CAP�TULO II
LA BATALLA
El gran drag�n llega hasta las murallas exteriores del castillo. All� detiene el vuelo y se posa gr�cilmente en la tierra.
�Gentes del reino de Einar, entregadme al mago que se hace llamar Eric Draven y os prometo que ser�is los �ltimos de este mundo en morir.
�El mago esta bajo nuestra protecci�n y como reina de estas tierras te ordeno que las abandones inmediatamente o ser�s aniquilado.
Estas fueron las valientes palabras de Driad. Por un segundo, el silencio se volvi� a apoderar de Einar.
�Para mi solo sois insectos y morir�is como ellos.
Dicho esto un gran estruendo se escuch�. La boca del drag�n negro se abri� y de ella sali� un gran cono de fuego negro que pill� desprevenida a la defensa del castillo. El impacto fue tremendo y ensordecedor todo el mundo esperaba que hubiese miles de bajas pero lo �nico que se escuch� fue una gran carcajada femenina.
��Est�pido reptil! �Cre�as que iba a dejar que hicieras da�o a mis amigos? �Que te hicieras con mi bien m�s preciado? He lanzado un conjuro que nos proteger� de tus ataques. Pagaras por lo que le has hecho a mi amado.
Estas fueron las palabras de la bella Alhara.
����Mihain dan uruk!!! (Abrid fuego arqueros.
Estas fueron las palabras de Gerarden, su voz retumb� por toda la muralla interior y millones de flechas surcaron el cielo en direcci�n al enemigo el cual hab�a retomado el vuelo y se preparaba para otro mort�fero ataque.
�No te lo permitir� desgraciado; Gvs lses (Atacad.
El enjambre de Hadas que rodeaban a su reina se lanz� furiosas hacia el drag�n mientras los Trent lanzaban grandes rocas de piedra sobre el drag�n.
Por su parte, desde la torre del homenaje, Lain y Driad lanzaban bolas m�gicas que sal�an de sus armas.
Durante unos minutos la victoria parec�a segura. El drag�n iba perdiendo altitud cada vez m�s y m�s. El ejercito de hadas encabezadas por Alhara lo cegaban. Las flechas buscaban los huecos que hab�a entre escama y escama. Las rocas golpeaban las alas del drag�n y las bolas de energ�a de Lain y Driad se dirig�an contra la garganta del reptil.
Hasta que, de repente, un gran fuego negro cubri� al drag�n un fuego que consumi� a cientos de hadas y que habr�a terminado con la vida de Alhara de no ser por la armadura m�gica que llevaba.
Cuando este fuego pas�, el drag�n lanzo una bola de energ�a negra contra el castillo, rompiendo la barrera m�gica como si fuera cristal, impactando contra el port�n principal de la muralla exterior. Un golpe tit�nico en el que miles de soldados saltaron por los aires consumi�ndose en un fuego negro que solo dejaba sus ropajes.
Con otro disparo m�s, del drag�n termin� con la mayor�a de los Trent situados entre la muralla exterior y la interior.
Un tercero en la muralla interior mat� a miles de soldados y hiri� a centenares.
Con tres disparos el drag�n hab�a conseguido miles y miles de muertos y millares de heridos. Elaine y sus aprendices no daban de s� para curar a todos aquellos desgraciados que no hab�an tenido la suerte de morir.
Un olor a carne y hojas quemadas satur� el ambiente, acompa�ado por miles y miles de gritos de dolor de los soldados elfos.
Alhara se hab�a retirado a la torre del homenaje con las escasas tropas que le quedaban de su gran ejercito.
�Es m�s poderoso de lo que pens�bamos. Voy a intentar algo pero necesito que distraig�is su atenci�n durante unos segundos.
�As� se har� Alhara.
Estas palabras salieron como un susurro de la boca de Driad.
Lain sac� un cuerno y lo toc� con toda la fuerza que de la que era capaz. Del cielo aparecieron Dante y Shinu dos bellos corceles mezcla de unicornio y Pegaso.
�Gerarden enc�rgate de que los soldados mantengan el ataque.
�S� mi rey.
Dicho esto, Lain y Driad montaron en los corceles y pusieron rumbo hacia el drag�n enarbolando sus armas m�gicas. Una vez estuvieron cerca del drag�n empezaron su ataque. Las bolas de energ�a de las armas se estrellaban contra la piel del drag�n mientras de los cuernos de los corceles sal�an intensas descargas el�ctricas en forma de rayos dirigidos ante la bestia.
Cuando Dante estaba lo bastante cerca del gran drag�n Lain salt� al lomo de este y empez� a clavarle la espada una y otra vez mientras Driad continuaba su ataque m�gico.
Alhara, aprovechando la situaci�n, se hab�a colocado 5 metros por encima del drag�n, escondida entre las nubes preparaba su ataque con la esperaza de poder terminar con esa pesadilla negra que los amenazaba.
Con un movimiento de la mano Miolmin se convirti� en un bello collar, una especie de rosario con 1250 esferas azules. Alhara lo cogi� con las dos manos, se lo acerco a los labios y empez� a pronunciar su hechizo.
�La primera representa a mi padre.
�La segunda representa a mi madre.
�La tercera son mis hermanos y mis hermanas.
�La cuarta es mi pueblo que viene a luchar conmigo para destronar de este mundo el mal que lo atenaza.
�Las dem�s es mi ira y mi furia que terminaran con mi enemigo.
�Yo Alhara elegida de Miolmin, te invoco se�or del fuego y de la tierra que tu fuego sagrado purifique lo que es impuro y llene de paz este mundo.
�Responde a mi llamada. FURNTO SI JAU NAM POOOOO.

Una luz brillante ilumin� el cielo. La tierra bajo el drag�n se abri� y de ella sali� una gran columna de fuego hacia la bestia.
Lain logr� saltar a tiempo de que las llamas consumieran al drag�n aunque su lucha le hab�a ocasionado numerosas heridas.
Las llamas rojas como el atardecer, rodearon al drag�n y poco a poco lo consumieron hasta que no quedo nada mas que un amasijo de huesos carbonizados, la tierra se cerr� y los restos del drag�n se precipitaron al suelo.
Alhara, por el esfuerzo, se desmay� y tambi�n se precipit� hacia el suelo a una velocidad vertiginosa. Driad corr�a hacia ella en su corcel intentado alcanzarla.
De repente la ca�da se detuvo por arte de magia, y como una suave pluma fue depositada en el suelo.
En la torre del homenaje se haya el responsable de esto, con el pecho descubierto cubierto de vendas y el pelo al viento se encontraba Eric Draven.
�Siento haber llegado tarde.

Todos corrieron hacia �l...
��Eric est�s bien? -gritaban todos. Se form� un revuelo en la torre. Todos hablaban y se felicitaban los unos a los otros por la haza�a conseguida.
Y de repente un gran silencio inund� el reino.
El cielo se tornaba de un azul intenso mezclado con tonos verdes claros, las nubes preciosas se trasformaban en hermosas figuras a cu�l m�s bella. Una suave brisa que inspiraba amor se empezaba a respirar en Einar.
�Mirad todos gritaba el pueblo de Einar.
Bajo en el lugar donde hab�a ca�do el drag�n, un gran �rbol yac�a. Driad, Alhara y Elaine estaban mirando al horizonte, sonriendo, agarradas de la mano a la vez que pronunciaban unas palabras que resonaban en el aire como un susurro, como una dulce canci�n.

�I amar prestar aen
Han mathon ne nen
Han mathon ne chae
A han noston ned wilith.�
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