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1 Saldrá un
vástago del tronco de Jesé, y un retoño de sus raíces brotará.
2 Reposará sobre
él el espíritu de Yahveh: espíritu de sabiduría e inteligencia, espíritu de
consejo y fortaleza, espíritu de ciencia y temor de Yahveh.
3 Y le inspirará
en el temor de Yahveh. No juzgará por las apariencias, ni sentenciará de
oídas.
4 Juzgará con
justicia a los débiles, y sentenciará con rectitud a los pobres de la
tierra. Herirá al hombre cruel con la vara de su boca, con el soplo de sus
labios matará al malvado.
5 Justicia será
el ceñidor de su cintura, verdad el cinturón de sus flancos.
6 Serán vecinos
el lobo y el cordero, y el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y
el cachorro pacerán juntos, y un niño pequeño los conducirá.
7 La vaca y la
osa pacerán, juntas acostarán sus crías, el león, como los bueyes, comerá
paja.
8 Hurgará el niño
de pecho en el agujero del áspid, y en la hura de la víbora el recién
destetado meterá la mano.
9 Nadie hará
daño, nadie hará mal en todo mi santo Monte, porque la tierra estará llena
de conocimiento de Yahveh, como cubren las aguas el mar.
10 Aquel día la
raíz de Jesé que estará enhiesta para estandarte de pueblos, las gentes la
buscarán, y su morada será gloriosa.
11 Aquel día
volverá el Señor a mostrar su mano para recobrar el resto de su pueblo que
haya quedado de Asur y de Egipto, de Patrós, de Kus, de Elam, de Senaar, de
Jamat y de las islas del mar.
12 Izará bandera
a los gentiles, reunirá a los dispersos de Israel, y a los desperdigados de
Judá agrupará de los cuatro puntos cardinales.
13 Cesará la
envidia de Efraím, y los opresores de Judá serán exterminados. Efraím no
envidiará a Judá y Judá no oprimirá a Efraím.
14 Ellos se
lanzarán sobre la espalda de Filistea Marítima, a una saquearán a los hijos
de Oriente. Edom y Moab bajo el dominio de su mano, y los ammonitas bajo su
obediencia.
15 Secará Yahveh
el golfo del mar de Egipto y agitará su mano contra el Río. Con la violencia
de su soplo lo partirá en siete arroyos, y hará posible pasarlo en
sandalias;
16 habrá un
camino real para el resto de su pueblo que haya sobrevivido de Asur, como lo
hubo para Israel, cuando subió del país de Egipto.
1 Y dirás aquel
día: «Yo te alabo, Yahveh, pues aunque te airaste contra mí, se ha calmado
tu ira y me has compadecido.
2 He aquí a Dios
mi Salvador: estoy seguro y sin miedo, pues Yahveh es mi fuerza y mi
canción, él es mi salvación,»
3 Sacaréis agua
con gozo de los hontanares de salvación.»
4 y diréis aquel
día: «Dad gracias a Yahveh, aclamad su nombre, divulgad entre los pueblos
sus hazañas, pregonad que es sublime su nombre.
5 Cantad a
Yahveh, porque ha hecho algo sublime, que es digno de saberse en toda la
tierra.
6 Dad gritos de
gozo y de júbilo, moradores de Sión, que grande es en medio de ti el Santo
de Israel.»
1 Oráculo contra
Babilonia, que contempló Isaías, hijo de Amós.
2 Sobre el monte
pelado izad la bandera, levantad la voz a ellos, agitad la mano y que entren
por las puertas de los nobles.
3 Yo he mandado a
mis consagrados y también he llamado a mis valientes, para ejecutar mi ira a
mis gallardos.
4 ¡Ruido
estruendoso en los montes, como de mucha gente! ¡Ruido estrepitoso de
reinos, naciones reunidas! Yahveh Sebaot pasa revista a su tropa de combate.
5 Vienen de
tierra lejana, del cabo de los cielos, Yahveh y los instrumentos de su enojo
para arrasar toda la tierra.
6 Ululad, que
cercano está el Día de Yahveh, como la destrucción de Sadday viene.
7 Por eso todos
los brazos decaen y todo corazón humano se derrite.
8 Se empavorecen,
angustias y apuros les sobrecogen, cual parturienta se duelen. Cada cual se
asusta de su prójimo. Son los suyos rostros llameantes.
9 He aquí que el
Día de Yahveh viene implacable, el arrebato, el ardor de su ira, a convertir
la tierra en yermo y exterminar de ella a los pecadores.
10 Cuando las
estrellas del cielo y la constelación de Orión no alumbren ya, esté
oscurecido el sol en su salida y no brille la luz de la luna,
11 pasaré revista
al orbe por su malicia y a los malvados por su culpa. Haré cesar la
arrogancia de los insolentes, y la soberbia de los desmandados humillaré.
12 Haré que el
hombre sea más escaso que el oro fino, y la humanidad más que metal de Ofir.
13 Por eso haré
temblar los cielos, y se removerá la tierra de su sitio, en el arrebato de
Yahveh Sebaot, en el día de su ira hirviente.
14 Será como
gacela acosada, como ovejas cuando no hay quien las reúna: cada uno enfilará
hacia su pueblo, cada uno huirá hacia su tierra.
15 Todo el que
fuere descubierto será traspasado, y todo el que fuere apresado caerá por la
espada.
16 Sus párvulos
serán estrellados ante sus ojos, serán saqueadas sus casas, y sus mujeres
violadas.
17 He aquí que yo
despierto contra ellos a los medos, que no estiman la plata, ni desean el
oro.
18 Machacarán a
todos sus muchachos, estrellarán a todas sus muchachas, del fruto del
vientre no se apiadarán ni de las criaturas tendrán lástima sus ojos.
19 Babilonia, la
flor de los reinos, prez y orgullo de Caldea, será semejante a Sodoma y
Gomorra, destruidas por Dios.
20 No será
habitada jamás ni poblada en generaciones y generaciones, ni pondrá tienda
allí el árabe, ni pastores apacentarán allí.
21 Allí tendrán
aprisco bestias del desierto y se llenarán sus casas de mochuelos. Allí
morarán las avestruces y los sátiros brincarán allí.
22 Se responderán
las hienas en sus alcázares y los chacales en sus palacios de recreo. Su
hora está para llegar y sus días no tendrán prórroga.
1 Cuando se
compadezca Yahveh de Jacob y prefiera todavía a Israel, los afincará en el
solar de ellos, y se les juntarán forasteros, que serán incorporados a la
casa de Jacob.
2 Tomarán a otros
pueblos y, llevándoselos a su lugar, se los apropiará la casa de Israel
sobre el solar de Yahveh como esclavos y esclavas. Harán cautivos a sus
cautivadores, y dominarán sobre sus tiranos.
3 Entonces,
cuando te haya calmado Yahveh de tu disgusto y tu desazón y de la dura
servidumbre a que fuiste sometido,
4 dirigirás esta
sátira al rey de Babilonia. Dirás: ¡Cómo ha acabado el tirano, cómo ha
cesado su arrogancia!
5 Ha quebrado
Yahveh la vara de los malvados, el bastón de los déspotas,
6 que golpeaba a
los pueblos con saña golpes sin parar, que dominaba con ira a las naciones
acosándolas sin tregua.
7 Está tranquila
y quieta la tierra toda, prorrumpe en aclamaciones.
8 Hasta los
cipreses se alegran por ti, los cedros del Líbano: «Desde que tú has caído
en paz, no sube el talador a nosotros.»
9 El seol, allá
abajo, se estremeció por ti saliéndote al encuentro; por ti despierta a las
sombras, a todos los jerifaltes de la tierra; hace levantarse de sus tronos
a los reyes de todas las naciones.
10 Todos ellos
responden y te dicen: «¡También tú te has vuelto débil como nosotros, y a
nosotros eres semejante!
11 Ha sido
precipitada al seol tu arrogancia al son de tus cítaras. Tienes bajo ti una
cama de gusanos, tus mantas son gusanera.
12 ¡Cómo has
caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora! ¡Has sido abatido a tierra,
dominador de naciones!
13 Tú que habías
dicho en tu corazón: «Al cielo voy a subir, por encima de las estrellas de
Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión, en el extremo
norte.
14 Subiré a las
alturas del nublado, me asemejaré al Altísimo.
15 ¡Ya!: al seol
has sido precipitado, a lo más hondo del pozo.»
16 Los que te
ven, en ti se fijan; te miran con atención: «¿Ese es aquél, el que hacía
estremecer la tierra, el que hacía temblar los reinos,
17 el que puso el
orbe como un desierto, y asoló sus ciudades, el que a sus prisioneros no
abría la cárcel?»
18 Todos los
reyes de las naciones, todos ellos yacen con honor, cada uno en su morada.
19 Pero tú has
sido arrojado fuera de tu sepulcro, como un brote abominable, recubierto de
muertos acuchillados, arrojados sobre las piedras de la fosa, como cadáver
pisoteado.
20 No tendrás con
ellos sepultura, porque tu tierra has destruido, a tu pueblo has asesinado.
No se nombrará jamás la descendencia de los malhechores.
21 Preparad a sus
hijos degollina por la culpa de sus padres: no sea que se levanten y se
apoderen de la tierra, y llenen de ciudades la haz del orbe.
22 Yo me alzaré
contra ellos - oráculo de Yahveh Sebaot - y suprimiré en Babilonia el nombre
y resto, hijos y nietos - oráculo de Yahveh.
23 La convertiré
en patrimonio de erizos y tierra pantanosa, la barreré con escoba
exterminadora - oráculo de Yahveh Sebaot.
24 Ha jurado
Yahveh Sebaot diciendo: «Tal como lo había ideado, así fue. Y como lo
planeé, así se cumplirá:
25 Quebrantaré a
Asur en mi tierra, sobre mis montes le pisotearé. Se apartará su yugo de
sobre ellos, su fardo de sobre sus hombros se apartará.»
26 Este es el
plan tocante a toda la tierra, y ésta la mano extendida sobre las naciones.
27 Si Yahveh
Sebaot toma una decisión, ¿quién la frustrará? Si él extiende su mano,
¿quién se la hará retirar?
28 El año en que
murió el rey Ajaz hubo esta oráculo:
29 No te alegres,
Filistea toda, porque se haya quebrado la vara del que te hería; pues de
raíz de culebra saldrá víbora, y su fruto será dragón volador.
30 Los débiles
pacerán en mis pastos y los pobres en seguro se acostarán, mientras que haré
morir de hambre tu posteridad, y mataré lo que de ti reste
31 ¡Ulula,
puerta! ¡grita, ciudad! ¡derrítete, Filistea toda, que del norte una
humareda viene, y nadie deserta en sus columnas!
32 ¿Y qué se
responderá a los mensajeros de esa gente?: «Que Yahveh fundó a Sión, y en
ella se refugiarán los pobres de su pueblo.»
1 Oráculo sobre
Moab. Porque de noche ha sido saqueada, Ar Moab ha perecido Porque de noche
ha sido saqueada, Quir Moab ha perecido.
2 Subía la hija
de Dibbón a los oteros llorando: sobre el Nebo y sobre Medba Moab ulula. En
todas sus cabezas, calvicie; toda barba, raída.
3 En sus calles
se han ceñido sayal, sobre sus azoteas y en sus plazas todo el mundo ulula,
baja llorando.
4 Gritaban Jesbón
y Elalé, hasta Yahas se oía su voz. Por eso los guerreros de Moab tiemblan,
su alma le tiembla dentro.
5 Su corazón por
Moab clama, sus fugitivos van hasta Soar (Eglat Selisiyyá). ¡La cuesta de
Lujit la suben llorando, y por el camino de Joronáyim dan gritos
desgarrados!
6 ¡Las aguas de
Nimrim son un sequedal, y se ha secado la hierba, se agostó el césped, no
hay verdor!
7 Por eso
hicieron ahorros... y sus reservas allende el arroyo de los Sauces se las
llevan.
8 ¡Los gritos han
rodeado las fronteras de Moab; hasta Egláyim llega su ulular, en Beer Elim
su ulular!
9 ¡Las aguas de
Dimón van llenas de sangre! ¡Aún más añadiré sobre Dimón! ¡Contra los
escapados de Moab, y contra los que queden en su suelo un león!
1 Enviad corderos
al señor del país desde la Roca del Desierto al monte de la hija de Sión.
2 Como aves
espantadas, nidada dispersa, serán las hijas de Moab cabe los vados del
Arnón.
3 Presenta algún
plan, toma una decisión. Haz tu sombra como la noche en pleno mediodía;
esconde a los acosados, al fugitivo no delates.
4 Acójanse en ti
los acosados de Moab; sé para ellos cobijo ante el devastador. Cuando no
queden tiranos, acabe la devastación, y desaparezcan del país los opresores,
5 será
establecido sobre la piedad el trono, y se sentará en él con lealtad - en la
tienda de David - un juez que busque el derecho, y sea presto a la justicia.
6 Hemos oído la
arrogancia de Moab: ¡una gran arrogancia! Su altanería, su arrogancia y su
furor y sus bravatas sin fuerza.
7 Por eso, que
ulule Moab por Moab; ulule todo él. Por los panes de uvas de Quir Jaréset
gimen: «¡Ay, abatidos!»
8 Pues la campiña
de Jesbón se ha marchitado, el viñedo de Sibmá, cuyas cepas majaron los
señores de las gentes. Hasta Yazer alcanzaban, se perdían por el desierto,
sus frondas se extendían, pasaban la mar.
9 Por eso voy a
llorar como llora Yazer, viña de Sibmá. Te regaré con mis lágrimas, Jesbón y
Elalé, porque sobre tu cosecha y sobre tu segada se ha extinguido el clamor,
10 y se retira
del vergel alegría y alborozo, y en las viñas no se lanzan cantos de júbilo,
ni gritos. Vino en los lagares no pisa el pisador: el clamor ha cesado.
11 Por eso mis
entrañas por Moab como el arpa resuenan, y mi interior por Quir Jeres.
12 Luego, cuando
vea Moab que se cansa sobre el alto, entrará a su santuario a orar, pero
nada podrá.
13 Esta es la
palabra que en un tiempo pronunció Yahveh acerca de Moab.
14 Y ahora ha
hablado Yahveh diciendo: «Dentro de tres años, como años de jornalero, será
despreciada la gloria de Moab con toda su numerosa muchedumbre, y el resto
será pequeñísimo, insignificante.»
1 Oráculo contra
Damasco. He aquí que Damasco deja de ser ciudad, y va a ser montón de
derribo.
2 Abandonadas sus
ciudades para siempre, serán para los ganados; se acostarán allí y no habrá
quien los espante.
3 Dejará de
existir el baluarte de Efraím y el reinado de Damasco, y el resto de Aram
vendrá a ser como la gloria de los israelitas - oráculo de Yahveh Sebaot -.
4 Aquel día, será
debilitada la gloria de Jacob, y su gordura enflaquecerá.
5 Será como
cuando apuña un segador la mies, y su brazo las espigas siega; será como
espigador en el valle de Refaím,
6 - que quedan en
él rebuscos -; como en el vareo del olivo: dos, tres bayas en la punta de la
guía; cuatro, cinco en sus ramas fructíferas - oráculo de Yahveh, el Dios de
Israel -.
7 Aquel día se
dirigirá el hombre a su Hacedor, y sus ojos hacia el Santo de Israel
mirarán.
8 No se fijará en
los altares, obras de sus manos, ni lo que hicieron sus dedos mirará: los
cipos y las estelas solares.
9 Aquel día
estarán tus ciudades abandonadas, como cuando el abandono de los bosques y
matorrales, ante los hijos de Israel: habrá desolación.
10 Porque
olvidaste a Dios tu salvador, y de la Roca de tu fortaleza no te acordaste.
Por eso plantabas plantíos deleitosos, y de mugrón extranjero los sembraste.
11 Hoy tu plantío
veías crecer, y florecer desde la mañana tu simiente. Pero desaparecerá la
mies el día de la enfermedad, y el dolor será incurable.
12 ¡Ay!, bramar
de muchos pueblos, como bramar de mares braman. Retumbar de naciones que
retumban como retumbo de crecidas aguas.
13 (De naciones
que retumban como retumbo de crecidas aguas.) Pero él las increpa, y de
lejos huyen, y son perseguidas como el tamo de los montes por el viento, y
como torbellino por el huracán.
14 A la hora del
atardecer se presenta el miedo, antes de la mañana ya no existen. Esea sea
la parte de nuestros despojadores, la suerte de nuestros saqueadores.
1 ¡Ay, tierra de
susurro de alas, la de allende los ríos de Kus,
2 la que envía
por mar embajadores, y en barcos de juncos sobre la haz de las aguas! Id,
mensajeros ligeros, a la nación esbelta y de brillante piel, al pueblo
temible desde siempre, nación vigorosa y dominadora, cuya tierra surcan
ríos.
3 Todos los
moradores del orbe y habitantes de la tierra, al izarse pendón en los
montes, mirad, al tañerse el cuerno, escuchad;
4 que así me ha
dicho Yahveh: Estaré quedo y observaré desde mi puesto, como calor ardiente
al brillar la luz, como nube de rocío en el calor de la siega.
5 Pues antes de
la siega, al acabar la floración, cuando su fruto en cierne comience a
madurar, cortará los sarmientos con la podadera y los pámpanos viciosos
arrancará y podará.
6 Serán dejados
juntamente a merced de las aves rapaces de los montes y de las bestias de la
tierra; pasarán allí el verano las rapaces y toda bestia terrestre allí
invernará.
7 En aquel tiempo
se presentará un obsequio a Yahveh Sebaot, al lugar del nombre de Yahveh
Sebaot, el monte Sión, de parte de un pueblo esbelto y de brillante piel, y
de parte de un pueblo temible desde siempre, nación vigorosa y dominadora,
cuya tierra surcan ríos.
1 Oráculo contra
Egipto. Allá va Yahveh cabalgando sobre nube ligera y entra en Egipto, se
tambalean los ídolos de Egipto ante él y el corazón de Egipto se derrite en
su interior.
2 Revolveré a
egipcios contra egipcios, peleará cada cual con su hermano, y cada uno con
su compañero, ciudad contra ciudad, reino contra reino.
3 Se trastornará
el espíritu de Egipto en su interior, y sus planes anularé. Consultarán a
los ídolos, a los brujos, a los nigromantes y los adivinos.
4 Entregaré a
Egipto en manos de un señor duro, y un rey cruel los dominará - oráculo del
Señor Yahveh Sebaot -.
5 Se desecarán
las aguas del mar, y el Río se secará y quedará seco; hederán los ríos,
6 menguarán y se
secarán los canales de Egipto. La caña y el junco se marchitarán.
7 Los prados
junto al canal, junto al borde del canal, y todo sembrado del canal se
secarán, serán aventados y desaparecerán.
8 Gemirán los
pescadores, y se lamentarán todos los que echan en el canal anzuelo; y los
que extienden red sobre las aguas, languidecerán.
9 Estarán
confusos los que trabajan el lino, cardadoras y tejedores palidecerán.
10 Estarán sus
tejedores abatidos, todos los jornaleros desanimados.
11 En verdad,
están locos los príncipes de Soán, los sabios consejeros de Faraón forman un
estúpido consejo. ¿Cómo decís a Faraón: «Hijo de sabios soy, hijo de reyes
antiguos?»
12 Pues entonces,
¿dónde están tus sabios? Que te manifiesten, pues, y te hagan conocer lo que
ha planeado Yahveh Sebaot tocante a Egipto.
13 Han
enloquecido los príncipes de Soán, han sido engañados los príncipes de Nof;
los jefes de sus tribus extravían a Egipto.
14 Yahveh ha
infundido en ellos espíritu de vértigo que hace dar tumbos a Egipto en todas
sus empresas, como se tambalea el ebrio en su vomitona.
15 Y no le sale
bien a Egipto empresa alguna que haga la cabeza o la cola, la palmera o el
junco.
16 Aquel día será
Egipto como las mujeres. Temblará y se espantará cada vez que Yahveh Sebaot
menee su mano contra él.
17 El territorio
de Judá será la afrenta de Egipto: cada vez que se lo mienten, se espantará
ante los planes que Yahveh Sebaot está trazando contra él.
18 Aquel día
habrá cinco ciudades en tierra de Egipto que hablarán la lengua de Canaán y
que jurarán por Yahveh Sebaot: Ir Haheres se llamará una de ellas.
19 Aquel día
habrá un altar de Yahveh en medio del país de Egipto y una estela de Yahveh
junto a su frontera.
20 Estará como
señal y testimonio de Yahveh Sebaot en el país de Egipto. Cuando clamen a
Yahveh a causa de los opresores, les enviará un libertador que los defenderá
y librará.
21 Será conocido
Yahveh de Egipto, y conocerá Egipto a Yahveh aquel día, le servirán con
sacrificio y ofrenda, harán votos a Yahveh y los cumplirán.
22 Yahveh herirá
a Egipto, pero al punto le curará. Se convertirán a Yahveh, y él será
propicio y los curará.
23 Aquel día
habrá una calzada desde Egipto a Asiria. Vendrá Asur a Egipto y Egipto a
Asiria, y Egipto servirá a Asur.
24 Aquel día será
Israel tercero con Egipto y Asur, objeto de bendición en medio de la tierra,
25 pues le
bendecirá Yahveh Sebaot diciendo: «Bendito sea mi pueblo Egipto, la obra de
mis manos Asur, y mi heredad Israel.»
1 El año en que
vino el copero mayor a Asdod - cuando le envió Sargón, rey de Asur, y atacó
a Asdod y la tomó -,
2 en aquella
sazón habló Yahveh por medio de Isaías, hijo de Amós, en estos términos: «Ve
y desata el sayal de tu cintura, y quítate las sandalias de los pies.» El lo
hizo así, y anduvo desnudo y descalzo.
3 Dijo Yahveh:
«Así como ha andado mi siervo Isaías desnudo y descalzo tres años como señal
y presagio respecto a Egipto y Kus,
4 así conducirá
el rey de Asur a los cautivos de Egipto y a los deportados de Kus, mozos y
viejos, desnudos, descalzos y nalgas al aire - desnudez de Egipto.
5 Se quedarán
asustados y confusos por Kus, su esperanza, y por Egipto, su prez.
6 Y dirán los
habitantes de esta costa aquel día: «Ahí tenéis en qué ha parado la
esperanza nuestra, adonde acudíamos en busca de auxilio para librarnos del
rey de Asur. Pues ¿cómo nos escaparemos nosotros?
1 Oráculo sobre
el Desierto Marítimo. Como torbellinos pasando por el Négueb vienen del
desierto, del país temible.
2 Una visión dura
me ha sido mostrada: El saqueador saquea y el devastador devasta. Sube Elam;
asedia, Media. He hecho cesar todo suspiro.
3 Por eso mis
riñones se han llenado de espanto. En mí hacen presa dolores, como dolores
de parturienta. Estoy pasmado sin poder oír, me estremezco sin ver.
4 He perdido el
sentido, escalofríos me sobrecogen. El crepúsculo de mis anhelos se me
convierte en sobresalto.
5 Se prepara la
mesa, se despliega el mantel, se come y se bebe. - ¡Levantaos, jefes,
engrasad el escudo!
6 Pues así me ha
dicho el Señor: «Anda, pon un vigía que vea y avise.
7 Cuando vea
carros, troncos de caballos, jinetes en burro, jinetes en camello, preste
atención, mucha atención.»
8 Y exclamó el
vigía: «Sobre la atalaya, mi señor, estoy firme a lo largo del día, y en mi
puesto de guardia estoy firme noches enteras.
9 Pues bien: por
ahí vienen jinetes, troncos de caballos.» Replicó y dijo: «¡Cayó, cayó
Babilonia, y todas las estatuas de sus dioses se han estrellado contra el
suelo!»
10 Trilla mía y
parva de mi era: lo que he oído de parte de Yahveh Sebaot, Dios de Israel,
os lo he anunciado.
11 Oráculo sobre
Duma. Alguien me grita desde Seír: «Centinela, ¿qué hay de la noche?
centinela, ¿qué hay de la noche?»
12 Dice el
centinela: «Se hizo de mañana y también de noche. Si queréis preguntar,
volveos, venid.»
13 Oráculo en la
estepa. En el bosque, en la estepa, haced noche, caravanas de dedanitas.
14 Al encuentro
del sediento llevad agua, habitantes del país de Temá; salid con pan al
encuentro del fugitivo.
15 Pues de las
espadas huyen, de la espada desnuda, del arco tendido, de la pesadumbre de
la guerra.
16 Pues así me ha
dicho el Señor: «Al cabo de un año como año de jornalero se habrá consumido
toda la gloria de Quedar.
17 Del resto de
los arqueros, de los paladines, de los bravos de los hijos de Quedar,
quedarán pocos, porque Yahveh, Dios de Israel, lo ha dicho.»
1 Oráculo contra
el valle de la Visión. ¿Qué tienes ahora, que has subido en pleno a las
azoteas,
2 de rumores
henchida, ciudad alborotada, villa bullanguera? Tus caídos no son caídos a
espada ni muertos en guerra.
3 Todos sus jefes
huyeron a una: del arco escapaban. Todos tus valientes fueron apresados a
una: lejos huían.
4 Por eso he
dicho: «¡Apartaos de mí! Voy a llorar amargamente. No os empeñéis en
consolarme por la devastación de la hija de mi pueblo.»
5 Porque es día
de perturbación, de extravío y de aplastamiento para el Señor Yahveh Sebaot.
En el valle de la Visión se zapa un muro y el grito de socorro llega a la
montaña,
6 Elam lleva el
carcaj, Aram monta a caballo, Quir desnuda el escudo.
7 Tus mejores
valles se vieron llenos de carros, y los de a caballo formaron frente a la
puerta.
8 Entonces cayó
la defensa de Judá. Contemplasteis aquel día el arsenal de la Casa del
Bosque.
9 Y las brechas
de la ciudad de David visteis que eran muchas, y reunisteis las aguas de la
alberca inferior.
10 Las casas de
Jerusalén contasteis, y demolisteis casas para fortificar la muralla.
11 Un estanque
hicisteis entre ambos muros para las aguas de la alberca vieja; pero no os
fijasteis en su Hacedor, al que desde antiguo lo ideó de lejos no le
visteis.
12 Llamaba el
Señor Yahveh Sebaot aquel día a lloro y a lamento y a raparse y ceñirse de
sayal,
13 mas lo que
hubo fue jolgorio y alegría, matanza de bueyes y degüello de ovejas, comer
carne y beber vino: «¡Comamos y bebamos, que mañana moriremos!»
14 Entonces me
reveló al oído Yahveh Sebaot: «No será expiada esa culpa hasta que muráis» -
ha dicho el Señor Yahveh Sebaot -.
15 Así dice el
Señor Yahveh Sebaot: Preséntate al mayordomo, a Sebná, encargado del
palacio,
16 el que labra
en alto su tumba, el que se talla en la peña una morada: «¿Qué es tuyo aquí
y a quién tienes aquí, que te has labrado aquí una tumba?»
17 He aquí que
Yahveh te hace rebotar, hombre, y te vuelve a agarrar.
18 Te enrolla en
ovillo, como una pelota en tierra de amplios espacios. Allí morirás, y allí
irán tus carrozas gloriosas, vergüenza del palacio de tu señor.
19 Te empujaré de
tu peana y de tu pedestal te apearé.
20 Aquel día
llamaré a mi siervo Elyaquim, hijo de Jilquías.
21 Le revestiré
de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y
será él un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.
22 Pondré la
llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá, y nadie cerrará, cerrará,
y nadie abrirá.
23 Le hincaré
como clavija en lugar seguro, y será trono de gloria para la casa de su
padre.
24 Colgarán allí
todo lo de valor de la casa de su padre - sus descendientes y su posteridad
-, todo el ajuar menudo, todas las tazas y cántaros.
25 Aquel día -
oráculo de Yahveh Sebaot - se removerá la clavija hincada en sitio seguro,
cederá y caerá, y se hará añicos el peso que sostenía, porque Yahveh ha
hablado.
1 Oráculo sobre
Tiro. Ululad, naves de Tarsis, porque ha sido destruida vuestra fortaleza.
De vuelta del país de Kittim les ha sido descubierto.
2 Quedad mudos,
habitantes de la costa, mercaderes de Sidón, cuyos viajantes atravesaban el
mar
3 por las aguas
inmensas. La siembra del canal, la siega del Nilo, era su riqueza, y ella
era el mercado de las naciones.
4 Avergüénzate,
Sidón, porque ha dicho la mar: «No tuve dolores ni di a luz, ni crié
mancebos, ni eduqué doncellas.»
5 En cuanto se
oiga la nueva en Egipto, se dolerán de las nuevas de Tiro.
6 Pasad a Tarsis,
ululad, habitantes de la costa:
7 ¿Es ése vuestro
emporio arrogante, de remota antigüedad, cuyos pies le llevaron lejos en sus
andanzas?
8 ¿Quién ha
planeado esto contra Tiro, la coronada cuyos comerciantes eran príncipes,
cuyos traficantes eran nobles de la tierra?
9 Es Yahveh
Sebaot quien ha planeado profanar el orgullo de toda su magnificencia y
envilecer a todos los nobles de la tierra.
10 Cultiva tu
tierra, hija de Tarsis: no hay puerto ya.
11 Su mano
extendió él sobre la mar, hizo estremecer los reinos. Yahveh mandó respecto
a Canaán, demoler sus castillos,
12 y dijo: No
vuelvas más a rebullir, doncella oprimida, hija de Sidón. Levántate y vete a
Kittim, que tampoco allí tendrás reposo.
13 Ahí tienes la
tierra de los caldeos; no eran un pueblo; Asur la fundó para las bestias del
desierto. Levantaron torres de asalto, demolieron sus alcázares, la
convirtieron en ruinas.
14 Ululad, naves
de Tarsis, porque ha sido destruida vuestra fortaleza.
15 Aquel día
quedará en olvido Tiro durante setenta años. En los días de otro rey, al
cabo de setenta años, le sucederá a Tiro como en la canción de la ramera:
16 «Toma el arpa,
rodea la ciudad, ramera olvidada: tócala bien, canta a más y mejor, para que
seas recordada.»
17 Bien, al cabo
de los setenta años visitará Yahveh a Tiro, y ella volverá a su ganancia y
se prostituirá a todos los reinos de la tierra sobre la haz de la tierra.
18 Será su
mercadería y su ganancia consagrada a Yahveh. No será atesorada ni
almacenada, sino que para los que moren delante de Yahveh será su
mercadería, para comer a saciedad y para cubrirse espléndidamente.
1 He aquí que
Yahveh estraga la tierra, la despuebla, trastorna su superficie y dispersa a
los habitantes de ella:
2 al pueblo como
al sacerdote; al siervo como al señor; a la criada como a su señora; al que
compra como al que vende; al que presta como al prestatario; al acreedor
como a su deudor.
3 Devastada será
la tierra y del todo saqueada, porque así ha hablado Yahveh.
4 En duelo se
marchitó la tierra, se amustia, se marchita el orbe, el cielo con la tierra
se marchita.
5 La tierra ha
sido profanada bajo sus habitantes, pues traspasaron las leyes, violaron el
precepto, rompieron la alianza eterna.
6 Por eso una
maldición ha devorado la tierra, y tienen la culpa los que habitan en ella.
Por eso han sido consumidos los habitantes de la tierra, y quedan pocos del
linaje humano.
7 El mosto estaba
triste, la viña mustia: se trocaron en suspiros todas las alegrías del
corazón.
8 Cesó el
alborozo de los tímpanos, suspendióse el estrépito de los alegres, cesó el
alborozo del arpa.
9 No beben vino
cantando: amarga el licor a sus bebedores.
10 Ha quedado la
villa vacía, ha sido cerrada toda casa, y no se puede entrar.
11 Se lamentan en
las calles por el vino. Desapareció toda alegría, emigró el alborozo de la
tierra.
12 Ha quedado en
la ciudad soledad, y de desolación está herida la puerta.
13 Porque en
medio de la tierra, en mitad de los pueblos, pasa como en el vareo del
olivo, como en los rebuscos cuando acaba la vendimia.
14 Ellos levantan
su voz y lanzan hurras; la majestad de Yahveh aclaman desde el mar.
15 Por eso, en
Oriente glorificad a Yahveh, en las islas del mar el nombre de Yahveh, Dios
de Israel.
16 Desde el
confín de la tierra cánticos hemos oído: «¡Gloria al justo!» Y digo:
«¡Menguado de mí, menguado de mí! ¡Ay de mí, y de estos malvados que hacen
maldad, los malvados que han consumado la maldad!»
17 ¡Pánico, hoya
y trampa contra ti, morador de la tierra!
18 Sucederá que
el que escape del pánico, caerá en la hoya, y el que suba de la hoya, será
preso en la trampa. Porque las esclusas de lo alto han sido abiertas, y se
estremecen los cimientos de la tierra,
19 Estalla,
estalla la tierra, se hace pedazos la tierra, sacudida se bambolea la
tierra,
20 vacila, vacila
la tierra como un beodo, se balancea como una cabaña; pesa sobre ella su
rebeldía, cae, y no volverá a levantarse.
21 Aquel día
castigará Yahveh al ejército de lo alto en lo alto y a los reyes de la
tierra en la tierra;
22 serán
amontonados en montón los prisioneros en el pozo, serán encerrados en la
cárcel y al cabo de muchos días serán visitados.
23 Se afrentará
la luna llena, se avergonzará el pleno sol, cuando reine Yahveh Sebaot en el
monte Sión y en Jerusalén, y esté la Gloria en presencia de sus ancianos.
1 Yahveh, tú eres
mi Dios, yo te ensalzo, alabo tu nombre, porque has hecho maravillas y
planes muy de antemano que no fallan.
2 Porque has
puesto la ciudad como un majano, y la villa fortificada, hecha como una
ruina; el alcázar de orgullosos no es ya ciudad, y nunca será reedificado.
3 Por eso te
glorificará un pueblo poderoso, villa de gentes despóticas te temerá.
4 Porque fuiste
fortaleza para el débil, fortaleza para el pobre en su aprieto, parapeto
contra el temporal, sombra contra el calor. Porque el aliento de los
déspotas es como lluvia de invierno.
5 Como calor en
sequedal humillarás el estrépito de los poderosos; como el calor a la sombra
de una nube, el himno de los déspotas se debilitará.
6 Hará Yahveh
Sebaot a todos los pueblos en este monte un convite de manjares frescos,
convite de buenos vinos: manjares de tuétanos, vinos depurados;
7 consumirá en
este monte el velo que cubre a todos los pueblos y la cobertura que cubre a
todos los gentes;
8 consumirá a la
Muerte definitivamente. Enjugará el Señor Yahveh las lágrimas de todos los
rostros, y quitará el oprobio de su pueblo de sobre toda la tierra, porque
Yahveh ha hablado.
9 Se dirá aquel
día: «Ahí tenéis a nuestro Dios: esperamos que nos salve; éste es Yahveh en
quien esperábamos; nos regocijamos y nos alegramos por su salvación.»
10 Porque la mano
de Yahveh reposará en este monte, Moab será aplastado en su sitio como se
aplasta la paja en el muladar.
11 Extenderá en
medio de él sus manos como las extiende el nadador al nadar, pero Yahveh
abajará su altivez y el esfuerzo de sus manos.
12 La
fortificación inaccesible de tus murallas derrocará, abajará, la hará tocar
la tierra, hasta el polvo.
1 Aquel día se
cantará este cantar en tierra de Judá: «Ciudad fuerte tenemos; para
protección se le han puesto murallas y antemuro.
2 Abrid las
puertas, y entrará una gente justa que guarda fidelidad;
3 de ánimo firme
y que conserva la paz, porque en ti confió.
4 Confiad en
Yahveh por siempre jamás, porque en Yahveh tenéis una Roca eterna.
5 Porque él
derroca a los habitantes de los altos, a la villa inaccesible; la hace caer,
la abaja hasta la tierra, la hace tocar el polvo;
6 la pisan pies,
pies de pobres, pisadas de débiles.»
7 La senda del
justo es recta; tú allanas la senda recta del justo.
8 Pues bien, en
la senda de tus juicios te esperamos, Yahveh; tu nombre y tu recuerdo son el
anhelo del alma.
9 Con toda mi
alma te anhelo en la noche, y con todo mi espíritu por la mañana te busco.
Porque cuando tú juzgas a la tierra, aprenden justicia los habitantes del
orbe.
10 Aunque se haga
gracia al malvado, no aprende justicia; en tierra recta se tuerce, y no teme
la majestad de Yahveh.
11 Yahveh, alzada
está tu mano, pero no la ven; verán tu celo por el pueblo y se avergonzarán,
tu ira ardiente devorará a tus adversarios.
12 Yahveh, tú nos
pondrás a salvo, que también llevas a cabo todas nuestras obras.
13 Yahveh, Dios
nuestro, nos han dominado otros señores fuera de ti, pero no recordaremos
otro Nombre sino el tuyo.
14 Los muertos no
vivirán, las sombras no se levantarán, pues los has castigado, los has
exterminado y has borrado todo recuerdo de ellos.
15 Has aumentado
la nación, Yahveh, has aumentado la nación y te has glorificado, has
ampliado todos los límites del país.
16 Yahveh, en el
aprieto de tu castigo te buscamos; la angustia de la opresión era tu castigo
para nosotros.
17 Como cuando la
mujer encinta está próxima al parto sufre, y se queja en su trance, así
éramos nosotros delante de ti, Yahveh.
18 Hemos
concebido, tenemos dolores como si diésemos a luz viento; pero no hemos
traído a la tierra salvación, y no le nacerán habitantes al orbe.
19 Revivirán tus
muertos, tus cadáveres resurgirán, despertarán y darán gritos de júbilo los
moradores del polvo; porque rocío luminoso es tu rocío, y la tierra echará
de su seno las sombras.
20 Vete, pueblo
mío, entra en tus cámaras y cierra tu puerta tras de ti, escóndete un
instante hasta que pase la ira.
21 Porque he ahí
a Yahveh que sale de su lugar a castigar la culpa de todos los habitantes de
la tierra contra él; descubre la tierra sus manchas de sangre y no tapa ya a
sus asesinados.
1 Aquel día
castigará Yahveh con su espada dura, grande, fuerte, a Leviatán, serpiente
huidiza, a Leviatán, serpiente tortuosa, y matará al dragón que hay en el
mar.
2 Aquel día se
dirá: Viña deliciosa, cantadla.
3 Yo, Yahveh, soy
su guardián. A su tiempo la regaré. Para que no se la castigue, de noche y
de día la guardaré.
4 - Ya no tengo
muralla. ¿Quién me ha convertido en espinos y abrojos? - Yo les haré guerra
y los pisotearé, los quemaré todos a una,
5 o que se acojan
a mi amparo, que hagan la paz conmigo, que conmigo hagan la paz.
6 En los días que
vienen arraigará Jacob, echará Israel flores y frutos, y se llenará la haz
de la tierra de sus productos.
7 ¿Acaso le ha
herido como hirió a quien le hería? ¿ha sido muerto él como fueron muertos
sus matadores?
8 Te querellaste
con ella y la echaste, la despediste; la echó con su aliento áspero como
viento de Oriente.
9 En verdad, con
esto sería expiada la culpa de Jacob, y éste sería todo el fruto capaz de
apartar su pecado; dejar todas las piedras que le sirven de ara de altar
como piedras de cal desmenuzadas. Cipos y estelas del sol no se erigirán,
10 pues la ciudad
fortificada ha quedado solitaria, mansión dejada y abandonada como un
desierto donde el novillo pace, se tumba y ramonea.
11 Cuando se seca
su ramaje es quebrado en astillas: vienen mujeres y le prenden fuego. Por no
ser éste un pueblo inteligente, por eso no le tiene piedad su Hacedor, su
Plasmador no le otorga gracia.
12 Aquel día
vareará Yahveh desde la corriente del Río hasta el torrente de Egipto, y
vosotros seréis reunidos de uno en uno, hijos de Israel.
13 Aquel día se
tocará un cuerno grande, y vendrán los perdidos por tierra de Asur y los
dispersos por tierra de Egipto, y adorarán a Yahveh en el monte santo de
Jerusalén.
1 ¡Ay, corona de
arrogancia - borrachos de Efraím - y capullo marchito - gala de su adorno -
que está en el cabezo del valle fértil, aficionados al vino!
2 He aquí que
uno, fuerte y robusto, enviado por el Señor, como una granizada, como
huracán devastador, como aguacero torrencial de desbordadas aguas, los
echará a tierra con la mano.
3 Con los pies
será hollada la corona de arrogancia, los borrachos de Efraím,
4 y el capullo
marchito, gala de su adorno, que está en el cabezo del valle fértil; y serán
como la breva que precede al verano, que, en cuanto la ve uno, la toma con
la mano y se la come.
5 Aquel día será
Yahveh Sebaot corona de gala, diadema de adorno para el resto de su pueblo,
6 espíritu de
juicio para el que se siente en el tribunal, y energía para los que rechazan
hacia la puerta a los atacantes.
7 También ésos
por el vino desatinan y por el licor divagan: sacerdotes y profetas
desatinan por el licor, se ahogan en vino, divagan por causa del licor,
desatinan en sus visiones, titubean en sus decisiones.
8 Porque todas
las mesas están cubiertas de vómito asqueroso, sin respetar sitio.
9 «¿A quién se
instruirá en el conocimiento? ¿a quién se le hará entender lo que oye? A los
recién destetados, a los retirados de los pechos.
10 Porque dice: =
Sau la sau, sau la sau, cau la cau, cau la cau, zeer sam, zeer sam. =»
11 Sí, con
palabras extrañas y con lengua extranjera hablará a este pueblo
12 él, que les
había dicho: «¡Ahora, descanso! Dejad reposar al fatigado. ¡Ahora, calma!»
Pero ellos no han querido escuchar.
13 Ahora Yahveh
les dice: «= Sau la sau, sau la sau, cau la cau, cau la cau, zeer sam, zeer
sam =», de suerte que vayan y caigan hacia atrás y se fracturen, caigan en
la trampa y sean presos.
14 Por tanto oíd
la palabra de Yahveh, hombres burlones, señores de este pueblo de Jerusalén.
15 Porque habéis
dicho: «Hemos celebrado alianza con la muerte, y con el seol hemos hecho
pacto, cuando pasare el azote desbordado, no nos alcanzará, porque hemos
puesto la mentira por refugio nuestro y en el engaño nos hemos escondido.»
16 Por eso, así
dice el Señor Yahveh: «He aquí que yo pongo por fundamento en Sión una
piedra elegida, angular, preciosa y fundamental: quien tuviere fe en ella no
vacilará.
17 Pondré la
equidad como medida y la justicia como nivel.» Barrerá el granizo el refugio
de mentira y las aguas inundarán el escondite.
18 Será rota
vuestra alianza con la muerte y vuestro pacto con el seol no se mantendrá.
Cuando pasare el azote desbordado, os aplastará.
19 Siempre que
pase os alcanzará. Porque mañana tras mañana pasará, de día y de noche, y
habrá estremecimiento sólo con oírlo.
20 La cama será
corta para poder estirarse y el cobertor será estrecho para poder taparse.
21 Porque como en
el monte Perasim surgirá Yahveh, como en el valle de Gabaón se enfurecerá
para hacer su acción, su extraña acción, y para trabajar su trabajo, su
exótico trabajo.
22 Ahora no os
burléis, no sea que se aprieten vuestras ligaduras. Porque cosa concluida y
decidida he oído de parte de Yahveh Sebaot, tocante a toda la tierra.
23 Escuchad y oíd
mi voz, atended y oíd mi palabra.
24 ¿Acaso cada
día ara al arador para sembrar, abre y rompe su terreno?
25 Luego que ha
igualado su superficie, ¿no esparce la neguilla, y desparrama el comino, y
pone trigo, cebada y espelta, cada cosa en su tablar?
26 Quien le
enseña esta usanza, quien le instruye es su Dios.
27 Porque no con
el trillo es trillada la neguilla, ni se hace girar rueda de carreta sobre
el comino; sino que con el bastón es apaleada la neguilla, y el comino con
la vara.
28 ¿Se tritura el
grano? No. No se le trilla indefinidamente; se hace girar la rueda de la
carreta, y se le limpia, pero sin triturarlo.
29 También esto
de Yahveh Sebaot ha salido: trazar un plan maravilloso, llevar a un gran
acierto.
1 ¡Ay, Ariel,
Ariel, villa donde acampó David! Añadid año sobre año, las fiestas completen
su ciclo,
2 y pondré en
angustias a Ariel, y habrá llanto y gemido. Ella será para mí un Ariel;
3 acamparé en
círculo contra ti, estrecharé contra ti la estacada, y levantaré contra ti
trinchera;
4 serás abatida,
desde la tierra hablarás, por el polvo será ahogada tu palabra, tu voz será
como un espectro de la tierra, y desde el polvo tu palabra será como un
susurro.
5 Y será como
polvareda fina la turba de tus soberbios, y como tamo que pasa la turba de
tus potentados. Sucederá que, de un momento a otro,
6 de parte de
Yahveh Sebaot serás visitada con trueno, estrépito y estruendo, turbión,
ventolera y llama de fuego devoradora,
7 Será como un
sueño, visión nocturna, la turba de todas las gentes que guerrean contra
Ariel, todas sus milicias y las máquinas de guerra que la oprimen.
8 Será como
cuando el hambriento sueña que está comiendo, pero despierta y tiene el
estómago vacío; como cuando el sediento sueña que está bebiendo, pero se
despierta cansado y sediento. Así será la turba de todas las gentes, que
guerrean contra el monte Sión.
9 Idiotizaos y
quedad idiotas, cegaos y quedad ciegos; emborrachaos, pero no de vino,
tambaleaos, y no por el licor.
10 Porque ha
vertido sobre vosotros Yahveh espíritu de sopor, he pegado vuestros ojos
(profetas) y ha cubierto vuestras cabezas (videntes).
11 Toda
revelación será para vosotros como palabras de un libro sellado, que da uno
al que sabe leer diciendo: «Ea, lee eso»; y dice el otro: «No puedo, porque
está sellado»;
12 y luego pone
el libro frente a quien no sabe leer, diciendo: «Ea, lee eso»; y dice éste:
«No sé leer»
13 Dice el Señor:
Por cuanto ese pueblo se me ha allegado con su boca, y me han honrado con
sus labios, mientras que su corazón está lejos de mí, y el temor que me
tiene son preceptos enseñados por hombres,
14 por eso he
aquí que yo sigo haciendo maravillas con ese pueblo, haciendo portentosas
maravillas; perderé la sabiduría de sus sabios, y eclipsaré el entendimiento
de sus entendidos.
15 Ay de los que
se esconden de Yahveh para ocultar sus planes, y ejecutan sus obras en las
tinieblas, y dicen: «¿Quién nos ve, quién nos conoce?»
16 ¡Qué error el
vuestro! ¿Es el alfarero como la arcilla, para que diga la obra a su
hacedor: «No me ha hecho», y la vasija diga de su alfarero: «No entiende el
oficio?»
17 ¿Acaso no
falta sólo un poco, para que el Líbano se convierta en vergel, y el vergel
se considere una selva?
18 Oirán aquel
día los sordos palabras de un libro, y desde la tiniebla y desde la
oscuridad los ojos de los ciegos las verán,
19 los pobres
volverán a alegrarse en Yahveh, y los hombres más pobres en el Santo de
Israel se regocijarán.
20 Porque se
habrán terminado los tiranos, se habrá acabado el hombre burlador, y serán
exterminados todos los que desean el mal;
21 los que
declaran culpable a otro con su palabra, y tienden lazos al que juzga en la
puerta, y desatienden al justo por una nonada.
22 Por tanto, así
dice Yahveh, Dios de la casa de Jacob, el que rescató a Abraham: «No se
avergonzará en adelante Jacob, ni en adelante su rostro palidecerá;
23 porque en
viendo a sus hijos, las obras de mis manos, en medio de él, santificarán mi
Nombre.» Santificarán al Santo de Jacob, y al Dios de Israel tendrán miedo.
24 Los
descarriados alcanzarán inteligencia, y los murmuradores aprenderán
doctrina.
1 ¡Ay de los
hijos rebeldes - oráculo de Yahveh - para ejecutar planes, que no son míos,
y para hacer libaciones de alianza, mas no a mi aire, amontonando pecado
sobre pecado!
2 Los que bajan a
Egipto sin consultar a mi boca, para buscar apoyo en la fuerza de Faraón y
ampararse a la sombra de Egipto.
3 La fuerza del
Faraón se os convertirá en vergüenza, y el amparo de la sombra de Egipto, en
confusión.
4 Cuando
estuvieron en Soán sus jefes, y cuando sus emisarios llegaron a Janés,
5 todos llevaron
presentes a un pueblo que les será inútil, a un pueblo que no sirve de ayuda
- ni de utilidad - sino de vergüenza y de oprobio.
6 Oráculo sobre
los animales del Négueb. Por tierra de angustia y aridez, de leona y de león
rugiente, de áspid y dragón volador, llevan a lomos de pollinos su riqueza,
y sobre jiba de camellos sus tesoros hacia un pueblo que no les será útil,
7 a Egipto, cuyo
apoyo es huero y vano. Por eso he llamado a ese pueblo «Ráhab la cesante.»
8 Ahora ven,
escríbelo en una tablilla, grábalo en un libro, y que dure hasta el último
día, para testimonio hasta siempre:
9 Que es un
pueblo terco, criaturas hipócritas, hijos que no aceptan escuchar la
instrucción de Yahveh;
10 que han dicho
a los videntes: «No veáis»; y a los visionarios: «No veáis para nosotros
visiones verdaderas; habladnos cosas halagüeñas, contemplad ilusiones.
11 Apartaos del
camino, desviaos de la ruta, dejadnos en paz del Santo de Israel.»
12 Por tanto, así
dice el Santo de Israel: Por cuanto habéis rechazado vosotros esta palabra,
y por cuanto habéis fiado en lo torcido y perverso y os habéis apoyado en
ello,
13 por eso será
para vosotros esta culpa como brecha ruinosa en una alta muralla, cuya
quiebra sobrevendrá de un momento a otro,
14 y va a ser su
quiebra como la de una vasija de alfarero, rota sin compasión, en la que al
romperse no se encuentra una sola tejoleta bastante grande para tomar fuego
del hogar o para extraer agua del aljibe.
15 Porque así
dice el Señor Yahveh, el Santo de Israel: «Por la conversión y calma seréis
liberados, en el sosiego y seguridad estará vuestra fuerza.» Pero no
aceptasteis,
16 sino que
dijisteis: «No, huiremos a caballo.» ¡Pues, bien, huid! Y «sobre rápidos
carros montaremos». ¡Pues bien, rápidamente seréis perseguidos!
17 Mil temblarán
ante la amenaza de uno solo; ante la amenaza de cinco huiréis, hasta que
seáis dejados como mástil en la cúspide del monte y como gallardete sobre
una colina.
18 Sin embargo
aguardará Yahveh para haceros gracia, y así se levantará para compadeceros,
porque Dios de equidad es Yahveh: ¡dichosos todos los que en él esperan!
19 Sí, pueblo de
Sión que habitas en Jerusalén, no llorarás ya más; de cierto tendrá piedad
de ti, cuando oiga tu clamor; en cuanto lo oyere, te responderá.
20 Os dará el
Señor pan de asedio y aguas de opresión, y después no será ya ocultado el
que te enseña; con tus ojos verás al que te enseña,
21 y con tus
oídos oirás detrás de ti estas palabras: «Ese es el camino, id por él», ya
sea a la derecha, ya a la izquierda.
22 Declararás
impuro el revestimiento de tus ídolos de plata y el ornato de tus imágenes
fundidas en oro. Los rechazarás como paño inmundo: «¡Fuera de aquí!», les
dirás.
23 El dará lluvia
a tu sementera con que hayas sembrado el suelo, y la tierra te producirá pan
que será pingüe y sustancioso. Pacerán tus ganados aquel día en pastizal
dilatado;
24 los bueyes y
asnos que trabajan el suelo comerán forraje salado, cribado con bieldo y con
criba.
25 Habrá sobre
todo monte alto y sobre todo cerro elevado manantiales que den aguas
perennes, el día de la gran matanza, cuando caigan las fortalezas.
26 Será la luz de
la luna como la luz del sol meridiano, y la luz del sol meridiano será siete
veces mayor - con luz de siete días - el día que vende Yahveh la herida de
su pueblo y cure la contusión de su golpe.
27 He aquí que el
nombre de Yahveh viene de lejos, ardiente su ira y pesada su opresión. Sus
labios llenos están de furor, su lengua es como fuego que devora,
28 y su aliento
como torrente desbordado que cubre hasta el cuello. Cribará a las naciones
con criba nefasta, pondrá el bocado de sus bridas en la mandíbula de sus
pueblos.
29 Vosotros
cantaréis como en la noche de santificar fiesta; se os alegrará el corazón
como el de quien va al son de flauta a entrar en el monte de Yahveh, a la
Peña de Israel.
30 Hará oír
Yahveh la majestad de su voz, y mostrará la descarga de su brazo con ira
inflamada y llama de fuego devoradora, turbión, aguacero y granizo.
31 Pues por la
voz de Yahveh será hecho añicos Asur: con un bastón le golpeará.
32 A cada pasada
de la vara de castigo que Yahveh descargue sobre él - con adufes y con arpas
- y con guerras de sacudir las manos guerreará contra él.
33 Porque de
antemano está preparado un Tófet - también para el rey - un foso profundo y
ancho; hay paja y madera en abundancia. El aliento de Yahveh, cual torrente
de azufre, lo enciende.