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La Madre: La Paz esté con vosotros.
PUBLICO: Y con Tu Espíritu Madre.
La Madre: Ave María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado Concebida.
El Hermano:
Quizás no me conozcas, yo a tí sí, aunque sé que para tí es muy
difícil olvidarte de aquéllos que en un tiempo tanto te hemos querido, y
aún te queremos. Yo sé que para tí es muy difícil olvidar lo que Yo, y
muchos como Yo, hemos sufrido por tu nombre. Por un nombre que en aquel
entonces no existía, y ahora, en este tiempo, ha relucido con Luz para
Gloria de Dios.
Yo he estado en este mundo como tú; consagré mi cuerpo y mi alma al
servicio de Dios, apartándome del mundo. Estuve en esta nación y
escribí muchas cosas sobre tí, y hoy gracias a Dios, me ha dado esta
oportunidad de llegar hasta tí, y hablar contigo. Porque tú eres grande
como yo escribí, y escrito está.
Mi cuerpo descansa ahí, en un pequeño
monasterio, en aquel suelo de aquella ciudad llamada
Sevilla. (1)
Muchos allí me recuerdan, porque lo que está escrito, aquéllos que
tienen corazón nunca lo olvidan:
- «Un Jinete
llegaría con valor suficiente para derrotar al enemigo y a cuantos más
se enfrenten contra El. Este Jinete no se detendrá ante nada, solamente
ante la Palabra de Dios.»
Debes de estar contento, porque Dios te da todo lo mejor: Te ha dado
compresión hacia El, y alguien que te comprenda a tí. Te ha entregado
sabiduría, y te ha entregado amor. Eres grande entre los grandes, nadie
sabría comprender lo que escrito está sobre tí:
- «En un corazón
pequeño, de un niño puro, en el mismo momento en el que nazca, pasará
poco tiempo y Dios entrará en su corazón, la fuerza de un pasado que se
hará presente.»
Escrito está y así se cumplió sobre tí.
- «Sufrirá mucho
con el otro tiempo pasado, causa de su sufrimiento será el hombre.»
Esto se puede remediar hermanos; solamente con un poco de corazón y
voluntad se conseguiría. Ni siquiera ellos saben escuchar.
Lo que estás haciendo por Dios,
tiene mucho mérito, aunque tú no lo haces por ganar nada, porque ya todo
lo tienes ganado. Solo he venido a decirte que seas muy fuerte, ahora
más que nunca: «Algo
espantoso se avecina al mundo, y el hombre será su creador.»
Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós hermano.
Padre Eterno: Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Padre.
La Madre: Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Madre.
El Hermano: Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
El Hermano:
Que la Paz del Señor Yahvé y la fuerza del Príncipe de las Almas quede
con todos vosotros.
PUBLICO: Que así sea Hermano .
El Hermano: Ave María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado Concebida.
El Hermano: Recuerda lo que alguien que bien te conoce así te ha dicho:
«Algo espantoso se
avecina al mundo, y será producido por el hombre.»
Después Dios también producirá algo espantoso. El hombre solo sabe
producir el mal, las guerras, el odio y los rencores. Sé fuerte y
vosotros con él. Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.
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(1) Quizá
san
Isidoro de Sevilla (560-635 d. C.) Se complementan los
mensajes
11.4.1990, donde se anuncian TRES
profecías: “que las dirá aquél que las
escribió”. Así como con
21.4.90, y 25.8.1990,
donde se descubren esas
TRES
profecías sobre el Guerrero, "que él mismo había escrito"; y
su cuerpo reposa en un monasterio, en Sevilla.
Ver también mensajes:
27.1.1990 y
16.9.1990.
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