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El Hermano: La Paz del Señor está con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu.
El Hermano: Ave María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
El Hermano:
Tú a mí tal vez no me conozcas, yo a tí sí te conozco.
Hace mucho tiempo que te conocí.
Nunca te había visto, y sabía mucho de tí. Le pedí a Dios poder
verte en este mundo con vida, pero no fué su voluntad. Su voluntad fué
que yo me marchara y que te viera desde aquí, desde donde estoy.
Yo he hecho mucho por tí, pero tú has hecho más por ellos y por mí.
Ellos a mí no me conocen, yo a tí sí.
Antes de marcharme de este mundo hablé mucho de tí. (1)
Marché de este mundo por tí; por tí y por Dios a la vez. Mi alma
está ahora junto a Dios, mi cuerpo fué mutilado, golpeado y también
quemado. Todo eso por escribir todo lo que ahora está ocurriendo.
Fué hace mucho tiempo, no fué en este
pais, pero todo estaba dicho:
"Se cumpliría la voluntad de Dios; mandaría
a un príncipe y a sus acompañantes a la España antigua; y de ahí
saldría vencedor en todas las batallas. No tendría ningún miedo a nada, ni
siquiera al hombre, sólo a Dios. No se detendría ante nada, solo a la
palabra de su Dios."
Escrito está:
“Que sufrirías mucho
en tu juventud, y también reinarías en tu juventud.”
Dicho está:
“Serás
traicionado por quien menos tú lo esperes.”
Solo ten por seguro que Dios estará contigo. Lo que Dios te entregará
también, y los que te quieran seguir de corazón también. Eso estaba
escrito para tí desde hace mucho tiempo, y nadie, solo Dios te lo dió a
conocer.
Que te siguan aquéllos que tienen corazón, pero hay muchas clases de
corazón: Corazón de amor y de piedra. No tengáis ningún miedo, yo no he
venido aquí para hablaros de tantas cosas que ocurrieron, solo he venido a
hablaros de lo que en un tiempo yo escribí, y ahora todo se está
cumpliendo:
“Cuando todo esto se cumpla", dice la
escritura, "el final estará próximo pero también
estará el nuevo principio próximo". (2)
La Madre: La Paz del Señor es con vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Madre.
La Madre: Ave María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
La Madre:
Hijo mío, aquí estoy junto a tí..., como siempre junto a tí, y dentro
de tí, porque tú nunca te olvidas de Mí. Has de tener mucho cuidado hijo
mío..., mucho cuidado. Se acercan tantas cosas hasta tí.
Recuerda que muchos te traicionarán hijo mío y será quien menos tú lo
esperes. Te harán mucho daño, por muchas causas.
¡Cúantos!, cuántos lloran hijo mío, por nada, porque su sufrimiento es
terrenal. Si mirasen su alma sería diferente y distinto, porque llorarían
con más motivo.
Ten mucho cuidado hijo mío, recuerda: “Cuando
cumplas uno más de los que tienes, Yo haré cumplir mi voluntad sobre tí.”
Pero no olvides que cuando esto se haga, muchos te van a abandonar,
muchos. Dios así lo dijo hijo mío, y tú sabes bien que todo lo que El dice
se cumple, y vosotros... ¿Qué estáis haciendo con el mundo?
Dios os entregó una tierra, vuestras
almas..., vuestros cuerpos..., vuestros hijos y esposas, vuestros padres,
hermanos, y, ¿qué estáis haciendo con todo ello?
Os estáis olvidando de aquél que nos lo dió, y también el hombre se
aleja, y de cada vez está más distante de nosotros hijo mío.
El hombre va a crear algo espantoso,
algo que el hombre mismo nunca olvidará. (2)
Dicho está:
“Con palabras Yo puedo crear una montaña”,
así lo dijo Dios. Y después volvió a repetir: “Y con
palabras tú puedes crear el odio”, así le dijo al hombre.
Todo está dicho hijo mío. Pedidme hijos míos.
PUBLICO: (No se entiende lo que pide.)
La Madre:
La paz debéis de ponerla vosotros hijos míos. Si vosotros no ponéis esa
paz que os falta, vendrá todo. Debéis de ser vosotros, porque si Dios os
ayuda y vosotros seguís odiando a vuestro prójimo. ¿De
qué sirve pedir la paz? ¿De qué os sirve juzgar a vuestro vecino,
si luego quien os juzgará será Dios?
Y podréis ver que quizás vuestro vecino
tenía errores más pequeños, y los vuestros eran más grandes. "No
juzguéis y no seréis juzgados". (3)
Seguid pidiendo hijos míos.
PUBLICO: (Piden varios a la vez.)
La Madre:
Llega la hora de marcharme hijo mío. No te preocupes hijo mío, en aquel
tiempo todo fué dolor, ¿verdad?
PUBLICO: ¡Sí Madre!
La Madre:
Pero también fué alegría. Hasta ahora hijo mío, todo lo de aquel tiempo,
se está cumpliendo. Ten mucho cuidado, Yo estaré contigo, Yo confío en
tí. No como ellos hijo mío, solo confían en tí de palabra.
Ten mucho cuidado, mucho cuidado. Adiós hijos
míos.
PUBLICO: Adiós Madre.
El Hermano: Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
El Hermano: Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
El Maestro: Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Maestro.
Padre Eterno: Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Padre.
El Hermano: Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
El Hermano:
Que la Paz del Señor YAHVÉ y la fuerza del príncipe de las almas quede
con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Hermano.
El Hermano: Quedan solo diez días, ¡ave María purísima!
PUBLICO: Sin pecado concebida.
El Hermano: Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
________________________
(1) Habla un "Hermano" que no dice
su nombre; alguien que vivió hace tiempo y
que fué martirizado por hablar, y escribir sobre el
gran Guerrero.
(2) Ver
mensaje
25.8.1990, y se complementa con el
11.4.1990, el
27.1.1990;
así
como el mensaje
16.9.1990,
y el
21.4.90.
(3) No se
entiende bien. Pidió por paz en las
familias y/o entre vecinos.
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