Las dos mujeres entran en el torre�n de la farmac�utica y esperan en la antesala el resultado de las curas. Fuera todo parece dispuesto... sin embargo el temor se palpa en el ambiente... nadie conoce la verdadera naturaleza del enemigo a excepci�n de Eric. De momento habr� que esperar nuevas noticias.
Elaine observa temerosa las heridas del mago.
�Sea lo que sea lo que le hiri� es muy poderoso -dice a Lain, que tambi�n est� en la sala, mientras empieza a retirar con delicadeza los restos de la t�nica.
�Vosotros -dice a los sirvientes que se mueven diligentemente preparando el material- acercad ese caldero de agua caliente y salid de aqu�...
�Mi se�or, - dice al regente- cuento con vuestra ayuda... necesito que sujet�is al mago, pues la medicina que voy a emplear es dolorosa.
�Descuidad Elaine, eso corre de mi cuenta. Aunque no creo que deb�is preocuparos, el mago est� inconsciente...
�Y ojal� siga as� mientras dure la cura, de lo contrario... tendr�is que sujetarlo.
Elaine, abre uno de los frascos y vierte unas gotas en el agua. Con la mezcla empieza a limpiar las heridas del rostro del mago, su pecho y la m�s profunda junto a su vientre.
�No me gusta el aspecto de esto..., parece que haya algo dentro... -luego palpando sus costillas dice- hay un par rotas, traed el frasco de consuelda y aplicadla sobre esta parte, yo voy a ver que es lo que esconde esta herida...
Mientras el regente sigue los consejos de la farmac�utica, �sta utiliza un fin�simo y afilado bistur� de plata para acceder a aquello que se oculta en la herida. Su trabajo, aunque suave, hace que Eric recupere el sentido y aull� de dolor.
��Sujetadle Alteza, por los dioses!!!! O se lastimara!!!.
Lain le sujeta por los hombros manteni�ndole pegado a la base del lecho mientras intenta tranquilizarle.
�Tranquilo Eric, tranquilo... quedaos quieto. Elaine os ayudar�.
�No hay tiempo- dice Eric con voz entre cortada y apenas audible... no hay tiempo...
Elaine pide urgente unas hiervas a sus ayudantes,
�R�pido acerc�dselas a la nariz, este aroma har� que se cale un poco y pierda un poco de sensibilidad, as� podremos librarle de tanto dolor, aunque Lain no dej�is de sujetadlo, el dolor puede con todo remedio de alivio.
Mientras habla, Elaine, miraba en la herida de Eric, el bulto extra�o.
�Dios m�o!!, Parece el resto de una garra y algo como. no s�... parecen como semillas...�Qu� ser� esto?.

Mientras tanto, en el jard�n del reino Alhara pasea con Driad, ya est� m�s tranquila despu�s del brebaje que Elaine prepar�.
�Voy a reunirme con las criaturas del bosque a ver que saben, los �rboles sabios a menudo olfatean el peligro, as� prevenidos de todo seremos m�s fuertes.
�Muy bien, -dijo Driad, - Yo intentar� localizar a gentes de otros pa�ses cercanos a ver si saben algo.  �Estar�s bien, princesa, si te dejo sola?.
�Si no te preocupes, algo me dice que Eric estar� mejor dentro de poco. Necesito estar un poco sola y tranquilizarme. �Por favor Dios m�o ay�danos!.
Alhara sube por los �rboles de su bosque y sigui� subiendo hasta que se sent� en la copa m�s alta de uno de ellos.
��A qu� nos enfrentamos? �Por qu� Eric? �Por favor c�rate mi vida, te necesito, yo no podr� vivir sin ti!, Eres lo que me da fuerzas para vivir, para levantarme cada segundo... Alhara da un salto hacia un lado y mira alrededor de ella pero no ve a nadie. - �Qu� ha sido eso? �Alguien me ha hablado?...
�Ya viene princesa. avisa.......el �rbol ......preg�ntale............solo la uni�n de todos lo poderes podr� vencerle.....
Alhara piensa que s� esta volviendo loca, a lo mejor la medicina de Elaine le esta afectando. Se tapa los o�dos y entonces lo oy� m�s intenso. Era Eric, si era su amado, se estaba comunicando con ella, a lo mejor podr� decirme...
��Qu� pasa cari�o? Dice Alhara mientras le cae una l�grima por la mejilla, �est�s bien?....aguanta cielo. por los dos.....por m�......te amo.....cu�ntame que pasa....
Las primeras luces del alba traen consigo la calma, una calma disfrazada ya que en el reino de Einar se respira un ambiente de gran preocupaci�n e inquietud.

Todo el mundo espera algo, en los ojos de sus habitantes se ve tristeza, y preocupaci�n pero ante todo terror, terror a lo desconocido. El tiempo parec�a no pasar, lo segundos se convirtieron en a�os y un gran silencio envolv�a al bello reino de Einar. Silencio que se rompi� al medio d�a por el ta�ido de la campana, la campana de la torre del homenaje.

�Alarma.-. -Alarma- Algo se acerca por el norte.
Gritaba el guardi�n de la torre.
Lain, Driad, Elaine y Alhara suben a la torre del homenaje para ver que pasa.
En la lejan�a se ve una gran figura negra gracias a la gran visi�n de los elfos, pronto se distingue que es.
�DRAGONNNNNN-DRAGONNNNN -Grita Lain mientras baja las escaleras de la torre del homenaje dando �rdenes a los soldados para que preparen la defensa.
En apenas un susurro Alhara a�ade:
�Un drag�n negro, oscuro como la noche, traer� la muerte y la destrucci�n... -
��C�mo dices?-Esta vez es Elaine que habla.
�Eric, anoche, cuando me quede sola, me habl� y esas fueron sus palabras. Elaine prepara medicinas en abundancia la vamos a necesitar, Driad voy a invocar a mi ejercito de Trent y hadas nos har� falta toda la ayuda posible.
Driad asiente con la cabeza.
�Yo ir� a por mis armas, tienes raz�n toda ayuda ser� poca.
Y Driad desaparece por las escaleras.

En un tiempo record todos los habitantes del reino est�n dispuestos para la batalla en la muralla miles de arqueros elfos est�n preparados.
Sobrevolando la torre del homenaje hay un ejercito de hadas capitaneadas por su reina que luce una hermosa armadura plateada en sus manos lleva Miormil, una lanza m�gica de la �poca de los titanes.
En la torre del homenaje hay dos figuras Lain y Driad los dos con sus armaduras y sus armas m�gicas la espada y el escudo del dios de la justicia y el bast�n de la diosa Mistal diosa de la curaci�n.
Elaine corre de un lado para otro preparando todo para atender a los heridos.
�Ya esta todo listo para la defensa mi rey. -Estas palabras son de Gerarden capit�n de la guarida.
En ese momento Alhara empieza a entonar una vieja canci�n para traer suerte en la batalla. Canci�n que es coreada por miles de voces. Como un susurro se extiende por todo el reino.
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