| CICLOTURISMO: Cieneguilla, Sisicaya, Antioquia |
| Contact Info: Aníbal Paredes M. [email protected] Phone: ++ (51) (1) 433 7981 |
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| Próxima salida Marzo 24: Cieneguilla, Sisicaya, Antioquía Hola cicloturistas: Mi esposa y yo estamos planeando nuestra próxima salida para el próximo fin de semana, Marzo 24 y 25, iremos a Cieneguilla, Sisicaya y Antioquía. Estos pueblos se encuentran a lo largo del valle medio del río Lurín. La distancia a recorrer es de 35 km aproximadamente En esta zona el clima es templado y cálido la mayor parte del año Hasta Cienguilla la ruta es asfaltada pero poco después de pasar el pueblo el camino se vuelve una trocha carrozable en buenas condiciones. La ruta de este valle fue empleada desde tiempos preincas y durante el incanato para conectar el principal templo y santuario de la costa, Pachacamac con la sierra central y el Cusco. Hasta hoy en día el camino inca original se puede recorrer por tramos en muy buen estado. Los principales productos en esta parte del valle son manzanas y membrillos. A lo largo del camino hallaremos varios pueblos y caseríos: Piedra Liza, Vichuya, etc.. Algunos de estos pueblos tienen detalles interesantes: Chontay es reconocido por sus canastas de caña hechas a mano, en Nieve Nieve hallaremos un sitio arqueológico muy interesante, en Ocorure veremos un impresionante cañón natural de más de 1,000 m. de altura, de modo que todo indica que este viaje en bici será muy interesante y entretenido Antioquía, nuestro principal destino, es un pueblo muy pintoresco. Al llegar llama la atención la encantadora decoración: colores y diseños que lucen la iglesia, el colegio, las casas, etc. del pueblo en sus paredes, puertas y ventanas, que le dan un aspecto muy peculiar con una atmósfera tranquila y relajante. Realmente una experiencia muy placentera. El proyecto de decoración del pueblo se viene ejecutando con la ayuda de una ONG, los trabajos los realizan los pobladores con apoyo de la municipalidad. Hospedaje y alimentación hay disponible en el pueblo, gracias al proyecto de desarrollo turístico implementado que ha capacitado a los pobladores para que brinden estos servicios. No muy lejos de Antioquía está el pequeño pueblo de Cochahuayco donde su iglesia del siglo XVII es una joya que vale la pena visitar. PLAN DE VIAJE: Sábado 24. De Lima a Cienguilla en carro (taxi). Partida a las 09:00 Viaje en bici de Cienguilla a Antioquía Pernoctación en Antioquía Domingo 25 Visita a Cochahuayco Retorno a Cieneguilla en bici Retorno de Cienguilla a Lima en taxi COSTOS (aprox.) Taxi Lima-Cieneguilla S/. 35.00 (2 pasajeros + 2 bicis) Hospedaje en Antioquía S/. 20.00 Comida y todo lo demás por cuenta propia Si alguno de ustedes se anima a ir con nosotros. Bienvenido! Vamos juntos Datos de contacto [email protected] Teléfono: 4337981 Saludos cordiales, Aníbal & María Elena Visita nuestra web: www.geocities.com/anibpm Hospedaje en Lima: www.geocities.com/montblancgranhotel |
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| CICLOTURISMO: Cieneguilla - Antioquía 24/3/2007 Reporte del viaje Fotos del viaje: http://es.pg.photos.yahoo.com/ph//my_photos Hola cicloturistas: El 24 y 25 de marzo con mi esposa y una pareja más de ciclistas hicimos la ruta Cieneguilla – Antioquía en bicicleta. Originalmente habíamos planeado partir a las 09:00 am pero por razones de fuerza mayor y algunos inconvenientes imprevistos, nos vimos forzados a partir más tarde. De modo que salimos de Lima a las 13:30 y llegamos a Cieneguilla a las 14:30 Después de almorzar una deliciosa Pachamanca iniciamos la marcha a eso de las 15:30. Casi saliendo de Cieneguilla nos encontramos con una pareja de ciclistas: Fernando Rivera y Eva Santillán, quienes estaban enterados de nuestro plan de viaje y también decidieron hacer la ruta, así que nos juntamos. El camino es en general una carretera afirmada en buenas condiciones, la ruta es una larga y persistente subida con algunos planos, falsos planos y pocas bajadas. Prácticamente en cada pueblo hay un puente que nos llevó alternadamente a cada lado del río, interesante detalle del trazo de esta carretera. El primer pueblo en el camino es Chontay, pensamos en parar para visitarlo, pero dada la hora decidimos avanzar y hacer la visita al regreso. El siguiente pueblo en el camino es Nieve Nieve, ya estaba oscureciendo cuando llegamos, aquí paramos unos minutos para abastecernos de líquido y montar las linternas. En todos los pueblos a lo largo del camino no hay alumbrado eléctrico, cosa que a mi personalmente me agrada, la iluminación con velas y lamparines le da a los pueblos un encanto especial. Sin embargo se que esta opinión no la comparten muchos, incluidos los pobladores y algunos foráneos muy civilizados. Hicimos la cleteada nocturna, bajo la oscura luz de la Luna Nueva, con la ayuda de nuestras linternas frontales que funcionaron muy bien. Fernando y Eva no tenían luces así que viajamos en fila de uno alternando las posiciones con ellos. La noche fue realmente negra, sin embargo, la exigente cleteada fue mas bien fresca y tranquila. Así avanzamos y pasamos por los pueblos y caseríos de Las Palmas, Sisicaya, Antapucro, Chillaco, Palma, Pacashuaqui, Picuya, hasta llegar a Antioquía. Al anochecer nos garuó fino, una llovizna ligera que no duró mucho tiempo. Sin embargo más arriba adelante de nosostros al parecer si llovió bien. Llegando a Antapucro, después de Nieve Nieve, todo estaba mojado. Algo muy bueno, pues el camino no estaba polvoriento. Lo más agradable de esto fueron los aromas que se despiertan de la tierra y de la vegetación húmeda, inolvidable. El viaje fue largo, exigente y cansador. Las interminables subidas en los últimos tramos varias veces nos obligaron a caminar. Las damas fueron las que toleraron menos los estragos del cansancio y del agotamiento. A mi parecer la oscuridad de la noche fue un factor favorable para culminar la agotadora empresa, pues no podíamos ver que tan largas y cuan empinadas eran las subidas, de modo que podíamos mantener la moral alta a pesar del cansancio. En las ocasiones que se manifestaban expresiones de desaliento y de tramo en tramo les decía a los demás, ya falta poco y lo mejor de todo esto es que ya nos falta menos que antes, (sin estar realmente seguro de cuanto faltaba para llegar). También nos animábamos comentando sobre lo que nos gustaría comer al llegar a Antioquía, unos tallarines, una sopa, etc. Cuando ya parecía que esta jornada era interminable, un tenue resplandor amarillo a lo lejos, al fondo de la quebrada, entre los cerros nos animó a apurar el paso. Poco no faltaba, pero mucho tampoco. Así que lo único que quedaba era seguir. Eva tiró la esponja varias veces y se negaba a continuar, el cansancio era tremendo. De pronto poco después de reanudar la marcha por última vez, apareció delante de nosotros las casas y luces del pueblo, ahí nomas, muy cerca. Llegamos a Antioquía a las 00:00 del 25 de marzo 2007 Fueron 8 largas horas de pedaleo y caminata. El pueblo dormía, no había nadie en las calles, solo algunos perros, nos ladraban unos y nos miraban otros. Nada abierto, ninguna tienda, ni nada. Nos pasamos 1 hora tocando las puertas de las tiendas y de las casas con letreros de hospedaje en sus fachadas, nadie nos abrió, supongo que por dos razones: estabán totalmente dormidos o no había nadie, excepto en una tienda que contestaron pero no quisieron hospedarnos ni atendernos. Mal muy mal, decepcionante por decir lo menos. Lo cosa estaba fea, estábamos, súper cansados, sudados, hambrientos y sedientos y no había nada ni nadie en el pueblo a esa hora. María Elena y Eva ya se habían resignado a la idea de pasar la noche sentados en las bancas de piedra de la plaza del pueblo y ya estaban acomodándose, yo me negué a aceptar esa idea y seguí buscando, hasta que hallé una casa con gente adentro con la luz encendida quienes me indicaron donde hallaríamos hospedaje: en las afueras, por la entrada, antes de llegar al pueblo. Nos dirigimos al lugar indicado y hallamos el hospedaje “El Rosal” de la Sra. Elena Faustino, con las luces encendidas y la puerta entreabierta. La señora Faustino fue sumamente hospitalaria y amable, nos recibió y atendió muy bien y a las 01:30 am nos preparó unos tallerines con atún deliciosos, además del vino borgoña que nos ofreció y la gaseosa y galletas. Una maravilla, para las condiciones en las que estábamos era demasiado pedir. El Rosal es un hospedaje básico pero acogedor y cómodo. Tiene baños con abundante agua y las camas son buenas. La comida muy buena. Se ubica junto al resturant El Timoncito a la entrada del pueblo, antes de cruzar el río. No tiene letrero. Amaneció “como a las 9” después de alistar las cosas partimos rumbo al pueblo de Antioquía, de día el pueblo está vivo y despierto, colorido y primorosamente decorado por todas partes. La plaza central luce remozada, impecable. Antioquía es un grato y tranquilo lugar, donde la mazamorra de calabaza que venden las señoras cerca a la plaza es una auténtica marca de identidad local. El pueblo es más bien pequeño, no mide más de 5 cuadras de largo por 3 de ancho. El desayuno en el restaurant San Juanito que está a la salida del pueblo (es decir a 1 cuadra de la plaza central) estuvo muy bueno: pollo al vino. Aquí nos despedimos de Fernando y Eva, ellos retornaron a Lima, nosotros avanzamos un poco más hasta Cochahuayco, otro tranquilo pueblito dedicado al cultivo de manzanas y membrillos. Cuando se llega por primera vez a un lugar las primeras imágenes e impresiones son las que se imprimen en la memoria eterna del viajero, así, la iglesia construida en el siglo XVII, la plaza central luciendo bellos árboles en flor: Tulipán africano, cucarda y grevillea, la tranquilidad y los sonidos de las aves, son los encargados de dar la bienvenida. Ahí, en Cochahuayco, frente a la placita está la bodega Palomares y Hospedaje El Mirador de doña Jovita Mendoza, amable, cordial, atenta y generosa con el agua de manzana. Grato refugio donde nos cobijamos un rato resguardándonos del implacable sol del mediodía y de donde obtuvimos un excelente vinagre de manzana y mermelada de membrillo. El viaje de retorno de día nos condujo cuesta abajo, por el valle del Lurín cargado y sonoro, repasando los pueblos ya mencionados, ahora la vista tenía otra perspectiva y la real ponderación del camino que habíamos remontado “a ciegas” la noche anterior. En Nieve Nieve almorzamos tortilla de camarones, malísima, lo que nos sirvieron no tiene nada que ver con el plato que conocemos con nombre. En 4 horas llegamos al punto inicial de este excelente ciclotrip, recomendable para todos. RECOMENDACIONES: No llegar muy tarde en la noche: todo está cerrado y nadie atiende nada. 1 Transporte. a) Colectivos Lima – Cieneguilla, paradero en la esquina del KFC de San Borja (Av. Aviación con Javier Prado), S/. 20.00 2 pasajeros + 2 bicis. b) Cieneguilla – Antioquía en bici. 40 km. de subida casi contínua. De día hace calor sofocante. 2 Hospedaje. a) Antioquía: El Rosal, a la entrada del pueblo, junto al restaurant El Timomcito. Sra. Elena Faustino. 6 habitaciones, 6 buenas camas (1 matrimonial S/. 20.00 y 5 de plaza y media S/. 15.00 c/u. 2 baños con abundante agua. Teléfono comunitario: 8100238 8100357 b) Cochahuayco: El Mirador, bodega Palomares. Sra. Jovita Mendoza. Teléfono comunitario 8100489 3 Alimentación. a) Antioquía: buena comida en El Rosal y en el restaurant San Juanito que está a la salida del pueblo. Mazamorra de calabaza, vinagre de manzana y mermelada de membrillo de venta por todo el pueblo. b) En los pueblos a lo largo del camino hay tiendas que venden todo lo básico, frutas, bebidas, galletas, etc. |
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