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Todo empez� a cambiar, que la naturaleza que se desvaneci� en la lucha vuelva a florecer, que la vida florezca y la paz vuelva de nuevo a Einar. Todo cambiaba y parec�a que nada hubiese pasado, cuando de pronto algo cay� del cielo. �Parece un pergamino. Dijo Lain rey de Einar. L�an abri� el pergamino, tenia mal aspecto..... como si de un chantaje se tratar�, con la primera l�nea ya ten�a suficiente. �No os alegr�is pueblo de Einar, el mago Eric no se saldr� con la suya as� como as�... �Eric-dijo Lain, ante la consterrnaci�n de los presentes por la misiva- vayamos dentro. �Mi rey -dijo Driad, seguida de Alhara y Ealine- No pod�is dejarnos al margen de esto. Todos estamos luchando por Einar, y todos debemos saber a qu� o quien nos enfrentamos. �Creedme mi se�ora, es mejor que no lo sep�is. Vuestro lugar est� aqu� apaciguando a vuestro pueblo, lady Alhara os ayudar�, el esp�ritu de las hadas traer�n la calma. La dama Elaine debe velar por los enfermos y prepararse para lo que venga. �Eric -repiti� el rey -vayamos dentro. Alhara hizo adem�n de seguir a su amado. Pero �l la detuvo. �No mi amor -dijo con un susurro tranquilizador -ahora tu sitio est� aqu� afuera, hay mucho por hacer, y vuestra presencia tranquiliza al pueblo... no tardaremos. Alhara se volvi� entonces hacia Driad, con gesto dubitativo. �sta la tom� de la mano y ambas vieron a sus hombres internarse en el castillo.
�Anidael -dijo Driad a su dama de confianza -Acomodad a los aldeanos en el castillo y haced que todos sean provistos de mantas y comida. Decid al intendente que es una orden m�a. Preparad el ala oeste pues es la m�s protegida. Tambi�n habr� que ampliar la enfermer�a. la sala de audiencias es la m�s iluminada. Que lleven jergones all� tambi�n. �Si me lo permit�s princesa -dijo Elaine -yo ir� con Anidael para prepararlo todo, hay algunos heridos que precisan una especial atenci�n...y toda ayuda ser� poca... �Elaine -dijo Alhara -Har� que algunas de mis hadas os ayuden,son muy �giles... �Gracias milady, como os he dicho toda ayuda ser� bien recibida. �Marchad pues Elaine -dijo Driad -y mantenedme informada. Einar es afortunado de tener a alguien como vos entre sus muros.
�Driad -Dijo Alhara -Mis hadas del bosque dicen que todo sigue tranquilo, y las que revolotean por Einar, parecen tenerlo todo bajo control... �Mil gracias Alhara, no s� que hubi�semos hecho sin vosotras... ahora venid...-y a�adi� frunciendo el ce�o- si esos dos piensan que van a dejarnos al margen est�n muy equivocados...�Gerarden! ��Si milady? �Quedaos al frente de la plaza, Alhara y yo vamos a ver si podemos acomodar a alguien m�s en la biblioteca. �A vuestras �rdenes se�ora. �No os apresureis -le susurr� a Alhara, mientras Gerard�n organizaba el patio �s� como conocer lo que ocurre.... Las dos mujeres se dirigieron a la biblioteca, tras uno de los tapices laterales, se ocultaba un pasaje secreto. �Seguidme, Alhara, este pasadizo nos llevar� a los aposentos reales, y desde aqu� podremos saber que es lo que les tiene tan preocupados. El pasadizo era bastante oscuro, pero los poderes feericos de Alhara iluminaban el camino. Pronto llegaron al lugar. las voces de los hombres se escuchaban claramente al otro lado. |
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