El Legado de un amor sin fronteras Parte III
La Beatita Benavides de Quillota
LOS ESCRITOS PARTE 1
DATOS BIOGRAFICOS DEL AUTOR
LOS ESCRITOS PARTE II
LA PAGINA DE LA BEATITA
VOLVAMOS A VIDANOVA



                                  UNA FECHA PARA EL BRONCE

                                                (Agosto de 1999)

      Las festividades que dieron lugar al recuerdo de los 150 a�os de la muerte feliz de la Beatita Benavides, fue un viento primaveral que corri� por las calles de la ciudad de las paltas y los chirimoyos.
     El Se�or Alcalde Dr. Luis Mella Gajardo, es el m�ximo exponente de la devoci�n del pueblo de Quillota a esta figura paradigm�tica, en quien va encontrando una fuente de inspiraci�n y energ�a.  En un Consejo Abierto y solemne de la Municipalidad, rodeado de todos los Concejales y con gran aplauso del pueblo, el Se�or Alcalde procedi� a la entrega del nombramiento de HIJA ILUSTRE, a esta futura santa que tanta gloria va a dar a su ciudad.
     Quillota fue conocida desde antiguo como la tierra de ricos frutos, pero en adelante se la conocer� con otro titulo glorioso y verdadero: Quillota de la Beatita Benavides.
    �Cu�ntos se acordar�n que fueron 5.000 las firmas que se recogieron en una semana y se presentaron al Sr.Obispo, para solicitarle el inicio del Proceso de Beatificaci�n de nuestra Beatita?
     Es lo que afecta a muchos: la amnesia o p�rdida de memoria con relaci�n al pasado glorioso de esta ciudad.  Otros tantos ignoran que la Organizaci�n Beatita Benavides goza en esta bella ciudad, de personalidad jur�dica con el No 47 desde 30 de agosto de 1990.  Nueve a�os dirigiendo y asesorando a las diferentes instancias que han nacido bajo el alero de la santa mujer.
    Hay quienes temen que con su llegada a los altares, nuestra Hero�na y excelsa ciudadana va a quedar enclaustrada en la iglesia y no podr� presidir la vida de la gente en su quehacer diario y "seglar", como lo hizo en vida...Suceder� todo lo contrario: su luz se irradiar� sobre Quillota y se extender� por todo Chile y por Am�rica Latina.
La familia dominicana a la que pertenece, la llevar� por todo el mundo.  Entonces dejaremos de quejarnos de que  nuestra bella e ilustre ciudad sea un lugar desconocido en las rutas tur�sticas nacionales e internacionales.
    La fama y hechos de la Beatita la llevar�n a ser una santa ecum�nica o universal, como fue su tarea en la formaci�n de este pueblo.  En su obra caritativo - social nunca hizo distinciones: no preguntaba si eran ricos o pobres; blancos o negros; buenos o malos.  Para ella, todos eran hijos de Dios y por lo tanto, sus hermanitos como llamaba a todos.  Esto fue lo que la convirti� en instrumento de integraci�n de la ciudad en los d�as de su modelaci�n, "s�mbolo de solidaridad", como la llama nuestro Alcalde.
    No es de extra�ar pues, que a esta mujer sencilla y comunicativa acudieran todos con las manos extendidas, unos para recibir y otros para dar; doble movimiento de s�stole y di�stole, como se manifiesta la vida del coraz�n humano y como deber�a manifestarse tambi�n, la vida de la ciudad.
    Tanto pobres como ricos sab�an muy bien en las manos milagrosas en que  se pon�an: las manos de aquella santa mujer a quien todo el pueblo debiera mirar como modelo de santidad SEGLAR, tan necesaria en nuestros d�as, cuando ha sonado la hora de los laicos.
     Toda una vida dedicada a DIOS, manifestada en el cari�o a los m�s pobres, unida al gran Amor de su vida, con el que se hab�a desposado.  Fue aquello el primer apote�sis, el que confirm� a sus conciudadanos en el concepto que ten�an de ella al llamarla Beatita Benavides, apodo cari�oso con que ha sido conocida hasta el d�a de hoy. Su fama ha pasado la prueba del tiempo.
    Todo va siendo providencial.  No ha necesitado campa�as publicitarias nacionales ni multinacionales.  S�lo el amor de un pueblo que la ama, por ver en ella el referente de origen y el s�mbolo de la solidaridad quillotana.
    Ante un gesto tan ejemplar de nuestras Autoridades, lo que queda a la ciudadan�a es conocer y apreciar m�s a este tesoro que le pertenece, y que para muchos estaba enterrado y olvidado.  Har�an muy bien todas las familias en invitar la Beatita a que se siente a su mesa, para escuchar y atesorar los ejemplos de vida que nos dej� en herencia.  Antes de la canonizaci�n y como disposici�n para ese momento hist�rico ser�a bueno que todas las almas generosas se hicieran parte del movimiento de ayuda social que se va ampliando m�s cada d�a.  No invirtamos los t�rminos: urge comenzar por lo primero.


                 SIGNIFICADO DEL PROCESO DE BEATIFICACION

                                          (Septiembre de 1999)

      Todos esperamos que nuestra Sierva de Dios est� ya muy cerca de ser elevada a los altares. �Qu� implicaciones debe tener para nosotros este Proceso de Beatificaci�n?.
      Durante m�s de mil a�os, no eran los Papas los que canonizaban a los santos; era el pueblo fiel el que los elevaba por aclamaci�n popular.  La Iglesia daba el visto bueno sin otro proceso anterior  o posterior. 
       Fue en el a�o 1234 ( a�o de la canonizaci�n de Santo Domingo) y en virtud de las decretales de Gregorio IX, cuando el Papado se reserv� la prerrogativa de incluir a un siervo de Dios en la lista o "canon" de los santos  y de ah� viene la palabra canonizaci�n.  Para entonces, el n�mero de canonizados no llegaba a 300, mientras que hoy pasan ya de 10.0000.  El �ltimo cambio en este proceso fue la reforma de Juan Pablo II por la constituci�n Divinus Perfectionis Magister de 1983.  Hasta entonces, todo el trabajo de investigaci�n y ulterior decisi�n se hac�a en Roma; hoy d�a es en la di�cesis particular donde se comienza todo el Proceso que luego se contin�a en Roma para terminar con la decisi�n definitva del Papa.
      En este �ltimo estilo no se pone tanto �nfasis en la prueba de los milagros como en lo heroico de sus virtudes, para ver hasta qu� grado el candidato ha llegado a identificarse con su Modelo.  Ha desaparecido el famoso oficio de "abogado del diablo", que tanto intrigaba a la gente; pero la opini�n del pueblo, aquello del "olor a santidad", contin�a teniendo vigencia en todo el proceso, lo cual demuestra el talante democr�tico de la Iglesia en un asunto de tanta importancia, a pesar de su aspecto puramente institucional.
     �Qu� se propone la Iglesia con la canonizaci�n de los santos?. Juan Pablo II ha elevado a los altares a m�s santos y beatos que los dem�s Papas de  este siglo que termina.  La idea es presentar modelos de identificaci�n cristiana que sean como un dique contra el materialismo y ate�smo rampantes en la sociedad actual.  Toda canonizaci�n representa un mensaje y lecci�n de vida que nos da el Papa para solucionar los problemas que nos envuelven.  Es un toque de atenci�n para que pensemos que hay otros par�metros que nos pueden llevar a la felicidad, distintos de los que presenta el mundo.
     Por muy solemne que sea el Acto de Canonizaci�n, no se trata de la sola exaltaci�n de una persona, ya que podr�a significar el culto a la personalidad; sino abrinos un camino superior en el que no hab�amos reparado.  Aparte de que un nuevo santo es un nuevo amigo y consejero que tenemos en el cielo. 
    Todo esto nos puede indicar cu�l ser� la intenci�n del Papa al beatificar una mujer seglar que consagr� toda su vida al servicio de los m�s necesitados. Por nuestra parte, ello ha de abrir un nuevo cap�tulo en la historia de este pueblo; ser� una bocanada de aire primaveral en el maravilloso trabajo de construir la civilizaci�n del amor.



                LA SIERVA DE DIOS,  PROFETA DE LOS TIEMPOS NUEVOS

                                             (Noviembre de 1999)

       Mil novecientos noventa y nueve.  Nos acercamos al final, que no ser� tr�gico como algunos temen y propalan.  El d�a 31 de diciembre bajar� el tel�n, con lo que el siglo veinte entrar� en el dominio de la historia, lo que dar� comienzo al tercer milenio.
      �Qu� podremos rescatar de este a�o que est� ya pr�ximo al crep�sculo?. El a�o 1999 tendr� como distintivo el haberse conmemorado en �l los 150 a�os del tr�nsito feliz de aquella mujer, la m�s admirada de nuestro pueblo.
        La fecha del primero de junio de este a�o, no pasar� desapercibida: ella dio motivo a una serie de festejos populares, que culminaron con el gesto altamente significativo cuando el Se�or Alcalde Dr. Luis Mella Gajardo, presidiendo un Consejo Abierto de la Municipalidad y con gran aplauso de todos; honr� a la Beatita Benavides con el T�tulo de Hija Ilustre de la ciudad. Todo ello quedar� escrito en los anales de Quillota.  Para recordarlo, el Se�or Alcalde y el Superior de este Convento, descubrieron una l�pida conmemorativa del evento, en el frontis de la Iglesia de Santo Domingo, su iglesia favorita y d�nde est� enterrada.
     Desde aquel primero de junio de 1849 hasta hoy, no se hab�a presenciado aqu�, una apote�sis tan grande como el de ahora, al cumplirse el siglo y medio. Es como un ensayo del que vendr� m�s tarde, con su elevaci�n a los altares.
      Una coincidencia providencial tenemos para recordar.  Ultimamente ha conclu�do el Proceso de Beatificaci�n tan esperado.  La clausura tendr� lugar el d�a 21 de diciembre en el Obispado de Valpara�so, con la Presidencia del Se�or Obispo Don Gonzalo Duarte Garc�a de Cort�zar, quien presidir� el Tribunal de la Causa.  Ahora s�lo queda el ser enviado a Roma, donde permanecer� hasta que el Papa otorgue su veredicto definitivo.  Confiamos en que todo salga bien.  Tenemos un santo en la Corte, en la persona del Cardenal Jorge Medina, quien est� muy interesado en esta Causa, cuyo Proceso inici� y promovi� tanto, antes de dejar el Obispado de Valpara�so.   No hace mucho, de vuelta en Chile en el mes de la Patria; se dio tiempo para acercarse y orar ante el sepulcro de la Sierva de Dios.
      �Cu�ndo llegr� la fecha definitiva de su beatificaci�n?, es un asunto que a veces nos pone algo intranquilos a los que hemos sabido esperar por tanto tiempo.
       Hace ya m�s de diez a�os que llevo como Postulador de esta Causa; por razones de salud tuve que delegar mis funciones en un Vice- Postulador; don Herman Arellano Villarroel que lo hizo y lo sigue haciendo muy bien.
       Todos somos responsables ahora de llevar adelante la obra caritativo - social que nos dej�  en herencia Mar�a del Carmen Benavides.  Es el momento de recordar los motivos que ha tenido la gente de llamarla por tantos a�os y ya antes de mori,r como la Beatita Benavides, "la madre de Quillota".
       En toda causa de canonizaci�n se distinguen diversos oficios.  El principal de todos es el de Actor de la Causa; es el empleador y responsable de la ayuda econ�mica, el que tiene que correr con todos los gastos que se generen.  Es una carga pesada a la que corresponde un m�rito mayor.  Todo esto significa una llamada al coraz�n de todo buen quillotano para que no olvide la petici�n que se hace eco en la oraci�n que a diario repetimos: "que su ejemplo ilumine nuestro camino y despierte nuestra generosidad en la tarea de socorrer al pr�jimo".
       Seamos consecuentes con lo que decimos, que DIOS se encargar� de que el a�o que se acerca, sea de gran jubileo y alegr�a al ver a la Sierva de Dios en los altares.




       EL PORQUE Y PARA QUE DE LA CANONIZACION DE LA SIERVA DE DIOS
                             MARIA DEL CARMEN BENAVIDES Y MUJICA

                                                       (Enero del 2000)


         A los santos los hace Dios, pero es el pueblo quien los propone para que la iglesia los eleve luego a los altares.  Tenemos el caso de nuestra Sierva de Dios. Siempre fue tenida "como santa" por el pueblo fiel; que al serle permitido darle este nombre, se conform� distingui�ndola con un apodo m�s familiar y cari�oso. A lo largo de 150 a�os y ya antes de su muerte, sus admiradores llamaron siempre "Beatita Benavides", a la mujer m�s admirable y querida de esta ciudad de Quillota.
        Que este nombre corresponda a la realidad, qued� patente al descubrirse, hace algunos a�os, numerosos documentos escritos por personas que la conocieron por haber convivido con ella; todo lo cual ha quedado atesorado en la memoria popular.  Sobre esta base, se dio comienzo al proceso diocesano de beatificaci�n, que acaba de ser clausurado en el Obispado de Valpara�so.  Ello constituye una corroboraci�n de lo que la gente hab�a intuido con anterioridad.  Es como si la Iglesia dijera a los fieles seguidores de la Beatita: "No est�bais equivocados". La exaltaci�n gloriosa de esta mujer que vivi� y muri� identificada con su pueblo, es como un premio a la fidelidad de los que nunca dejaron de admirarla y que qued� bien claro en el gesto de la Municipalidad, cuando el a�o pasado le concedi� el t�tulo de HIJA ILUSTRE DE QUILLOTA.
       Con todo, quien puede preguntar. �A qu� es debido esta distinci�n honor�fica, para una mujer que vivi� hace tanto tiempo atr�s y fue seglar por a�adidura?
No dudemos que habr� en el cielo muchas personas que sobrepasan a nuestra "Beatita" en santidad, en milagros y  en obras de caridad por los pobres, y sin embargo la Iglesia no hace nada por sacarles del anonimato. �D�nde est� la raz�n de esta preferencia?.
      Podemos deducir la respuesta por lo que escribi� un especialista en este campo:
"El objetivo final de la canonizaci�n no son los siervos de Dios sino los fieles.  Son ellos los destinatarios y los beneficiarios de la misma.  Los santos no tienen necesidad de ser declarados tales.  Son los fieles los que tienen necesidad de que la Iglesia siga proponiendo cont�nuamente nuevos modelos de santidad, capaces de ayudarlos a interpretar en cualquier condici�n de vida, el mensaje evang�lico. Un siervo de Dios es tanto m�s canonizable cuanto m�s atractivo y estimulante sea el mensaje que pueda ofrecer al mundo en nuestros d�as, y mayor su fama de santidad, de tal modo que los fieles se sientan incitados a seguir sus ejemplos"
        En este tiempo, que se distingue por la importancia que se da al rol de la mujer y del laico en la comunidad civil y cristiana, el ejemplo de esta mujer laica que se consagr� de por vida a Jes�s, en el servicio de los pobres; configura una fuerza especial en la iglesia de nuestros d�as.  Toda su vida y obra constituyen una iniciativa prof�tica de una creatividad muy fecunda.  Todo esto llama la atenci�n dado el ambiente pacato en que se mov�a la mujer de aquellos d�as.  �Qu� hubiera hecho en este mundo feminista y seglar de que tanto nos gloriamos?. Lo m�s admirable es que todo lo hizo por iniciativa propia; sin m�s apoyo log�stico que la fuerza proveniente del AMOR de sus amores, al que hab�a entregado de por vida su seglaridad m�s irrestricta.
       Que su memoria no se desvanece  con el tiempo lo prueba su obra caritativo - social que ha revivido en nuestros d�as, dirigida por la Organizaci�n "Beatita Benavides", con personalidad jur�dica y que goza de gran prestigio en la ciudad.
       La falta de iniciativa y empuje en muchas de nuestras comunidades cristianas, puede tener su origen en haberse olvidado de cultivar sentimientos de amistad con los amigos de DIOS, que son los santos del cielo. Nos dice el Concilio Vaticano II
"No veneramos la memoria de los santos s�lo a t�tulo de ejemplo, sino especialmente para que se consolide la uni�n de toda la Iglesia en el Esp�ritu, por el ejercicio de la caridad.....
La comuni�n de los santos es lo que une a EL, del cual, como de la fuente y de la cabeza, dimana toda gracia y toda la vida del mismo pueblo de DIOS. (L.G.50)
        El pueblo de Quuillota, que se nutri� desde le principio con el ejemplo de santidad de esta mujer carism�tica, ha crecido mucho y se ha dispersado hacia la periferia.  Se impone la vuelta al centro y a las ra�ces primitivas.  El culto a este paradigma de unidad que es la ciudad, sino tambi�n a todo este valle del Aconcagua y a todo Chile, comenzando por la Familia Dominicana.  Esto ha de ser el beneficio mayor que consiga para su pueblo, que bien podr�a ser incluido en el Libro de Favores recibidos que va en cont�nuo aumento.


                     LA BEATITA BENAVIDES, UN TESORO ESCONDIDO

                                                    (Marzo del 2000)


          Se nos va acercando una fecha de gran trascendencia hist�rica para nuestra ciudad, y bien merece que nos vayamos preparando.  Me dirijo a vosotros  que conoc�is y apreci�is este tesoro de nuestra tierra, que es la Beatita Benavides, y tambi�n a quenes a�n no la conocen y aprecian.
         Despu�s de treinta a�os en la misi�n de China, al llegar a este destino de Quillota, me encontr� con que mucha gente hablaba de la "Beatita Benavides".  Pregunt� por la raz�n de este apodo tan extra�o, recibiendo por respuesta razones muy vagas y muy poco convincentes.
          De la manera m�s imprevista sal� de esta duda al encontrar en el Archivo de Santo Domingo de Santiago una compilaci�n de documentos cuidadosamente recogidos, relacionados con este personaje tan misterioso para m�.
Entonces me convenc� de que el pueblo estaba en lo cierto al dar por m�s de dos siglos este apelativo a la que el insigne escritor y poco "beato", Vicu�a Mackenna, supon�a iba a ser la primera "santa" de Chile.
          Basada en testimonios de personas que la conocieron por el hecho de haber vivido con ella; se introdujo la Causa de Canonizaci�n a nivel de iglesia loca, que es como se hace ahora.  Las 5.000 firmas de adhesi�n procedentes de los pobladores, m�s la carta dirigida al Papa, por trece miembros del Congreso, constituyeron un buen apoyo log�stico
          Despu�s de un trabajo muy exhaustivo, el Tribunal de la Causa dio por terminado el Proceso y la documentaci�n respectiva fue enviada a Roma en su oportunidad, para la culminaci�n de la etapa final y decisiva.  Con anterioridad ya hab�an sido remitidos los antecedentes del Proceso del Presunto milagro, atribuido a la intercesi�n de la Beatita en la persona de la se�ora Salom� Castro de Limache.
          El haberla nombrado HIJA ILUSTRE DE QUILLOTA, fue como una canonizaci�n a nivel de la ciudad.  Fue como poner el sello de la Obra Caritativo - Social, que nos dej� en herencia; siendo  uno de los principales propulsores, el Dr. Luis Mella.
          El Proceso sigue su curso en Roma y a nadie se puede ocultar lo que esto significa.  Durante los anteriores Procesos Diocesanos, debimos contraer muchos compromisos econ�micos, los que DIOS MEDIANTE, cubrimos enteramente, gracias a la contribuci�n de tantos corazones generosos que se han involucrado en esta Causa.
          Recordemos que el oficio m�s importante de ella es el de Actor, o sea, el empleador; el es representante y quien debe sufragar los gastos.
           Podr�a haber sido de otra manera, pero la ciudad debe sentirse muy honrada con este privilegio.  Al llamarla "Beatita", fue su pueblo quien dio comienzo a la obra de su exaltaci�n gloriosa y es hoy, a esta querida ciudad a quien compete como nadie, que la obra siga su curso.
Querido quillotano:
no dejes pasar la ocasi�n de aportar con tu granito de arena,
para una causa que ha de ser de tanto beneficio para nuestra ciudad.


                                EL MILAGRO DE LA BEATITA BENAVIDES

                                                      (Julio del 2000)

         La palabra taumaturgia no se suele usar con frecuencia.  El Diccionario de la Lengua define al taumaturgo: "una persona admirable, autor de cosas estupendas y maravillosas". Un "milagrero" le definir�a el pueblo.
         De hecho, el hacer milagros de todas clases es una gracia con que Jes�s enriqueci� a sus seguidores; es por esto por lo que a esas personas se las llama carism�ticas.
         La vida de Mar�a del Carmen Benavides y Mujica est� toda ella entretejida de hechos prodigiosos que excitaban la admiraci�n de todos, y era por lo que sus admiradores la distinguieron siempre con el apodo de la Beatita.  Todos estos hechos brotaban de su vida interior de entrega completa a Jes�s, con quien viv�a identificada: �xtasis, arrobamiento, bilocaci�n, admoniciones, con conocimiento interior de las personas...De todo ello hay fehacientes testimonios escritos que nos dejaron aquellos que convivieron con ella y la conocieron muy de cerca.  Su vida maravillosa ofrece dos aspectos: su entrega a DIOS en el servicio de los m�s necesitados  y la manifestaci�n de toda clase de prodigios, hasta el punto que un descendiente de su familia, Zorobabel Rodr�guez Rozas, lleg� a definirla como un milagro cont�nuo.
        Lo que m�s excitaba la admiraci�n de la gente, era la manera como iba a recibir la Sagrada Comuni�n en su templo querido de Santo Domingo.  Escribe el P. Olave: "Tanto era su amor a Jes�s Sacramentado, y su deseo de recibir la Sagrada Comuni�n, que a la vista de todas las personas que estaban en la Iglesia, en el momento de repartir el celebrante la sagrada Eucarist�a a los fieles; ella se transportaba milagrosamente y llegaba por los aires a la planta del sacerdote para recibir la hostia, "volando de rodillas", seg�n la expresi�n de toda la multitud de gente que acostumbraba a presenciar este hecho repetido todos los d�as.....La vuelta a su asiento, la hac�a, del mismo modo....."volando de rodillas", sin volver la espalda al altar. Por eso no era nada raro que, teni�ndola por santa, todos acudieran a sus oraciones".
        Mucha fama gozaba de hacer milagros, y esta fue la fuente principal, de la que DIOS se vali� para que nunca le faltasen los recursos con que ayudar a los pobres.  Todo esto reforzaba en ella su esp�ritu de humildad y de entrega diaria a las tareas de su misi�n caritativa.
        Pero donde m�s claro se ve el aspecto taumat�rgico de la Beatita era en las curaciones que hac�a de cont�nuo; sirvi�ndose de los medios m�s sencillos. Este carisma de sanaci�n abundaba en la iglesia primitiva, como resultado de la promesa de Jes�s a sus disc�pulos: "impondr�n las manos sobre los enfermos y quedar�n sanos".
        Como buena disc�pula de Jes�s, tambi�n en esta santa mujer se percibi� esta cualidad de curaci�n; como se ve en Jes�s, el m�vil de estos hechos no era otro que la compasi�n hacia los m�s miserables.
          Refiri�ndose a esto, escribe el Padre H. Neuwen: "Los disc�pulos no act�an para mostrar su propio poder; no act�an para redimir o sanar a la gente; sino para revelar la gracia redentora o sanadora de Dios".
          Los milagros se tienen en cuenta en los Procesos de Canonizaci�n de una persona, pero lo m�s importante es la fuerza interior de donde proceden las virtudes cristianas llevadas a un grado heroico.
         De nuestra "hero�na" podemos decir que su virtud brotaba de su interior en toda forma de hechos prodigiosos. Se ve en el caso, cient�ficamente probado como milagro, de la se�ora Salom� Castro Contreras, que fue curada prodigiosamente de un c�ncer terminal, y de tantas gracias atribuidas a la intercesi�n de nuestra Sierva de Dios y que constan en los dos Libros de Favores Recibidos.
        Con todo esto por delante �c�mo no vamos a continuar llam�ndola Beatita y esperar verla pronto en los altares?. D�a llegar� en que deje de ser "beatita" para convertirse en BEATA Y SANTA, para gloria de la Iglesia en Chile y en toda Am�rica Latina.


          QUE LE FALTA A LA BEATITA PARA LLEGAR A LOS ALTARES

                                                      (Octubre 2000)

       Se ve que nuestra Sierva de Dios, que tanto hizo y contin�a haciendo por sus admiradores, no tiene prisa en su vuelo a los altares.  Por su car�cter humilde y sincero, pensamos que est� opuesta a todo lo que pudiera aparecer como "culto a la personalidad"
       A esto podr�amos responderle:
"�Mira Beatita, ya sabemos que no lo necesitas; somos nosotros lo que necesitamos que seas levantada en alto, a fin de que aumente en el pueblo el deseo de seguir tu camino de solidaridad con los pobres!"
      �Y c�mo va el Proceso?, se me pregunta.
       A eso hay que acotar que ha ido muy despacio, a pesar de tratarse de un proceso que no ha encontrado obst�culos en el camino.  Los testimonios escritos de personas que la conocieron, han sido abundantes.  Dos milagros han sido cient�ficamente comprobados, y los favores recibidos que se mantienen en la memoria de los agraciados, constan en dos libros destinados ad hoc.
      La gente contin�a viniendo a su sepulcro con mandas y peticiones y todo ello nos asegura que a Quillota y a todo Chile, se acercan d�as gloriosos al tener, Dios mediante, una santa en los altares.  Si el Papa conociera en detalle la vida de esta mujer, no dudamos que se sabr�a el m�s entusiasta de ella, como lo es nuestro Alcalde el Dr. Luis Mella Gajardo.
     Por tratarse de una seglar consagrada por completo al servicio de los pobres, la Iglesia no puede ocultar su preferencia por un caso tan en concordancia con los "signos de los tiempos".
     El mensaje que entrega al pueblo no puede ser m�s convincente. En el Manual para la Canonizaci�n de los santos se lee:
"Un siervo de Dios es tanto m�s canonizable, cuanto m�s atractivo y estimulante sea el mensaje que pueda ofrecer al mundo moderno, de tal modo que los fieles sean incitados a seguir su ejemplo"
     Pero volvamos a la pregunta: �Por qu� el Proceso no va m�s a prisa?
Una vez que la Familia Dominicana declin� el privilegio de ser el actor (responsable) de la causa a favor de nuestra ciudad, es ahora todo el pueblo quillotano quien lleva adelante una tarea que ha de ser muy beneficiosa para todos.
Pero solos no podemos, necesitamos  otros que se involucren tanto o m�s que nosotros en esta noble causa.



                                  EL VOLUNTARIADO CRISTIANO

                Bajo la inspiraci�n de la Sierva de Dios la Beatita Benavides

                                                 (Marzo 2001)

             En noviembre del 2000 y a nombre de las Naciones Unidas, su Secretario General
Kofi Annan, declar� el 2001 como el A�o Internacional del Voluntariado.
            �Qu� debe significar todo esto para nosotros?. Ya con antelaci�n, el Papa hab�a dado al mundo un mensaje sobre este tema.  En su carta  de 1988, n.41 y enviada a los laicos  cristianos, Juan Pablo II se�ala el car�cter que debe tener este movimiento, que se debe llamar cristiano.  Refiri�ndose a la solidaridad como principio de todo, escribe:
"Esta caridad se hace m�s necesaria cuanto m�s las instituciones p�blicas, se vuelvan m�s complejas en su organizaci�n, y pretendiende gestionar toda �rea a disposici�n, terminan por ser abatidas por el   funcionalismo impersonal, por la exagerada burocracia, por los injustos intereses privados, y por f�cil y generalizado encogerse de hombros".
            El voluntariado viene a ser un correctivo a ese funcionalismo y burocracia sin coraz�n, que tanto entorpecen la vida en las estructuras de la sociedad.  A�ade el Papa:
            "Precisamente en este contexto contin�an surgiendo y difundi�ndose en
            concreto, en las sociedades organizadas; distintas formas de voluntariado,
            que act�an en una multiplicidad de servicios y obras.  El voluntariado si se
            vive en su verdad de servicio desinteresado en bien de las personas, espe-
            cialmente de las m�s necesitadas y las m�s olvidadas por los mismos ser-
            vicios sociales, deben considerarse una importante manifestaci�n de apos-
            tolado, en el que los fieles laicos, hombres y mujeres; desempe�an un pa-
            pel de primera importancia".

            El voluntariado cristiano supone vocaci�n y esp�ritu de entrega.  Esto lleva a la formaci�n de grupos que, movidos por la compasi�n, se dedican a toda clase de tareas bienhechoras.
            Nuestra Sierva de Dios nos  dej� el mejor ejemplo de voluntariado que deber�a tener en cuenta nuestra juventud.  Se entreg� por completo durante m�s de medio siglo, para ser el pa�o de l�grimas de la zona.  A tiempo completo y sin remuneraci�n alguna,  No es un modelo a copiar materialmente, pues las circunstancias son distintas; pero s� un ejemplo a seguir, en la tarea de realizaci�n personal, buscando el bien de los m�s miserables.   El  d�a  en que  la  veamos  en  los  altares,  no  s�lo podremos   aclamarla  como
" nuestra hero�na", como lo hizo su primer bi�grafo don Mart�n Urrutia, sino tambi�n como la Patrona del Voluntariado Cristiano.
              La ocasi�n es propicia, cuando las Naciones Unidas han declarado este a�o como el "A�o Internacional del Voluntariado".
               Y siempre, poniendo el "principio misericordia", como el fundamento de todo, que debe propulsar a esas celulas de solidaridad cristiana.




                    LA ORIGINALIDAD DE NUESTRA SIERVA DE DIOS

                                                    (Mayo 2001)


              Por muchos datos que hubi�ramos acumulado sobre la "vida y milagros" de una persona canonizable, nos faltar�a lo principal si no lleg�ramos a descubrir el centro din�mico de toda su personalidad.
              No se busca un santo igual a todos los dem�s; sino un santo concreto, un genio de la vida cristiana, una persona �nica e irrepetible.
              "S� tu mismo". Como escribi� un autor, "nadie es m�s s� mismo que el santo que se somete al plan de Dios, al que entrega todo su ser: cuerpo, alma y esp�ritu".  Nada de adocenamientos y trivialidades en la vida cristiana camino de la santidad.
              Aparte de los prodigios de su vida, el santo es canonizable cuando  desarrolla sus virtudes hasta el grado heroico, sobre todo, aquella virtud que es la fuente de las dem�s, y que da a la personalidad del santo un perfil �nico.  Y eso es lo que hacen los pioneros: ser focos de inspiraci�n para otros. 
              La insigne escritora francesa Simone Weil en su �ltima carta a su consejero el Padre Jean-Marie Perrin le dice:  "se necesitan santos que sepan iluminar el momento presente y que traigan una nueva primavera al destino humano".
             S�lo los genios, de visi�n y car�cter, abren nuevos cap�tulos en la Historia.  Y eso es lo que hacen los santos.
             Lo heroico es una cualidad innata en la familia Benavides de Quillota.  Dos hermanos guerrilleros de la Independencia, dos capellanes que siguieron a los ej�rcitos de entonces; si bien cada cual en el bando opuesto de patriotas y realistas; y Mar�a del Carmen que canaliz� el esp�ritu patri�tico de la familia por los caminos de servicio a Dios en la persona de los m�s desheredados de este mundo.  El mismo hero�smo, pero en distintos planos.
             Ignoramos la raz�n que tuvo el director espiritual de Mar�a del Carmen, cuando se opuso a  la idea de la jovencita, de unirse a las Monjas Rosas de Santiago.  Tal vez observ� en ella un car�cter espont�neo, vivaz y de mucho desplante que no lo considerara apto para encerrar su vida en el claustro.  Percib�a en ella otras dotes para desarrollar en el mundo un proyecto de vida cristiana.  No se equivoc� y la historia le dio la raz�n.
Su apodo de beatita no significa debilidad pueril sino todo lo contrario.  Bajo un humilde traje, se escond�an las virtudes de los Benavides traducidas a un lenguaje m�s acequible.
             Donde m�s se refleja su car�cter indomable es en el largu�simo litigio que su hermano el Padre Juan Manuel le interpuso a causa de unos terrenos que hab�a heredado de su padrastro el Se�or Letr�n; all� se defendi� con dientes y u�as, convencida de que luchaba por la causa de los pobres, a los que hab�a de llegar esa ayuda. 
             Por ah� se ve que la beatita no era tan mansa paloma como pareciera.
             Las biograf�as basadas en los testimonios de personas que la conocieron, nos dan una luz para conocer d�nde estaba el punto fuerte de su car�cter �nico e irrepetible.  
             Cuando la veamos en los altares no aparecer� como una santa m�s, fabricada en serie; sino una santa muy peculiar que vivi� y muri� identificada con su pueblo.  Ah� est� su originalidad.
             La historia de un santo es la "historia de un amor". De Dios que ama y la persona que sabe responder a ese amor "riguroso" y terrible" que a trav�s del sacrificio de toda una vida conduce a la felicidad m�s completa.  Cada santo es un don que Dios nos env�a para ayudarnos a resolver los problemas del momento actual.
             Podemos decir que, contando con la gracia divina; la ra�z oculta de la santidad de la beatita se encuentra en el ambiente heroico que llenaba el hogar de los Benavides de Quillota.

                                          PROFECIA Y TESTIMONIO

                                                       Junio 2001

      El bi�grafo del Obispo chileno, Jos� Manuel Orrego y Pizarro, el Presb�tero don Juan Ram�n Ram�rez; haciendo gala de la buena opini�n que ten�a la comunidad referente al religioso, escribe:

           "  El  ni�o Jos� Manuel no pasaba de ser un alumno m�s en la escuela del Convento de Santo Domingo. Compet�a con los dem�s ni�os en los juegos infantiles de la �poca, incluso en subirse en las tapias para coger la fruta del huerto vecino; la m�s sabrosa, seg�n recuerda San Agust�n, hablando por propia experiencia.  Pero la gente intu�a que algo grande esperaba a este ni�o.
            - "�Llegar� a ser un santo!" repet�an alternativamente aquellas personas piadosas.
           Entre las personas que tales vaticinios hac�an, debemos mencionar una que entonces era muy conocida y apreciada; de la cual no podr� prescindir el que escriba alguna vez la historia de Quillota. Era una se�ora llamada Carmen Benavides y a quien el pueblo apellidaba La Beatita Benavides.
      Con un traje humilde y con su caridad sencilla y popular la se�ora Carmen Benavides fue por muchos a�os un verdadero ap�stol de la ciudad de Quillota y su nombre y sus hechos merecen una brillante p�gina en la historia eclesi�stica de Chile.
      En su ancianidad y cuando el se�or Orrego era ya obispo de La Serena, la recordaba con piadoso cari�o y muchas veces le o�mos expresar su sentimiento porque ning�n escritor nacional hab�a trazado la vida de la Beatita Benavides, cuyas virtudes consideraba verdaderas y s�lidamente profundas.  Y este testimonio p�stumo de un ilustre doctor de la jerarqu�a eclesi�stica es como una antorcha lejana que ilumina y acrecienta la gloriosa figura de aquella virtuosa se�ora.
        Si hemos de creer a las tradiciones quillotanas, la Beatita Benavides pronostic� de un modo m�s expreso y concreto el brillante porvenir del ni�o Jos� Manuel Orrego, cuando �ste era un simple alumno de la escuela que en Quillota, sosten�a el Reverendo P. Guerra, Prior del Convento de Santo Domingo.
As� cuenta la historia:
       "En cierta ocasi�n corr�a la Beatita en busca del famoso bandido el Cuatro Patas que se le hab�a escapado de la c�rcel  donde lo hab�a estado adoctrinando.  Un grupo de alumnos la segu�an, ri�ndose de ella por aquel fracaso. Entonces la Beatita se volvi� e increp� a uno de ellos que parec�a el cabecilla.
        - "�Y t�, Manuelito, el m�s pesado de todos, vete a estudiar, que llegar�s a ser Obispo!"
        La profec�a se cumpli� y ello reafirm� en el �nimo del se�or Obispo, la idea que ya ten�a de aquella santa mujer."
        Este hecho no est� incluido en el Proceso de Beatificaci�n de nuestra Sierva de Dios, pero manifiesta claramente sus cualidades humanas y sobrenaturales y la admiraci�n y el cari�o que deber�a despertar la persona del ilustre Obispo quillotano, tan cercano como muchos, al coraz�n de la Beatita.
                                                                 
(Fuente: VIDA DEL ILUSTRE OBISPO CHILENO JOSE MANUEL ORREGO Y PIZARRO  ESCRITA POR EL PBRO. DON JUAN RAMON RAMIREZ)



              EL DOCUMENTO BASICO EN LA HISTORIA DE LA BEATITA

                                  TITULO: BREVE RESUMEN
                          DE LOS HECHOS QUE CONSTITUYEN
                            LA VIDA DE LA SIERVA DEL SE�OR
                    D,� MARIA DEL CARMEN BENAVIDES Y MUJICA
                       NATURAL DE LA CIUDAD DE QUILLOTA

                                                  (Julio 2001)

El texto fue impreso en la Imprenta de El Mercurio,
Calle de la Aduana Num. 22 y 24,  JUNIO de 1850


         Ser�a un error pensar que el actual conocimiento que tenemos sobre la Beatita Benavides, estuviese basado solamente en leyendas, tradiciones y dichos populares; algo as� como el caso de la difunta Correa  y otras animitas.
         A lo largo de los a�os, se realizaron encuestas entre las personas que la conocieron, o adquirieron sobre ella alg�n conocimiento confiable. 
         A esos sondeos populares precedi� la biograf�a que por encargo de las hermanas y sobrinos de la Beatita, compuso don Mart�n Clemente Urrutia; cuyo encabezado hemos reproducido al comienzo de esta nota.
         Este op�sculo tiene un gran valor hist�rico, sobre todo, al venir de una persona bien informada que vivi� en el tiempo de esta mujer y presenci� lo apote�sico de su muerte.  Escribe Don Mart�n:
         "En el a�o pasado, fui testigo  ocular de la distribuci�n de escapularios, medallas y oraciones que tuve la complacencia de escribir de mi pu�o y letra, proveyendo de esos art�culos a la gente r�stica y campestre que la visitaba sin cesar, sin notarse la m�s leve alteraci�n en su humilde semblante, a�n en medio de la concurrencia m�s profusa y numerosa" (p.14)
          El valor hist�rico de este libro no puede ser m�s contundente. Podemos pensar que a la vuelta del Cementerio Mayaca e inspirado por aquella multitud entusiasta, comenz� Don Mart�n a escribirlo, y  justamente un mes m�s tarde apareci� en la Imprenta de El Mercurio. (V�ase texto del comienzo)
          Este documento base estuvo perdido por muchos a�os, lo que no dej�bamos de lamentar al hacer el recuento de los testimonios para la Causa.  Pero sucedi� que fue encontrado por el Arzobispo Monse�or Francisco Javier Err�zuriz en la Biblioteca Nacional.
Cuando Vicu�a Mackenna escribi� su libro "De Valparaiso a Santiago" copi� mucho de esta obrita al llegar a Quillota y al referirse al tema de la Beatita.  Escribe:
         "A efecto de componer una biograf�a,  uno  de sus  compatriotas,  el conocido  latinista  ( empero m�s conocido por  su nariz que por su lat�n), el �ato Urrutia, Don Mart�n; public� el a�o 1850 un cuaderno sobre los prodigios que autorizaban la inscripci�n de la difunta en el cat�logo de los santos,  que segu�a al t�tulo de sierva, como el siervo de Dios Badesi" (p. 265)
          Al nombre de sierva de Dios, que figura ya en el t�tulo de la obra, a�adi� otros de no menor admiraci�n como el de hero�na y profetisa; t�tulos que no fueron sobrepasados por otros testigos posteriores como no sea el de Beatita, que nunca cay� en el olvido hasta el d�a de hoy.
         Nuestro preclaro latinista lleg� a escribir:
         "Si la Iglesia nuestra, madre piadosa, cuyo juicio es recto e infalible, me lo permitiera exclamarla: Santa Mar�a del Carmen Benavides, ora pro me.  No dudo que la clemencia de nuestro Santo P�o Nono, interesado en la gloria y honor de nuestro Chile, procesara  su beatificaci�n, si la honorable familia de nuestra hero�na, desplegando un gran celo y entusiasmo se esfuerza en agitar el expediente de la materia m�s decorosa y de m�s alto inter�s para Quillota, pueblo altamente favorecido por ser el lugar de una cuna que debe reputarse la primera entre todas" (p.18)
Y concluye con estos versos que bien podr�an figurar con letras de oro en su epitafio:

                      PARA AQUELLA QUE MURIO DANDO EJEMPLO
                         LA TIERRA NO ES SEPULCRO SINO TEMPLO




                          EL RETRATO DE NUESTRA SIERVA  DE DIOS

(Octubre 2001)

Los 26 testimonios de personas que conocieron a Mar�a del Carmen y que fueron recogidos puerta a puerta por la Srta. Elvira, hija de Don Zorobabel Rodr�guez, forman el mejor retrato hablado de esta admirable mujer.
El  de Catalina Aros tiene un valor especial por tratarse de quien viv�a m�s cerca de la que consideraba su amiga y confidente. La visitaba todos los d�as, por vivir en un pieza anexa, y que la Beatita le hab�a arrendado para joyer�a. La admiraci�n y cari�o que sent�a por ella se refleja en las pinceladas que nos dej� de su figura. Nos dice:  “Durante el d�a atend�a a numerosas personas que hab�a, ya en el hospital (que ella hab�a dispuesto en su casa, pues en Quillota no hab�a en ese tiempo) ya tray�ndole alg�n enfermo para pedirle remedios o ya para hacerle alguna consulta. Los pasaba a la salita para o�rlos, enseguida; los llevaba al oratorio y rezaba con ellos, dici�ndoles despu�s d�nde estaba lo perdido o el remedio que deb�an darle al enfermo. Les advert�a que no era ella sino San Antonio el que les favorec�a.
A las 12 en punto se encerraba en su celda para rezar, hasta las 13 horas, con prohibici�n estricta de que nadie la llamara. Pasaba en oraci�n por m�s de una hora”
Nos a�ade la Sra. Aros, el testimonio ya antes conocido: “Era de car�cter alegre. Por las noches sus sobrinas le tocaban la guitarra, y ella se sacaba la toca y se pon�a a lavar las ollas, guardando en otra ollita todo lo sobrante, que calentaba por la ma�ana, hora en que iban muchos ni�os, y ella les serv�a”.
De todos los testimonios recogidos se puede hacer un retrato, que llevan muy dentro del  coraz�n los que la  llaman BEATITA.
"Estatura chica - delgadita - muy p�lida - casi morena - frente grande - ojos negros, grandes muy vivos - nariz regular - labios delgados - barba un poco afilada - fisonom�a alegre y muy dulce - pelo negro ondulado, el que llevaba cortado de melena - manos y pies chicos - andaba siempre ligerito - a todos trataba de hermanitos y hermanitas, con toda dulzura.
Nadie  como ella cumpl�a los preceptos de amor a Dios sobre todas las cosas y al pr�jimo como a s� mismo. Ella era toda de Dios y para Dios. Amaba a Dios con todo el ardor de su alma, con locura, y al pr�jimo tambi�n con locura... pues curaba con sus propias manos las llagas m�s repugnantes.
Bendito sea Dios en sus santos, y en Mar�a del Carmen Benavides que tan  heroicas virtudes practic� y tan santos ejemplos nos dej�".
Naturalidad y alegr�a son los rasgos m�s caracter�sticos de esta mujer que se desvivi�  en el servicio a los m�s pobres y necesitados. Siempre se mantuvo fiel al lema que tom� de Jes�s: HAY MAS FELICIDAD EN DAR QUE EN RECIBIR; y ella distribu�a a manos llenas la compasi�n que recib�a a los pies de Jes�s crucificado y cuando iba volando de rodillas al unirse con El en la sagrada comuni�n.
         Su esp�ritu de servicio y entrega era la fuente de su felicidad Como escribi� Nowen: ”Donde quiera que veamos verdadero servicio vemos tambi�n alegr�a, porque en medio del servicio se manifiesta tambi�n la presencia divina en la entrega de un don” As� era la BEATITA BENAVIDES.



SANTA ROSA DE LIMA MAESTRA ESPIRITUAL DE NUESTRA SIERVA DE DIOS
                                                         Diciembre de 2001

       Santa Rosa de Lima tuvo por modelo en su camino de santidad a Santa Catalina de Siena; as� como la Beatita Benavides, al hacer su profesi�n como dominica seglar, hizo la promesa p�blica de seguir el ejemplo de Santa Rosa.  Las tres dominicas seglares de la Orden Tercera de Santo Domingo forman una triada maravillosa dentro del laicado dominicano.
       En 1671, Santa Catalina fue declarada Patrona de Italia.  Al cumplirse cuatrocientos a�os de su partida terrena,  Santa Rosa, fue condecorada por el Presidente del Per�, con  la Orden del Sol y por  �ltimo, la Beatita  Benavides, con motivo de cumplirse los 150 a�os de su nacimiento para el cielo, fue reconocida oficialmente como HIJA ILUSTRE DE QUILLOTA.
       Un a�o antes de su canonizaci�n, Santa Rosa fue proclamada por el Papa Clemente X, Patrona de las Am�ricas, junto con Filipinas y las Indias Orientales.
       Todo ello nos corrobora el gran parecido que existe entre estas santas mujeres.  En las tres hay un amor eucar�stico tan grande que las llev� al Desposorio Espiritual.  Las tres se distinguieron por su amor al Rosario y su atenci�n a las necesidades de los pobres.  Las tres tuvieron vocaci�n a la vida del claustro; aunque Dios las gui� despu�s por caminos de inserci�n en el mundo.  Cabe mencionar que  Las Monjas Rosas llevan este t�tulo gracias  al nombre de su fundadora, Santa Rosa.
       La  semejanza entre estas dos santas se hizo  m�s patente en las manifestaciones populares a ra�z de su muerte. Hay un parecido muy grande entre la apote�sis de la partida de la Beatita, tal como describe su testigo y primer historiador don Mart�n Clemente Urrutia, como a su vez lo relata el confesor de Santa Rosa, Pedro Loaiza, en relaci�n a la santa peruana. As� lo describe: "El concurso dur� desde la ma�ana hasta que la trasladaron al Convento de Santo Domingo. Y es cierto que si la casa no tuviera dos puertas para que la gente entrara por una y saliera por otra fue necesario colocar personas para mantener el orden; era tanta la gente, que no hab�a quien pudiera detener el �mpetu de devoci�n popular .      Luego vino el traslado al Convento de Santo Domingo, un api�ado s�quito compuesto por religiosos de diversas �rdenes fue insuficiente para contener la muchedumbre que pugnaba por tocar el ata�d, mientras otros desgarraron su h�bito que tuvieron que cambiar hasta tres veces; para llevar una reliquia, hasta le cortaron un dedo de la mano..."
     No puede ser m�s admirable el parecido de los funerales que siguieron a la muerte de estas dos dominicas seglares. Se dir�a que Don Mart�n copi� lo escrito por Don Pedro de Loaiza.
      La promesa de la Beatita de seguir el ejemplo de Santa Rosa, lo cumpli� hasta despu�s de su muerte. Le�dos por separado estos dos relatos, no se sabr�a a quien de estas dos santas se refiere.


                         A TIEMPOS NUEVOS, SANTOS NUEVOS

               Laica por vocaci�n, entregada a los pobres hasta la muerte.
                                                (Abril de 2002)


              Desde que el 13 de diciembre de 1989  y por orden superior, asum� el cargo de Vice-Postulador de la Causa de Mar�a del Carmen Benavides, de Quillota, he tenido tiempo de conocer a esta seglar extraordinaria.  Cuanto m�s la conozco, m�s la admiro.
              Se han escrito cinco biograf�as de ella, basadas en el abundante material de testimonios de personas que la conocieron y trataron.  De todos ellos surge la figura admirable, tan querida por su pueblo, que nunca ha dejado de llamarla la "Beatita Benavides".
               Lo que m�s nos interesa ahora es si la Iglesia dar� el visto bueno al Proceso de Beatificaci�n que ya ha sido introducido en la Congregaci�n de los Santos.  En el Manual para la cononizaci�n de los santos se escribe:  "Un siervo de Dios es tanto m�s canonizable cuanto m�s atractivo y estimulante sea el mensaje que pueda ofrecer al mundo moderno, y mayor sea su fama de santidad, de tal modo que los fieles se sientan incitados a seguir sus ejemplos"( p. 15)
               Seg�n el Concilio Vaticano II: Veneramos a los santos para que se consolide la uni�n de toda la Iglesia en el esp�ritu de caridad" ( L.G,60)
               Cada santo presenta un perfil �nico e irrepetible, basado en una personalidad bien definida.  Esto facilita el camino hacia la virtud her�ica.  En nuestro caso, esto no debe extra�ar  en un miembro de aquella familia de la que don Benjam�n Vicu�a Mackenna dej� escrito:   "Eran los Benavides de Quillota una familia sumamente importante, no s�lo por su generoso y ardiente patriotismo, sino tambi�n, por su indomable energ�a...".
               Cita despu�s a los dos hermanos guerrilleros que fraguaron la independencia contra la autoridad espa�ola local, que llev� aqu� a la primera victoria nacional, dos d�as antes que en Chacabuco, a�ade con orgullo nuestro historiador.  Lo mismo que otros dos hermanos sacerdotes, que siguieron las campa�as de la guerra, cada cual en bando contrario.  Para concluir, exalta a la Beatita Benavides, al decir de ella que pose�a la misma energ�a, pero traducida al campo de la caridad y serviciabilidad.  Esto no pod�a ser de otro modo, ya que  la doctrina de Santo Tom�s nos lo aclara: " la gracia no destruye a la naturaleza, sino que la perfecciona".  El elogio de Vicu�a Mackenna tiene mayor valor de objetividad, por proceder de un agn�stico reconocido.          
              Al comienzo de este siglo, la humanidad aspira a tener en su seno a santos que est�n al d�a y no objetos de museo que nos dejan fr�os.
              A trav�s de dos siglos, el pueblo no la ha perdido de vista, pues no en vano su primer bi�grafo la llamo: " nuestra hero�na"  y " madre de los pobres".
              Es el mensaje que nos deja esta santa del siglo XXI.  No se puede servir a Dios, dejando de lado a los hermanos, sobre todo, a los m�s necesitados; teniendo en cuenta de que quiere que le sirvamos seg�n las necesidades y estilo de este tiempo y lugar.
              Lo que distingui� a la Beatita, fue que con gran esp�ritu de creatividad prof�tica, logr� formar un equipo de caridad para atender a las necesidades de aquella sociedad emergente.
              Una mujer seglar, sin m�s respaldo que su amistad con Jes�s y una personalidad atractiva y envolvente es el mejor arquetipo y s�mbolo de unidad para nosotros.
              Lo propio de sus admiradores no deber�a ser  "quedar embobados ante ella"; sino que esforzarnos para ir formando comunidades plet�ricas de vida, al ejemplo de las primitivas cristiandades, a fin de despertar la autoestima y elevaci�n del nivel de vida de nuestro pueblo, en todos sus aspectos.
              Tenemos en la Beatita la Estrella Matutina que nos llena de esperanza, de que al fin.....la luz llegar�.

                                                   Padre Emilio Calder�n de Castro (O.P)




























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