La Madre: La
Paz del Señor está con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Madre.
La Madre: Ave
María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
La Madre:
Oí
que me llamabas sofocado hijo mío; ¿me llamabas? ¡Aquí estoy! No
te sofoques más ni llores más..., ahora Yo estoy contigo, no
tengas miedo.
Yo soy tu Madre, Aquélla que siempre cuida de sus
hijos. Aquélla que no se olvida de ninguno.
Padre Eterno:
¡Ven conmigo hijo mío!, hoy vamos a llorar todos juntos.
La Madre: Así
es hijo mío, ven con Nosotros y verás que nuestras lágrimas caen
sobre el mundo..., pero a la vez ellos sentirán alegría.
¡Ay hijo
mío!, mi Corazón poco a poco descansa. Así es hijo mío, está
llegando el triunfo de mi Inmaculado Corazón. Ya llega hijo mío, los humanos
ya jugaron bastante a su juego.
Padre Eterno: Ahora
me toca jugar a Mí.
La Madre:
Así es hijo mío, ahora es Dios
quien decide..., ahora es Dios el que
dicta, ahora es Dios el que guía. Hijo mío
estamos contigo siempre, no sufras más, aun-que sé que decirte eso
no cambiará nada, porque tú sufres conmigo.
¡Qué grande eres
Príncipe de las almas!
Padre Eterno:
¿Qién como tú? ¡Nadie como tú!
La Madre:
Este es mi hijo hijos míos; éste es el "Guerrero del Tajo". Amadle,
porque él está demostrando quién es. Él está demostrando que es
el "Guerrero de Dios."
Y muchos no lo sabéis, pero Yo os diré:
En esta semana hijo mío, cuando tú
hablabas a tantas y tantas almas, Yo estaba a tu lado. ¿Ves hijo
mío?, tú confías en Nosotros, y nada falla. Ellos confían en
Nosotros y para ellos todo es difícil.
Tú eres distinto. ¡Este es
el Guerrero!
Padre Eterno:
Esta
es mi obra perfecta: El tiene don de palabra... él tiene don de
sabiduría, él me ama y no se olvida nunca de Mí. Su corazón tiene
mi Amor.
Ese pensamiento los tiene a la Divina Majestdad, muy
superior en el mundo. Así es este alma..., así es mi hijo.
La Madre:
Dios se siente muy orgulloso de tí hijo mío. No solo Dios, Yo
también.
Nadie se atreve a contradecir
como tú dices, porque tú ablandas sus corazones, tú les llenas de
amor hijo mío. Tú sabes lo que haces; como bien tú dijiste ayer:
"Ese es tu trabajo: Enseñar a los demás a amar a Dios".
Todos te quieren como un niño, pero
cuando te oyen, tus palabras son de una persona adulta. ¿Qué
persona es, hijo mío, la que mora en tí? ¡SANTIAGO APOSTOL! Tú entiendes a los demás, pero los demás saben también
comprenderte. Te temerán hijo mío, porque tú acabarás con el mal.
Serás amado por los niños y serás respetado por los mayores.
¡Así
serás tú, Gran Alma! Tus palabras convierten a
tantas almas hijo mío..., ¡mira
a tu Dios, a tu MAESTRO..., mírale! Aunque
EL sigue clavado te sonríe, porque esto que haces, no es la
primera vez. Ya lo hiciste muchas veces.
Los humanos se han reido
durante mucho tiempo poniendo sus leyes.
Padre Eterno:
Es mi juego, ahora me toca a Mí. Ahora seré Yo quien ría... porque
Yo pondré mis Leyes, y nadie las quitará. ¿Alguien tiene alguna
queja del Guerrero? Si alguien tiene alguna queja del Guerrero,
también la tiene de Mí.
Yo soy distinto a él. ¡Dame tu mano hijo mío! Ya...,
¡para tu mano!
Este Guerrero me ama tanto,
que Yo le he pedido su mano y él no se ha parado a pensar que mi
Luz es potente y podría dañarle. Me ama tanto que pronto confía en
Mí. ¿No es para sentirse orgulloso de tí?
¡Sí lo es!, porque
estás cambiando mucho. Así eres tú. Tú me
agradas, ya estás haciendo ver a los demás de quién vienes. Tú
eres distinto, tú eres humano, por lo tanto actúa como humano que
eres.
La Madre:
Hoy
es primer sábado de mes hijo mío, en el cual cumplimos nuestra
promesa. Estás muy triste hijo mío. Mira, Yo poco a poco sonrío
con tu obra; pero ven conmigo y mira. Esto se pondrá dentro de
mucho tiempo:
«Empezó hablando con solo dieciséis años
dejando estupefactas a la gente. Consoló a muchas almas
y comprendió a aquéllos que no eran comprendidos.
Lloró con
aquéllos que lloraban y vivió con aquéllos que
reían. A aquéllos que se creían más que Dios, él les hizo ver que
DIOS era más que ellos. Este es y era en el
mundo JOSÉ-LUIS MANZANO GARCÍA, el Guerrero de Dios.
Desde aquí, desde este mundo, todos tus amigos y hermanos y
familiares que no te olvidan.»
Cuando tú marches con Dios, hijo mío, esto será escrito en una
piedra y encima de esa piedra..., ¡Mira lo que hay...!
Lo demás ya lo sabes tú. ¡Levantad
los objetos hijos míos! Yo los bendigo especialmente, para lo que
ya tengo anunciado (1),
lo bendigo como el Dios-Yahvé lo bendice.
Padre Eterno:
En mi Nombre.
El Maestro: En
el Mío.
La Madre: Y
con la Luz de mi amado Esposo, el Espíritu Santo..., ya están
bendecidos hijos míos.
PUBLICO: Gracias Madre.
La Madre: Yo
bendigo vuestras almas, para que déis gracias a Dios
por esta alma que os ha enviado, el cual es como vosotros y el
cual no es como vosotros: Os bendigo así en el Nombre del Dios
Omnipotente. En el Nombre de Cristo Jesús, SALVADOR y MESÍAS. Y
en el Nombre de mi amado Esposo el ESPÍRITU SANTO. Ya estáis
bendecidos.
PUBLICO: Gracias Madre.
La Madre: ¿Que
queréis de Mí hijos míos? ¡Pedidme hijos míos!
PUBLICO:
(No se entiende lo que dice. )
La Madre: Yo
nunca he faltado a mis hijos, son mis hijos los que me han faltado
a Mí. Yo estoy aquí, el que quiera conocerme que se acerque a Mí,
porque ésta es mi casa y la vuestra. ¡Seguid pidiendo!
PUBLICO: ¡Madre!
La Madre:
¡Díme!
PUBLICO:
(No se entiende lo que dice.)
La Madre: Yo
sé la FE que lleva cada uno; por eso pedid también por vosotros
mismos, que hay veces que decís que tenéis tanta FE que hasta
vosotros mismos dudáis, hasta de vosotros.
Padre Eterno:
Tú me has ayudado a Mí..., Yo te ayudaré a tí; como bien
dice lo dicho: «Se hará mi voluntad en la Tierra
como en el cielo. Y tú, como todos ellos, la cumplirán; y aquél
que no cumpla, yo ya sabré lo que tendré que hacer.»
Cumple y no tengas miedo con lo que las almas puedan hablar. Yo
sé tu intención y con eso basta. ¡Adiós hijos!
PUBLICO: Adiós Padre.
La Madre:
Adiós hijos.
PUBLICO: Adiós Madre.
El Maestro: Adiós
hijos.
PUBLICO: Adiós Maestro.
El Hermano:
Que la Paz del Señor YAHVÉ y la fuerza del príncipe de las almas
quede con todos vosotros.
PUBLICO: Y con tu Espíritu Hermano.
El Hermano:
Ave María Purísima.
PUBLICO: Sin pecado concebida.
El Hermano:
Adiós hermanos.
PUBLICO: Adiós Hermano.___
______________________
(1)
Los objetos por bendecidos Ella
"brillarán
con Luz inmensa, y las almas no tendrán
miedo a lo que ocurra...",
en esos días que vendrán sin luz, (en las Tinieblas y
el Castigo),
como anunció en el
Mensaje 4.9.1988, y algunos
otros.