EL LEGADO DE UN AMOR SIN FRONTERAS Parte I
La Beatita Benavides de Quillota
PAGINA DE LA BEATTTA
DATOS DEL AUTOR
SEGUNDA PARTE
VOLVAMOS A VIDANOVA

         
                                       LA BEATITA BENAVIDES:
                                                            (1777 - 1849)


                                   
  El legado de un amor sin fronteras

                               Los escritos del Padre  Emilio Calder�n de Castro (O.P.)

                                           Postulador Causa de Beaficaci�n






"Cada llaga que curo,
es una llaga que se cierra en el  Cuerpo del Se�or"
"Cada lagrima que enjugo,
es una lagrima menos en los ojos del Se�or"
(Mar�a del Carmen Benavides y Mujica)


                               
                         
                                             PRIMERAS PALABRAS


Fue a la salida de misa de 11,30; un domingo de primavera del a�o 1995, en que el sol entregaba su tibieza  en el marco maravilloso del Templo de Santo Domingo. Estrechar su mano y mirarlo a los ojos, fue el comienzo que nos iniciar�a a mi familia y a m� en una misi�n que lleg� a nuestras vidas como un regalo del cielo. Nunca imaginamos, que sin siquiera pensarlo dos veces, nos involucrar�amos en la difusi�n de su hermosa causa de amor y caridad.
Ya antes, el 18 de septiembre de 1990, cuando hab�amos comenzado con una nueva aventura que esta vez nos llevar�a a radicarnos en alguna localidad del interior; "algo" o quiz�s "alguien"; nos condujo a visitar el Rinconcito de la Beatita, ese hermoso lugar donde se encuentra su sepulcro. Y a contar del 3 de noviembre de 1990, hasta comienzos de 1999, recibimos la bendici�n de formar parte de esa inolvidable comunidad.
De labios del Padre Emilio Calder�n supimos, que la Beatita fue una mujer incre�ble para su �poca e innovadora m�s que ninguna, prodig� su vida en pos de los pobres, ancianos, ni�os abandonados, mujeres desorientadas, encarcelados y enfermos; en fin, por los m�s marginados y despose�dos.
        El insigne Vicu�a Mackenna en su libro "De  Valpara�so a Santiago",  publicado a los cien a�os del nacimiento de esta mujer: MARIA DEL CARMEN BENAVIDES Y MUJICA,  ya la nominaba para ser la primera santa chilena;  pero sucedi�  que la que en vida era llamada "Beatita Benavides" recibi� tanta veneraci�n por parte del pueblo, tras su muerte, que debieron acallarse los "desmedidos adjetivos sobre su santidad, pues para estas cosas se deb�a ser muy prudente"
        Y sucedi� que su memoria no qued� en el olvido sino que en la nebulosa del tiempo, quiz�s como un mito o una leyenda que se va comunicando  de generaci�n en generaci�n.
       Hace casi dos  d�cadas, el Padre Emillio llegaba del Oriente, tras un ministerio de treinta a�os en  la  China y se propuso la ardua tarea de  desenterrar  el tesoro incalculable que es MARIA DEL CARMEN BENAVIDES Y MUJICA, los antecedentes de  su vida  ejemplar y de sus obras.  Gracias a esta inspirada decisi�n, las actuales generaciones hemos podido conocer la maravillosa existencia de "la beatita" y con ello los dos polos del devenir pleno que marcaron su paso por este mundo: EL DE LA SANTIDAD Y EL DE LA SOLIDARIDAD.
       Referente a su santidad, muchos testigos de la �poca dejaron testimonios impresos, sobre su veneraci�n a Cristo sacramentado, a la Sant�sima Virgen , al Esp�ritu Santo, la Sant�sima Trinidad y los fen�menos m�sticos, su "amistad" con San Antonio de de Padua  y muchas manifestaciones  propias de los santos.
       En cuanto a la caridad, cre� el primer  Hospital para  Quillota, que funcionaba en su propio hogar, donde atend�a incansablemente a sus enfermitos.  Fue gestora, sin saberlo, de la primera Guarder�a infantil, pues recog�a, criaba o mandaba a criar a los ni�os hu�rfanos nacidos  de uniones marginadas de la ley.  Cre� el  primer Asilo de Ancianos y cuidaba de los viejitos con gran esmero, pues dec�a que ellos  eran los"emisarios" que pronto ir�an al cielo, al encuentro del Padre.
        Si no llegaban personas a atenderse, era muy seguro que ella misma saliera en busca de alg�n necesitado, en esos crudos inviernos  quillotanos, o bien , acud�a a  asistir a alg�n preso condenado a muerte, en los �ltimos instantes de su vida.   Prodig� m�s de cincuenta  a�os de su existencia a sus hermanos los hombres y todo POR AMOR A DIOS, incluso en desmedro de su  comodidad. Ella que  cuando jovencita quiso ser religiosa de las Monjas Rosas del  Monasterio de las Dom�nicas, tras el consejo de su confesor; decidi� dar TODO POR LOS DEMAS, entreg�ndose  en cuerpo y alma a su �nico amor: CRISTO, vistiendo el h�bito de las Religiosas de la Congregaci�n.
     Sus restos  descansan en el Templo de Santo Domingo de esa ciudad ,  donde  acuden  a diario,   quienes   solicitan  de  sus favores e intercesi�n. 
       El Proceso de Beatificaci�n se encuentra en Roma,  y s�lo se espera el veredicto del Santo Padre, para declararla, oficialmente, Beata.
      Con la emisi�n del Bolet�n que difunde la Organizaci�n Beatita Benavides y su Departamento de Difusi�n, se fueron sumando numerosos escritos de nuestro Asesor y que hemos decidido editar como un preciado legado para las nuevas generaciones. �C�mo dejar olvidado en el tiempo un material tan ilustrativo y did�ctico que nos permite recrear y apreciar la vida y santidad de la mujer m�s prodigiosa de Quillota, la bella ciudad creada con cari�o?.
     Junto con esta recopilaci�n, que es como un viaje virtual por el tiempo; que comienza en mayo de 1991  y finaliza en Julio de 2002, para dar a luz a 36 editoriales y un texto libre...  va tambien el testimonio de nuestra admiraci�n por el Padre Emilio Calder�n, un ser humano de excepci�n; quien con la fe  inquebrantable en su querida Beatita, ha sabido desplegar una energ�a incre�ble para ir m�s all� de sus capacidades f�sicas en su entrega incondicional a la misi�n m�s hermosa que le ha presentado Dios y la vida; la de impulsar a los quillotanos a que despierten, tomen consciencia y se den cuenta, de una vez por todas, que cuentan con una madrina ejemplar, cuyos restos reposan en el hermoso Templo de Santo Domingo.
       En estos �ltimos a�os, aunque la adversidad se presenta ya como "amiga", para probar su temple; as� y todo permanece confiado y esperanzado, que pronto llegar� ese d�a en que su Beatita...nuestra Beatita, ser� elevada a los altares. �Por qu� no darle una manito a este santo var�n que nos ha regalado la bella Le�n y que decidi� un lejano d�a, quedarse con nosotros?.
   
                                                                                   Elcira D�az B�rcena
                                                                                             Editora

Quilpu�, La Ciudad del Sol, Julio de 2003


*****************************************************************************                             

                                   RECREANDO A NUESTRA BEATITA

                                                     (Mayo de 1991)


         Fue en este vergel de Quillota, donde naci� y pas� su larga vida do�a Mar�a del Carmen Benavides y Mujica (1777-1849) que todo el mundo ha llamado la "Beatita Benavides" y que muy bien pod�a haber llamado la Beatita de Quillota.  Aqu� en este ambiente c�lido y humano se abri� a la luz esta hermosa flor que vivi� y muri� exhalando el aroma de las m�s bellas virtudes que han llevado inspiraci�n a estas gentes del valle del Aconcagua, de tan profunda ra�z cristiana.
         Vicu�a Mackenna que  se sinti� hasta su muerte tan vinculado a �sta, su tierra natal, tuvo siempre para Quillota palabras de admiraci�n y cari�o, en particular, para la que consideraba como la personificaci�n  de las virtudes de este pueblo y de la que se convirti� en el m�s entusiasta panegirista.  Llega a escribir: "por manera que la ciudad del Pel�cano, tan reputada por sus alegres devaneos de Carnaval de la Pascua y del Pel�cano ha estado pr�xima a regalar a Chile, (que todav�a no la tiene) una santa".  Si era esa la aspiraci�n de uno que se ten�a por no muy cat�lico, �cu�nto no habr� sido la de las masas de fervorosos cat�licos que a trav�s de los a�os se han sentido motivados, en su vida cristiana, por los ejemplos de caridad de esta mujer excepcional?. Nunca se han olvidado de ella; sus hechos y dichos han quedado muy vivos en los hogares y en los corazones de los quillotanos.  Cuando las brasas se encontraban cubierta ya de cenizas, un leve soplo fue suficiente para aventarlas, y que saltara de nuevo la llama del conocimiento y amor a la que siempre tuvieron como su "Beatita".  El casual descubrimiento de un arsenal de testimonios sobre ella, conservados en el Archivo Dominicano de Santiago fue el soplo providencial que la ha vuelto a poner en el foco de atenci�n de nuestra gente.
       El Arzobispo de Valpara�so, Monse�or Francisco de Borja Valenzuela se ha hecho cargo de los deseos del pueblo y ha nombrado los miembros del  jurado que est�n instruyendo la causa de la beatificaci�n.
       No se necesita mucho para imaginarse lo que suceder� en esta regi�n y en todo Chile, cuando en el cielo de Quillota se levante y comience a brillar con todo su esplendor la estrella de una nueva santa que venga a dar un nuevo brillo a la estrella de nuestra bandera.
Continuaremos trabajando para que se realice el milagro que a�n queda y es que todos nos volquemos para llevar a cabo la herencia que nos dej� a favor de los m�s necesitados, de �sos que, como nos dijo el Papa "no pueden esperar" y que nosotros a�adimos: "sobre todo si est�n enfermos y no hay nadie quien los atienda".

                                                           Padre Emilio Calder�n de Castro (O.P.)


                                              SU MUERTE GLORIOSA

                                                       (Junio de 1991)

     Uno de los puntos que se examinan a un candidato a los altares, es la ultima etapa de su vida, lo que se podr�a llamar la antesala de la gloria. Su per�odo final fue de paciencia en las enfermedades, aceptaci�n de la voluntad de Dios y entrega a sus designios. �C�mo fue su muerte a la vista de sus conocidos? �C�mo se percibi� este acontecimiento en los funerales?.
     Si en verdad lo que dice el refr�n, a tal vida tal muerte, es tambi�n verdad que una muerte santa no es m�s que el toque final y definitivo de una vida de santidad.
     �C�mo fue la muerte de la "Beatita"?. Lo sabemos por los testimonios escritos de personas que presenciaron los hechos.  Nos lo transmite el agn�stico Vicu�a Mackenna, ya citado en el texto anterior y con estas palabras: "Al fin, el cielo reclam� su ser y la "Beatita" Benavides falleci� el d�a primero de Junio de 1849, llorada por un pueblo agradecido.  De toda la comarca vinieron a contemplar sus despojos y a llevar como reliquia, una hilacha de su h�bito dom�nico que le serv�a de mortaja, como en vida hab�a sido su �nica gala.  Divulg�se su muerte y por las calles de Quillota se ve�an centenares de personas corriendo a toda prisa y disput�ndose a quien llegaba primero a casa de la que titulaban santa; la  noticia fue tal que no se hab�a visto otro d�a de m�s movimiento en esta ciudad.
     Una turba inmensa de pobres de ambos sexos asist�an en torno de aquella que lloraban y sent�an , conociendo la notable falta que les hac�a una madre, tan tierna y generosa que no ten�a reemplazo,  ya le daban �sculos respetuosos a aquellos pies que caminaron por la v�a de la mortificaci�n, ya a aquellas maternales manos que se emplearon en socorrer las p�blicas y secretas necesidades de sus hermanos en Cristo.  Ya el uno sacaba de su h�bito un fragmento para reliquia, ya ven�an la otra con la tijera encubierta y cortaba de aquel pelo que juzgaba a dicha tener en parte.  Sus preciosos restos, en fin, fueron conducidos al templo de su predilecci�n por los pocos religiosos dominicos y ce�idas sus sienes con una guirnalda de rosas.
     Algunos a�os m�s tarde sepultaron sus restos, sacados del cementerio, en su iglesia querida de Santo Domingo, de la que hab�a sido infatigable protectora. Una agradecida se�ora hizo esculpir en una plancha de m�rmol en el lugar que guarda sus cenizas, esta inscripci�n que compendia aquella generosa vida:
                                                  Aqu� yace do�a
                                MARIA DEL CARMEN BENAVIDES
                                       Que por sus grandes virtudes
                                              Hace honor a su Patria
                                                Naci� en esta ciudad
                                            A�o 1777 y muri� en 1849
                                      Este epitafio se lo dedica su prima
                                             Carmen Orella de Puelma

         Hasta aqu� esta cita preciosa sobre la muerte y funerales de la "Beatita".  El "ilustrado" don Benjam�n no sol�a hacer paneg�ricos de los santos, pero hizo una excepci�n con Mar�a del Carmen Benavides a quien nunca tuvo reparo en llamar BEATITA como lo hac�a el pueblo m�s sencillo, tal vez no vio en ella una beata corriente sino una mujer fuera de serie, heredera de aquellas mujeres fuertes de la Biblia.
         �Se dio cuenta el gran historiador de que lo que acababa de escribir lo firmaba el a�o 1877, a los cien a�os del nacimiento de la Carmelita Benavides?.
Quillota debe estar siempre agradecida a este gran hombre que tanto hizo por ella.


                                 LA PROCEDENCIA DE LOS BENAVIDES

                                                 (Noviembre de 1991)

         Muchos ya sab�is que estuve unos meses en la Madre Patria;  esta vez, el m�vil principal fue buscar descanso y recuperaci�n, lo cual consegu� pasando el verano en mi tierra natal de la monta�a leonesa, libre de los calores del verano que fueron agobiantes en casi toda Espa�a.  Fueron d�as muy felices acompa�ado de mis hermanos y sobrinos.
        Pero no me limit� a un per�odo de vacaciones.  Estando en el convento de los Dom�nicos de la Virgen del Camino de Le�n, me enter� que no lejos de all� se encontraba un pueblo que se llama BENAVIDES DE OBRIGO, que es el que dio origen a la familia Benavides.  All� me present� un domingo de agosto, justo a tiempo para formar parte en la misa parroquial.  Me impresion� mucho aquel lugar por los recuerdos que tra�a a mi memoria de la fundaci�n de la familia Benavides.  No es una ciudad tan grande como Quillota, pero es muy pr�spera en agricultura, con productos parecidos a los quillotanos, si se quitan las chirimoyas y se ponen las remolachas.
        La historia de este pueblo se remonta a principios del siglo XII, cuando el Rey Alfonso VII de Le�n, la entreg� con toda su regi�n como fundo familiar  a un hijo que hab�a tenido fuera del matrimonio.  Estos son los or�genes humildes y gloriosos a la vez, de esta familia, cuyos hijos se distinguieron siempre por su enteresa en defender los m�s altos intereses de la Religi�n y la Patria, inspirados por el s�mbolo que a trav�s de los siglos contin�a siendo el escudo de esta cudad y de esta familia de descendencia real; hermoso escudo donde aparece un le�n rampante, con la leyenda:
                            
  Un le�n de armas tengo y Benavides se llama

       El p�rroco del lugar me proporcion� la direcci�n de un miembro de esta familia muy venerado en todo lo referente a la historia de apellido.  Le visit� en Madrid poco antes de mi regreso a Chile y despu�s de pasar por la hermosa e hist�rica ciudad de Baeza, tan llena de recuerdos de los Benavides y que result� ser el lugar de origen de este caballero. Se llama Dn. Antonio de Benavides, Coronel de Infanter�a (P) y es un gran entusiasta de su hist�rico abolengo. Ha recogido muchos documentos referentes al tema, hasta formar un minucioso �rbol geneal�gico, que me entreg� en prueba de verdadera amistad.   Yo le habl� de la Beatita y le di la direcci�n de un gran investigador que tenemos en Chile y que se llama Dn. Ren� Benavides.  A �l le entregu� ya los documentos fotocopiados para que juntos puedan seguir trabajando en el �rbol geneal�gico que contribuir� a dar mucho esplendor a esta familia, de la que nuestra "beatita" va a ser el m�ximo exponente cuando la veamos en los altares.
     �Benavides de todo el mundo, un�os para llevar adelante la herencia que  nos dej� nuestra gran hero�na de Quillota!


                                           LA MILAGROSA MUJER


         En la biograf�a de Mar�a del Carmen Benavides se destacan  virtudes extraordinarias, dones maravillosos, fen�menos m�sticos inexplicables, curaciones milagrosas a favor de los m�s necesitados.
         Uno de los dones que aparecen en su vida es la clarividencia, esto es la capacidad de conocer de antemano lo que va a suceder m�s adelante.  En cierta ocasi�n se la vio muy triste y apenada. Cuando alguien le pregunt� por la causa de su angustia, respondi�: "Esta pena m�a es porque cuatro vecinos m�os van a morir pronto y lo mas triste es que morir�n sin los sacramentos de la Iglesia". A los pocos d�as, uno a uno fueron desapareciendo, como lo hab�a vaticinado la "beatita".
         Al P. Maestro fr. Alejandro Rodr�guez, dominico, le pronostic� la  muerte, lo que se efectu� tal como ella lo hab�a dicho, sin equivocarse ni en tiempo ni en lugar.  Lo mismo sucedi� con su confesor, a quien dijo que morir�a fuera de su convento quillotano, pero que hab�a de ser dentro de la gobernaci�n de Quillota, en la costa de Puchuncav�. As� sucedi� en efecto.
        Ser�a cosa de nunca acabar si quisi�ramos narrar los principales hechos extraordinarios de la "beatita" que sus admiradores antiguos y modernos han considerado como imposible de explicar.  La l�stima es que no haya mediado una comprobaci�n cient�fica a fin de que la Iglesia pueda pronunciar la palabra milagro con toda autoridad; ello no ha sido obst�culo para que la fama de la "beatita milagrosa" se haya mantenido viva en la memoria y en el coraz�n del pueblo fiel.
       Favores admirables contin�a habi�ndolos hasta el d�a de hoy.  Hace un par de semanas se present�  uno que tiene todas las apariencias de ser un milagro de los grandes; a�n no podemos publicarlo porque se encuentra en el punto delicado de la investigaci�n cient�fica. Se trata de una materia donde toda sombra de indiscreci�n debe estar eliminada.  Despu�s de todo, si es cosa de Dios, tarde o temprano saldr� a la luz del d�a.
       La "beatita" pudo hacer suyo este tema, que todos har�amos bien en tomar como propio;

                                           "Toma, hermano sin medida
                                             cuanto quieras para ti,
                                             para comprarme otra vida
                                             s�lo tendr� lo que di".

      He aqu� un consejo de la Madre Teresa de Calcuta que, en nuestros d�as es como la "reencarnaci�n" de nuestra "beatita":
      "Rezad , rezad todav�a m�s y siempre. Sin la oraci�n no hay fe, sin fe  no hay amor, sin amor no hay entrega de uno mismo y sin entrega no hay verdadera ayuda a los seres m�s despose�dos".



                                       �Y COMO VA LA BEATITA?

                                               (Diciembre de 1991)


      Habiendo sido nombrado por el Obispo de la Di�cesis Monse�or Francisco de Borja Valenzuela, como Postulador de la Causa de Beatificaci�n de esta mujer seglar de Quillota, muchos me preguntan: �C�mo va la Beatita?. Yo siempre contesto: va muy bien y cada d�a se va acercando m�s a la meta.
      El Se�or Obispo est� muy satisfecho. A m� me ha alegrado mucho el juicio tan favorable emitido por los dos especialistas encargados de estudiar los documentos relativos a la causa. Han llegado al convencimiento de que esta mujer de virtud extraordinaria se identific� con las alegr�as y tristezas de su pueblo, sobre todo, el m�s necesitado, a cuyo servicio consagr� m�s de cincuenta a�os de su septuagenaria vida. Todo esto hace de ella una figura ejemplar para la Iglesia de hoy en Chile, empe�ada en su tarea fundamental:  la "Opci�n preferencial por los pobres".
     Ultimamente ha aumentado el n�mero de peregrinos que vienen a su sepulcro y el de los favores atribu�dos a su intercesi�n. El que a�n nos tiene asombrados es el de la se�ora Salom� Castro de Limache, que al ser desahuciada de c�ncer pulmonar vino al sepulcro con su familia y al salir de la Iglesia se sinti� sanada, como lo demostraron las siguientes radiograf�as que se hizo y que han obligado a los m�dicos a declarar el hecho como fuera de lo normal.  Toda la regi�n ha quedado conmovida con esta noticia que apareci� en primera plana en la prensa y fue difundida por las estaciones radiales.
      Pero el milagro mayor es c�mo se va extendiendo su obra social que hemos emprendido como prolongaci�n de lo que ella hizo estando en vida: el policl�nico de caridad que lleva su nombre, el hogar de rehabilitados alcoh�licos, la academia artesanal Nuestra Se�ora de Lourdes. Acabamos de inaugurar el d�a 6 de diciembre pasado, un proyecto de prevenci�n de drogas y alcoholismo. Lo novedoso del proyecto es que intenta ser un puente de colaboraci�n entre agencias del Gobierno (Servicio Nacional de Menores) y de la Iglesia, concretamente la Organizaci�n Beatita Benavides.
      Ni a la Beatita ni a nosotros nos preocupa de un modo exagerado que se acelere el d�a de su beatificaci�n. Si est� de Dios, todo llegar� cuando y como El lo determine. El culto a su personalidad est�  muy lejos de nuestras intenciones. Lo que de veras nos preocupa es que su obra siga adelante para bien de pobres y ricos; que tambi�n a ellos, algo tiene que decirles la Beatita al o�do. Ella, la tan regalona de toda la gente de Quillota.


                                               SU RETRATO HABLADO


       Un documento antiguo nos la describe del modo siguiente: "Estatuta chica, delgadita, muy p�lida, casi morena, frente grande, ojos negros grandes y muy vivos, nariz regular, labios delgados, barba un poco afilada, fisonom�a alegre y muy dulce, manos y pies chicos, andaba siempre ligerito, a todos trataba de hermanitos y hermanitas, con toda dulzura.
      Nadie como ella cumpli� los preceptos de amar a Dios sobre todas las cosas y al pr�jimo como a s� mismo.  Ella era toda de Dios y para Dios.  Amaba a Dios con todo el ardor de su alma, con locura y al pr�jimo tambi�n con locura...pues curaba con sus propias manos las llagas m�s repugnantes.
      Si para ser santa se necesita amar mucho, tener gran celo por la gloria de Dios, caridad perfect�sima con el pr�jimo y humildad profund�sima, pocos como "la beatita" habr�n practicado estas virtudes en grado tan eminente, uniendo a ellas un esp�ritu de oraci�n elevad�simo.
      �Bendito sea Dios en sus santos y en Mar�a del Carmen Benavides, que tan heroicas virtudes practic� y tan santos ejemplos nos dej�!.


                                   �POR QU� LA LLAMABAN BEATITA?

                                                     (Enero de 1992)

       Hay quienes se escandalizan de que se haya dado el t�tulo de "beatita" a la insigne seglar quillotana Mar�a del Carmen Benavides y Mujica, siendo que a�n no ha sido beatificada por la Iglesia. La culpa no la tenemos nosotros, sino sus compatriotas y contempor�neos.  Algo extraordinario vieron en ella que no pod�an explicar, sobre todo su entrega a Dios y su absoluta dedicaci�n al cuidado de los m�s necesitados.  Llevados de un instinto cristiano que dif�cilmente se equivoda, sus admiradores la conocieron siempre con este nombre que no era m�s que un apodo cari�oso con el que quer�an expresar la admiraci�n y orgullo que sent�an por aquella mujer de virtudes tan extraordinarias. Pero ni a�n as�;  ni antes ni ahora existe la m�s m�nima intenci�n de darle culto.
       La beatita no necesita la gloria de los altares para ser feliz con Dios por toda la eternidad, pero para nosotros ser�a muy conveniente para animarnos a seguir su ejemplo y continuar la tarea que nos dej� en herencia.  El momento no puede ser m�s apropiado al cumplirse los 500 a�os de la evangelizaci�n de Am�rica.
        La Iglesia nos invita a buscar y proponer candidatos para la santidad entre los hijos de este Continente, en el momento de entrar en su mayor�a de edad.  En su exhortaci�n apost�lica sobre los Laicos Cristianos, S.S. Juan Pablo II hace suya la proposici�n de los Obispos en el  S�nodo Especial de 1983 cuando dice:
      "Las Iglesias locales y sobre todo las llamadas Iglesias j�venes deben reconocer atentamente, en los propios miembros, aquellos hombres y mujeres que ofrecieron en las condiciones ordinarias de vida en el mundo y en estado conyugal, el testimonio de una vida santa y puedan ser ejemplo para los dem�s, con el objeto de que, si se diera el caso, los propongan para la beatificaci�n y canonizaci�n".
       Estas palabaras nos aseguran que nuestros deseos de promover a Mar�a del Carmen Benavides a la gloria de los altares est� muy en confornidad con los deseos de la Iglesia, sobre todo, en el aniversario del quinto centenario.
       Por ser mujer y por seglar, no dudamos que esta propuesta nuestra ha de ser muy bien acogida por el Papa.


            UN FENOMENO MISTICO AL ESTILO DE LOS GRANDES SANTOS


      Dada la mentalidad de los tiempos, tan reacia a toda manifestaci�n de orden sobrenatural, preferir�amos no mencionar este fen�meno que se repet�a frecuentemente en la vida de la "Beatita", pero no podemos hacerlo. Son muchos los testigos que lo presenciaron en diversas ocasiones y lo  atestiguaron de diversas formas. El P. Alberto Olave O.P. lo resume con estas palabras:"Tanto era su amor a Jes�s Sacramentado y su deseo de recibir la Santa Comuni�n, que a la vista de todas las personas que estaban en la Iglesia, en el momento de distribuir el celebrante la Sagrada Eucarist�a a los fieles, ella se transportaba milagrosamente y llegaba por los aires a las plantas del sacerdote para recibir la hostia, volando de rodillas, seg�n la expresi�n de toda esa multitud de gente que acostumbraba a presenciar este hecho repetido todos los d�as....".
-     "Sent�a un ardor como un fuego en la mano, al acercarse a los labios, cada vez que ten�a que darle la comuni�n"- nos repiti� muchas veces el P. Maestro Fray Casimiro Besoa�n que durante muchos a�os fue Prior del Convento y Director Espiritual de nuestra santa.  "La vuelta del comulgatorio a su asiento lo hac�a del mismo modo que su ida, volando de rodillas, sin volver la espalda al altar" Por esto no es nada de raro que, teni�ndola por santa, todos acudieran a sus oraciones en cuanta necesidad pudiera acontecerles.
      Si  no volando de rodillas, pero s� andando de rodillas hemos visto a personas acercarse al altar; este ejercicio de humildad y penitencia nos recuerda el vuelo gozoso de la "beatita", atra�da por el im�n de sus amores, la Sagrada Eucarist�a.


                                        VENA POETICA DE LA "BEATITA"


        En cierta ocasi�n, de una palomas que le regalaron, mand� seis a su sobrina Francisca Benavides, con la condici�n que le compusiera una letra, seg�n la estrofa siguiente.
                                             "�Oh mi Dios y quien tuviera
                                                 alas como aquestas aves
                                                    y volar donde tu est�s
                                                   por saber a lo que sabes"

En la contestaci�n de la querida "Panchita", la tercera estrofa dec�a as�:
                                                "Cuando, Se�or bondadoso
                                                      tu libertad me dar�s
                                                      para dejar el destino
                                                     y volar donde t� est�s.

�Inspiraci�n po�tica o inspiraci�n m�stica?. Dos mundos dif�ciles de separar en la vida de los santos.


                                 MI LABOR EN MANILA, CON LORENZO RUIZ

                                                          (Abril de 1992)

      Empe�ado en la tarea de organizarnos en torno a esta figura excelsa que est� llamada a ser la estrella del voluntariado de Chile en favor de los m�s necesitados; permitidme que os relate, con toda brevedad, una de mis experiencias misionales, poco antes de dejar aquellas inolvidables tierras del Extremo Oriente.
      Estaba yo asignado en Manila, en la parroquia de los chinos de Binondo que hab�a sido fundada por los dom�nicos para servir como campo de formaci�n y experimentaci�n misional, y que de hecho les sirvi� de trampol�n para saltar al Continente Chino y comenzar all� la obra de la fundaci�n de la Iglesia. Estando all� surgi� la idea de proponer a la Santa Sede la beatificaci�n de 16 m�rtires de la Orden de Santo Domingo, procedentes de diversas naciones y diversos estratos de la sociedad y de la Iglesia. Hab�a entre ellos un mestizo chino-filipino, llamado Lorenzo Ruiz, el m�s humilde de todos, por tratarse de un simple fiel, sacrist�n de nuestra Iglesia china de Binondo, que hab�a ido a Jap�n en compa��a de sus superiores Dom�nicos.            Todos fueron  martirizados por igual hasta entregar su vida en defensa de su fe. Dada su formaci�n, a Lorenzo le cost� un poco m�s aceptar el c�liz, pero el ejemplo y oraciones de los misioneros le oblig� a dar su consentimiento, lo cual expres� en esta frase: "mil vidas que tuviera, todas las dar�a por Jesucristo".
     Cuando se comenz� a hablar del proceso de beatificaci�n, el buen Lorenzo tuvo sus dificultades para ser introducido en el grupo. �Tambi�n este mestizo, este laico que tan pco sab�a de religi�n?. Pero todo se super� y lleg� el gran d�a de la beatificaci�n que tuvo lugar en la Luneta de Manila, un inmenso parque situado al lado del mar, que se replet� de gent�o venido de todas las islas. La ceremonia fue presidida por Juan Pablo II y result� ser la primera beatificaci�n que se realizara fuera del Vaticano; era el 18 de febrero de 1981.
      A m� me toc� el gran privilegio de trabajar en la promoci�n de este simple laico, colaborador de los grandes misioneros. El fue el �nico padre de familia que lo dej� todo para embarcarse hacia Jap�n. �Y sus hijos?. Es de suponer que se casar�an y dejar�an descendencia en Manila . Ahora se trataba de buscar esa descendencia.
      Dios me inspir� la idea de enviar una carta a todas las familias Ruiz de Manila invit�ndoles a reunrnos para buscar en los archivos de la ciudad y provincias el �rbol geneal�gico de los Ruiz hasta dar con los posibles descendientes de Lorenzo.  Se repitieron las sesiones y se fue creando gran familiaridad entre los asistentes, so�ando con que alguno de ellos estuviera emparentado con el "protom�rtir de las Islas".  Esto dio un resultado que fue lo m�s positivo de todo. Las reuniones desembocaron en la Asociaci�n de parientes y amigos de Lorenzo Ruiz, que tom� parte en la ceremonia de la beatificaci�n, m�s tarde en la canonizaci�n y perdura hasta el d�a de hoy....
     Moraleja de esta ver�dica historia: �No podremos hacer aqu� lo mismo con los descendientes de la familia Benavides y Rodr�guez conectados en Quillota?
      Personalmente tengo que a�adir que S. Lorenzo Ruiz me est� ayudando mucho en la promoci�n de nuestra "beatita". �No faltaba m�s! �Aunque no fuera m�s que por esp�ritu de agradecimiento!...   AQU� VOY.........


                                  EPILOGO DE LA BIOGRAFIA DE LA "BEATITA"
                                   COMPUESTA POR EL PADRE MAURO MATHEI
                                                         (Diciembre de 1992)

         La Biograf�a del Padre Mathei  es producto de una acuciosa investigaci�n de los documentos hist�ricos y es la base del positio, documento clave para el proceso de beatificaci�n de nuestra "carmelita".. He aqu� el ep�logo:
Durante mas de medio siglo, Mar�a del Carmen Benavides y Mujica ilumin� el pueblo de                     Quillota con su caridad m�ltiple, humilde e inmediata.  Para sus conciudadanos, que la apodaban "la Beatita", ella fue un �ngel consolar, un recurso en todas las aflicciones cotidianas, una segura soluci�n para los enigmas de la existencia, un catecismo viviente sobre la obligaci�n del ser humano de rendir culto a Dios y de presentarse a su juicio con obras buenas.  Su mensaje era de un Dios cercano, de una Providencia amorosa, siempre inclinada sobre las necesidades humanas hasta m�nimas, como la recuperaci�n de una yunta de bueyes, de una mula, de anillos y pa�uelos perdidos. Con esa religiosidad sencilla y abocada a lo inmediato, la mujer santa se conquist� de lleno el coraz�n de su pueblo, hasta el folklore local como la estupenda taumaturga, la infalible profetisa y amiga de Dios.  Innumerables apotegmas de la gente quillotana expresan la fe de que en "misia Carmelita" Dios obraba sus misterios de salvaci�n, dot�ndola de carismas negados al com�n de los mortales.
        El hecho de que lo que sabemos de ella y lo que supo la gente que escribi� sobre su vida y obras, repose esencialmente en dichos y tradiciones populares no debe, sin embargo, llamar a enga�o. Hay un lado m�s oscuro y profundo de la "beatita" que los quillotanos s�lo vislumbraban, sin comprenderlo cabalmente: es el de su ardiente vida de oraci�n, de su permanente ascesis, de sus ansias y felicidades eucar�sticas, de sus �xtasis y familiaridad con el mundo de los santos, de su abismante abnegaci�n.
       La despreocupaci�n de sus confesores y su propia humildad, que le imped�an ver m�ritos en lo que hac�a o escrib�a, han privado a la posteridad de documentos que habr�an significado un valioso aporte a la historia de la espiritualidad.
Pero lamentarse estar�a fuera de lugar: La "Beatita Benavides" sigue viva y multiplica sus obras de ata�o en favor de todos los que acuden con fe a su sepulcro en la Iglesia de Santo Domingo de Quillota.


                                      LOS MILAGROS DE LA BEATITA
                                                      (Mayo de 1994)

     Muchos me preguntan �Qu� pasa con el Proceso de Beatificaci�n de la Beatita? �Es que faltan milagros?.
      En la Biograf�a actualizada del Padre Mauro Mathei, O.S.B, con aporte de muchos testimonios de personas que la conocieron; abundan hechos prodigiosos que no tienen explicaci�n racional. Pero no son los milagros los que m�s impactan a su admiradores sino toda su vida tan entregada a Dios y al servicio de los amigos de Dios, que son los desheredados de la fortuna. 
     Por otra parte, la manfestaci�n espont�nea que le brind� el pueblo con motivo de su muerte es ya de por s�, la mejor prueba del �xito de una vida.  La descripci�n que de este punto hace un testigo ocular es insuperable. �Una verdadera apote�sis! queda a�n aquella otra prueba: La fragancia �olor de santidad! que tiempo despues sali� de su sepulcro y oblig� a las autoridades a trasladar su cuerpo del Cementerio General al lugar que hoy ocupa en el  Templo de Santo Domingo.
      Aparte de una vida tan fecunda en milagros, a�n contin�an sucediendo hechos prodigiosos en favor de la gente humilde y qje constan en nuestro libro de registros de favores recibidos.            Personalmente, hay dos casos de los que he tenido conocimiento m�s directo y que han llamado la atencion del p�blico.  El primero, el de la se�ora Salome Castro de Limache, que por  intercesi�n de la santa mujer quedo limpia del c�ncer en los pulmones,aunque despues de alg�n tiempo le vino una par�lisis que la tiene inmovilizada de medio cuerpo.  El otro, de de la ni�a Mar�a Cristina Segura, quien despu�s de estar hundida en el agua y fango de un tranque por m�s de siete minutos, fue rescatada prodigiosamente.  Los que la rescataron y reavivaron afirman que todo aquello no habr�aa sido posible sin la ayuda de la "Beatita" a la que se hab�an encomendado.  Se lo escuch� al actor principal  de la historia, mientras camin�bamos por el lugar donde ocurri� el suceso.
       Lo que m�s admira en su vida son dos cosas: a) Como se le pudo ocurrir y llevar adelante durante medio siglo, una obra de caridad tan extensa sin mas respaldo que la ayuda de sus devotos y admiradores y b) El hecho de que por casi dos siglos, su pueblo con el que vivi� tan identificada, contin�e brind�ndole el cari�oso apodo de Beatita. �Qu� mayor prodigio puede pedirse?
      Todo esto hace que la gente acuda a ella en busca de inspiraci�n y ayuda. Lo de la Beatificaci�n llegar� a su tiempo.  Dios se encargar� de concluir el proceso cuando lo crea oportuno y entonces el �xito ser� mayor, por haber seguido caminos de humildad y sinceridad, que son los caminos de Dios.

Algunas de sus expresiones son:

"Cada llaga que curo, es una llaga que se cierra en el  Cuerpo del Se�or"
"Cada lagrima que enjugo,es una lagrima menos en los ojos del Se�or"

"Oh Se�or, dame fuerzas para cumplir tus deseos en favor detus amigos los pobres"



                              EL EJEMPLO DEL HERMANO ENRIQUE


       Va siendo muy popular en Quillota este descendiente de la "Beatita". Se llama Enrique Weiss, pero todos lo llaman el hermano Enrique. Viene todas las semanas desde Santiago a colaborar en nuestro policl�nico, y lo hace de una manera muy singular, muy en la l�nea de nuestra "Beatita", Todos los lunes por la tarde deja su prestigiosa oficina de aduana de la capital para venir aqu� a ponerse a los pies de la gente m�s humilde que acude a nuestro Policl�nico, y ejerce con ellos su oficio de pod�logo.  Todos los beneficiarios marchan contentos y agradecidos del Hermano Enrique por sus excelentes servicios y por el derroche de buen humor y simpat�a con que sabe hacer su trabajo.
       Nos cuenta que despu�s de graduado en ciencias econ�micas, sinti� la necesidad de contactarse de una manera m�s personal con la gente, y para ello estudi� podolog�a como disciplina secundaria.  A ello le movi� el cuadro que vio de Jes�s lavando los pies a sus disc�pulos, y este fue el momento inspirador y decisivo.
      El d�a 23 de abril se cumplen dos a�os desde que el Hermano Enrique comenz� a venir a Quillota  a darnos una lecci�n de voluntariado cristiano, del que tan falto est� la sociedad actual.


                       DON ENRIQUE JERIA: UN TESTIGO DE EXCEPCION

                                                      Octubre de 1994

      Al igual que la beatita, don Enrique es un dominico seglar de la Orden Tercera de Santo Domingo de Quillota. A pesar de su avanzada edad, se mantiene �gil y entusiasta. No deja semana sin venir al templo de Santo Domingo a cambiar las flores del altar de la Virgen del Rosario de Pompeya. Es su compromiso personal, porque es una manda que tiene hecha, a imitaci�n de la beatita, y  lleva en ello medio siglo.
      Acabo de visitarle. Al lado de ese rosario grande que tiene en la pared estuvo por mucho tiempo la imagen de San Antonio de Padua; ambos objetos son propiedad de la Beatita. Lo que sucede es que a San Antonio milagroso lo ten�a camuflado de Santo Domingo de Guzm�n. Seguro que esto dio motivo para que la Beatita les hiciera alguna broma.....
     Nos dice don Enrique:"Soy el hombre de Quillota que m�s sabe de la beatita.  De sus explicaciones se desprende que es el �ltimo eslab�n que nos queda de aquella tradici�n cuando en todos los hogares quillotanos se contaban los milagros y favores de nuestra bienhechora.
     Fue por los a�os cuarenta cuando se produjo el corte, el receso de la devoci�n masiva a la beatita. �A qu� fue debido?. Hubo muchos factores. Nos habla del traslado de sus restos desde una urna del templo, el lugar que actualmente ocupa la imagen de San Jos�, al lugar actual. Fue una apote�sis: el carro donde iba la caja de m�rmol fue trasladado y tirado por las Autoridades locales con gran solemnidad y alegr�a del pueblo. La procesi�n iba encabezada por la cruz alzada que el mismo don Enrique, joven de 16 a�os llevaba con orgullo de aspirante a terciario dominico.
      La fiesta tuvo gran repercusi�n. Alguien habl� de que aquella explosi�n popular era una manifestaci�n de culto a quien no era m�s que la beatita, no reconocida por la Iglesia. Entonces, esto supon�a un obst�culo infranqueable para iniciar o llevar adelante un proceso de beatificaci�n. Se enter� el Se�or Obispo y dio orden de expulsi�n de Quillota a los dos sacerdotes que hab�an organizado la fiesta, el dign�simo quillotano Padre Domingo Fuenzalida O.P. y el P�rroco de San Mart�n, Padre Rosales. El primero muri� de pena en nuestro Convento de Talca al medio a�o de destierro de su  querida Quillota; seguro que la beatita le llev� junto a s� a recibir el premio de tanto como hab�a hecho por ella y por sus pobres.  Algo parecido sucedi� al  Padre Rosales, que muri� pronto en el terremoto de Valdivia.
       Don Enrique se alarg� con muchas historias in�ditas de algunos descendientes de la familia Benavies.  Mencion� la relaci�n familiar del Dr. Fuenzalida y la familia Rusque, de lo que debe saber m�s la quillotana Sra, Rusque, madre de don Enrique Krauss.
       Tambi�n recuerda que una Autoridad Eclesi�stica intent� dar �rdenes al Superior del Convento para que eliminara la urna de la beatita; a lo que el Superior respondi�: "No quiero cargar con una decisi�n hist�rica que ata�e a todo el pueblo de Quillota", M�s adelante vino otra decisi�n superior, ordenando que se colocara el famoso Cristo del Templo, cubriendo la urna, a fin de que el pueblo se olvidara de la beatita, pero todo en vano.
        Las aguas han vuelto a su cauce y el pueblo fiel vuelve a decir su palabra en los procesos de Beatificaci�n. Como sucede con nuestra beatita. Sus restos no est�n escondidos; sino, colocados en un bello sepulcro hasta que llegue el d�a de su exaltaci�n gloriosa.


                           CREDIBILIDAD DE LOS QUE ESCRIBIERON
                          SOBRE SU VIDA Y HECHOS  MARAVILLOSOS

                                                   Mayo de 1995

         Para reconocer la santidad de vida de la "Beatita" no nos queda m�s que atender a los testimonios de los que la conocieron u oyeron hablar de ella en sus familias.  Esos testimonios son los que han llegado por escrito hasta nosotros.  La pregunta est�: �Qu� grado de credibilidad cient�fica y moral tienen los recopiladores de esos testimonios?.
         La primera biograf�a fue compuesta por Mart�n Clemente Urrutia.  No fue sacerdote sino un profesor laico de lat�n, materia que entonces inclu�a lo que ahora llamamos "humanidades".  Los detalles que da de la muerte de ella, y que despu�s fueron apropiados por Vicu�a Mackenna, demuestran que la conoc�a mucho y que estuvo presente en aquella apote�sis popular que tuvo lugar con motivo de sus funerales. Tanto el ilustre profesor Don Martin como el gran estadista y escritor Don Benjam�n, eran de mayor cr�dito en sus alabanzas de la virtud y hechos prodigiosos de la "Beatita"; el segundo de ellos muchos m�s, por tratarse de un esc�ptico con ribetes de volteriano.
        Tampoco podemos durar de la competencia y sinceridad de do�a Elvira Rodr�guez, hija del famoso don Zorobabel Rodr�guez, pues ella tuvo una vida muy parecida a la de la "Beatita". Acompa�ada de una amiga suya fue casa por casa recogiendo y poniendo por escrito  los testimonios de las personas que la hab�an conocido.  Estos son los que se encontraron en el Archivo Dominicano, y han dado ahora motivo al proceso de beatificaci�n.
La siguiente apreciaci�n tiene gran fuerza por proceder de un quillotano tan ilustre como Don Teodosio Figueroa, "El mayor testimonio de la santidad de la "Beatita es la opini�n general de todo el pueblo de Quillota, y el convencimiento de sus admirables y eminentes virtudes: su celo ardiente por la gloria de Dios, su perfecta caridad, oraci�n y abnegaci�n sin l�mites.
A esto se agrega la relaci�n de un sin n�mero de milagros resaltados por personas que la conocieron o fueron transmitidos por sus padres y abuelos.


                                      EL CARISMA DE LA SIERVA DE DIOS

                                                         (Abril de 1997)

                Cuando elevamos los ojos al cielo en una noche estrellada nos encontramos con uno de los espect�culos m�s grandiosos de la creaci�n.  Es un espejo de lo infinito.  Lo curioso es que, aunque todas las estrellas nos parezcan iguales, los cient�ficos nos aseguran que todas son diferentes, cada cual con su fulgor propio.
                Lo mismo nos sucede con los santos que est�n gozando de Dios en el cielo.  Cada uno tiene su luz propia, reflejo de la luz divina, seg�n el carisma que inspir� su vida en este mundo.
                �Cu�l ser� el brillo especial de nuestra Sierva de Dios cuando la veamos en los altares? �qu� virtud suscitar� m�s nuestra atenci�n?. Enfoquemos en tres puntos diferentes:

1.- Su esp�ritu valeroso

El talento heroico de la familia Benavides del que se hace eco Vicu�a Mackenna, se tradujo en una actitud decidida ante la vida.  Y son precisamente las virtudes heroicas inmantadas hacia Dios lo que m�s se investiga en los candidatos a los altares.
La Beatita Benavides  dedic� la mitad de su larga vida (1777-1849), al servicio de los m�s necesitados, en una vida consagrada a la caridad que nos recuerda, en nuestros d�as, a la madre Teresa de Calcuta.

2.- Inserci�n en el mundo

En lugar de "huir del mundo" como ella hab�a planeado, la joven se dej� guiar por la voz de Dios que la llamaba a "insertarse en el mundo", desde donde habr�a de realizar su misi�n salvadora. Cristiana de pie, aunque no de segunda categor�a, la obra que realiz� es un hito para nuestros tiempos.

3.-  Profunda humildad 

Leyendo los testimonios de las personas que la conocieron, nos damos cuenta de su profunda humildad. Nunca hizo alarde de sus fen�menos m�sticos y milagros. �Pobre gente -dec�a- que yo pod�a hacer milagros, cuando es San Antonio quien los hace!
Estamos frente a una representante del mundo, la que la iglesia desear�a ver de una vez por todas en los altares. Una santa seglar de verdad.



                                   BEATIFICACION: El porqu� y el para qu�

                                                  (Octubre de 1998)


"El cristianismo es imposible de pensar sin pecadores,
pero tambi�n es imposible de vivir sin santos"


         La historia de la Iglesia es la historia de los santos.  Los primeros fueron los m�rtires que siguieron a Cristo en la cruz; vinieron despu�s los confesores, anacoretas, Ordenes Religiosas, v�rgenes y viudas, ejemplo del pueblo fiel, que certificaron con su vida la fe que profesaron.
        S�lo DIOS hace los santos; la Iglesia los canoniza (la beatificaci�n es un paso previo), pero el Proceso de Canonizaci�n por el que se llega a los altares data de mil a�os nada m�s.  En 1234, en que el Derecho de Canonizaci�n qued� reservado al Papa en virtud de Decretales de Gregorio IX y a�o de la Canonizaci�n de Santo Domingo, hab�a en  la Iglesia menos de 300 santos reconocidos por aclamaci�n popular; ahora existen m�s de 10.000.
         A fin de evitar peligros, la Iglesia fue creando todo un proceso para decidir si una persona es santa, esto es, si es digna de ir creando todo una diligencia como ser inscrita en el Libro de los Santos y propuesta a veneraci�n; pero todo ello debe originarse en el pueblo y en este sentido, la canonizaci�n puede considerarse como el proceso en el que m�s se revela el talante democr�tico de la Iglesia.
        Si el camino hacia la Santidad es dif�cil en s� mismo, tambi�n lo es el camino hacia los altares.  El Papa no puede equivocarse cuando  canoniza un santo, pero eso no exime que la investigaci�n de su vida sea extremadamente minuciosa, a fin de no errar en materia tan importante.
         Juan Pablo II pasar� a la historia como el "Papa Viajero".  Admirable por la gran variedad de Cartas Pastorales que ha dirigido a la Iglesia y por la gran cantidad de Santos y Beatos que ha elevado a los altares, m�s que todos los Papas juntos durante este siglo que termina.   Con ello ha querido contrarrestar el ambiente pagano que tantos estragos est� haciendo en la sociedad, comenzando por la familia.  Cada nueva canonizaci�n es una llamada de la Iglesia para que pensemos que la vida se puede, se debe vivir conforme a par�metros distintos de los que nos presenta el mundo.  Es una nueva estrella que aparece ante nuestros ojos.
         Las prioridades que tiene Juan Pablo II en la elecci�n, entre los muchos que se le presentan para la gloria de los altares, est�n bien claras en su pensamiento y en su acci�n.  Le gustar�a que le ofrecieran m�s seglares que hayan vivido inmersos en las realidades temporales de nuestro mundo, como �l lo estuvo durante sus a�os de juventud.
         En toda canonizaci�n, aparte de las virtudes heroicas del candidato; el hecho de ser elevado a los altares ha de ser de gran provecho para la comunidad cristiana actual, seg�n los  signos de los tiempos.  No se busca con ello la gloria del candidato sino que su vida se convierta en un modelo de identificaci�n cristiana en el aqu� y ahora.
        El Proceso de Mar�a del Carmen Benavides sigue su curso.  No ha encontrado otras dificultades en el camino, s�lo el tiempo que se est� demorando.
En cuanto a milagros; son muchos los que hizo en vida y despu�s de muerta.  El mayor milagro es el t�tulo de Beatita que le ha dado el pueblo y que perdura hasta el d�a de hoy.
        Todo lo anterior es una constante motivaci�n para que siga aumentando el n�mero de admiradores que se congregan alrededor de su sepulcro y que se sienten atra�dos a colaborar en la obra social que nos dej� de herencia.



                              LA ECONOMIA DE LA BEATITA BENAVIDES

                                                (Noviembre de 1998)

       Nos dicen los bi�grafos basados en testimonios oculares, que la Beatita llev� a cabo una obra caritativo - social extraordinaria. Recordemos que su casa paterna qued� convertida en el primer centro asistencial que hubo en Quillota, y que siempre estuvo llena de indigentes que a veces llegaron hasta cincuenta.  Esto supon�a muchos gastos. La pregunta viene: �Con qu� recursos pudo llevar adelante una obra de tal envergadura?. Aqu� habr�a que resaltar la gran confianza que siempre tuvo en la Divina Providencia, y que se manifest� en muchas ocasiones.
       Para comenzar, su familia era bastante acomodada. A causa de las abundantes limosnas de Mar�a del Carmen, su madre comenz� a alarmarse, porque los recursos familiares se iban agotando, sobre todo, despu�s de la muerte de su marido.  Fue entonces cuando un hacendero del lugar qued� prendado de la gracia y buenas cualidades f�sicas y morales de la joven y quiso casarse con ella.  Ella ofreci� una resistencia tenaz.  El secreto estaba en que ya se hab�a comprometido con Otro, a quien visitaba todos los d�as en el Templo de Santo Domingo.                 Tambi�n la madre insist�a diciendo: "Mira hijita, el deseo de don Alonso es ayudarte con su herencia para que lleves adelante tus obras de caridad; a  lo que ella contest� textualmente: "No se te d� nada mamita, sin necesidad de que sea yo quien tenga que casarme con �l, toda la plata de Don Alonso ser� nuestra".
       Carmencita se dio arte con la ayuda de la Virgen del Rosario y tal vez de su devoto San Antonio - experto en estos menesteres - para que el amor del insistente novio pasara a su madre, con la que pronto lleg� a casarse en segundas nupcias.  Al poco tiempo muri� don Alonso y poco despu�s su esposa, con lo que se cumpli� la profec�a.  En realidad fueron los pobres de Quillota los beneficiarios de aquella plata que tan prodigiosamente lleg� a manos de la Beatita.
       Todo esto no habr�a sido suficiente, de no haber aparecido otra fuente verdaderamente providencial.  Escribe el Padre Olave: "mucha fama gozaba de hacer milagros y esta fue la fuente principal de que Dios se vali� para que nunca le faltasen los recursos para atender a sus pobres.  Las mandas en respuesta a los milagros que ella realizaba, produc�an  bastante dinero y otras especies que depositaban en las manos de su bienhechora, sabiendo con certeza que todo ello llegar�a pronto a remediar toda clase de necesidades". Nunca pidi� nada, pero "nunca le faltaba ropa ni alimentos ni remedios; era un milagro cont�nuo, seg�n dej� constatado su sobrino nieto, el gran Zorobabel Rodr�guez.
        La obra caritativa y asistencial de la Beatita ha seguido su curso, excitando el esp�ritu generoso de sus admiradores.  Aunque con muchos apuros, nunca ha faltado lo necesario para atender a la doble causa de la Beatita; la de sus pobres como los enfermitos que se atienden en el Policl�nico, para citar s�lo una de las instancias que funcionan bajo su alero y la del Proceso de Beatificaci�n, que es un trabajo muy costoso que se lleva adelante con la ayuda de los buenos quillotanos.  Todo ello se ir� haciendo cada vez m�s llevadero a medida que aumente el n�mero de los que se decidan a aportar su granito de arena para tan noble causa. 
        No olvidemos que en la oraci�n le pedimos a Dios la pronta elevaci�n de nuestra Venerable a los altares; tambi�n pedimos que nos conceda un coraz�n generoso para atender a nuestros pr�jimos m�s necesitados.  As� es como la Beatita nos abre un camino para solucionar el gran problema de nuestro tiempo y que es salir de nosotros mismos para pensar en las necesidades de los dem�s.



                                    LO HEROICO DE LA BEATITA BENAVIDES

                                                     (Diciembre de 1998)


                En  un  proceso  de canonizaci�n, el momento de la verdad es cuando se quiere probar  que  las  virtudes  del  candidato  han sido  cultivadas  hasta el grado heroico. �Se encuentra en la vida  de  nuestra  Beatita esa  piedra de  toque  de  la heroicicidad en sus virtudes?.  Ello ser�a m�s importante que los milagros; obras de penitencia y caridad por muy espectaculares que se presenten.
               Sin  dejar a un lado el origen sobrenatural,  lo heroico de su vida viene ya programado  en  sus  or�genes,  es  un  rasgo  de  familia.   Mucho influy� en ella el ambiente  especial  que se  respir�   en los 72 a�os de su vida, en un per�odo de la historia nacional y ciudadana.   Benjam�n  Vicu�a  Mackenna  fue  un  admirador  y amante de Quillota, seg�n lo dej� consignado en su   libro "De Valpara�so a Santiago", escribe lo siguiente:
"Lleg� la revoluci�n de la Independencia y Quillota que fue y ha sido siempre una ciudad eminentemente varonil, tuvo d�as heroicos m�s heroicos que los de ciudad alguna de la rep�blica" (pag. 214). Refiri�ndose a la familia Benavides  dice:
                  Dos hermanos, Jos� Miguel y Jos� Mar�a, fueron valientes luchadores por la causa de la  Independencia, pero el m�s indomable fue sin duda  el sacerdote "capell�n patriota", que sigui� a los hermanos Carrera en los m�s  peligrosos avatares de la guerra. Quillota y todo Chile tiene una deuda de gratitud con este gran h�roe cuya historia  ha ca�do en el olvido.  Es el mismo Vicu�a   Mackenna quien nos dej� detalles preciosos sobre este tema tan querido para �l:
"Las mujeres participaron de la levantada �ndole de aquellas almas, y todav�a se  cuentan en Quillota las haza�as de las dos hermanas: do�a Encarnaci�n y do�a Mar�a del Carmen Benavides, si bien una y otra cumplieron la misi�n por rumbos diferentes; la primera defendiendo la patria terrenal contra los godos, la �ltima luchando brazo a brazo, armada de un simple escapulario, para merecer con la virtud, la patria celestial. Fue �sta, la renombrada "Beatita Benavides". ( pag. 217)
                La vida extraordinaria de nuestra Sierva de Dios se manifiesta en relaci�n con Su Amado, de donde le ven�a toda la fuerza que luego derramaba en favor de los necesitados. Las virtudes que ejercit�, caen bien, bajo el calificativo de "heroicas". Estas palabras nos pueden inducir a pensar que se trataba de una persona adusta y sin sentimientos, cuando era todo lo contrario: amabilidad, sencillez, humildad sin fingimientos ni actitudes teatrales. Seg�n el retrato hablado que de ella nos dejaron nuestros contempor�neos, su vida y actuaci�n fluyen espont�neamente de su persona, como el agua de la fuente.
                 Por otra parte, el t�tulo de "Beatita"con el que se le ha conocido por tantas generaciones,  tampoco  significa  debilidad,  cortedad  ni  encogimiento fingido. Fue siempre muy franca y valiente, incluso en los pleitos que tuvo con su hermano Juan Manuel el "capell�n patriota"defendiendo la plata que ella consideraba como herencia de los pobres.
Referente a esto y con mucho sentido del  humor,  alguien  puso esta nota al lado del �rbol geneal�gico de la familia:
   "Por donde se ve  que la "Beatita" no era tan mansa como pareciera"

                Al fin, lleg� el apote�sis a que dio lugar su muerte y funerales gloriosos, y en medio  de  la  multitud,  destac�  un colaborador suyo que lo observaba todo con santo recogimiento.  Este  testigo  de  excepci�n  fue el maestro de lat�n don Mart�n  Clemente Urrutia, quien escuch� la demanda popular de la que compusiera una biograf�a ( la primera de todas, que despu�s de  perdida   por a�os y a�os, ha  aparecido  milagrosamente) sobre  lo que todos sab�an de aquella  feliz  criatura  a  quien llamaban  (�ya entonces!)   Sierva de Dios  Y Hero�na de nuestro Patrio suelo.
                As� era la "Beatita" y as� la ve el pueblo hasta el d�a de hoy.  Hered�  de  su padre andaluz una gracia contagiosa y chispeante, junto con el rasgo heroico de los Benavides que le hab�a de llevar a una aut�ntica santidad laica y dominicana, tan en armon�a con la gente de su tierra, con la que vivi� y muri� identificada.



                                               
CONTINUA EN  LA SEGUNDA PARTE

                  
Hosted by www.Geocities.ws

1