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EL RUBAIYAT
XLI
Renuncia a la recompensa que merecías. Sé feliz.
No te lamentes por nada. No anheles nada. Lo que te ha de suceder,
escrito está en el Libro que hojea al azar el viento de la Eternidad.
XLII
Cuando oigo que divagan acerca de los gozos reservados a los elegidos,
me limito a exclamar:" Yo sólo confío en el vino. ¡Moneda constante y nada de promesas!
El ruido del tambor, sólo a la distancia se hace agradable..."
XLIII
¡Bebe vino! Lograrás la vida eterna. El vino es el único capaz de restituirte la juventud.
¡Divina estación de las rosas, del vino y de los buenos amigos!
¡Goza del instante fugitivo de tu vida!
XLIV
¡Bebe vino!
Largo será el tiempo que habrás de dormir bajo tierra sin compañía de mujer y sin amigo.
Oye este secreto: Los tulipanes secos ya no resucitan.
XLV
En voz baja dijo la arcilla al alfarero que la amasaba:
"No olvides que alguna vez fuí como tú. ¡No me maltrates!"
XLVI
Alfarero si eres prudente, ¡cuídate de no estropear la arcilla con que fué amasado Adán!
Adivino sobre tu torno la mano de Féridun y el corazón de Khosrou ¿Que pretendes hacer?* *Féridun. Séptimo rey legendario de Persia, de la dinastía pisadiana. Khosrou o Cosró. Nombre de dos soberanos que reinaron en Irán durante los siglos VI y VII de nuestra era.
XLVII
El tulipán extrae su púrpura de la sangre de un emperador muerto.
Y la violeta nace del lunar que adornaba las facciones de un adolescente.*
*El lunar era símbolo de belleza para los persas. Igual concepto se tenía en la corte de los Luises.
XLVIII
Hace infinidad de siglos que se suceden crepúsculos y auroras.
Hace infinidad de siglos que los astros trazan su ronda.
Amasa la tierra con cuidado, acaso el terrón que vas a aplastar
fué antaño el ojo lánguido de un adolescente.
XLIX
Acaso brotan de los labios yertos de una mujer
las raíces del narciso tembloroso al borde del arroyo.
¡Roza con leve pie el césped que hunden tus pasos!
Quizá nació de las cenizas de hermosos rostros donde triunfó el brillo de rojos tulipanes.
L
Ví ayer a un alfarero trabajando. modelaba los flancos y las asas de un cántaro.
El barro amasado eran cráneos de sultanes y manos de mendigos.
LI
El bien y el mal luchan por obtener la primacía en este mundo.
El cielo no es responsable de la gloria o la desgracia que el destino nos depara
Ni le agradezcas ni le acuses. Está lejos tanto de tus goces como de tus penas.
LII
Si sembraste en tu corazón la semilla del Amor, no fué inútil tu vida.
Tampoco si intentaste escuchar la voz de Dios.
Y menos aún, si con sonrisa ligera ofrendaste al placer tu cáliz.
LIII
¡Actúa con prudencia, viajero!
Peligroso es el camino que transitas y afilada la daga del Destino.
No te hartes con las almendras dulces. Contienen veneno.
LIV
Un jardín, una cimbreante doncella, un cántaro de vino, mi deseo y mi amargura:
He aquí mi Paraíso y mi Infierno.
Pero ¿ quién ha recorrido el Cielo o el Infierno?
LV
Tú cuyas mejillas eclipsan a la eglatina de los campos;
tú cuyo rostro finge un ídolo chino:
¿Sabes acaso que tu mirar aterciopelado trocó al rey de Babilonia en alfil que huye de la reina?
LVI
La vida continúa ¿Qué queda de Balk y de Bagdad?
El menor toque es fatal a la rosa demasiado vivaz.
Bebe vino y contempla la luna; trata si puedes,
de evocar las muertas civilizaciones que alumbró en su apogeo. *
*Balk ciudad del Turquestán afgano a orillas del río Deriaz.Se presume que era la antigua Bactria, capital de la Bactriana, cuna de la raza aria. Bagdad celebre ciudad de Turquía asiática a orillas del Tigris. Fundada por los árabes en el año 763, fué el centro de su esplendorosa civilización. Posee la Universidad más antigua del mundo.
LVII
Escucha lo que la sabiduría te repite día tras día: La vida es breve.
En nada eres semejante a las plantas que retoñan luego de podadas.
LVIII
Los retóricos y los sabios silenciosos murieron sin poder entender
sobre la cuestiones del ser y el no ser. ¿Qué nos importa ser ignorantes?
Sigamos saboreando el zumo del racimo
y dejemos a estos grandes personajes consolarse con las pasas.
LIX
Mi nacimiento no trajo ningún bien al mundo.
Mi muerte no disminuirá ni su esplendor ni su grandeza.
Nadie pudo jamás explicarme para que he venido, ni por qué he venido ni por qué me iré.
LX
Caeremos en el camino del Amor y el Destino nos aplastará. ¡Oh doncella, oh mi cáliz encantado, levántate y dame tus labios antes de que llegue el fin y me convierta en polvo!