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Un
guerrero implacable y un hombre religioso, el paladín posee un gran
poder en el manejo de las auras, las cuales conceden poderes ofensivos
o defensivos, dependiendo del tipo de aura. Esta clase de personaje es
difícil de crear, y si no planificas bien su desarrollo, puede acabar
muerto más tiempo que vivo. Para empezar, los puntos de atributo
tienen que ir destinados, básicamente, a Fuerza, Vitalidad y Energía.
La Destreza apenas vas a necesitar más de la que ya aumenta automáticamente.
Con el Paladín podemos encontrar varias estrategias que pueden
resultar muy útiles si sabes utilizarlas en el momento adecuado. La
mayoría de ellas son combinaciones de habilidades de diferentes
ramas, y es que con el Paladín no es tan importante centrarse en una
única rama del árbol de habilidades. Utilizaremos auras ofensivas,
defensivas y habilidades de combate mezcladas para lograr unos efectos
más devastadores sobre nuestros enemigos. También decir que las
auras son muy útiles, pero que sobre todo tienen utilidad en el juego
multijugador, para curar a nuestros compañeros, ayudarles a vencer o
deshacernos de enemigos rápidamente, incluso poniéndoles de nuestro
lado.
Todo lo que un
paladín debe tener
Ser
paladín es un trabajo difícil, pero como en todas las ocasiones,
existen maneras de facilitar nuestra labor. Aquí te mostraremos
algunas de ellas, para que tu Guerra Santa llegue a buen puerto. Para
empezar, uno de los grandes problemas a los que se enfrenta
diariamente un paladín es el hecho de recibir daño en combate y
tener después que curarse. Por supuesto, lo normal sería ir cargado
de pociones curativas o de rejuvenecimiento para curar las heridas del
campo de batalla. Sin embargo, una vez has alcanzado el nivel
necesario, podrás vender todas esas pociones, así como todas las de
maná, para poder dar rienda suelta al uso de Redención. Con ella, tu
salud y tu maná se irá restaurando poco a poco, tomando todo lo
necesario de los cadáveres enemigos. Para poder disfrutar de muy
buenos resultados con este aura, tampoco es necesario destinarle
excesivos puntos de habilidad, con uno o dos será suficiente.
De
todos modos, si tu paladín está destinado a alcanzar niveles
desorbitados, superiores a 50, entonces sí sería buen momento para
destinar otros dos o tres puntos al aura. Aunque también es posible
evitar el tener que utilizar Redención, simplemente evitando resultar
heridos. Es una tarea difícil y próxima al imposible, pero algunas
habilidades, en concreto Escudo Sagrado y Golpe siempre ayudan a
lograr el objetivo. Para empezar, se da por supuesto que vas equipado
con un escudo. De lo contrario, ambas Habilidades son inútiles. Con
Escudo Sagrado, todas las estadísticas de tu escudo aumentarán,
haciendo que la defensa sea mucho más eficaz. Es una habilidad prácticamente
imprescindible cuando te enfrentas cuerpo a cuerpo a los enemigos, de
modo que no pierdas la oportunidad de desarrollarla. Golpe es más
bien una Habilidad ofensiva, pero es igualmente útil. Cuando ejecutas
Golpe, tu personaje saldrá corriendo hacia el objetivo que tú
escojas y le asestará un golpe con el escudo. Es muy posible que tu
oponente quede algo desorientado tras golpearle, por lo que podrás
aprovechar esos momentos de despiste para asestarle un golpe letal con
tu arma. Finalmente, hay un aura que se hace muy necesaria a medida
que avancemos. Ese aura es Concentración, gracias a la cual el paladín
asestará exitosamente más golpes, sin que éstos puedan ser
detenidos. Es una habilidad que sería muy recomendable que
desarrollases.
Una
estrategia de aproximación al Nigromante
El Paladín,
por muy diferente que parezca, puede llegar a asemejarse al
Nigromante, aunque solo sea en un par de Habilidades. Y ese intento de
emulación es lo que nos va a servir para describir la primera
estrategia que podemos utilizar si somos paladines. Para empezar, el
aura que más debes potenciar es Espinas. Gracias a este aura,
cualquier enemigo que nos ataque resultará herido por su propio
ataque. En otras palabras, es prácticamente lo mismo que Doncella de
Hierro del Nigromante. Con Espinas, los enemigos que combaten cuerpo a
cuerpo no resultarán ningún inconveniente, pero ya sí los que
utilizan armas arrojadizas, como flechas, lanzas o pociones.
Cuando
nos enfrentemos a ambos tipos de enemigos juntos (de refriega y a
distancia), lo que habremos de hacer es invocar Espinas y lanzarnos al
ataque de los que atacan desde lejos. Así, mientras nosotros vamos
eliminando a los enemigos que utilizan armas arrojadizas, las Espinas
hará que los enemigos que combaten en refriega se vayan matando ellos
mismos. Otro problema lo encontramos cuando los enemigos a los que nos
enfrentamos son únicamente luchadores a distancia. En ese caso, lo
que tenemos que hacer es combinar nuestros ataques con Ola de Frío
Sagrada, otro aura ofensiva que hará que los enemigos se vean
ralentizados por el frío, lo que nos permitirá atacarles desde una
posición más cómoda. Por supuesto, para todos los combates en los
que actuemos activamente, será importante que aprendamos a utilizar
Concentración. Después, si continuamos con nuestra estrategia de
emulación del Nigromante, podemos encontrar otra habilidad que se
parece enormemente a Resurrección (o a Atracción, depende de cómo
se quiera ver) del Nigromante. En esta ocasión, estamos hablando de
Conversión. Con esta habilidad podremos convertir a los monstruos
enemigos para que luchen de nuestro lado, al menos durante un tiempo
limitado, el cual irá aumentando a medida que subamos el nivel de
esta habilidad. Esta habilidad será muy útil, sobre todo, en los últimos
compases del juego, cuando tengamos que enfrentarnos a los Males
Fundamentales: Mephisto, Diablo y Baal.
Una buena técnica
a la hora de manejar esta estrategia sería convertir unos cuantos
enemigos a tu causa y después activar Espinas. Gracias a ello, los
enemigos que ataquen a sus antiguos compañeros resultarán heridos
mientras luchan entre sí. Es algo así como combinar Atracción y
Doncella de Hierro con el Nigromante. Existen también otras auras que
se parecen a algunas maldiciones del Nigromante, pero no tienen tanto
valor como las dos habilidades que acabamos de mencionar. En esa lista
tenemos, por ejemplo, Santuario o Convicción. Finalmente, ya alejándonos
de la emulación del Nigromante, encontramos en el paladín dos auras
a las que sería recomendable dar uso antes de alcanzar Redención.
Estas dos auras son Plegaria y Meditación. E incluso aún cuando
tengamos Redención en un nivel bajo, ambas auras pueden salvarte la
vida más de una vez.
El Martillo
Bendito y otros instrumentos de Salvación
Una
de las mejores bazas del repertorio del Paladín es el Martillo
Bendito. Una vez alcances el nivel 18 y obtengas su control, te
preguntarás cómo habías podido llegar hasta ahí sin utilizarlo.
Sin embargo, una reacción muy común las primeras veces que se
utiliza el Martillo Bendito es la risa ¿por qué? Porque resulta
divertido ver un martillo volante dando vueltas por el escenario. De
todos modos, cuando compruebes el poder que esta habilidad encierra,
ya no reirás tanto, sino que lo considerarás imprescindible. Para
empezar, los muertos vivientes reciben un daño adicional. Después,
hay que decir que si ya esta habilidad es poderosa de por sí, gana
muchos enteros si la combinamos con otras habilidades, entre ellas el
aura Concentración. Ambas habilidades combinadas podrán eliminar a
cualquier tipo de enemigo, porque mezclamos el poder del Martillo con
la dificultad de bloquearlo por parte de los enemigos, además de añadir
una gran cantidad de daño al Martillo. Pos supuesto, necesitaremos
tener un buen nivel de experiencia para asignar muchos puntos de
habilidad a estas dos habilidades.
Pero
un Paladín no puede vivir únicamente del Martillo Bendito y la
Concentración, aún cuando estas dos habilidades se unen para hacer
una combinación mortífera, entre otras razones, porque suele ocurrir
que hay enemigos que son capaces de esquivar el martillo y avanzar
hacia ti. Si esto te llega a ocurrir, se te pueden plantear dos
soluciones. La primera es enfrentarte al monstruo cara a cara, ya que
gracia a Concentración tu puntuación de ataque habrá aumentado
considerablemente, y la otra es tratar de escapar para después volver
a intentar lanzarle un Martillo Bendecido. Y si escoges la segunda
opción, la mejor habilidad del Paladín para ello es Vigor, gracias
al cual prácticamente volarás de una punta a otra del escenario. En
cambio, si eliges enfrentarte a tu enemigo cara a cara, las
habilidades de Escudo Sagrado y Redención te vendrán de perlas para
evitar ser dañado y reponerte si eso llegase a ocurrir.
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