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Dato curioso:

En San Juan Chamelco tienen una forma muy particular de celebrar la Semana Santa, donde todos los católicos se unen para hacer alfombras, llenando de ellas todo el recorrido de la procesión del Nazareno y del Sepultado, habiendo así alfombras desde que salen hasta que entran a la iglesia parroquial. La mayoría de las alfombras son representaciones ya sea de pasajes biblicos o símbolos religiosos. Para mas información visite la sección de: Tradiciones y Costumbres

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HISTORIA DE SAN JUAN 

CHAMELCO

La fundación del municipio se realizó el día 24 de junio de 1543. Este acontecimiento es importante pues marca la primera fundación de poblado a la usanza castellana que se efectuó en la zona norte de Guatemala. Dicha celebración recayó en manos de los religiosos de la orden de Santo Domingo de Guzmán o Dominicos: Fray Pedro de Angulo, Fray Luis Cáncer y Fray Juan de Torres. La fundación se hizo bajo la advocación del apóstol San Juan Bautista, cuya festividad se celebra precisamente en ésa fecha.

Los mencionados religiosos celebran una serie de oficios de ritual cristiano, sobresaliendo entre ellos el bautizo de los principales caciques, así como gran parte de la población, luego procedió a la división del recién fundado en cuatro barrios que son: San Juan, Santo Domingo, San Luís y Santa Catarina.
                       
Fotografía de la casa mas antigua de Chamelco, actualmente ocupa la casa parroquial

Los indígenas que pasaron en 1543 a formar parte del pueblo de San Juan Chamelco, vivían anteriormente alrededor de su centro político llamado San Juan Chamil, que en idioma q’ueqchi significa: “alrededor de la hondonada”, el cual debido a las continuas lluvias y al embalsamiento de las mismas fue inundado, por lo cual disponen trasladarse a una zona cercana que les brinda mayores seguridades, escogiéndose el lugar que ocupara el actual pueblote San Juan Chamelco.

Ahora bien con respecto a la ubicación del nombre que ha ostentado el municipio de San Juan Chamelco, se considera que existe alguna confusión, pues algunas personas afirman que dicha denominación se debe al agradecimiento que los religiosos le demuestran al cacique k’iche’ de la zona de Zacapulas y Rabinal, quien les ayudo a la conversación de los indígenas en dicha región y que al haber aceptado el bautismo cristiano, adoptara el nombre de Juan, y se dice que apellidaba Chamelco. Respecto al apellido del citado cacique, las crónicas de la época no arrojan luz ése sentido. Con el transcurso del tiempo el nombre de Chamil se transformo en Chamelco.

Fuente:Revista Matalbatz 1995

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CONSTRUCCION DE LA IGLESIA Y CONVENTO

Por las actas del capitulo provincial se sabe que en el año de 1556, tomaron la decisión de construir el convento en Chamelco, que había venido siendo en realidad el pueblo en cabecera de la provincia, por residir allí el gobernador y cacique Don Juan. Sin embargo, hasta 1559 se designo a fray Lucas Gallego para construir los magníficos edificios que aun hoy se admiran.

De esta iglesia se puede decir que ha sufrido muy pocos cambios desde el siglo XVI. Ellos consisten en el nuevo techo que fue destruido después del incendio intencional en el año de 1914; alteración del retablo del altar mayor, nichos laterales exteriores tapiados y finalmente recubrimiento de mampostería a los altares de madera que existían en ambos lados de la iglesia y a los lados del presbiterio.

En la visita pastoral del año 1914, fray Raimundo Riveiro y Jacinto manifiesta: “El templo fue reducido a cenizas y solo quedo las paredes y las dos campanas. Para celebrar misa y administrar los sacramentos, se reconstruyó en el ámbito cerrado por las paredes, una galera pajiza cerrada de tablas, para impedir la entrada del agua”.

Los ancianos de Chamelco aun recuerdan datos de este incendio y no olvidan a los autores de este sacrilegio. Ellos dicen que se juntaron los mayordomos con el cacique y deshicieron proceder a la reedificación del templo, pero que los continúas trabajos que les imponían por la “Ley de Jornaleros” impidió que pudieran hacerlo. También declararon ellos que cuando se quemo el templo se perdieron las principales imágenes, que mandaron hacer una Virgen del Rosario, a recomponer la de Jesús Nazareno y la antigua imagen del señor sepultado, en las cofradías continuaron guardadas las imágenes titulares. Se recogieron 26 libras de plata fundida que se utilizaron para conseguir fondos para la reconstrucción de la iglesia.

Fuente: Libro El Mundo K'ekchi' de la Vera-Paz, Primera Edición

LEYENDA DE LA MONJA BLANCA

En esos tiempos pretéritos crecía con todo resplandor en la fertilidad de la región, con todo su candor la amorosa princesa “Sac’qu’ixc” (mujer blanca); mujer de tanta albura como la de un amanecer en épocas de verano, doncella de cadencia rítmica admirada por propios y extraños y que se aseguraban sin equivocaciones que la princesa era hija del sol. Era tan bella la princesa que ancianos, mujeres hombres y niños la colmaban de halagos y le danzaban para divertirla porque en sus creencias pensaban que era un don de “DIOS” y había que atenderla. Por propios y extraños, la belleza singular de la princesa se conoció dentro del inmenso territorio de la Tezulutlan y fuera de sus fronteras y de esa cuenta llego a oídos del príncipe “Cucub Cac’ihix” (siete tigres rojos) que venia de otras tierras viajando cientos de kilómetros con el único interés de conocerla y pedirla como esposa a los padres de la princesa “Sac’qui’ixc”.

Las buenas intenciones del príncipe extranjero llego a oídos del “Nik Ra’u” “Aj S’ac Bin” que se lleno de ira, porque el estaba enamorado de ella y tenia la plena convicción de que con sus poderes no se le escaparía para desposarla; por lo que decidió pedirla a sus padres, sin embargo estos se negaron rotundamente porque el consejo de ancianos según sus cabalas, el destino de la princesa estaba dada a la suerte de desposarla con el príncipe extranjero.

Al enterarse el príncipe “Nik Ra’u” amenazo en convertir a la princesa en una hermosa flor, a pesar de las amenazas el consejo de ancianos decidió desposar a la princesa con el príncipe extranjero, la ceremonia fue en silencio para evitar que se enterara el príncipe “Nik Ra’u”. Los contrayentes decidieron salir de inmediato a las tierras lejanas del príncipe y tomaron la dirección a la salida del sol; desde luego la princesa se llevo a todas sus doncellas para evitar que cayeran en mano del príncipe “Nik Ra’u”, al darse cuenta de lo sucedido el príncipe “Nik Ra’u” comenzó a perseguirlos, hasta llegar a la cúspide del imponente Xucaneb, el príncipe trato de proteger a su esposa subiendo al árbol mas alto que vio. Cuando el príncipe creyó estar fuera de peligro, le apareció el “pich” (pájaro carpintero) y sobrevolando donde estaban ellos denuncio con la sentencia de su canto Pich, Pich, Pich; con ello se dio cuenta el perseguidor y con toda su furia y su fuerte maleficio convirtió al príncipe en una mata de chut, a la princesa en una Flor tan hermosa, tan blanca y tan preciosa como el cielo y que la historia la bautizo como la Monja Blanca, mientras que a las doncellas las convirtió en bellas orquídeas.
Fuente: Revista Matalbatz Junio, 1989

ELECCION DEL CACIQUE DE CACIQUES JUAN MATALBATZ 

Los chajales pregoneros llevaron la noticia de la muerte del cacique, en las minas de Santiago de Guatemala, a todos los señoríos k’ekchís y pregonando la convocatoria a la elección, se reunió el gran consejo. Y así como tenían gran cuidado para nombrar al cacique de un calpul, ahora tendrían que seleccionar al elegido con mayor cuidado entre todos los que fueran mas capaces, valientes y mejor acreditados por su sabiduría o “buen seso” como antes se decía.

Los miembros del gran consejo sopesaron la elección con gran detenimiento, debido a que la tierra estaba expuesta a la invasión de las fuerzas españolas y por tanto se necesitaba que el electo fuera realmente un hombre prudente, un caudillo excepcional, debido a que el cargo se ejercía vitaliciamente y su voluntad sería la ultima palabra en la guerra como en la paz.

Después de muchas reuniones, probablemente coincidiendo con la fiesta del Vukub C’anti el Gran consejo eligio por unanimidad para cacique de caciques, a un apuesto joven de 29 años llamado Aj Pop’o Batz, natural de las montañas de Quaj Xac, cuyo señorío pasó a ser el Aj Jolomná de toda la tierra. A partir de este momento, inútiles resultaron todos los intentos de los conquistadores por someter Tezulutlan. 

Los españoles al no poder penetrar a Tezulutlan por medio de la fuerza, mandaron a los frailes dominicos y ellos después de convencer al pueblo le propusieron al señor Aj Pop’o Batz la fundación de San Juan Chamelco, durante la ceremonia de fundación Fray Pedro de Angulo Frente una fuente de piedra tallada, llamo al cacique de caciques Aj Pop’o Batz para que se aproximara a recibir el sacramento del bautismo, Fray pedro lo interrogo sobre lo que esperaba encontrar en el cristianismo, a lo que respondió: “La vida eterna”. Luego de bendecir la sal y hacer los exorcismos que ordena la iglesia católica, Fray pedro saco con una concha el agua bautismal y mojando la cabeza del cacique por tres veces, le dijo: Yo te bautizo, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo, con el nombre de Juan.

Fuente: Libro "El Mundo K'ekchi' de la Vera-Paz" Primer Edición

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