|
El gran drag�n llega hasta las murallas exteriores del castillo. All� detiene el vuelo y se posa gr�cilmente en la tierra. �Gentes del reino de Einar, entregadme al mago que se hace llamar Eric Draven y os prometo que ser�is los �ltimos de este mundo en morir. �El mago esta bajo nuestra protecci�n y como reina de estas tierras te ordeno que las abandones inmediatamente o ser�s aniquilado. Estas fueron las valientes palabras de Driad. Por un segundo, el silencio se volvi� a apoderar de Einar. �Para mi solo sois insectos y morir�is como ellos. Dicho esto un gran estruendo se escuch�. La boca del drag�n negro se abri� y de ella sali� un gran cono de fuego negro que pill� desprevenida a la defensa del castillo. El impacto fue tremendo y ensordecedor todo el mundo esperaba que hubiese miles de bajas pero lo �nico que se escuch� fue una gran carcajada femenina. ��Est�pido reptil! �Cre�as que iba a dejar que hicieras da�o a mis amigos? �Que te hicieras con mi bien m�s preciado? He lanzado un conjuro que nos proteger� de tus ataques. Pagaras por lo que le has hecho a mi amado. Estas fueron las palabras de la bella Alhara. ����Mihain dan uruk!!! (Abrid fuego arqueros. Estas fueron las palabras de Gerarden, su voz retumb� por toda la muralla interior y millones de flechas surcaron el cielo en direcci�n al enemigo el cual hab�a retomado el vuelo y se preparaba para otro mort�fero ataque. �No te lo permitir� desgraciado; Gvs lses (Atacad. El enjambre de Hadas que rodeaban a su reina se lanz� furiosas hacia el drag�n mientras los Trent lanzaban grandes rocas de piedra sobre el drag�n. Por su parte, desde la torre del homenaje, Lain y Driad lanzaban bolas m�gicas que sal�an de sus armas. Durante unos minutos la victoria parec�a segura. El drag�n iba perdiendo altitud cada vez m�s y m�s. El ejercito de hadas encabezadas por Alhara lo cegaban. Las flechas buscaban los huecos que hab�a entre escama y escama. Las rocas golpeaban las alas del drag�n y las bolas de energ�a de Lain y Driad se dirig�an contra la garganta del reptil. Hasta que, de repente, un gran fuego negro cubri� al drag�n un fuego que consumi� a cientos de hadas y que habr�a terminado con la vida de Alhara de no ser por la armadura m�gica que llevaba. Cuando este fuego pas�, el drag�n lanzo una bola de energ�a negra contra el castillo, rompiendo la barrera m�gica como si fuera cristal, impactando contra el port�n principal de la muralla exterior. Un golpe tit�nico en el que miles de soldados saltaron por los aires consumi�ndose en un fuego negro que solo dejaba sus ropajes. Con otro disparo m�s, del drag�n termin� con la mayor�a de los Trent situados entre la muralla exterior y la interior. Un tercero en la muralla interior mat� a miles de soldados y hiri� a centenares. Con tres disparos el drag�n hab�a conseguido miles y miles de muertos y millares de heridos. Elaine y sus aprendices no daban de s� para curar a todos aquellos desgraciados que no hab�an tenido la suerte de morir. Un olor a carne y hojas quemadas satur� el ambiente, acompa�ado por miles y miles de gritos de dolor de los soldados elfos. Alhara se hab�a retirado a la torre del homenaje con las escasas tropas que le quedaban de su gran ejercito. �Es m�s poderoso de lo que pens�bamos. Voy a intentar algo pero necesito que distraig�is su atenci�n durante unos segundos. �As� se har� Alhara. Estas palabras salieron como un susurro de la boca de Driad. Lain sac� un cuerno y lo toc� con toda la fuerza que de la que era capaz. Del cielo aparecieron Dante y Shinu dos bellos corceles mezcla de unicornio y Pegaso. �Gerarden enc�rgate de que los soldados mantengan el ataque. �S� mi rey. Dicho esto, Lain y Driad montaron en los corceles y pusieron rumbo hacia el drag�n enarbolando sus armas m�gicas. Una vez estuvieron cerca del drag�n empezaron su ataque. Las bolas de energ�a de las armas se estrellaban contra la piel del drag�n mientras de los cuernos de los corceles sal�an intensas descargas el�ctricas en forma de rayos dirigidos ante la bestia. Cuando Dante estaba lo bastante cerca del gran drag�n Lain salt� al lomo de este y empez� a clavarle la espada una y otra vez mientras Driad continuaba su ataque m�gico. Alhara, aprovechando la situaci�n, se hab�a colocado 5 metros por encima del drag�n, escondida entre las nubes preparaba su ataque con la esperaza de poder terminar con esa pesadilla negra que los amenazaba. Con un movimiento de la mano Miolmin se convirti� en un bello collar, una especie de rosario con 1250 esferas azules. Alhara lo cogi� con las dos manos, se lo acerco a los labios y empez� a pronunciar su hechizo. �La primera representa a mi padre. �La segunda representa a mi madre. �La tercera son mis hermanos y mis hermanas. �La cuarta es mi pueblo que viene a luchar conmigo para destronar de este mundo el mal que lo atenaza. �Las dem�s es mi ira y mi furia que terminaran con mi enemigo. �Yo Alhara elegida de Miolmin, te invoco se�or del fuego y de la tierra que tu fuego sagrado purifique lo que es impuro y llene de paz este mundo. �Responde a mi llamada. FURNTO SI JAU NAM POOOOO.
Una luz brillante ilumin� el cielo. La tierra bajo el drag�n se abri� y de ella sali� una gran columna de fuego hacia la bestia. Lain logr� saltar a tiempo de que las llamas consumieran al drag�n aunque su lucha le hab�a ocasionado numerosas heridas. Las llamas rojas como el atardecer, rodearon al drag�n y poco a poco lo consumieron hasta que no quedo nada mas que un amasijo de huesos carbonizados, la tierra se cerr� y los restos del drag�n se precipitaron al suelo. Alhara, por el esfuerzo, se desmay� y tambi�n se precipit� hacia el suelo a una velocidad vertiginosa. Driad corr�a hacia ella en su corcel intentado alcanzarla. De repente la ca�da se detuvo por arte de magia, y como una suave pluma fue depositada en el suelo. En la torre del homenaje se haya el responsable de esto, con el pecho descubierto cubierto de vendas y el pelo al viento se encontraba Eric Draven. �Siento haber llegado tarde.
Todos corrieron hacia �l... ��Eric est�s bien? -gritaban todos. Se form� un revuelo en la torre. Todos hablaban y se felicitaban los unos a los otros por la haza�a conseguida. Y de repente un gran silencio inund� el reino. El cielo se tornaba de un azul intenso mezclado con tonos verdes claros, las nubes preciosas se trasformaban en hermosas figuras a cu�l m�s bella. Una suave brisa que inspiraba amor se empezaba a respirar en Einar. �Mirad todos gritaba el pueblo de Einar. Bajo en el lugar donde hab�a ca�do el drag�n, un gran �rbol yac�a. Driad, Alhara y Elaine estaban mirando al horizonte, sonriendo, agarradas de la mano a la vez que pronunciaban unas palabras que resonaban en el aire como un susurro, como una dulce canci�n.
�I amar prestar aen Han mathon ne nen Han mathon ne chae A han noston ned wilith.� |
|