Versículo anterior >> Éxodo 30:38
1 Habló Yahveh
a Moisés diciendo:
2 Mira que he
designado a Besalel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá;
3 y le he
llenado del espíritu de Dios concediéndole habilidad, pericia y experiencia
en toda clase de trabajos;
4 para concebir
y realizar proyectos en oro, plata y bronce;
5 para labrar
piedras de engaste, tallar la madera y ejecutar cualquier otra labor.
6 Mira que yo
le he dado por colaborador a Oholiab, hijo de Ajisamak, de la tribu de Dan;
y además, en el corazón de todos los hombres hábiles he infundido habilidad
para que hagan todo lo que te he mandado:
7 la Tienda del
Encuentro, el arca del Testimonio, el propiciatorio que la cubre y todos los
utensilios de la Tienda;
8 la mesa con
sus utensilios, el candelabro con todos sus utensilios, el altar del
incienso,
9 el altar del
holocausto con todos sus utensilios, la pila con su base;
10 las
vestiduras de ceremonia, las vestiduras sagradas del sacerdote Aarón, y las
vestiduras de sus hijos para las funciones sacerdotales:
11 el óleo de
la unción y el incienso aromático para el Santuario. Ellos lo harán conforme
a todo lo que te he ordenado.
12 Habló Yahveh
a Moisés diciendo:
13 Habla tú a
los israelitas y diles: No dejéis de guardar mis sábados; porque el sábado
es una señal entre yo y vosotros, de generación en generación, para que
sepáis que yo, Yahveh, soy el que os santifico.
14 Guardad el
sábado, porque es sagrado para vosotros. El que lo profane morirá. Todo el
que haga algún trabajo en él será exterminado de en medio de su pueblo.
15 Seis días se
trabajará; pero el día séptimo será día de descanso completo, consagrado a
Yahveh. Todo aquel que trabaje en sábado, morirá.
16 Los
israelitas guardarán el sábado celebrándolo de generación en generación como
alianza perpetua.
17 Será entre
yo y los israelitas una señal perpetua; pues en seis días hizo Yahveh los
cielos y la tierra, y el día séptimo descansó y tomó respiro.
18 Después de
hablar con Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas del Testimonio,
tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios.
1 Cuando el
pueblo vio que Moisés tardaba en bajar del monte, se reunió el pueblo en
torno a Aarón y le dijeron: «Anda, haznos un dios que vaya delante de
nosotros, ya que no sabemos qué ha sido de Moisés, el hombre que nos sacó de
la tierra de Egipto.»
2 Aarón les
respondió: «Quitad los pendientes de oro de las orejas de vuestras mujeres,
de vuestros hijos y vuestras hijas, y traédmelos.»
3 Y todo el
pueblo se quitó los pendientes de oro que llevaba en las orejas, y los
entregó a Aarón.
4 Los tomó él
de sus manos, hizo un molde y fundió un becerro. Entonces ellos exclamaron:
«Este es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de la tierra de Egipto.»
5 Viendo esto
Aarón, erigió un altar ante el becerro y anunció: «Mañana habrá fiesta en
honor de Yahveh.»
6 Al día
siguiente se levantaron de madrugada y ofrecieron holocaustos y presentaron
sacrificios de comunión. Luego se sentó el pueblo a comer y beber, y después
se levantaron para solazarse.
7 Entonces
habló Yahveh a Moisés, y dijo: «¡Anda, baja! Porque tu pueblo, el que
sacaste de la tierra de Egipto, ha pecado.
8 Bien pronto
se han apartado el camino que yo les había prescrito. Se han hecho un
becerro fundido y se han postrado ante él; le han ofrecido sacrificios y han
dicho: "Este es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de la tierra de
Egipto."»
9 Y dijo Yahveh
a Moisés: «Ya veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz.
10 Déjame ahora
que se encienda mi ira contra ellos y los devore; de ti, en cambio, haré un
gran pueblo.»
11 Pero Moisés
trató de aplacar a Yahveh su Dios, diciendo: "¿Por qué, oh Yahveh, ha de
encenderse tu ira contra tu pueblo, el que tú sacaste de la tierra de Egipto
con gran poder y mano fuerte?
12 ¿Van a poder
decir los egipcios: Por malicia los ha sacado, para matarlos en las montañas
y exterminarlos de la faz de la tierra? Abandona el ardor de tu cólera y
renuncia a lanzar el mal contra tu pueblo.
13 Acuérdate de
Abraham, de Isaac y de Israel, siervos tuyos, a los cuales juraste por ti
mismo: Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; toda
esta tierra que os tengo prometida, la daré a vuestros descendientes, y
ellos la poseerán como herencia para siempre.»
14 Y Yahveh
renunció a lanzar el mal con que había amenazado a su pueblo.
15 Volvióse
Moisés y bajó del monte, con las dos tablas del Testimonio en su mano,
tablas escritas por ambos lados; por una y otra cara estaban escritas.
16 Las tablas
eran obra de Dios, y la escritura, grabada sobre las mismas, era escritura
de Dios.
17 Cuando Josué
oyó la voz del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: «Gritos de guerra en el
campamento.»
18 Respondió
Moisés: «No son gritos de victoria, ni alarido de derrota. Cantos a coro es
lo que oigo.»
19 Cuando
Moisés llegó cerca del campamento y vio el becerro y las danzas, ardió en
ira, arrojó de su mano las tablas y las hizo añicos al pie del monte.
20 Luego tomó
el becerro que habían hecho, lo quemó y lo molió hasta reducirlo a polvo,
que esparció en el agua, y se lo dio a beber a los israelitas.
21 Y dijo
Moisés a Aarón: «¿Qué te hizo este pueblo para que hayas traído sobre él tan
gran pecado?»
22 Aarón
respondió: «No se encienda la ira de mi señor. Tú mismo sabes que este
pueblo es inclinado al mal.
23 Me dijeron:
"Haznos un dios que vaya delante de nosotros, ya que no sabemos qué le ha
sucedido a Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto."
24 Yo les
contesté: "El que tenga oro despréndase." Ellos se lo quitaron y me lo
dieron; yo lo eché al fuego y salió este becerro.»
25 Vio Moisés
al pueblo desenfrenado - pues Aarón les había permitido entregarse a la
idolatría en medio de sus adversarios -
26 y se puso
Moisés a la puerta del campamento, y exclamó: «¡A mí los de Yahveh!» y se le
unieron todos los hijos de Leví.
27 El les dijo:
«Así dice Yahveh, el Dios de Israel: Cíñase cada uno su espada al costado;
pasad y repasad por el campamento de puerta en puerta, y matad cada uno a su
hermano, a su amigo y a su pariente.»
28 Cumplieron
los hijos de Leví la orden de Moisés; y cayeron aquel día unos 3000 hombres
del pueblo.
29 Y dijo
Moisés: «Hoy habéis recibido la investidura como sacerdotes de Yahveh, cada
uno a costa de vuestros hijos y vuestros hermanos, para que él os dé hoy la
bendición.»
30 Al día
siguiente dijo Moisés al pueblo: «Habéis cometido un gran pecado. Yo voy a
subir ahora donde Yahveh; acaso pueda obtener la expiación de vuestro
pecado.»
31 Volvió
Moisés donde Yahveh y dijo: «¡Ay! Este pueblo ha cometido un gran pecado al
hacerse un dios de oro.
32 Con todo, si
te dignas perdonar su pecado..., y si no, bórrame del libro que has
escrito.»
33 Yahveh
respondió a Moisés: Al que peque contra mí, le borraré yo de mi libro.
34 Ahora ve y
conduce al pueblo adonde te he dicho. He aquí que mi ángel irá delante de
ti, mas en el día de mi visita los castigaré yo por su pecado.»
35 Y Yahveh
castigó al pueblo a causa del becerro fabricado por Aarón.
1 Dijo Yahveh a
Moisés: «Anda, sube de aquí, tú y el pueblo que sacaste de Egipto, a la
tierra que yo prometí con juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo:
"A tu posteridad se la daré."
2 Enviaré
delante de ti un ángel y expulsaré al cananeo, al amorreo, al hitita, al
perizita, al jivita y al jebuseo.
3 Sube a una
tierra que mana leche y miel; que yo no subiré contigo, pues eres un pueblo
de dura cerviz; no sea que te destruya en el camino.»
4 Al oír el
pueblo estas duras palabras, hizo duelo y nadie se vistió sus galas.
5 Dijo entonces
Yahveh a Moisés: «Di a los israelitas: Vosotros sois un pueblo de dura
cerviz. Si yo saliera contigo, aunque fuera un solo momento, te destruiría.
Ahora, pues, quítate tus galas, para que yo sepa qué he de hacer contigo.»
6 Y los
israelitas se despojaron de sus galas a partir del monte Horeb.
7 Tomó Moisés
la Tienda y la plantó para él a cierta distancia fuera del campamento; la
llamó Tienda del Encuentro. De modo que todo el que tenía que consultar a
Yahveh salía hacia la Tienda del Encuentro, que estaba fuera del campamento.
8 Cuando salía
Moisés hacia la Tienda, todo el pueblo se levantaba y se quedaba de pie a la
puerta de su tienda, siguiendo con la vista a Moisés hasta que entraba en la
Tienda.
9 Y una vez
entrado Moisés en la tienda, bajaba la columna de nube y se detenía a la
puerta de la Tienda, mientras Yahveh hablaba con Moisés.
10 Todo el
pueblo veía la columna de nube detenida a la puerta de la Tienda y se
levantaba el pueblo, y cada cual se postraba junto a la puerta de su tienda.
11 Yahveh
hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Luego
volvía Moisés al campamento, pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun,
no se apartaba del interior de la Tienda.
12 Dijo Moisés
a Yahveh: «Mira, tú me dices: Haz subir a este pueblo; pero no me has
indicado a quién enviarás conmigo; a pesar de que me has dicho: "Te conozco
por tu nombre", y también: "Has hallado gracia a mis ojos."
13 Ahora, pues,
si realmente he hallado gracia a tus ojos, hazme saber tu camino, para que
yo te conozca y halle gracia a tus ojos, y mira que esta gente es tu
pueblo.»
14 Respondió
él: «Yo mismo iré contigo y te daré descanso.»
15 Contestóle:
«Si no vienes tú mismo, no nos hagas partir de aquí.
16 Pues ¿en qué
podrá conocerse que he hallado gracia a tus ojos, yo y tu pueblo, sino en
eso, en que tú marches con nosotros? Así nos distinguiremos, yo y tu pueblo,
de todos los pueblos que hay sobre la tierra.»
17 Respondió
Yahveh a Moisés: «Haré también esto que me acabas de pedir, pues has hallado
gracia a mis ojos, y yo te conozco por tu nombre.»
18 Entonces
dijo Moisés: «Déjame ver, por favor, tu gloria.»
19 El le
contestó: «Yo haré pasar ante tu vista toda mi bondad y pronunciaré delante
de ti el nombre de Yahveh; pues hago gracia a quien hago gracia y tengo
misericordia con quien tengo misericordia.»
20 Y añadió:
«Pero mi rostro no podrás verlo; porque no puede verme el hombre y seguir
viviendo.»
21 Luego dijo
Yahveh: «Mira, hay un lugar junto a mí; tú te colocarás sobre la peña.
22 Y al pasar
mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano
hasta que yo haya pasado.
23 Luego
apartaré mi mano, para que veas mis espaldas; pero mi rostro no se puede
ver.»
1 Dijo Yahveh a
Moisés. «Labra dos tablas de piedra como las primeras, sube donde mí, al
monte y yo escribiré en las tablas las palabras que había en las primeras
tablas que rompiste.
2 Prepárate
para subir mañana temprano al monte Sinaí; allí en la cumbre del monte te
presentarás a mí.
3 Que nadie
suba contigo, ni aparezca nadie en todo el monte. Ni oveja ni buey paste en
el monte.»
4 Labró Moisés
dos tablas de piedra como las primeras y, levantándose de mañana, subió al
monte Sinaí como le había mandado Yahveh, llevando en su mano las dos tablas
de piedra.
5 Descendió
Yahveh en forma de nube y se puso allí junto a él. Moisés invocó el nombre
de Yahveh.
6 Yahveh pasó
por delante de él y exclamó: «Yahveh, Yahveh, Dios misericordioso y
clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad,
7 que mantiene
su amor por millares, que perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado,
pero no los deja impunes; que castiga la iniquidad de los padres en los
hijos y en los hijos de los hijos hasta la tercera y cuarta generación.»
8 Al instante,
Moisés cayó en tierra de rodillas y se postró,
9 diciendo: «Si
en verdad he hallado gracia a tus ojos, oh Señor, dígnese mi Señor venir en
medio de nosotros, aunque sea un pueblo de dura cerviz; perdona nuestra
iniquidad y nuestro pecado, y recíbenos por herencia tuya.»
10 Respondió
él: «Mira, voy a hacer una alianza; realizaré maravillas delante de todo tu
pueblo, cono nunca se han hecho en toda la tierra ni en nación alguna; y
todo el pueblo que te rodea verá la obra de Yahveh; porque he de hacer por
medio de ti cosas que causen temor.
11 Observa bien
lo que hoy te mando. He aquí que voy a expulsar delante de ti al amorreo, al
cananeo, al hitita, al perizita, al jivita y al jebuseo.
12 Guárdate de
hacer pacto con los habitantes del país en que vas a entrar, para que no
sean un lazo en medio de ti.
13 Al
contrario, destruiréis sus altares, destrozaréis sus estelas y romperéis sus
cipos.
14 No te
postrarás ante ningún otro dios, pues Yahveh se llama Celoso, es un Dios
celoso.
15 No hagas
pacto con los moradores de aquella tierra, no sea que cuando se prostituyan
tras sus dioses y les ofrezcan sacrificios, te inviten a ti y tú comas de
sus sacrificios;
16 y no sea que
tomes sus hijas para tus hijos, y que al prostituirse sus hijas tras sus
dioses, hagan también que tus hijos se prostituyan tras los dioses de ellas.
17 No te harás
dioses de fundición.
18 Guardarás la
fiesta de los Ázimos; siete días comerás ázimos como te he mandado, al
tiempo señalado, esto es, en el mes de Abib, pues en el mes de Abib saliste
de Egipto.
19 Todo lo que
abre el seno es mío, todo primer nacido, macho, sea de vaca o de oveja, es
mío.
20 El primer
nacido de asno lo rescatarás con una oveja; y si no lo rescatas, lo
desnucarás. Rescatarás todos los primogénitos de tus hijos, y nadie se
presentará ante mí con las manos vacías.
21 Seis días
trabajarás, mas en el séptimo descansarás; descansarás en tiempo de siembra
y siega.
22 Celebrarás
la fiesta de las Semanas: la de las primicias de la siega del trigo, y
también la fiesta de la recolección al final del año.
23 Tres veces
al año se presentarán todos tus varones ante Yahveh, el Señor, el Dios de
Israel.
24 Pues cuando
yo expulse a los pueblos delante de ti y ensanche tus fronteras, nadie
codiciará tu tierra cuando tres veces al año subas a presentarte ante
Yahveh, tu Dios.
25 No inmolarás
con pan fermentado la sangre de mi sacrificio, ni quedará hasta el día
siguiente la víctima de la fiesta de Pascua.
26 Llevarás a
la casa de Yahveh, tu Dios, lo mejor de las primicias de los frutos de tu
suelo. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.»
27 Dijo Yahveh
a Moisés: «Consigna por escrito estas palabras, pues a tenor de ellas hago
alianza contigo y con Israel.»
28 Moisés
estuvo allí con Yahveh cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni
beber agua. Y escribió en las tablas las palabras de la alianza, las diez
palabras.
29 Luego, bajó
Moisés del monte Sinaí y, cuando bajó del monte con las dos tablas del
Testimonio en su mano, no sabía que la piel de su rostro se había vuelto
radiante, por haber hablado con él.
30 Aarón y
todos los israelitas miraron a Moisés, y al ver que la piel de su rostro
irradiaba, temían acercarse a él.
31 Moisés los
llamó. Aarón y todos los jefes de la comunidad se volvieron a él y Moisés
habló con ellos.
32 Se acercaron
a continuación todos los israelitas y él les conminó cuanto Yahveh le había
dicho en el monte Sinaí.
33 Cuando
Moisés acabó de hablar con ellos, se puso un velo sobre el rostro.
34 Siempre que
Moisés se presentaba delante de Yahveh para hablar con él, se quitaba el
velo hasta que salía, y al salir decía a los israelitas lo que Yahveh había
ordenado.
35 Los
israelitas veían entonces que el rostro de Moisés irradiaba, y Moisés cubría
de nuevo su rostro hasta que entraba a hablar con Yahveh.
1 Moisés reunió
a toda la comunidad de los israelitas y les dijo: «Esto es lo que Yahveh ha
mandado hacer.
2 Durante seis
días se trabajará, pero el día séptimo será sagrado para vosotros, día de
descanso completo en honor de Yahveh. Cualquiera que trabaje en ese día,
morirá.
3 En ninguna de
vuestras moradas encenderéis fuego en día de sábado.»
4 Moisés habló
así a toda la comunidad de los israelitas: «Esta es la orden de Yahveh:
5 Reservad de
vuestros bienes una ofrenda para Yahveh. Que reserven ofrenda para Yahveh
todos aquellos a quienes su corazón mueva: oro, plata y bronce,
6 púrpura
violeta y escarlata, carmesí, lino fino, pelo de cabra,
7 pieles de
carnero teñidas de rojo, cueros finos y maderas de acacia,
8 aceite para
el alumbrado, aromas para el óleo de la unción y para el incienso aromático,
9 piedras de
ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral.
10 Que vengan
los artífices hábiles de entre vosotros a realizar cuanto Yahveh ha
ordenado:
11 la Morada,
su Tienda y su toldo, sus broches, sus tableros, sus travesaños, sus postes
y sus basas;
12 el Arca y
sus varales, el propiciatorio y el velo que lo cubre;
13 la mesa con
sus varales y todos sus utensilios, el pan de la Presencia,
14 el
candelabro para el alumbrado con sus utensilios, y sus lámparas, y el aceite
del alumbrado;
15 el altar del
incienso con sus varales; el óleo de la unción, el incienso aromático, la
cortina del vano de la entrada a la Morada,
16 el altar de
los holocaustos con su rejilla de bronce, sus varales y todos su utensilios;
la pila con su base;
17 los
cortinajes del atrio con sus postes y sus basas; el tapiz de la entrada del
atrio;
18 la clavazón
de la Morada y la clavazón del atrio y sus cuerdas;
19 los
ornamentos de ceremonia para oficiar en el Santuario; las vestiduras
sagradas para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para sus
funciones sacerdotales.»
20 Entonces,
toda la comunidad de los israelitas se retiró de la presencia de Moisés;
21 todos
aquellos a quienes impulsaba su corazón y movía su espíritu vinieron a traer
la ofrenda reservada a Yahveh, para los trabajos de la Tienda del Encuentro,
para todo su servicio y para las vestiduras sagradas.
22 Venían
hombres y mujeres: todos los que eran movidos por su corazón traían
zarcillos, pendientes, anillos de oro, el oro que cada uno presentaba como
ofrenda mecida para Yahveh.
23 Cuantos
poseían púrpura violeta y escarlata, y carmesí, lino fino, pelo de cabra,
pieles de carnero teñidas de rojo y cueros finos, los traían también.
24 Cuantos
pudieron reservar una ofrenda de plata o de bronce, la llevaron como ofrenda
reservada a Yahveh. Lo mismo hicieron los que poseían madera de acacia, que
sirviera para los trabajos de la obra.
25 Todas las
mujeres hábiles en el oficio hilaron con sus manos y llevaron la púrpura
violeta y escarlata, el carmesí y lino fino que habían hilado.
26 Todas las
mujeres hábiles en hilar, hilaron pelo de cabra, movidas por su corazón.
27 Los jefes
trajeron piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral;
28 aromas y
aceite para el alumbrado, para el óleo de la unción y para el incienso
aromático.
29 Todos los
israelitas, hombres y mujeres, cuyo corazón les había impulsado a llevar
algo para cualquiera de los trabajos que Yahveh, por medio de Moisés, les
había encomendado, presentaron sus ofrendas voluntarias a Yahveh.
30 Moisés dijo
entonces a los israelitas: «Mirad, Yahveh ha designado a Besalel, hijo de
Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá,
31 y le ha
llenado del espíritu de Dios, confiriéndole habilidad, pericia y experiencia
en toda clase de trabajos,
32 para
concebir y realizar proyectos en oro, plata y bronce,
33 para labrar
piedras de engaste, tallar la madera y ejecutar cualquier otra labor de
artesanía;
34 a él y
Oholiab, hijo de Ajisamak de la tribu de Dan, les ha puesto en el corazón el
don de enseñar.
35 Les ha
llenado de habilidad para toda clase de labores en talla y bordado, en
recamado de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino, y en
labores de tejidos. Son capaces de ejecutar toda clase de trabajos y de
idear proyectos.»
1 Así, pues,
Besalel, Oholiab y todos los hombres hábiles en quienes Yahveh había
infundido habilidad y pericia para saber realizar todos los trabajos en
servicio del Santuario, ejecutaron todo conforme había mandado Yahveh.
2 Llamó Moisés
a Besalel y a Oholiab y a todos los hombres hábiles en cuyo corazón Yahveh
había infundido habilidad, a todos los que su corazón movía a ponerse al
trabajo para realizarlo.
3 Recibieron de
Moisés todas las ofrendas que los israelitas habían reservado para la
ejecución de la obra del Santuario. Entre tanto los israelitas seguían
entregando a Moisés cada mañana ofrendas voluntarias.
4 Por eso,
todos los artífices dedicados a los trabajos del Santuario dejaron cada cual
su trabajo,
5 y fueron a
hablar con Moisés, diciendo: «El pueblo entrega más de lo que se precisa
para la realización de las obras que Yahveh ha mandado hacer.»
6 Entonces
Moisés mandó correr la voz por el campamento: «Ni hombre ni mujer reserve ya
más ofrendas para el Santuario.» Suspendió el pueblo su aportación,
7 pues había
material suficiente para ejecutar todos los trabajos; y aun sobraba.
8 Entonces los
artífices más expertos de entre los que ejecutaban el trabajo hicieron la
Morada. La hizo con diez tapices de lino fino torzal, de púrpura violeta y
escarlata y de carmesí con querubines bordados.
9 La longitud
de cada tapiz era de veintiocho codos y la anchura de cuatro. Todos los
tapices tenían las mismas medias.
10 Unió cinco
tapices entre sí y lo mismo los otros cinco.
11 Puso lazos
de púrpura violeta en el borde del tapiz con que termina el primer conjunto;
los puso también en el borde del tapiz con que termina el segundo conjunto.
12 Puso
cincuenta lazos en el primer tapiz y otros cincuenta en el borde del último
tapiz del segundo conjunto, correspondiéndose los lazos unos a otros.
13 Hizo también
cincuenta broches de oro, y con los broches enlazó entre sí los tapices, de
modo que la Morada vino a formar un espacio único.
14 Tejió
también piezas de pelo de cabra para que, a modo de tienda, cubrieran la
Morada. Tejió once de estas piezas.
15 La longitud
de cada pieza era de treinta codos y de cuatro la anchura. Las once piezas
tenían las mismas medidas.
16 Juntó cinco
piezas en una parte y seis en la otra.
17 Hizo
cincuenta lazos en el borde de la última pieza del primer conjunto, y
cincuenta lazos en el borde de la última pieza del segundo conjunto.
18 Hizo
cincuenta broches de bronce para unir la Tienda, formando un espacio único.
19 Hizo además
para la Tienda un toldo de pieles de carnero teñidas de rojo, y encima otro
toldo de cueros finos.
20 Para la
Morada hizo los tableros de madera de acacia y los puso de pie.
21 Cada tablero
tenía diez codos de largo, y codo y medio de ancho.
22 Tenía además
dos espigas paralelas. Hizo lo mismo todos los tableros de la Morada.
23 Puso los
tableros para la Morada: veinte para el flanco del Négueb, hacia el sur;
24 hizo
cuarenta basas de plata para colocarlas debajo de los veinte tableros: dos
basas debajo de un tablero para sus dos espigas y dos basas debajo del otro
tablero para sus dos espigas.
25 Para el
segundo flanco de la Morada, la parte del norte, hizo otros veinte tableros,
26 con sus
cuarenta basas de plata; dos basas debajo de un tablero y dos basas debajo
del otro tablero.
27 Para la
parte posterior de la Morada, hacia el occidente, hizo seis tableros;
28 para los
ángulos de la Morada en su parte posterior, dos más,
29 que estaban
unidos desde abajo hasta arriba, hasta la primera anilla. Así lo hizo con
los dos tableros destinados a los dos ángulos.
30 Eran, pues,
ocho tableros con sus basas de plata; dieciséis basas, dos debajo de cada
tablero.
31 Después hizo
travesaños de madera de acacia: cinco travesaños para los tableros de un
flanco de la Morada;
32 y cinco
travesaños para los tableros del otro flanco de la Morada; y otros cinco
para los tableros de la parte posterior de la Morada hacia el occidente.
33 Hizo el
travesaño central de tal suerte que pasase a media altura de los tableros,
de un extremo al otro.
34 Revistió de
oro los tableros; de oro hizo también sus anillas para pasar los travesaños,
y los revistió igualmente de oro.
35 Hizo el velo
de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal; bordó en él
unos querubines.
36 Hizo para
colgarlo cuatro postes de acacia, revestidos de oro y provistos de ganchos
de oro; fundió para ellos cuatro basas de plata.
37 Hizo para la
entrada de la Tienda una cortina de púrpura violeta y escarlata, de carmesí
y lino fino torzal, labor de recamador,
38 con sus
cinco postes y sus ganchos. Revistió de oro sus capiteles y sus varillas y
fundió en bronce sus cinco basas.
1 Besalel hizo
el arca de madera de acacia, de dos codos y medio de largo, codo y medio de
ancho, y codo y medio de alto.
2 La revistió
de oro puro, por dentro y por fuera, y además puso en su derredor una
moldura de oro.
3 Fundió cuatro
anillas de oro para sus cuatro pies, dos anillas a un costado y dos anillas
al otro.
4 Hizo también
varales de madera de acacia, que revistió de oro;
5 pasó los
varales por las anillas de los costados del arca, para transportarla.
6 Después hizo
un propiciatorio de oro puro, de dos codos y medio de largo, y de codo y
medio de ancho.
7 Hizo
igualmente dos querubines de oro macizo; los hizo en los dos extremos del
propiciatorio;
8 el primer
querubín en un extremo y el segundo en el otro; hizo los querubines formando
un cuerpo con el propiciatorio en sus dos extremos.
9 Estaban los
querubines con las alas extendidas por encima, cubriendo con ellas el
propiciatorio, uno frente al otro, con las caras vueltas hacia el
propiciatorio.
10 Hizo,
además, la mesa de madera de acacia, de dos codos de largo, un codo de ancho
y codo y medio de alto.
11 La revistió
de oro puro y le puso alrededor una moldura de oro.
12 Hizo además,
en torno de ella, un reborde de una palma de ancho, con una moldura de oro
alrededor del mismo.
13 Le hizo
cuatro anillas de oro y puso las anillas en los cuatro ángulos,
correspondientes a sus cuatro pies.
14 Junto al
reborde se hallaban las anillas para pasar por ellas los varales y
transportar la mesa.
15 Hizo los
varales de madera de acacia y los revistió de oro.
16 Asimismo
hizo de oro puro los utensilios que habían de estar sobre la mesa; sus
fuentes, sus vasos, sus tazas y sus jarros con los que se hacían las
libaciones.
17 Hizo el
candelabro de oro puro. Hizo el candelabro de oro macizo, su pie y su tallo.
Sus cálices - corolas y flores - formaban con él un cuerpo.
18 De sus lados
salían seis brazos: tres brazos de un lado, y tres brazos de otro.
19 El primer
brazo tenía tres cálices en forma de flor de almendro, con corola y flor; y
así los seis brazos que salían del candelabro.
20 En el mismo
candelabro había cuatro cálices, en forma de flor de almendro, con sus
corolas y flores;
21 una corola
debajo de los dos primeros brazos que formaban cuerpo con él, una corola
debajo de los siguientes, y una corola debajo de los dos últimos brazos; así
con los seis brazos que salían del mismo.
22 Las corolas
y los brazos formaban un cuerpo con el candelabro; todo ello formaba un
cuerpo de oro puro macizo.
23 Hizo también
de oro puro sus siete lámparas, sus despabiladeras y sus ceniceros.
24 Empleó un
talento de oro puro para el candelabro y todos sus utensilios.
25 Hizo también
de madera de acacia el altar del incienso, de un codo de largo y uno de
ancho, cuadrado, y de dos codos de alto. Sus cuernos formaban un solo cuerpo
con él.
26 Lo revistió
de oro puro, por su parte superior, sus costados y también sus cuernos. Puso
en su derredor una moldura de oro.
27 Y debajo de
la moldura, a los costados, hizo dos anillas a sus dos lados, para meter por
ellas los varales con que transportarlo.
28 Hizo los
varales de madera de acacia y los revistió de oro.
29 Preparó
también el óleo sagrado de la unción, y el incienso aromático puro, como lo
prepara el perfumista.
1 Hizo el altar
de los holocaustos de madera de acacia, de cinco codos de largo y cinco de
ancho, cuadrado, y de tres codos de alto.
2 Hizo
sobresalir de sus cuatro ángulos unos cuernos que formaban un cuerpo con él,
y lo revistió de bronce.
3 Hizo, además,
todos los utensilios del altar: Los ceniceros, los badiles, los acetres, los
tenedores y los braseros. Fundió de bronce todos sus utensilios.
4 Fabricó para
el altar una rejilla de bronce en forma de red, bajo la cornisa inferior, de
modo que llegaba hasta la mitad del altar.
5 Fijó cuatro
anillas para los cuatro extremos de la rejilla de bronce, para meter los
varales.
6 Hizo los
varales de madera de acacia, y los revistió de bronce,
7 y pasó los
varales por las anillas a los flancos del altar, para transportarlo así.
Hizo el altar hueco, de paneles.
8 Hizo la pila
y la basa de bronce, con los espejos de las mujeres que servían a la entrada
de la Tienda del Encuentro.
9 Hizo también
el atrio; por el lado del Négueb, hacia el sur, estaba el cortinaje del
atrio, de lino fino torzal, de cien codos.
10 Sus postes
eran veinte, y veinte sus basas de bronce; los ganchos de los postes y sus
varillas eran de plata.
11 Por el lado
septentrional había igualmente un cortinaje de cien codos. Sus postes eran
veinte, y veinte sus basas de bronce; los ganchos de los postes y sus
varillas eran de plata.
12 En el lado
occidental había un cortinaje de cincuenta codos. Sus postes eran diez, y
diez sus basas; los ganchos de los postes y sus varillas eran de plata.
13 En el lado
Este, al oriente, colgaban también cincuenta codos de cortinaje.
14 El cortinaje
era de quince codos, con tres columnas y tres basas, por un lado de la
entrada;
15 y por el
otro lado - a ambos lados de la entrada del atrio - había un cortinaje de
quince codos; sus postes eran tres, y tres sus basas.
16 Todos los
cortinajes del recinto del atrio eran de lino fino torzal.
17 Las basas de
los postes eran de bronce, sus ganchos y sus varillas de plata. También sus
capiteles estaban revestidos de plata, y todos los postes del atrio llevaban
varillas de plata.
18 El tapiz de
la puerta del atrio era labor de recamador y estaba recamado de púrpura
violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal. Tenía veinte codos de
largo; su altura - en el ancho - era de cinco codos, lo mismo que los
cortinajes del atrio.
19 Sus cuatro
postes y sus cuatro basas eran de bronce; sus ganchos de plata, como también
el revestimiento de sus capiteles y sus varillas.
20 Toda la
clavazón de la Morada y del atrio que la rodeaba era de bronce.
21 Este es el
inventario de la Morada, de la Morada del testimonio, realizado por orden de
Moisés, y hecho por los levitas bajo la dirección de Itamar, hijo del
sacerdote Aarón.
22 Besalel,
hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, hizo todo cuanto Yahveh había
mandado a Moisés,
23 juntamente
con Oholiab, hijo de Ajisamak, de la tribu de Dan, que era artífice,
bordador y recamador en púrpura violeta y escarlata, en carmesí y lino fino.
24 El total del
oro empleado en el trabajo, en todo el trabajo del Santuario, es decir, el
oro de la ofrenda reservada, fue de veintinueve talentos y 730 siclos, en
siclos del Santuario;
25 la plata de
los incluidos en el censo de la comunidad, cien talentos y 1.775 siclos, en
siclos del Santuario:
26 un becá por
cabeza, o sea medio siclo, en siclos del Santuario, para cada hombre
comprendido en el censo de los 603.550 hombres, de veinte años en adelante.
27 Los cien
talentos de plata se emplearon en fundir las basas del Santuario y las basas
del velo; cien basas correspondientes a los cien talentos, un talento por
basa.
28 De los 1.775
siclos hizo ganchos para los postes, revistió sus capiteles y los unió con
varillas.
29 El bronce de
la ofrenda reservada fue de setenta talentos y 2.400 siclos.
30 Con él hizo
las basas para la entrada de la Tienda del Encuentro, el altar de bronce con
su rejilla de bronce y todos los utensilios del altar,
31 las basas
del recinto del atrio y las basas de la entrada del atrio, toda la clavazón
de la Morada y toda la clavazón del atrio que la rodeaba.
1 Hicieron para
el servicio del Santuario vestiduras de ceremonia de púrpura violeta y
escarlata, de carmesí y lino fino. Hicieron también las vestiduras sagradas
de Aarón, como Yahveh había mandado a Moisés.
2 Hicieron,
pues, el efod, de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino
fino torzal.
3 Batieron oro
en láminas y las cortaron en hilos para hacer bordado junto con la púrpura
violeta y escarlata, con el carmesí y el lino fino.
4 Pusieron al
efod hombreras y lo fijaron por sus dos extremos.
5 La cinta con
que se ciñe el efod era de la misma hechura y formaba con él una sola pieza:
era de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal, como
Yahveh se lo había mandado a Moisés.
6 Prepararon
igualmente las piedras de ónice engastadas en engastes de oro y grabadas
como se graban los sellos, con los nombres de los hijos de Israel;
7 las colocaron
sobre las hombreras del efod, como piedras que sirvieran a Yahveh de
recuerdo de los hijos de Israel, según Yahveh había ordenado a Moisés.
8 Bordaron
también el pectoral, al estilo de la labor del efod, de oro, púrpura violeta
y escarlata, carmesí y lino fino torzal.
9 El pectoral
era cuadrado y lo hicieron doble; tenía un palmo de largo y otro de ancho;
era doble.
10 Lo llenaron
de cuatro filas de piedras. En la primera fila había un sardio, un topacio y
una esmeralda;
11 en la
segunda fila: un rubí, un zafiro y un diamante;
12 en la
tercera fila: un ópalo, una ágata y una amatista;
13 y en la
cuarta: un crisólito, un ónice y un jaspe. Todas ellas estaban engastadas en
engarces de oro.
14 Las piedras
eran doce, correspondientes a los nombres de los hijos de Israel, grabadas
con sus nombres como se graban los sellos, cada una con su nombre, conforme
a las doce tribus.
15 Hicieron
para el pectoral cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de cordones.
16 Hicieron dos
engastes de oro y dos anillas de oro; fijaron las dos anillas en los dos
extremos del pectoral.
17 Pasaron
después las dos cadenillas de oro por las dos anillas en los extremos del
pectoral.
18 Unieron los
otros dos extremos de las dos cadenillas a los dos engarces, que fijaron del
efod.
19 Hicieron
otras dos anillas de oro y las pusieron en los otros dos extremos del
pectoral en el borde interior que mira hacia el efod.
20 E hicieron
otras dos anillas de oro, que fijaron en la parte inferior de las dos
hombreras del efod, por delante, cerca de su unión, encima de la cinta del
efod.
21 Y por medio
de sus anillas sujetaron el pectoral a las anillas del efod, con un cordón
de púrpura violeta, para que quedase el pectoral sobre la cinta del efod y
no se desprendiese del efod, como Yahveh había mandado a Moisés.
22 Tejieron el
manto del efod, todo de púrpura violeta.
23 Había una
abertura en el centro del manto, semejante al cuello de una cota, con una
orla alrededor de la abertura para que no se rompiese.
24 En el ruedo
inferior del manto hicieron granadas de púrpura violeta y escarlata, de
carmesí y lino fino torzal.
25 Hicieron
campanillas de oro puro, colocándolas entre las granadas, en todo el ruedo.
26 Una
campanilla y una granada alternaban con otra campanilla y otra granada, en
el ruedo inferior del manto. Servía para oficiar, como Yahveh había ordenado
a Moisés.
27 Tejieron
también las túnicas de lino fino para Aarón y sus hijos;
28 la tiara de
lino fino, los adornos de las mitras de lino fino y también los calzones de
lino fino torzal,
29 lo mismo que
las fajas recamadas de lino fino torzal, de púrpura violeta y escarlata y de
carmesí, tal como Yahveh había ordenado a Moisés.
30 E hicieron
de oro puro una lámina, la diadema sagrada en la que grabaron, como se
graban los sellos: «Consagrado a Yahveh.»
31 Fijaron en
ella un cordón de púrpura violeta para sujetarla en la parte superior de la
tiara, como Yahveh había mandado a Moisés.
32 Así fue
acabada toda la obra de la Morada y de la Tienda del Encuentro. Los
israelitas hicieron toda la obra conforme a lo que Yahveh había mandado a
Moisés. Así lo hicieron.
33 Presentaron
a Moisés la Morada, la Tienda y todos sus utensilios; los broches, los
tableros, los travesaños, los postes y las basas;
34 el toldo de
pieles de carnero teñidas de rojo, el toldo de cueros finos y el velo
protector;
35 el arca del
Testimonio con sus varales y el propiciatorio;
36 la mesa con
todos sus utensilios y el pan de la Presencia;
37 el
candelabro de oro puro con sus lámparas - las lámparas que habían de
colocarse en él -, todos sus utensilios y el aceite del alumbrado;
38 el altar de
oro, el óleo de la unción, el incienso aromático y la cortina para la
entrada de la Tienda;
39 el altar de
bronce con su rejilla de bronce, sus varales y todos sus utensilios; la pila
con su base;
40 el cortinaje
del atrio, los postes con sus basas, el tapiz para la entrada del atrio, sus
cuerdas, su clavazón y todos los utensilios del servicio de la Morada para
la Tienda del Encuentro;
41 las
vestiduras de ceremonia para el servicio en el Santuario: los ornamentos
sagrados para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para ejercer
el sacerdocio.
42 Conforme a
cuanto Yahveh había ordenado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda
la obra.
43 Moisés vio
todo el trabajo y comprobó que lo habían llevado a cabo; tal como había
mandado Yahveh, así lo habían hecho. Y Moisés los bendijo.
1 Yahveh habló
así a Moisés:
2 «El día
primero del primer mes alzarás la Morada de la Tienda del Encuentro.
3 Allí pondrás
el arca del Testimonio y cubrirás el arca con el velo.
4 Llevarás la
mesa y colocarás lo que hay que ordenar sobre ella; llevarás también el
candelabro y pondrás encima las lámparas.
5 Colocarás el
altar de oro para el incienso delante del arca del Testimonio y colgarás la
cortina a la entrada de la Morada.
6 Colocarás el
altar de los holocaustos ante la entrada de la Morada de la Tienda del
Encuentro.
7 Pondrás la
pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echarás agua en ella.
8 En derredor
levantarás el atrio y tenderás el tapiz a la entrada del atrio.
9 Entonces
tomarás el óleo de la unción y ungirás la Morada y todo lo que contiene. La
consagrarás con todo su mobiliario y será cosa sagrada.
10 Ungirás
además el altar de los holocaustos con todos sus utensilios. Consagrarás el
altar, y el altar será cosa sacratísima.
11 Asimismo
ungirás la pila y su base, y la consagrarás.
12 Después
mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda del
Encuentro y los lavarás con agua.
13 Vestirás a
Aarón con las vestiduras sagradas, le ungirás, y le consagrarás para que
ejerza mi sacerdocio.
14 Mandarás
también que se acerquen sus hijos; los vestirás con túnicas,
15 los ungirás,
como ungiste a su padre, para que ejerzan mi sacerdocio. Así se hará para
que su unción les confiera un sacerdocio sempiterno de generación en
generación.»
16 Moisés hizo
todo conforme a lo que Yahveh le había mandado. Así lo hizo.
17 En el primer
mes del año segundo, el día primero del mes, fue alzada la Morada.
18 Moisés alzó
la Morada, asentó las basas, colocó sus tableros, metió sus travesaños y
erigió sus postes.
19 Después
desplegó la Tienda por encima de la Morada y puso además por encima el toldo
de la Tienda, como Yahveh había mandado a Moisés.
20 Luego tomó
el Testimonio y lo puso en el arca; puso al arca los varales y sobre ella
colocó el propiciatorio en la parte superior.
21 Llevó
entonces el arca a la Morada, colgó el velo de protección y cubrió así el
arca del Testimonio, como Yahveh había mandado a Moisés.
22 Colocó
también la mesa en la Tienda del Encuentro, al lado septentrional de la
Morada, fuera del velo.
23 Dispuso
sobre ella las filas de los panes de la Presencia delante de Yahveh, como
Yahveh había ordenado a Moisés.
24 Luego
instaló el candelabro en la Tienda del Encuentro, frente a la mesa, en el
lado meridional de la Morada,
25 y colocó
encima las lámparas delante de Yahveh, como Yahveh había mandado a Moisés.
26 Asimismo
puso el altar de oro en la Tienda del Encuentro, delante del velo;
27 y quemó
sobre él incienso aromático como Yahveh había mandado a Moisés.
28 A la entrada
de la Morada colocó la cortina,
29 y en la
misma entrada de la Morada de la Tienda del Encuentro colocó también el
altar de los holocaustos, sobre el cual ofreció el holocausto y la oblación,
como Yahveh había mandado a Moisés.
30 Situó la
pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echó en ella agua para las
abluciones;
31 Moisés,
Aarón y sus hijos se lavaron en ella las manos y los pies.
32 Siempre que
entraban en la Tienda del Encuentro y siempre que se acercaban al altar, se
lavaban, como Yahveh había mandado a Moisés.
33 Por fin alzó
el atrio que rodeaba la Morada y el altar, y colgó el tapiz a la entrada del
atrio. Así acabó Moisés los trabajos.
34 La Nube
cubrió entonces la Tienda del Encuentro y la gloria de Yahveh llenó la
Morada.
35 Moisés no
podía entrar en la Tienda del Encuentro, pues la Nube moraba sobre ella y la
gloria de Yahveh llenaba la Morada.
36 En todas las
marchas, cuando la Nube se elevaba de encima de la Morada, los israelitas
levantaban el campamento.
37 Pero si la
Nube no se elevaba, ellos no levantaban el campamento, en espera del día en
que se elevara.
38 Porque
durante el día la Nube de Yahveh estaba sobre la Morada y durante la noche
había fuego a la vista de toda la casa de Israel. Así sucedía en todas sus
marchas.