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EL RUBAIYAT
XXI
¿Cuándo nací?¿Cuándo moriré?
Nadie recuerda el día de su nacimiento ni es capaz de prever el de su muerte.
¡Ven dócil bienamada! Quiero olvidar en la embriaguez el dolor de nuestra ignorancia.
XXII
Khayyám, cosiendo las tiendas de la sabiduría,
cayó en la hoguera del Dolor y fué convertido en cenizas.
El ángel Azraël separó las cuerdas de su tienda.
La Muerte le ofrendó su gloria por una canción.*
* Azraël o Ezraël. El ángel de la muerte para los musulmanes
XXIII
¿Por qué te angustia, Khayyám, el excesivo pecar? inútil es tu tristeza.
¿Qué hay después de la Muerte? La Nada o la Misericordia.
XXIV
En los monasterios , las sinagogas y las mezquitas
hallan refugio los débiles temerosos del Infierno.
Pero el hombre que ha experimentado el poder de Dios,
no cultiva en su corazón las malas semillas del miedo y de la súplica.
XXV
Suelo ir a sentarme en primavera, a la riba de un campo florecido.
Cuando una esbelta doncella me ofrece su cáliz de vino, no pienso para nada en mi salud.
En verdad, valdría menos que un perro si tuviese tan grosera preocupación.
XXVI
El mundo inabarcable: Un grano de polvo en el espacio.
Toda la ciencia del hombre: Las palabras.
Los pueblos, las bestias y las flores de siete climas son sombras.
La Nada es el fruto de tu constante meditación.
XXVII
Demos por supuesto que hayas resuelto el enigma de la Creación. Pero, ¿conoces tu destino?
Demos por supuesto que hayas despojado de todas sus vestes a la Verdad Pero,
¿conoces tu destino? Demos por supuesto que hayas sido feliz durante cien años
y que cien otros te esperen todavía. Pero, ¿conoces tu destino?
XXVIII
Convéncete bien de esto: Un día tu alma dejará el cuerpo y serás arrastrado tras un velo fluctuante entre el mundo y lo incognoscible.
Mientras esperas ¡ sé feliz!. No sabes cuál es tu origen e ignoras cuál es tu destino.
XXIX
Los mayore sabios y filósofos caminaron en las tinieblas de la ignorancia.
Con todo fueron la lumbre de su época.
Pero , ¿que hicieron? Pronunciar algunas frases y luego dormitar.
XXX
Me dijo el corazón: " Quiero conocer, quiero aprender.
¡Instrúyeme tú Khayyám, que tanto has estudiado!"
Al pronunciar la primera letra del alfabeto, me replicó el corazón:
"Ahora ya sé, Uno es la primera cifra del número que nunca tiene fin.
XXXI
Nadie puede comprender lo inefable.
Nadie es capaz de ver lo que se oculta detrás de lo aparente.
Todas nuestras moradas son provisionales, salvo la última:
La morada de la tierra.¡Bebe vino! ¡Basta de inútiles palabras!
XXXII
La vida no es mas que un juego monótono en el que con certeza encontrarás dos premios:
El dolor y la muerte. ¡Feliz el niño que murió al poco de nacer!
¡Más feliz aún aquel que no tocó el mundo!
XXXIII
En la feria que atraviesas, no procures encontrar algún amigo.
Tampoco busques sólido refugio.
Con ánimo valiente, acepta el dolor sin la esperanza de un remedio inexistente.
Sonríe ante la desgracia y no le pidas a nadie que te sonría: perderás el tiempo.
XXXIV
Gira la rueda de la fortuna sin reparar en los pronósticos de los sabios.
Renuncia a la vanidad de contar los astros y medita mejor sobre ésta certeza:
Has de morir, no volverás a soñar y los gusanos del sepulcro
o los perros vagabundos devorarán lo que quede de tu cuerpo.
XXXV
Cuando tuve sueño, la Sabiduría me dijo:
Las rosas de la Felicidad no perfuman el sueño de nadie.
En vez de abandonarte a este hermanoo de la Muerte, ¡Bebe vino!
¿Tienes la eternidad para dormir!
XXXVI
El Creador del mundo y las estrellas se excedió cuando determinó,
que el dolor habría de existir entre los hombres.
Labios como rubíes, guedejas embalsamadas: ¿Que número alcanzasteis en la tierra?
XXXVII
Imposible observar el cielo.¡Llevo en los ojos un cendal de lágrimas!
Gráciles chispas son las hogueras del Infierno frente a las llamas que me consumen.
El Paraíso para mí, no es más que un instante de paz.
XXXVIII
Sueño sobre la tierra, sueño bajo la tierra, cuerpos que yacen.
Por doquiera es la nada. Desierto de la nada.
Seres que llegan. Seres que se extinguen.
XXIX
Viejo mundo cruzado al galope por el caballo blanco del día y el caballo negro de la Noche: ¡Eres el lúgubre palacio donde cien Djemchids soñaron con la gloria
y cien Bahrâms con el amor soñaron, para despertar todos con dolor y en llanto!*
* Djemchid o Jamshid. Cuarto rey de Irán, hijo de Thamouras, "el encantador de demonios". Reinó sobre su pueblo ya pacificado. Descubrió el medio de elaborar el hierro para producir armas, invento el tejido de las telas, los perfumes y el arte médico. Distinguió las piedras preciosas, estableció las castas sociales y visitó diversos países. Pero su exagerado orgullo le perdió cayendo el reino en graves disensiones, de las cuales se aprovechó el usurpador Zahhâq para conquistar el Irán.Este aventurero hizo aserrar en dos a Djemchid. Bahrâm Gur o "Bahrâm el del asno salvaje". Así apodado por su afición cinegética. Popular rey de la dinastía sasánida.
XL
El viento sur secó la rosa a la que el ruiseñor cantaba sus alabanzas
¿Debemos llorar por su muerte o por nuestra supervivencia?
cuando la Muerte seque nuestras faces, otras rosas lucirán sus gracias.