que cuando uno está bien
pues en lo menos que piensa es en Dios o
en ayuda pues, parece que Dios tenía un
propósito para mi vida pues permitió
que yo no estuviera tan bien para que
acudiera a él.
Cuando mi mamá y yo
pasábamos por pruebas grandes y
situaciones difíciles, siempre veíamos
la mano de Dios sacándonos del problema,
y digo que era Dios, pues era un milagro;
de la nada aparecía la solución y
sabemos que ha sido Dios. Dios nos libró
de muchas cosas y si aun yo estoy viva es
un milagro de Dios. Doy también gracias
a Dios por nuestra familia, la cual Dios
ha usado siempre para bendecirnos en
infinidad de ocasiones y de múltiples
maneras. No todo el mundo cuenta con ese
apoyo, somos bienaventuradas.
Llegó un momento en mi
vida en que realicé que tenía que
definirme más en cuanto a lo que yo era,
si era cristiana o era del mundo. Yo,
pues, tenía un problema, pues quería
seguir a Dios pero me gustaba lo del
mundo y pues, yo nunca leía la biblia y
no sabía nada de nada. Hasta que un
día, en mi corazón anhelaba tener un
encuentro real con Dios. Quería meterme
más con El, quería estar segura de que
si El venía en cualquier momento yo me
iría con El.
Pues entonces, yo pensaba:
en la escuela yo me considero más santa
o más cristiana que los demás porque
casi todos eran cristianos de nombre pero
hacían cosas que yo sabía que a Dios no
le agradaba. Después pensaba que en la
iglesia me consideraba la menos santa
porque casi no leía la biblia, ni me
metía con Dios, ni hacía todo lo que yo
sabía que debía de hacer como
cristiana.
Hasta que un día parece
que Dios vio mi necesidad y el anhelo de
mi corazón y dijo: Se llegó la hora de
que me sirvas a mí. Un día fui a la
iglesia después de tanto tiempo que ya,
imagínense, los jóvenes y casi nadie me
conocía; pensaban que yo era nueva o
algo así. Yo conocía par de gente que
eran mayores en la iglesia pues conocía
las amistades de mami. Pero un día un
joven se me acercó y me dijo: ''Hola,
Dios te bendiga, ¿vienes el
miércoles?'' y yo le pregunté qué era
lo que había ese día y él me dijo:
''Sociedad de juveniles'' y pues, yo le
dije: está bien, voy (por no
quedar mal). Cuando fui ese dia a ese
cultito de los juveniles, Dios me tocó
de una manera muy especial por primera
vez en mi vida. Pude comprender lo que
decían los demás; pude entender cómo
no se aburrían y cómo no se cansaban de
las cosas de Dios; pude entender la
felicidad de la que tanto hablaban; pude
entender lo que se sentía cuando Dios te
toca y lo más importante, pude
comprender lo que era realmente ser un
cristiano.
Desde ese dia mi vida
cambió completamente; llegué a casa
gozosa. Mi mamá se sorprendió pues cada
vez que ella antes me decía que si
quería orar o ver el culto por la
televisión o algo yo le decía que no;
pero esta vez me gustaba, era como algo
que me encantaba. Le cogí el gusto y
empecé a leer la biblia. Quería
aprender y empecé a orar todos los días
y a hablar con Dios, a contarle todo y
más que nada a darle las gracias por
haberme hecho despertar y no dejarme
durmiendo (espiritualmente).
Desde aquel dia sí me
siento salva y ahora sí sé que soy hija
de Dios y que estoy haciendo lo que a El
le agrada y que nada en este mundo
importa, ni las cosas del mundo, ni el
dinero, nada; lo único que importa
es cuando uno muera estar bien ante los
ojos de Dios para irse con El. Desde ese
día aprendí mucho pues Dios me abrió
la mente y ahora vivo agradecida de El.
Este es mi testimonio, eso
es lo que soy yo ahora: una joven
cristiana feliz con la certeza de que si
el Señor viene hoy, yo me voy con El.
Desde ese día hasta hoy le sirvo al
Señor. Le entregé mi vida a El porque
si El lo hizo para conmigo y dio su vida
por mí ¿por qué yo no dar mi vida a
El?
Joven, te exhorto a que
hagas tú también lo mismo. No te
conformes con una religión hueca y
vacía que nada importante tiene para
ofrecerte; busca al Dios vivo y vivirás
la diferencia. Sin El nada somos.
Estamos completos y realizados solamente
en El. El gozo y la verdadera felicidad
se encuentra en JESUS, ¡Pruébalo!
Vivirás eternamente agradecido (a).
Mi Página personal se
llama: Metamorfosis, porque quiero
decirle al mundo que ya no soy gusano
sino, una linda mariposa.
Jejeje ¡A DIOS SEA
LA GLORIA!


Actualmente (enero 2007) estoy próxima a cumplir
21 años y curso estudios en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Cayey,
hermosa ciudad cuna de mi madre, y donde resido
actualmente. Continúo gozando de la amistad de Jesús, mi
mejor Amigo, quien me lleva de la mano por el sendero
que me ha trazado y en cuyas manos he aprendido a
colocar cada asunto, cada situación y cada decisión. Sin
Él no doy un paso pues es Jesús la garantía de que en
todo y por todo, la victoria ... es un hecho y una
realidad.
Así como
yo he permanecido firme en el camino, tú, joven,
puedes también lograrlo, con solo desearlo. En nuestra
relación con Jesús está la verdadera felicidad.