CICLOTURISMO PERU: Valle de Asia
Fotos del viaje
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Valle de Asia

Hola cicloturistas:


Esta semana santa recorreremos el valle de Asia hasta Omas, pasando por Coayllo, Uquira, La Yesera, Cata, etc.


Partimos el jueves 5 Abril 2007, en la mañana en bus hasta Asia, y subiremos por el valle siguiendo la trocha afirmada.  Regresaremos el sábado por la tarde.

El valle de Asa tiene ganado prestigio por su comida, cosa que comprobaremos en este  viaje.

De Omas se dice que es un pueblo muy simpático y su encanto está en el orden, cuidado y amabilidad de sus pobladores que conservan una de las plazas más encantadoras de todo el Perú.  El clima en Omas es excelente todo el año.   También es interesante por los mitos y leyendas de la zona que ha sido ocupada desde tiempos prehispánicos.

En las inmediaciones de Omas se halla en sitio arqueológico de Pueblo Viejo y una zona de petroglifos que será interesante visitar.  En el camino por el valle también hay sitios arqueológicos en Sequillao, Uquira, Los gentiles y Cata.

Mañana miércoles 4 de Abril, en nuestra web vamos a publicar la información que tenemos disponible para hacer el trip, mapa, etc.

Si alguien se anima a ir con nosotros, contáctenos para coordinar detalles.


Saludos cordiales,


Aníbal & María Elena
Teléfono: 4337981


[email protected]


Hospedaje en Lima:
www.geocities.com/montblancgranhotel
Contact Info: 
Aníbal Paredes M. 
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Phone: ++ (51) (1)  433 7981
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CICLOTURISMO PERU:  Valle de Asia / Omas.
Viaje al Arco Iris

Reporte del viaje
5 al 7 Abril 2007 

Distancia recorrida: 110 km.

Ubicación: Valle de Asia / Omas, Cañete, Yauyos, Lima, Perú

Fotos del viaje: http://es.pg.photos.yahoo.com/ph/anibpm/my_photos


Hola cicloturistas:

En los días de Semana Santa mi esposa y yo fuimos en bicicleta por el Valle de Asia hasta Omas, la experiencia fue ciclistícamente exigente, paisajísticamente un tanto seca, árida y desolada pero emocional y espiritualmente muy grata y extraordinaria.

Como casi siempre, salimos tarde de Lima, eran las 11:30 am y en el terminal de bus Soyuz la cola de pasajeros medía 200 metros y avanzaba lentamente a medida que salían los buses llenos cada 5 minutos con destino al sur de Lima.  Nos cobraron abusivamente S/. 30.00 por cada uno y S/. 10.00 por las bicicletas.  Partimos a las 2:30, llegamos a Asia a las 4:00, compramos algunas cosas que faltaban y antes de partir almorzamos un buen y rico menú en el restaurante de la señora “charapa” que está justo en la esquina donde empieza el camino hacia Coayllo, frente al local llamado La Huaca, junto a la carretera.

Partimos a las 5:00 pm. rumbo a Coayllo, por un camino afirmado de textura variada: tierra, arena y restos del asfaltado de una antigua pista, que pasa por un basural al principio,  luego por un descampado, atraviesa el languidecente poblado de Santa Rosa de Asia y que sigue subiendo hasta llegar a Coayllo.  En el camino se nos hizo de noche, así que las linternas frontales nos facilitaron la pedaleada corta nocturna.  Eran días de Luna Llena y esperábamos apoyo lumínico lunar en cualquier momento después del anochecer, sin embargo el impenetrable cielo nublado mantuvo la ruta a oscuras. 

Coayllo, a 18 km. de Asia, es un pueblo pequeño y tranquilo, con una antigua iglesia medio desvencijada y a medio refaccionar, hay alumbrado público y en las casas, el agua potable es escasa y solo por horas. Hallamos donde comer y comprar cosas y un pequeño hotel (sin aviso) de 3 pisos, al que llegamos preguntando para ubicarlo a 1 cuadra de la plaza central.

Aquí pasamos la noche, había habitaciones, pero no había luz, ni agua.  Lo del agua era comprensible por la escasez crónica que padece el pueblo, lo de la luz era por un defecto en las instalaciones eléctricas del hotel.  Bajo esa perspectiva y sin otra opción de alojamiento por los alrededores, no quedaba sino resignarse.  Sin embargo la intolerancia de María Elena, mi amor por ella  y mi curiosidad pudieron más que la resignación.  Le preguntamos al dueño qué problema tenía con la luz, a lo cual respondió que algo estaba mal, pues los fusibles se quemaban, los cables recalentaban en el tablero de interruptores y el medidor giraba loco marcando un gran consumo aún teniendo solo 1 foco encendido.  Supuse que el problema sería algún cable cruzado o conexión defectuosa, así es que me aventuré a decirle al dueño que  me dejara revisar las instalaciones, cosa que no resulta ser muy complicada si se tiene una idea básica de cómo es una instalación doméstica.  Así que me puse a destapar los interruptores y tomacorrientes en busca de la falla. Nada.  Luego de pensar un poco me puse a identificar los cables por sus colores, ubiqué y aislé los que conducen corriente al segundo piso, donde están las habitaciones, separándolos del resto del edificio.  Probamos y...Yahoooo!!! Si funcionó, ahora el medidor registraba normal, los cables no recalentaban, ni se quemaban los fusibles, aunque una parte del edificio quedó sin corriente.  Ahora si, la idea de pasar la noche en este hotel era más aceptable a pesar de que nos bañamos con balde y jarra, ni modo, peor es nada.

En pago por el improvisado servicio de reparación eléctrica, dormimos gratis esa noche en el hotel.  Nos acostamos tempranol, para proseguir a primera hora por la mañana y avanzar antes de que caliente el sol.

El valle de Asia, es uno de las más áridos de la costa central del Perú, en l aparte baja del valle el agua escasísima ha determinado el éxodo de la mayoría de lugareños.  Desde hace 3 años que no baja agua por el río, este año recién en Marzo hay agua y nadie espera que sea mucha ni muy duradera.  La agricultura aquí es casi una utopía. Los únicos cultivos que sobreviven las largas sequías son los nísperos y pacaes que languidecen y cuyos frutos se secan en las ramas pues no hay quien los apañe.  La extracción de agua subterránea es una alternativa costosa que casi nadie puede sufragar, los molinos de viento son un paliativo solamente.  En la parte alta del valle cerca a Omas hay más agua y el verdor de los cultivos contrasta con la sequedad de los cerros que flanquean el valle.  El camino que recorre el valle es una trocha carrozable en buenas condiciones.

A las 06:00 reanudamos la marcha, muy cerca del pueblo pasamos por el sitio arqueológico Sequillao, en abandono y un tanto degradado,  a 2 km. nos encontramos con el río Asia en crecida, había llovido en la sierra alta y el agua venía color barro.  No hay puente, así que la cruzada fue a pie cargando las bicis, con el agua por encima de las rodillas, sin zapatos las piedras en el lecho del río hacen doler los pies y las que arrastra la corriente golpean, una verdadera tortura.

3 km. más adelante llegamos al extenso sitio arqueológico de Uquira, después de una breve visita y algunas fotos, continuamos hasta el actual pueblo del mismo nombre donde desayunamos plátanos, pan y reabastecimos agua.

Avanzamos 6 km. más y pasamos por el desolado y árido caserío de La Yesera.  Aquí fuimos preguntados a donde íbamos, a Omas respondimos, falta bastante todavía nos dijeron.  1 km. más adelante nos encontramos con el sitio arqueológico Los Gentiles, también grande e interesante.  La capilla solitaria y las casas abandonadas a un lado del camino bajo el sol abrazador refuerzan la sensación de desolación.

En Huañañabe, 5 km. más adelante en una curva junto a la trocha hallamos una ramada muy bien hecha de palos y cañas, al parecer puesta ahí a propósito para guarecer del inclemente sol a los que como nosotros se aventuran a recorrer el valle.

5 km. después, en Cata, hallamos un buen sitio para descanso y reabastecimiento de comida, bebidas, etc.  La dueña de la bien surtida tienda, doña Lidia, una señora de espontánea generosidad y hospitalidad nos brindó un plato con yucas sancochada con queso fresco, riquísimo y además el potaje típico de jueves y viernes santo en todo el valle: “colado” (frejol colado).  Desde aquí, ella nos dijo que lo que nos faltaba es la parte más brava del camino: las subidas de Unchor, Callangas y esquina de Omas.

Poco después de Cata, nuevamente la penitencia, cruzar el río, sin puente, a pie porteando las bicis, luego se inicia la larga secuencia de ascensos ya nombrados. 

Viernes Santo, 6 de abril del año 2007, 3:00 pm. la hora a la que murió nuestro Señor Jesucristo nos encuentra en plena trepada, paramos a persignarnos y recordar en silencio durante unos minutos los momentos más solemnes de la historia de la humanidad.

En Callangas, cuando la voluntad de seguir avanzando por la subida parece quebrarse y el cuerpo no da más, hallar un ranchito con gaseosas y frutas a la venta al lado del camino parece casi onírico.

Revisamos el mapa por enésima vez para confirmar que cada vez nos falta menos que antes para llegar.  Muralla y esquina de Omas se divisan en lontananza.  Reanimados, seguimos, llegamos y pasamos por esos caseríos de gente amable y buena que al vernos y enterarse de donde venimos se sorprendían unos y nos animaban a continuar otros.

El tramo desde Esquina de Omas hasta Omas es el más fuerte, las empinadas cuestas nos obligaron a culminarlas caminando algunas.  Aquí cuando Omas ya se divisaba recibimos el mejor premio y regalo al esfuerzo invertido: el Arco Iris en el cielo frente a nosotros, nacía en Omas y terminaba en el fondo del valle, persistente e intenso en sus colores, silencioso, sutil, puro, diáfano, hermoso.  Varios minutos después se desvaneció y los prismas de agua que lo formaron cayeron sobre nosotros en forma de ligeras gotas de lluvia bendita.  Momentos sensiblemente extraordinarios, mágicos, sublimes e inolvidables que llevaremos puestos el resto de nuestras vidas.

18:30 pm., llegamos a Omas, 12 horas después de iniciar la travesía en Coayllo.  Las lecturas en el ciclocomputador son: odómetro > 55 km. recorridos, altímetro > 1,430 m.s.n.m., ganancia de altura en el recorrido > 1,350 metros.

Hallamos el pueblo en plenos preparativos para la procesión del Viernes Santo, capillas en las puertas de las casas, velas, hojas de palmeras, alfombras de flores y guirnaldas estaban dispuestas para recibir el paso de las andas.

Omas, fundado en 1857, es un pueblo como todos los pueblos de la sierra de Lima, ambiente tranquilo, acogedor, de gente amable y hospitalaria.  Curiosamente el aspecto de las calles de Omas no es muy atractivo, la mayor parte de las casas son de manufactura actual de ladrillos y cemento, techos planos de calamina (no llueve mucho?), sin ese encanto de los pueblitos lejanos, excepto unas pocas casas antiguas, alrededor de la plaza central, cuyos muros miden casi 1 mt. de espesor.  La plaza central de Omas, de la cual se dice ser una de las más encantadoras del Perú, luce bien cuidada. Bajo la sombra de centenarios árboles y palmeras, en el centro de la plaza una glorieta glamorosa y elegante focaliza la atención del visitante.

El restaurant frente a la plaza sirve un buen menú y variados platos a la carta a precios razonables.  A su izquierda a unos pocos metros la surtida juguería es un grato hallazgo después de la desoladora travesía y es la primera opción de consumo apenas llegamos.  Aquí la conversación con los lugareños fue interesante y singular, después de enterarse de nuestro cicloviaje nos contaron sobre sus propias hazañas y proezas ciclísticas: en sus tiempos ellos hacían en 4 horas la ruta de Asia hasta Omas y nos hablaron de un personaje llamado Aníbal Seminario,  “la pantera negra”, según ellos connotado ciclista que vive en La Punta, Callao que suele ir a Omas desde su casa en bicicleta, en 6 horas. Don Martín Francia eximio ciclista local se rompió la mandíbula al rompérsele la horquilla delantera en plena bajada a toda velocidad, bien zampado.

El hotel municipal, en una de las esquinas de la plaza, básico, limpio, bien mantenido y económico es la mejor opción de hospedaje.

Después de cenar opíparamente platos a base de pescado y mariscos y de dar una vuelta por la plaza; estirar los músculos, ducharnos  y descansar era mandatorio.

A las 21:00 pm nos fuimos a la cama,  a la misma hora que una banda empezaba a entonar acordes de procesión, desde la puerta de la iglesia vecina.  El cansancio y el sueño fueron más que los decibeles nocturnos de la banda procesional que pasó por nuestra ventana y se escuchaba por todo el pueblo. 6 horas después, a las 03:00 am volvió a pasar delante del hotel, esta vez nos levantamos a ver los últimos pasos de la procesión antes de ingresar a la iglesia portando la imagen del Cristo Yacente.

Volver a la cama nos permitió experimentar algo nuevo, la paz y el silencio de la noche, matizado solamente con el aislado y lejano ladrido de algún perro y el canto de alguna ave nocturna. Paz y sueño.

Para nosotros amaneció como a las 08:00.  Alistar las cosas.  Desayuno: sándwich de bisteck a S/ 1.00 y jugo surtido.  Aquí la espontánea generosidad de los omasinos nos invitó un bocadillo único del lugar: “masa conservada”, una especie de bolillo color caramelo, hecho a base del requesón que queda cuando hacen quesos y azúcar, rico, nunca antes visto ni probado por nosotros.

10:00 am., nos abastecimos con rehidratante casero, hecho de zumo de naranja, agua, sal y azúcar y emprendimos el retorno.  Esta vez con la gravedad a nuestro favor, la pedaleada fue fácil, ágil y veloz.  Los nombres de los pueblos y caseríos pasaban en orden inverso.  En la Esquina de Omas, paramos para bajar la altura de los asientos para así hacer mejor los descensos, ahí nos encontramos nuevamente con don Martín Francia con su esposa e hija quienes generosamente nos invitaron “colado” para tener fuerzas para el camino.

14:00 pm., llegamos a Coayllo, hambrientos, durante el viaje veníamos deseando almorzar la comida típica de los valles del sur chico de Lima, “sopa seca con carapulcra”, buscamos, preguntamos, ya no hay, se acabó, solo queda menú: sopa y arroz con pollo, ni modo, eso comimos.

Planeamos retornar hasta Mala en las combis que hacen la ruta a Coayllo, esperamos casi 2 horas, pasaron 2 o 3 todas llenas y no quisieron llevarnos con las bicis, toda la gente se estaba regresando de pasar los días feriados.  A las 17:00 enrumbamos a Asia por el mismo camino que vinimos.

A las 18:30 estábamos en Asia, embarcándonos en el bus Soyuz hacia Lima, hacia el final de este excelente cicloviaje por el valle de Asia / Omasque se lo recomendamos a todos.


RECOMENDACIONES

Transporte.
Bus Soyuz. Lima – Asia, buen servicio pero cobran sobreprecio en días feriados.


Hospedaje.
En Coayllo: el único hotel del pueblo a 1 cuadra de la plaza, básico, ahora despues de nuestra visita tiene luz, el agua es muy limitada con  baldes y jarras, económico.  6 habitaciones, 2 baños.

En Omas: el Hotel Municipal, básico, limpio, bien mantenido, 9 habitaciones con 1 buena cama de dos plazas, 1 habitación con 2 buenas camas de 2 plazas, 2 baños (varones y damas) + 1 baño común.

Alimentación:
En Asia: restaurante de la señora “charapa” que está justo en la esquina donde empieza el camino hacia Coayllo, frente al local llamado La Huaca, junto a la carretera.

En Coayllo: en los dos restaurants frente a la plaza

En Uquira, tienda junto al colegio

En Cata, tienda de la señora Lidia, amable y hospitalaria

En Callangas, ranchito junto al camino, frutas y bebidas

En Omas, el restaurant frente a la plaza, buen servicio, buena carta y buenos precios.  La juguería a la izquierda del restaurant, buena fruta y jugos.


Aníbal & María Elena
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