Versículo anterior >> Números 24:25
1 Israel se
estableció en Sittim. Y el pueblo se puso a fornicar con las hijas de Moab.
2 Estas
invitaron al pueblo a los sacrificios de sus dioses, y el pueblo comió y se
postró ante sus dioses.
3 Israel se
adhirió así al Baal de Peor, y se encendió la ira de Yahveh contra Israel.
4 Dijo Yahveh a
Moisés: «Toma a todos los jefes del pueblo y empálalos en honor de Yahveh,
cara al sol; así cederá el furor de la cólera de Yahveh contra Israel.»
5 Dijo Moisés a
los jueces de Israel: «Matad cada uno a los vuestros que se hayan adherido a
Baal de Peor.»
6 Sucedió que
un hombre, un israelita, vino y presentó ante sus hermanos a la madianita, a
los mismos ojos de Moisés y de toda la comunidad de los israelitas, que
estaban llorando a la entrada de la Tienda del Encuentro.
7 Al verlos
Pinjás, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, se levantó de entre la
comunidad, lanza en mano,
8 entró tras el
hombre a la alcoba y los atravesó a los dos, al israelita y a la mujer, por
el bajo vientre. Y se detuvo la plaga que azotaba a los israelitas.
9 Los muertos
por la plaga fueron 24.000.
10 Yahveh habló
a Moisés y le dijo:
11 «Pinjás,
hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha aplacado mi furor contra los
israelitas, porque él ha sido, de entre vosotros, el que ha sentido celo por
mí; por eso no he acabado con los israelitas a impulso de mis celos.
12 Por eso
digo: Le concedo a él mi alianza de paz.
13 Habrá para
él y para su descendencia después de él una alianza de sacerdocio perpetuo.
En recompensa de haber sentido celo por su Dios, celebrará el rito de
expiación sobre los israelitas.»
14 El israelita
herido, el que fue herido con la madianita, se llamaba Zimri, hijo de Salú,
principal de una casa paterna de Simeón.
15 Y la mujer
herida, la madianita, se llamaba Kozbí, hija de Sur. Este era jefe de su
clan, de una casa paterna de Madián.
16 Habló Yahveh
a Moisés y le dijo:
17 «Atacad a
los madianitas y batidlos,
18 porque ellos
os han atacado a vosotros engañándoos con sus malas artes, con lo de Peor, y
con lo de su hermana Kozbí, hija de un príncipe de Madián, la que fue herida
el día de la plaga que hubo por lo de Peor.»
19 Después de
la plaga,
1 Yahveh habló
a Moisés y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, y les dijo:
2 «Haced el
recuento de toda la comunidad de los israelitas, por casas paternas, de
veinte años en adelante, de todos los útiles para la guerra.»
3 Moisés y el
sacerdote Eleazar les pasaron revista en las Estepas de Moab, cerca del
Jordán, a la altura de Jericó,
4 como había
mandado Yahveh a Moisés y a los israelitas cuando salían de Egipto. De
veinte años en adelante:
5 Rubén,
primogénito de Israel. Hijos de Rubén: de Henoc, el clan henoquita; de
Pallú, el clan paluita;
6 de Jesrón, el
clan jesronita; de Karmí, el clan karmita.
7 Esos eran los
clanes rubenitas. Hecho el censo, resultaron ser 43.730.
8 Hijos de
Pallú: Eliab.
9 Hijos de
Eliab: Nemuel, Datán y Abirón. Estos Datán y Abirón eran famosos en la
comunidad y se rebelaron contra Moisés y Aarón con la cuadrilla de Coré,
cuando ésta se rebeló contra Yahveh.
10 La tierra
abrió su boca y los tragó a ellos y a Coré, cuando el fuego devoró a 250
hombres, para que sirvieran de escarmiento.
11 Pero los
hijos de Coré no murieron.
12 Hijos de
Simeón, por clanes: De Nemuel, el clan nemuelita; de Yamín, el clan
yaminita; de Yakín, el clan yakinita;
13 de Zéraj, el
clan zerajita; de Saúl, el clan saulita.
14 Esos eran
los clanes simeonitas. Fueron contados: 22.200.
15 Hijos de
Gad, por clanes: De Sefón, el clan sefonita; de Jagguí, el clan jagguita; de
Suní, el clan sunita;
16 de Ozní, el
clan oznita; de Erí, el clan erita;
17 de Arod, el
clan arodita; de Arelí, el clan arelita.
18 Esos eran
los clanes de los hijos de Gad. Según el censo fueron contados: 40.500.
19 Hijos de
Judá: Er y Onán. Er y Onán murieron en la tierra de Canaán.
20 Los hijos de
Judá, por clanes, eran: de Selá, el clan selanita; de Peres, el clan
peresita; de Zéraj, el clan zerajita.
21 Hijos de
Peres fueron: de Jesrón, el clan jesronita; de Jamul, el clan jamulita.
22 Esos eran
los clanes de Judá. Según el censo fueron contados: 76.500.
23 Hijos de
Isacar, por clanes: de Tolá, el clan tolaíta; de Puvá el clan puvita
24 de Yasub, el
clan yasubita; de Simrón, el clan simronita.
25 Esos eran
los clanes de Isacar. Según el censo fueron contados 64.300.
26 Hijos de
Zabulón, por clanes: de Séred, el clan sardita; de Elón, el clan elonita; de
Yajleel, el clan yajleelita.
27 Esos eran
los clanes de Zabulón. Según el censo: 60.500.
28 Hijos de
José, por clanes: Manasés y Efraím.
29 Hijos de
Manasés: de Makir, el clan makirita. Makir engendró a Galaad. De Galaad, el
clan galaadita.
30 Los hijos de
Galaad eran: de Yézer, el clan Yezerita; de Jéleq, el clan jelequita;
31 Asriel, el
clan asrielita; Sekem, el clan sekemita;
32 Semidá, el
clan semidaita; Jéfer, el clan jeferita;
33 Selofjad,
hijo de Jéfer, no tuvo hijos; solamente hijas. Se llamaban las hijas de
Selofjad: Majlá, Noá, Jojlá, Milká y Tirsá.
34 Esos eran
los clanes de Manasés, según el censo: 52.700.
35 Estos eran
los hijos de Efraím, por clanes: de Sutélaj, el clan sutelajita; de Beker,
el clan bekerita; de Taján, el clan tajanita.
36 Estos son
los hijos de Sutélaj: de Erán, el clan eranita.
37 Esos eran
los clanes de los hijos de Efraím. Según el censo fueron contados: 32.500.
Esos eran los hijos de José, por clanes.
38 Hijos de
Benjamín, por clanes: de Belá, el clan belaíta; de Asbel, el clan asbelita;
de Ajiram, el clan ajiramita;
39 de Sefufam,
el clan sefufamita; de Jufam, el clan jufamita.
40 Fueron los
hijos de Belá, Ard y Naamán: el clan ardita; de Naamán, el clan naamanita.
41 Esos eran
los hijos de Benjamín, por clanes. Según el censo fueron contados: 45.600.
42 Estos eran
los hijos de Dan, por clanes: de Sujam, el clan sujamita. Estos eran los
clanes de Dan, por clanes:
43 Todos los
clanes sujamitas. Según el censo fueron contados: 64.400.
44 Hijos de
Aser, por clanes: de Yimná, el clan yimnita; de Yisví, el clan yisvita; de
Beriá, el clan berita.
45 De los hijos
de Beriá: de Jéber, el clan jeberita; de Malkiel, el clan malkielita.
46 La hija de
Aser, se llamaba Sáraj.
47 Esos eran
los clanes de los hijos de Aser. Según el censo fueron contados: 53.400.
48 Hijos de
Neftalí, por clanes: de Yajseel, el clan yajseelita; de Guní, el clan
gunita;
49 de Yéser, el
clan yisrita; de Sillem, el clan silemita.
50 Esos eran
los clanes de Neftalí, por clanes. Según el censo fueron contados: 45.400.
51 Los
revistados de los israelitas resultaron ser 601.730.
52 Habló Yahveh
a Moisés y le dijo:
53 «A éstos les
has de repartir la tierra en herencia, conforme al número de alistados:
54 al grande le
aumentarás la herencia y al pequeño se la reducirás; a cada uno se le dará
la herencia según el número de sus alistados.
55 Pero el
reparto se hará a suertes; según el número de alistados de cada tribu
paterna se hará la distribución.
56 A suertes
distribuirás la herencia, distinguiendo entre el grande y el pequeño.
57 Estos fueron
los alistados de Leví, por clanes. De Guerson, el clan guersonita; de
Quehat, el clan quehatita; de Merarí, el clan merarita.
58 Estos eran
los clanes de Leví: el clan libnita, el clan hebronita, el clan majlita, el
clan musita, el clan coreíta. Quehat engendró a Amram.
59 La mujer de
Amram se llamaba Yokebed, hija de Leví, que le nació a Leví en Egipto. Amram
tuvo de ella a Aarón, a Moisés y a María su hermana.
60 Aarón
engendró a Nadab y Abihú, a Eleazar e Itamar.
61 Nadab y
Abihú murieron al ofrecer fuego profano delante de Yahveh.
62 El total del
censo de todos los varones de un mes en adelante fue 23.000. Porque no
fueron alistados con los demás israelitas, pues no se les daba herencia
entre los demás israelitas.
63 Estos fueron
los revistados por Moisés y el sacerdote Eleazar. Revistaron a los
israelitas en las Estepas de Moab, cerca del Jordán a la altura de Jericó.
64 Entre ellos
no quedaba nadie de los que habían sido alistados por Moisés y por el
sacerdote Aarón, cuando hicieron el censo de los israelitas en el desierto
del Sinaí.
65 Es que
Yahveh les había dicho que morirían en el desierto, sin que quedara uno de
ellos, excepto Caleb, hijo de Yefunné, y Josué, hijo de Nun.
1 Entonces se
acercaron las hijas de Selofjad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de
Makir, hijo de Manasés, de los clanes de Manasés, hijo de José. Se llamaban
las hijas: Majlá, Noá, Joglá, Milká y Tirsá.
2 Se
presentaron a Moisés y al sacerdote Eleazar, a los principales y a toda la
comunidad, a la entrada de la Tienda del Encuentro, y dijeron:
3 «Nuestro
padre murió en el desierto. No era de la facción que se amotinó contra
Yahveh, de la facción de Coré; por sus propios pecados murió sin tener
hijos.
4 ¿Por qué ha
de ser borrado de su clan el nombre de nuestro padre, sólo por no haber
tenido hijos? Danos alguna propiedad entre los hermanos de nuestro padre.»
5 Moisés expuso
su caso ante Yahveh.
6 Respondió
Yahveh a Moisés:
7 «Han hablado
bien las hijas de Selofjad. Dales, pues, en propiedad una heredad entre los
hermanos de su padre; traspásales a ellas la herencia de su padre.
8 Y dirás a los
israelitas: Si un hombre muere y no tiene ningún hijo, traspasará su
herencia a su hija.
9 Si tampoco
tiene hija, daréis la herencia a sus hermanos.
10 Si tampoco
tiene hermanos, daréis la herencia a los hermanos de su padre.
11 Y si su
padre no tenía hermanos, daréis la herencia al pariente más próximo de su
clan, el cual tomará posesión de ella. Esta será norma de derecho para los
israelitas, según lo ordenó Yahveh a Moisés.»
12 Dijo Yahveh
a Moisés: «Sube ahí a la sierra de Abarim y mira la tierra que he dado a los
israelitas.
13 Cuando la
veas, irás a reunirte tú también a los tuyos, como se reunió tu hermano
Aarón.
14 Porque os
rebelasteis en el desierto de Sin, cuando protestó la comunidad y cuando os
mandé manifestar delante de ella mi santidad, por medio del agua.» Estas son
las aguas de Meribá de Cadés, en el desierto de Sin.
15 Habló Moisés
a Yahveh y le dijo:
16 «Que Yahveh,
Dios de los espíritus de toda carne, ponga un hombre al frente de esta
comunidad,
17 uno que
salga y entre delante de ellos y que los haga salir y entrar, para que no
quede la comunidad de Yahveh como rebaño sin pastor.»
18 Respondió
Yahveh a Moisés: «Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el
espíritu, impónle tu mano,
19 y colócalo
delante del sacerdote Eleazar y delante de toda la comunidad para darle
órdenes en presencia de ellos
20 y
comunicarle parte de tu dignidad, con el fin de que le obedezca toda la
comunidad de los israelitas.
21 Que se
presente al sacerdote Eleazar y que éste consulte acerca de él, según el
rito del Urim, delante de Yahveh. A sus órdenes saldrán y a sus órdenes
entrarán él y todos los israelitas, toda la comunidad.»
22 Moisés hizo
como le había mandado Yahveh: tomó a Josué y lo puso delante del sacerdote
Eleazar, y delante de toda la comunidad.
23 Le impuso su
mano y le dio sus órdenes, como había dicho Yahveh por Moisés.
1 Habló Yahveh
a Moisés y le dijo:
2 «Manda a los
israelitas en estos términos: Tendréis cuidado de traer a su tiempo mi
ofrenda, mi alimento, manjares míos abrasados de calmante aroma.
3 Les dirás:
Este será el manjar abrasado que ofreceréis a Yahveh: «Corderos de un año,
sin defecto, dos al día, como holocausto perpetuo.
4 Uno de los
corderos lo ofrecerás en holocausto por la mañana, y el otro cordero entre
dos luces;
5 y como
oblación, una décima de medida de flor de harina, amasada con un cuarto de
sextario de aceite virgen.
6 Es el
holocausto perpetuo ofrecido antaño en el monte Sinaí como calmante aroma,
manjar abrasado para Yahveh.
7 Y la libación
correspondiente: un cuarto de sextario por cada cordero. La libación de
bebida fermentada para Yahveh la derramarás en el santuario.
8 El segundo
cordero lo ofrecerás entre dos luces: lo ofrecerás con la misma oblación y
libación que el de la mañana, como manjar abrasado de calmante aroma para
Yahveh.
9 «El día de
sábado, dos corderos de un año, sin tacha, y como oblación dos décimas de
flor de harina amasada con aceite, y su correspondiente libación.
10 El
holocausto del sábado, con su libación, se añadirá los sábados al holocausto
perpetuo.
11 Los primeros
de mes ofreceréis un holocausto a Yahveh: dos novillos, un carnero y siete
corderos de un año, sin tacha.
12 Como
oblación tres décimas de flor de harina amasada con aceite por cada novillo;
dos décimas de flor de harina amasada con aceite, como oblación por el
carnero;
13 una décima
de flor de harina amasada con aceite, por cada cordero. Es un holocausto de
calmante aroma, manjar abrasado para Yahveh.
14 Las
libaciones correspondientes serán: medio sextario de vino por novillo, un
tercio de sextario por carnero y un cuarto de sextario por cordero. Este
será el holocausto mensual, todos los meses del año uno tras otro.
15 Ofrecerás
también a Yahveh, como sacrificio por el pecado, un macho cabrío con su
libación, además del holocausto perpetuo.
16 «El mes
primero, el día catorce del mes, es la Pascua de Yahveh,
17 y el día
quince del mismo mes es día de fiesta. Durante siete días comeréis panes
ázimos.
18 El día
primero habrá reunión sagrada. No haréis ningún trabajo servil.
19 Ofreceréis
como manjar abrasado en holocausto a Yahveh: dos novillos, un carnero, siete
corderos de un año, sin tacha.
20 La oblación
correspondiente de flor de harina amasada con aceite será de tres décimas
por novillo, dos décimas por el carnero,
21 y una décima
por cada uno de los siete corderos;
22 y un macho
cabrío como sacrificio por el pecado, para expiar por vosotros.
23 Esto, además
del holocausto de la mañana, que ofreceréis como holocausto perpetuo.
24 Así haréis
los siete días. Es un alimento, un manjar abrasado de calmante aroma para
Yahveh: se ofrece además del holocausto perpetuo y de su libación.
25 El día
séptimo tendréis reunión sagrada; no haréis ningún trabajo servil.
26 «El día de
las primicias, cuando ofrezcáis a Yahveh oblación de frutos nuevos en
vuestra fiesta de las Semanas, tendréis reunión sagrada; no haréis ningún
trabajo servil.
27 Ofreceréis
en holocausto, como calmante aroma para Yahveh, dos novillos, un carnero y
siete corderos de un año.
28 La oblación
correspondiente será de flor de harina amasada con aceite: tres décimas por
novillo, dos décimas por el carnero,
29 y una décima
por cada uno de los siete corderos;
30 y un macho
cabrío como sacrificio por el pecado para hacer expiación por vosotros.
31 Haréis esto
además del holocausto perpetuo, con su oblación y su libaciones.
1 «El mes
séptimo, el primero de mes, tendréis reunión sagrada; no haréis ningún
trabajo servil. Será para vosotros el día de los Clamores.
2 Ofreceréis un
holocausto como calmante aroma para Yahveh: un novillo, un carnero, siete
corderos de un año, sin tacha.
3 La oblación
correspondiente de flor de harina amasada con aceite, será de tres décimas
por el novillo, dos décimas por el carnero
4 y una décima
por cada uno de los siete corderos;
5 y un macho
cabrío como sacrificio por el pecado, para hacer la expiación por vosotros.
6 Esto, además
del holocausto mensual y de su oblación, del holocausto perpetuo y de su
oblación y sus libaciones, según la norma correspondiente, como calmante
aroma, manjar abrasado para Yahveh.
7 «El día
décimo del mismo mes séptimo tendréis reunión sagrada; ayunaréis y no haréis
ningún trabajo.
8 Ofreceréis en
holocausto a Yahveh, como calmante aroma, un novillo, un carnero, siete
corderos de un año, que habrán de ser sin defecto;
9 su oblación
de flor de harina amasada con aceite, será: tres décimas por el novillo, dos
décimas por el carnero,
10 una décima
por cada uno de los siete corderos;
11 y un macho
cabrío, como sacrificio por el pecado de la fiesta de la Expiación, del
holocausto perpetuo, de su oblación y sus libaciones.
12 «El día
quince del mes séptimo tendréis reunión sagrada; no haréis ningún trabajo
servil y celebraréis fiesta en honor de Yahveh durante siete días.
13 Ofreceréis
en holocausto un manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh: trece
novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, que serán sin defecto;
14 la oblación
correspondiente será de flor de harina amasada con aceite, tres décimas por
cada uno de los trece novillos, dos décimas por cada uno de los dos
carneros,
15 y una décima
por cada uno de los catorce corderos;
16 y un macho
cabrío como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su
oblación y su libación.
17 El día
segundo, doce novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha,
18 con las
oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y
corderos, conforme a su número y según la norma;
19 y un macho
cabrío, como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su
oblación y sus libaciones.
20 El día
tercero: once novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha,
21 con las
oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y
corderos, conforme a su número y según la norma;
22 y un macho
cabrío como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su
oblación y su libación.
23 El día
cuarto: diez novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha;
24 las
oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y
corderos, conforme a su número y según la norma;
25 y un macho
cabrío, como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su
oblación y su libación.
26 El día
quinto: nueve novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha;
27 las
oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y
corderos, conforme a su número y según la norma;
28 y un macho
cabrío, como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su
oblación y su libación.
29 El día
sexto: ocho novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin tacha;
30 las
oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y
corderos, conforme a su número y según la norma;
31 y un macho
cabrío, como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su
oblación y su libación.
32 El día
séptimo: siete novillos, dos carneros, catorce corderos de un año, sin
tacha;
33 las
oblaciones y libaciones correspondientes a los novillos, carneros y
corderos, conforme a su número y según la norma;
34 y un macho
cabrío como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo y de su
oblación y su libación.
35 El día
octavo será para vosotros de reunión solemne; no haréis ningún trabajo
servil.
36 Ofreceréis
un holocausto, como manjar abrasado de calmante aroma para Yahveh: un
novillo, un carnero, siete corderos de un año, sin tacha;
37 la oblación
y libaciones correspondientes al novillo, al carnero y a los corderos,
conforme a su número y según la norma;
38 y un macho
cabrío como sacrificio por el pecado; además del holocausto perpetuo, de su
oblación y su libación.
39 Estos son
los sacrificios que ofreceréis a Yahveh en vuestras solemnidades, aparte de
vuestras ofrendas votivas y espontáneas, holocaustos, oblaciones, libaciones
y sacrificios de comunión.»
1 Moisés habló
a los israelitas conforme en todo a lo que le había ordenado Yahveh.
2 Habló Moisés
a los jefes de tribu de los israelitas y les dijo: «Esto es lo que ha
ordenado Yahveh:
3 Si un hombre
hace un voto a Yahveh, o se compromete a algo con juramento, no violará su
palabra: cumplirá todo lo que ha salido de su boca.
4 Y si una
mujer hace un voto a Yahveh, o adquiere un compromiso, en su juventud,
cuando está en casa de su padre,
5 si su padre
se entera de su voto o del compromiso que ha contraído, y no le dice nada su
padre, serán firmes todos sus votos, y todos los compromisos que ha
contraído serán firmes.
6 Pero si su
padre, el mismo día en que se entera de cualquiera de sus votos o de los
compromisos que ha contraído, lo desaprueba, no serán firmes. Yahveh no se
lo tendrá en cuenta, pues su padre lo ha desaprobado.
7 Y si se casa
cuando todavía está ligada por sus votos o por un compromiso que
inconsideradamente contrajeron sus labios,
8 si su marido
se entera, y el mismo día en que se entera no lo desaprueba, serán firmes
sus votos, y los compromisos que adquirió serán válidos.
9 Pero si el
día en que se entera su marido, lo desaprueba, anula el voto que la obligaba
y el compromiso que inconsideradamente contrajeron sus labios. Yahveh no se
lo tendrá en cuenta.
10 El voto de
una mujer viuda o repudiada, y todos los compromisos contraídos por ella,
serán firmes.
11 Si una mujer
ha hecho votos en casa de su marido, o se ha comprometido con juramento,
12 y se entera
su marido y no le dice nada, no lo desaprueba, serán firmes todos sus votos,
y todo compromiso que haya adquirido será firme.
13 Pero si su
marido se los anula el mismo día en que se entera, no será firme nada de lo
que ha salido de sus labios, sea voto o compromiso. Yahveh no se lo tendrá
en cuenta, porque su marido se los anuló.
14 Cualquier
voto o compromiso jurado que grava a la mujer, puede ratificarlo o anularlo
el marido.
15 Si no le
dice nada su marido para el día siguiente, es que confirma cualquier voto o
compromiso que tenga; los confirma por no haberle dicho nada el día que se
enteró.
16 Pero si los
anula más tarde, cargará él con la falta de ella.»
17 Estos son
los preceptos que Yahveh dio a Moisés acerca de las relaciones entre marido
y mujer, y entre el padre y la hija que, durante su juventud, vive todavía
en casa de su padre.
1 Habló Yahveh
a Moisés y le dijo:
2 «Haz que los
israelitas tomen venganza de los madianitas. Luego irás a reunirte con tu
parentela.»
3 Moisés habló
al pueblo y le dijo: «Que se armen algunos de vosotros para la guerra de
Yahveh contra Madián, para tomar de Madián la venganza de Yahveh.
4 Pondréis
sobre las armas mil de cada tribu, de todas las tribus de Israel.»
5 Los millares
de Israel suministraron, a razón de mil por cada tribu, 12.000 hombres
armados para la guerra.
6 Moisés envió
al combate mil por cada tribu, y con ellos a Pinjás, hijo del sacerdote
Eleazar, que llevaba en su mano los objetos sagrados y las trompetas del
clamoreo.
7 Atacaron a
Madián como había mandado Yahveh a Moisés y mataron a todos los varones.
8 Mataron
también a los reyes de Madián: Eví, Réquem, Sur, Jur y Rebá, cinco reyes
madianitas; y a Balaam, hijo de Beor, lo mataron a filo de espada.
9 Los
israelitas hicieron cautivas a las mujeres de Madián y a sus niños y
saquearon su ganado, sus rebaños, y todos sus bienes.
10 Dieron fuego
a todas las ciudades en que habitaban y a todos sus campamentos.
11 Reunieron
todo el botín que habían capturado, hombres y bestias,
12 y llevaron
los cautivos, la presa y el botín ante Moisés, ante el sacerdote Eleazar y
ante toda la comunidad de los israelitas, al campamento, en las Estepas de
Moab, que están cerca del Jordán, a la altura de Jericó.
13 Moisés, el
sacerdote Eleazar y todos los principales de la comunidad salieron a su
encuentro hasta fuera del campamento.
14 Moisés se
encolerizó contra los jefes de las tropas, jefes de millar y jefes de cien,
que volvían de la expedición guerrera.
15 Les dijo
Moisés: «¿Pero habéis dejado con vida a todas las mujeres?
16 Precisamente
ellas fueron las que indujeron a prevaricar contra Yahveh a los israelitas,
siguiendo el consejo de Balaam, cuando lo de Peor; por eso azotó la plaga a
la comunidad de Yahveh.
17 Matad, pues,
a todos los niños varones. Y a toda mujer que haya conocido varón, que haya
dormido con varón, matadla también.
18 Pero dejad
con vida para vosotros a todas las muchachas que no hayan dormido con varón.
19 Y vosotros,
todos los que hayáis matado a alguno y todos los que hayáis tocado a algún
muerto, acampad fuera del campamento siete días. Purificaos vosotros y
vuestros cautivos, el día tercero y el día séptimo.
20 Purificad
también todos los vestidos, todos los objetos de cuero, todo tejido de pelo
de cabra y todo objeto de madera.»
21 Dijo el
sacerdote Eleazar a los hombres de la tropa que habían ido a la guerra:
«Este es el precepto de la Ley que ordenó Yahveh a Moisés.
22 El oro, la
plata, el bronce, el hierro, el estaño y el plomo,
23 todo lo que
puede pasar por el fuego, lo pasaréis por el fuego y quedará puro. Pero será
purificado con las aguas lustrales. Pero todo lo que no pueda pasar por el
fuego lo pasaréis por las aguas.»
24 Lavaréis
vuestros vestidos el día séptimo y quedaréis puros. Luego podréis entrar en
el campamento.
25 Habló Yahveh
a Moisés y le dijo:
26 «Sacad la
cuenta, tú, el sacerdote Eleazar y los principales de las familias de la
comunidad, del botín y de los cautivos, hombres y bestias.
27 Luego
repartirás el botín, la mitad para los combatientes que fueron a la guerra y
la otra mitad para toda la comunidad.
28 Reservarás
para Yahveh, de la parte de los combatientes que fueron a la guerra, uno por
cada quinientos, sean hombres, bueyes, asnos u ovejas.
29 Lo tomarás
de la mitad que les corresponde y se lo darás al sacerdote Eleazar, como
reserva para Yahveh.
30 Y de la
mitad de los israelitas, uno por cada cincuenta, sean hombres, bueyes, asnos
u ovejas, cualquier clase de bestias, y se lo darás a los levitas, que están
encargados del ministerio de la Morada de Yahveh.
31 Moisés y el
sacerdote Eleazar hicieron como había mandado Yahveh a Moisés.
32 Fue el
botín, el remanente de lo que la gente de guerra había saqueado: 675.000
cabezas de ganado lanar,
33 72.000 de
vacuno
34 y 61.000 de
ganado asnal.
35 En cuanto a
las personas, las mujeres que no habían dormido con varón eran, en total,
32.000.
36 La mitad
correspondiente a los que fueron al combate: 337.500 cabezas de ganado
lanar,
37 siendo la
parte de Yahveh de ganado lanar, 675 cabezas;
38 36.000 de
vacuno, siendo la parte de Yahveh 72,
39 30.500 de
asnal, siendo la parte de Yahveh 61.
40 Las personas
eran 16.000, correspondiendo a Yahveh, 32.
41 Moisés dio
al sacerdote Eleazar la reserva de Yahveh, como había ordenado Yahveh a
Moisés.
42 La mitad
perteneciente a los israelitas, que había separado Moisés de la de los
combatientes,
43 esta mitad
correspondiente a la comunidad era de 337.500 cabezas de ganado lanar;
44 36.000 de
vacuno;
45 30.500 de
asnal,
46 y 16.000
personas.
47 Tomó Moisés
de la mitad de los israelitas, a razón de uno por cincuenta, hombres y
bestias, y se los dio a los levitas, que se encargan del ministerio de la
Morada de Yahveh, como había ordenado Yahveh a Moisés.
48 Se
presentaron ante Moisés los jefes de las tropas de Israel que habían ido a
la guerra, jefes de millar y jefes de cien,
49 y dijeron a
Moisés: «Tus siervos han sacado la cuenta de los combatientes que tenían a
sus órdenes, y no falta ni uno.
50 Por eso
traemos de ofrenda a Yahveh lo que cada uno de nosotros ha encontrado en
objetos de oro, brazaletes, ajorcas, anillos, arracadas y collares, para
hacer expiación por nosotros delante de Yahveh.»
51 Moisés y el
sacerdote Eleazar recibieron de ellos el oro y las joyas.
52 El total del
oro de la reserva que reservaron para Yahveh, de parte de los jefes de
millar y de cien, fue 16.750 siclos.
53 Los
combatientes habían tomado cada uno su botín.
54 Pero Moisés
y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de los jefes de millar y de cien y
lo llevaron a la Tienda del Encuentro, para que sirviera ante Yahveh de
memorial en favor de los israelitas.
1 Los hijos de
Rubén y los hijos de Gad tenían muchos rebaños, muy grandes. Vieron que el
país de Yazer y el país de Galaad eran tierra propia para el pastoreo,
2 y los hijos
de Gad y los hijos de Rubén fueron y dijeron a Moisés, al sacerdote Eleazar
y a los principales de la comunidad:
3 «Atarot,
Dibón, Yazer, Nimrá, Jesbón, Elalé, Sebam, Nebo, y Meón,
4 el país que
Yahveh conquistó delante de la comunidad de Israel es tierra de ganado, y
tus siervos tienen ganado.»
5 Y añadieron:
«Si hemos hallado gracia a tus ojos, que se nos dé esta tierra a tus siervos
en propiedad; no nos hagas pasar el Jordán.»
6 Respondió
Moisés a los hijos de Gad y a los hijos de Rubén: «¿Es que vuestros hermanos
van a ir al combate y vosotros os vais a quedar aquí?
7 ¿Por qué os
oponéis a que los israelitas pasen a la tierra que les ha dado Yahveh?
8 Así hicieron
ya vuestros padres, cuando los mandé de Cadés Barnea a ver la tierra:
9 subieron al
valle de Eskol, vieron la tierra e impidieron que los israelitas entrasen en
la tierra que les había dado Yahveh.
10 Por eso se
encendió la ira de Yahveh aquel día y juró diciendo:
11 "Nunca verán
los hombres que salieron de Egipto, de veinte años para arriba, la tierra
que prometí con juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob..., porque no me han
sido fieles,
12 excepto
Caleb, hijo de Yefunné el quenizeo, y Josué, hijo de Nun, que fueron fieles
a Yahveh."
13 Se encendió
la ira de Yahveh contra Israel y los hizo andar errantes por el desierto
durante cuarenta años, hasta que se acabó toda aquella generación que había
obrado mal a los ojos de Yahveh.
14 ¡Y ahora
vosotros os alzáis a imitación de vuestros padres, como retoño de hombres
pecadores, para atizar más el fuego de la ira de Yahveh contra Israel!
15 Si os
apartáis de él, volverá a retenernos en el desierto, y acarrearéis el
desastre a todo este pueblo.»
16 Entonces se
acercaron a Moisés y le dijeron: «Podemos construir aquí rediles para
nuestras ovejas y ciudades para nuestros niños.
17 Pero
nosotros tomaremos las armas a la cabeza de los israelitas, hasta que los
introduzcamos en sus lugares, mientras que nuestros hijos de quedarán en las
plazas fuertes, al abrigo de los habitantes del país.
18 No
volveremos a nuestras casas hasta que los israelitas se posesionen cada uno
de su herencia.
19 Que nosotros
no tendremos herencia con ellos al otro lado del Jordán, pues nuestra
herencia nos ha tocado del lado oriental del Jordán.»
20 Moisés les
dijo: «Si hacéis lo que habéis dicho, si os armáis para combatir delante de
Yahveh,
21 y todos
vuestros combatientes pasan el Jordán delante de Yahveh, hasta que arroje a
sus enemigos ante vosotros,
22 y la tierra
es ocupada delante de Yahveh, podéis volver después y quedaréis exentos de
culpa ante Yahveh y ante Israel. Esta tierra os pertenecerá en propiedad
delante de Yahveh.
23 Pero si no
lo hacéis así, habréis pecado contra Yahveh, y sabed que vuestro pecado os
saldrá al encuentro.
24 Construíos
ciudades para vuestros niños, y rediles para vuestros rebaños; pero haced lo
que habéis prometido.»
25 Dijeron los
hijos de Gad y los hijos de Rubén a Moisés: «Tus siervos harán como mi Señor
manda.
26 Nuestros
hijos, nuestras mujeres, nuestros rebaños y todo nuestro ganado, se quedarán
aquí en las ciudades de Galaad.
27 Pero tus
siervos, todos los que llevan armas, pasarán delante de Yahveh, para ir a la
guerra, como dice mi Señor.»
28 Moisés dio
orden al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los jefes de las casas
paternas de las tribus de los israelitas,
29 y les dijo
Moisés: «Si los hijos de Gad y los hijos de Rubén, todos los que llevan
armas, pasan con vosotros el Jordán, para combatir delante de Yahveh, y la
tierra queda dominada por vosotros, les daréis el país de Galaad en
propiedad.
30 Pero si los
que llevan armas no pasan con vosotros, tendrán su herencia entre vosotros
en el país de Canaán.»
31 Respondieron
los hijos de Gad y los hijos de Rubén: «Lo que ha hablado Yahveh a tus
siervos, eso haremos.
32 Nosotros
pasaremos armados delante de Yahveh al país de Canaán; pero danos la
propiedad de nuestra herencia a este lado del Jordán.»
33 Moisés dio a
los hijos de Gad, a los hijos de Rubén y a la media tribu de Manasés, hijo
de José, el reino de Sijón, rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de
Basán; el país con las ciudades comprendidas en sus fronteras y las ciudades
colindantes.
34 Los hijos de
Rubén construyeron las plazas fuertes de Dibón, Atarot y Aroer,
35 Atrot Sofán,
Yazer, Yogbohá,
36 Bet Nimrá,
Bet Harán, y rediles para los rebaños.
37 Los hijos de
Rubén construyeron Jesbón, Elalé, Quiryatáyim,
38 Nebo, Baal
Meón, cambiadas de nombre, y Sibmá. Y pusieron nombres a las ciudades que
construyeron.
39 Los hijos de
Makir, hijo de Manasés, fueron a Galaad, la conquistaron y expulsaron a los
amorreos que habitaban allí.
40 Moisés dio
Galaad a Makir, hijo de Manasés, que se estableció allí.
41 Yaír, hijo
de Manasés, fue y se apoderó de los aduares de ellos y los llamó Aduares de
Yaír.
42 Nóbaj fue y
se apoderó de Quenat y de sus filiales, y le puso su propio nombre Nóbaj.
1 Estas son las
etapas de los israelitas, que salieron de Egipto por cuerpos de ejército, a
las órdenes de Moisés y Aarón.
2 Moisés, por
orden de Yahveh, escribió los puntos de donde partían, etapa por etapa.
Estas fueron sus etapas, con indicación de los puntos de partida.
3 Partieron de
Ramsés el mes primero. El día quince del mes primero, al día siguiente de la
Pascua, salieron los israelitas, la mano en alto, en presencia de todos los
egipcios.
4 Los egipcios
estaban enterrando a los suyos que habían sido heridos por Yahveh, a todos
los primogénitos; Yahveh había hecho justicia de sus dioses.
5 Partieron los
israelitas de Ramsés y acamparon en Sukkot.
6 Partieron de
Sukkot y acamparon en Etam, que está en el extremo del desierto.
7 Partieron de
Etam y se detuvieron en Pi Hajirot, que está frente a Baal Sefón y acamparon
delante de Migdol.
8 Partieron de
Pi Hajirot y pasaron por medio del mar hasta el desierto. Anduvieron tres
días de camino por el desierto de Etam y acamparon en Mará.
9 Partieron de
Mará y llegaron a Elim. En Elim había doce fuentes de agua y setenta
palmeras; allí acamparon.
10 Partieron de
Elim y acamparon cerca del mar de Suf.
11 Partieron
del mar de Suf y acamparon en el desierto de Sin.
12 Partieron
del desierto de Sin y acamparon en Dofcá.
13 Partieron de
Dofcá y acamparon en Alús.
14 Partieron de
Alús y acamparon en Refidim, pero no había allí agua para que bebiera la
gente.
15 Partieron de
Refidim y acamparon en el desierto del Sinaí.
16 Partieron
del desierto del Sinaí y acamparon en Quibrot Hattaavá.
17 Partieron de
Quibrot Hattaavá y acamparon en Jaserot.
18 Partieron de
Jaserot y acamparon en Ritmá.
19 Partieron de
Ritmá y acamparon en Rimmón Peres.
20 Partieron de
Rimmón Peres y acamparon en Libná.
21 Partieron de
Libná y acamparon en Rissá.
22 Partieron de
Rissá y acamparon en Quehelatá.
23 Partieron de
Quehelatá y acamparon en el monte Séfer.
24 Partieron
del monte Séfer y acamparon en Jaradá.
25 Partieron de
Jaradá y acamparon en Maqhelot.
26 Partieron de
Maqhelot y acamparon en Tájat.
27 Partieron de
Tájat y acamparon en Táraj.
28 Partieron de
Táraj y acamparon en Mitcá.
29 Partieron de
Mitcá y acamparon en Jasmoná.
30 Partieron de
Jasmoná y acamparon en Moserot.
31 Partieron de
Moserot y acamparon en Bene Yaacán.
32 Partieron de
Bene Yaacán y acamparon en Jor Haguidgad.
33 Partieron de
Jor Haguidgad y acamparon en Yotbatá.
34 Partieron de
Yotbatá y acamparon en Abroná.
35 Partieron de
Abroná y acamparon en Esyón Guéber.
36 Partieron de
Esyón Guéber y acamparon en el desierto de Sin, es decir, en Cadés.
37 Partieron de
Cadés y acamparon en Hor de la Montaña, en la frontera del país de Edom.
38 El sacerdote
Aarón subió a Hor de la Montaña, según la orden de Yahveh, y murió allí, el
año cuarenta de la salida de los israelitas de Egipto, el mes quinto, el
primero del mes.
39 Tenía Aarón
123 años cuando murió en Hor de la Montaña.
40 El rey
cananeo de Arad, que habitaba en el Négueb, en el país de Canaán, se enteró
de que llegaban los israelitas.
41 Partieron de
Hor de la Montaña y acamparon en Salmoná.
42 Partieron de
Salmoná y acamparon en Punón.
43 Partieron de
Punón y acamparon en Obot.
44 Partieron de
Obot y acamparon en Iyyé Haabarim, en la frontera de Moab.
45 Partieron de
Iyyim, y acamparon en Dibón Gad.
46 Partieron de
Dibón Gad y acamparon en Almón Diblatáyim.
47 Partieron de
Almón Diblatáyim, y acamparon en los montes de Abarim, frente al Nebó.
48 partieron de
los montes de Abarim y acamparon en las Estepas de Moab, cerca del Jordán, a
la altura de Jericó.
49 Acamparon
cerca del Jordán entre Bet Hayesimot y Abel Hassittim en las Estepas de
Moab.
50 Yahveh habló
a Moisés en las Estepas de Moab, cerca del Jordán, a la altura de Jericó, y
le dijo:
51 «Habla a los
israelitas y diles: Cuando paséis el Jordán hacia el país de Canaán,
52 arrojaréis
delante de vosotros a todos los habitantes del país. Destruiréis todas sus
imágenes pintadas, destruiréis sus estatuas de fundición, saquearéis todos
sus altos.
53 Os
apoderaréis de la tierra y habitaréis en ella, pues os doy a vosotros todo
el país en propiedad.
54 Repartiréis
la tierra a suertes entre vuestros clanes. Al grande le aumentaréis la
herencia y al pequeño se la reduciréis. Donde le caiga a cada uno la suerte,
allí será su propiedad. Haréis el reparto por tribus paternas.
55 Pero si no
expulsáis delante de vosotros a los habitantes del país, los que dejéis se
os convertirán en espinas de vuestros ojos y en aguijones de vuestros
costados y os oprimirán en el país en que vais a habitar.
56 Y yo os
trataré a vosotros en la forma en que había pensado tratarles a ellos.»
1 Habló Yahveh
a Moisés y le dijo:
2 «Da esta
orden a los israelitas: Cuando entréis en el país de Canaán, éste será el
territorio que os caerá en herencia: el país de Canaán con todas sus
fronteras.
3 Por el sur,
os pertenecerá desde el desierto de Sin, siguiendo el límite de Edom.
Vuestra frontera meridional empezará por el oriente en la extremidad del mar
de la Sal.
4 Torcerá
vuestra frontera por el sur hacia la subida de los Escorpiones, pasará por
Sin y terminará por el sur en Cadés Barnea. Luego irá hacia Jasar Addar y
pasará por Asmón.
5 Torcerá la
frontera de Asmón hacia el Torrente de Egipto y acabará en el Mar.
6 Vuestra
frontera occidental será el mar Grande. Esta frontera será vuestro límite al
oeste.
7 Vuestra
frontera por el norte será la siguiente: Desde el mar Grande trazaréis el
límite hasta Hor de la Montaña.
8 De Hor de la
Montaña, trazaréis el límite hasta la Entrada de Jamat, y vendrá a salir la
frontera a Sedad.
9 Seguirá luego
la frontera hacia Zifrón y terminará en Jasar Enán. Esa será vuestra
frontera septentrional.
10 Luego
trazaréis vuestra frontera oriental desde Jasar Enán hasta Sefam.
11 La frontera
bajará de Sefam hacia Arbel, al oriente de Ayín. Seguirá bajando la
frontera, y, tocando la orilla del mar de Kinnéret por el oriente,
12 bajará al
Jordán y vendrá a dar en el mar de la Sal. Esa será vuestra tierra con las
fronteras que la circunscriben.»
13 Moisés dio
esta orden a los israelitas: «Este es el país que habéis de repartir a
suertes, el que Yahveh mandó dar a las nueve tribus y a la mitad de la otra,
14 pues la
tribu de los hijos de Rubén con sus distintas casas paternas y la tribu de
los hijos de Gad con sus distintas casas paternas, han recibido ya su
herencia; y la media tribu de Manasés ha recibido también su herencia.
15 Las dos
tribus y la otra media tribu han recibido ya su herencia más allá del
Jordán, a oriente de Jericó, hacia la salida del sol.»
16 Habló Yahveh
a Moisés y le dijo:
17 «Estos son
los nombres de los que os han de repartir la tierra: el sacerdote Eleazar y
Josué, hijo de Nun.
18 Elegiréis
también un principal de cada tribu, para que repartan la tierra.
19 Estos son
sus nombres: por la tribu de Judá, Caleb, hijo de Yefunné;
20 por la tribu
de los hijos de Simeón, Semuel, hijo de Ammihud;
21 por la tribu
de Benjamín, Elidad, hijo de Kislón;
22 por la tribu
de los hijos de Dan, el principal Buquí, hijo de Yoglí;
23 por los
hijos de José: por la tribu de los hijos de Manasés, el principal Janniel,
hijo de Efod;
24 y por la
tribu de los hijos de Efraím, el principal Quemuel, hijo de Siftán;
25 por la tribu
de los hijos de Zabulón, el principal Elisafán, hijo de Parnak;
26 por la tribu
de los hijos de Isacar, el principal Paltiel, hijo de Azzán;
27 por la tribu
de los hijos de Aser, el principal Ajihud, hijo de Selomí;
28 por la tribu
de los hijos de Neftalí, el principal Pedahel, hijo de Ammihud.»
29 A éstos
mandó Yahveh repartir la herencia a los israelitas en el país de Canaán.
1 Habló Yahveh
a Moisés en las Estepas de Moab, cerca del Jordán, a la altura de Jericó, y
le dijo:
2 «Manda a los
israelitas que cedan a los levitas, de la herencia que les pertenece,
ciudades en las que puedan habitar y pastos de alrededor de las ciudades. Se
las daréis a los levitas.
3 Esas ciudades
serán su morada, y sus pastos serán para sus bestias, su ganado y todos sus
animales.
4 Los pastos de
las ciudades que cedáis a los levitas comprenderán mil codos alrededor de la
ciudad, a contar desde las murallas.
5 Mediréis,
fuera de la ciudad, 2000 codos a oriente, 2000 codos a mediodía, 2000 codos
a occidente y 2000 codos al norte, teniendo la ciudad como centro. Estos
serán los pastos de las ciudades.
6 Las ciudades
que daréis a los levitas serán las seis de asilo, que cederéis para que se
pueda refugiar en ellas el homicida, y además les daréis otras 42 ciudades.
7 El total de
ciudades que daréis a los levitas será 48 ciudades, todas ellas con sus
pastos.
8 Estas
ciudades que cederéis de la propiedad de los israelitas, las tomaréis en
mayor número del grande y en menor del pequeño; cada uno cederá ciudades a
los levitas en proporción a la herencia que le haya tocado.»
9 Habló Yahveh
a Moisés y le dijo:
10 «Habla a los
israelitas y diles: Cuando paséis el Jordán hacia la tierra de Canaán,
11 encontraréis
ciudades de las que haréis ciudades de asilo: en ellas se refugiará el
homicida, el que ha herido a un hombre por inadvertencia.
12 Esas
ciudades os servirán de asilo contra el vengador; no debe morir el homicida
hasta que comparezca ante la comunidad para ser juzgado.
13 De las
ciudades que les cedáis, seis ciudades serán de asilo:
14 tres
ciudades les cederéis al otro lado del Jordán y tres ciudades en el país de
Canaán; serán ciudades de asilo.
15 Las seis
ciudades serán de asilo tanto para los israelitas como para el forastero y
para el huésped que viven en medio de vosotros, para que se pueda refugiar
en ellas todo aquel que haya matado a un hombre por inadvertencia.
16 Pero si le
ha herido con un instrumento de hierro, y muere, es un homicida. El homicida
debe morir.
17 Si le hiere
con una piedra como para causar la muerte con ella, y muere, es homicida. El
homicida debe morir.
18 Si le hiere
con un instrumento de madera como para matarle, y muere, es un homicida. El
homicida debe morir.
19 El mismo
vengador de la sangre dará muerte al homicida: en cuanto le encuentre, lo
matará.
20 Si el
homicida lo ha matado por odio, o le ha lanzado algo con intención, y muere,
21 o si por
enemistad le ha golpeado con las manos, y muere, el que le ha herido tiene
que morir: es un homicida. El vengador de la sangre dará muerte al homicida
en cuanto le encuentre.
22 Pero si lo
derribó de casualidad y sin enemistad, o le lanzó cualquier objeto sin
ninguna mala intención,
23 o le tiró,
sin verle, una piedra capaz de matarle, y le causó la muerte, sin que fuera
su enemigo ni buscara su daño,
24 la comunidad
juzgará entre el homicida y el vengador de la sangre según estas normas,
25 y salvará la
comunidad al homicida de la mano del vengador de la sangre. Le hará volver
la comunidad a la ciudad de asilo en la que se refugió y en ella vivirá
hasta que muera el Sumo Sacerdote ungido con el óleo santo.
26 Pero si sale
el homicida de los límites de la ciudad de asilo en que se ha refugiado,
27 y le
encuentra el vengador de la sangre fuera del término de su ciudad de asilo,
el vengador de la sangre podrá matar al homicida, sin ser responsable de su
sangre,
28 porque aquél
debía permanecer en la ciudad de asilo hasta la muerte del Sumo Sacerdote.
Cuando muera el Sumo Sacerdote, el homicida podrá volver a la tierra de su
propiedad.
29 Esto será
norma de derecho para vosotros y para vuestros descendientes, dondequiera
que habitéis.
30 En cualquier
caso de homicidio, se matará al homicida según la declaración de los
testigos; pero un solo testigo no bastará para condenar a muerte a un
hombre.
31 No
aceptaréis rescate por la vida de un homicida reo de muerte, pues debe
morir.
32 Tampoco
aceptaréis rescate por el que se ha refugiado en la ciudad de asilo y quiere
volver a habitar en su tierra antes que muera el Sumo Sacerdote.
33 No
profanaréis la tierra en que estáis, porque aquella sangre profana la
tierra, y la tierra no queda expiada de la sangre derramada más que con la
sangre del que la derramó.
34 No harás
impura la tierra en que habitáis, porque yo habito en medio de ella, pues
yo, Yahveh, tengo mi morada entre los israelitas.
1 Los jefes de
familia del clan de los hijos de Galaad, hijo de Makir, hijo de Manasés, uno
de los clanes de los hijos de José, se presentaron y dijeron delante de
Moisés y de los principales jefes de las casas paternas de los israelitas:
2 «Yahveh mandó
a mi Señor que diera la tierra en herencia, por suertes, a los israelitas, y
mi Señor recibió orden de Yahveh de dar la herencia de Selofjad, nuestro
hermano, a sus hijas.
3 Si resulta
que se casan con alguno de otra tribu israelita, será arrancada su parte de
la herencia de nuestras familias. Aumentará entonces la herencia de la tribu
a la que vayan a pertenecer, y se reducirá la herencia que nos tocó en
suerte.
4 Y cuando
llegue el jubileo para los israelitas, se añadirá la herencia de ellas a la
herencia de la tribu a la que vayan a pertenecer y se restará su herencia de
la herencia de la tribu de nuestros padres.»
5 Moisés, según
la orden de Yahveh, mandó lo siguiente a los israelitas: «Dice bien la tribu
de los hijos de José.
6 Esto es lo
que Yahveh ordenó acerca de las hijas de Selofjad: Tomarán por esposos a los
que bien les parezca, con tal que se casen dentro de los clanes de la tribu
de su padre.
7 La herencia
de los israelitas no podrá pasar de una tribu a otra, sino que los
israelitas estarán vinculados cada uno a la herencia de la tribu de sus
padres.
8 Y toda hija
que posea una herencia en una de las tribus de los israelitas se casará con
uno de un clan de la tribu de su padre para que cada uno de los israelitas
posea la herencia de sus padres.
9 No podrá
pasar una herencia de una tribu a otra. Cada una de las tribus de los
israelitas quedará vinculada a su heredad.»
10 Tal como
había mandado Yahveh a Moisés, así hicieron las hijas de Selofjad.
11 Majlá,
Tirsá, Joglá, Milká y Noá, las hijas de Selofjad, se casaron con los hijos
de sus tíos paternos.
12 Tomaron
marido de los clanes de los hijos de Manasés, hijo de José, y así su
herencia fue para la tribu del clan de su padre.
13 Estas son
las órdenes y normas que dio Yahveh, por medio de Moisés, a los israelitas,
en las Estepas de Moab, cerca del Jordán, a la altura de Jericó.