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1 Amarás a
Yahveh tu Dios y guardarás siempre sus ritos, sus preceptos, normas y
mandamientos.
2 Vosotros
sabéis hoy - no vuestros hijos, que ni saben ni han visto la lección de
Yahveh vuestro Dios, su grandeza, su mano fuerte y su tenso brazo -
3 las señales y
hazañas que realizó él en medio de Egipto, contra Faraón rey de Egipto y
todo su pueblo;
4 lo que hizo
con el ejército de Egipto, con sus caballos y sus carros, precipitando sobre
ellos las aguas del mar de Suf cuando os perseguían, y aniquilándolos Yahveh
hasta el día de hoy;
5 lo que ha
hecho por vosotros en el desierto hasta vuestra llegada a este lugar;
6 lo que hizo
con Datán y Abirón, hijos de Eliab el rubenita, cuando la tierra abrió su
boca y los tragó en medio de todo Israel, con sus familias, sus tiendas y
todos los que les seguían.
7 Pues vuestros
mismos ojos han visto toda esta gran obra que Yahveh ha realizado.
8 Guardaréis
todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que os hagáis fuertes y
lleguéis a poseer la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión,
9 y para que
prolonguéis vuestros días en el suelo que Yahveh juró dar a vuestros padres
y a su descendencia, tierra que mana leche y miel.
10 Porque la
tierra a la que vas a entrar para tomarla en posesión no es como el país de
Egipto del que habéis salido, donde después de sembrar había que regar con
el pie, como se riega un huerto de hortalizas.
11 Sino que la
tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión es una tierra de
montes y valles, que bebe el agua de la lluvia del cielo.
12 De esta
tierra se cuida Yahveh tu Dios; los ojos de Yahveh tu Dios están
constantemente puestos en ella, desde que comienza el año hasta que termina.
13 Y si
vosotros obedecéis puntualmente a los mandamientos que yo os prescribo hoy,
amando a Yahveh vuestro Dios y sirviéndole con todo vuestro corazón y con
toda vuestra alma,
14 yo daré a
vuestro país la lluvia a su tiempo, lluvia de otoño y lluvia de primavera, y
tú podrás cosechar tu trigo, tu mosto y tu aceite;
15 yo daré a tu
campo hierba para tu ganado, y comerás hasta hartarte.
16 Cuidad bien
que no se pervierta vuestro corazón y os descarriéis a dar culto o otros
dioses, y a postraros ante ellos;
17 pues la ira
de Yahveh se encendería contra vosotros y cerraría los cielos, no habría más
lluvia, el suelo no daría su fruto y vosotros pereceríais bien pronto en esa
tierra buena que Yahveh os da.
18 Poned estas
palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, atadlas a vuestra mano como
una señal, y sean como una insignia entre vuestros ojos.
19 Enseñádselas
a vuestros hijos, hablando de ellas tanto si estás en casa como si vas de
viaje, así acostado como levantado.
20 Las
escribirás en las jambas de tu casa y en tus puertas,
21 para que
vuestros días y los días de vuestros hijos en la tierra que Yahveh juró dar
a vuestros padres sean tan numerosos como los días del cielo sobre la
tierra.
22 Porque, si
de verdad guardáis todos estos mandamientos que yo os mando practicar,
amando a Yahveh vuestro Dios, siguiendo todos sus caminos y viviendo unidos
a él,
23 Yahveh
desalojará delante de vosotros a todas esas naciones, y vosotros
desalojaréis a naciones más numerosas y fuertes que vosotros.
24 Todo lugar
que pise la planta de vuestro pie será vuestro; desde el Río, el río
Eufrates, hasta el mar occidental, se extenderá vuestro territorio.
25 Nadie podrá
resistiros; Yahveh vuestro Dios hará que se os tema y se os respete sobre la
haz de toda la tierra que habéis de pisar, como él os ha dicho.
26 Mira: Yo
pongo hoy ante vosotros bendición y maldición.
27 Bendición si
escucháis los mandamientos de Yahveh vuestro Dios que yo os prescribo hoy,
28 maldición si
desoís los mandamientos de Yahveh vuestro Dios, si os apartáis del camino
que yo os prescribo hoy, para seguir a otros dioses que no conocéis.
29 Cuando
Yahveh tu Dios te haya introducido en la tierra a la que vas a entrar para
tomarla en posesión, pondrás la bendición sobre el monte Garizim y la
maldición sobre el monte Ebal.
30 (Estos
montes están, como sabéis, al otro lado del Jordán, detrás del camino del
poniente, en el país de los cananeos que habitan en la Arabá, frente a
Guilgal, cerca de la Encina de Moré.)
31 Ya que vais
a pasar el Jordán para ir a tomar posesión de la tierra que Yahveh vuestro
Dios os da, cuando la poseáis y habitéis en ella,
32 cuidaréis de
poner en práctica todos los preceptos y normas que yo os expongo hoy.
1 Estos son los
preceptos y normas que cuidaréis de poner en práctica en la tierra que
Yahveh el Dios de tus padres te ha dado en posesión, todos los días que
viváis en su suelo.
2 Suprimiréis
todos los lugares donde los pueblos que vais a desalojar han dado culto a
sus dioses, en lo alto de los montes, en las colinas, y bajo todo árbol
frondoso;
3 demoleréis su
altares, romperéis sus estelas, quemaréis sus cipos, derribaréis las
esculturas de sus dioses y suprimiréis su nombre de este lugar.
4 No
procederéis así respecto de Yahveh vuestro Dios,
5 sino que sólo
vendréis a buscarle al lugar elegido por Yahveh vuestro Dios, de entre todas
las tribus, para poner en él la morada de su nombre.
6 Allí
llevaréis vuestros holocaustos y vuestros sacrificios, vuestros diezmos y
las ofrendas reservadas de vuestras manos, vuestras ofrendas votivas y
vuestras ofrendas voluntarias, los primogénitos de vuestro ganado mayor y
menor,
7 allí comeréis
en presencia de Yahveh vuestro Dios y os regocijaréis, vosotros y vuestras
casas, de todas las empresas en que Yahveh tu Dios te haya bendecido.
8 No haréis lo
que nosotros hacemos aquí hoy, cada cual lo que le parece bien,
9 porque
todavía no habéis llegado al lugar de descanso y a la heredad que Yahveh tu
Dios te da.
10 Pero cuando
paséis el Jordán y habitéis en la tierra que Yahveh vuestro Dios os da en
herencia, cuando él os haya puesto al abrigo de todos vuestros enemigos de
alrededor, y viváis con tranquilidad,
11 llevaréis al
lugar elegido por Yahveh vuestro Dios para morada de su nombre todo lo que
yo os prescribo: vuestros holocaustos y vuestros sacrificios, vuestros
diezmos y las ofrendas reservadas de vuestras manos, lo más selecto de
vuestras ofrendas que hayáis prometido con voto a Yahveh;
12 y os
regocijaréis en presencia de Yahveh, vosotros, vuestros hijos y vuestras
hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, así como el levita que vive en
vuestras ciudades, ya que no tiene parte ni heredad con vosotros.
13 Guárdate de
ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar sagrado que veas;
14 sólo en el
lugar elegido por Yahveh en una de tus tribus podrás ofrecer tus holocaustos
y sólo allí pondrás en práctica todo lo que yo te mando.
15 Podrás, sin
embargo, siempre que lo desees, sacrificar y comer la carne, como bendición
que te ha dado Yahveh tu Dios, en todas tus ciudades. Tanto el puro como el
impuro podrán comerla, como si fuese gacela o ciervo.
16 Sólo la
sangre no la comeréis; la derramarás en tierra como agua.
17 No podrás
comer en tus ciudades el diezmo de tu trigo, de tu mosto o de tu aceite, ni
los primogénitos de tu ganado mayor o menor, ninguna de tus ofrendas votivas
o de tus ofrendas voluntarias, ni las ofrendas reservadas de tus manos.
18 Sino que lo
comerás en presencia de Yahveh tu Dios, en el lugar elegido por Yahveh tu
Dios y solamente allí, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, y el
levita que vive en tus ciudades. Y te regocijarás en presencia de Yahveh tu
Dios por todas tus empresas.
19 Guárdate de
dejar abandonado al levita mientras vivas en tu suelo.
20 Cuando
Yahveh tu Dios haya ensanchado tu territorio, como te ha prometido, y digas:
«Querría comer carne», si deseas comer carne, podrás hacerlo siempre que
quieras.
21 Si el lugar
elegido por Yahveh tu Dios para morada de su nombre está demasiado lejos de
ti, podrás sacrificar del ganado mayor y menor que Yahveh te haya concedido,
del modo que yo te he prescrito; lo podrás comer en tus ciudades a la medida
de tus deseos;
22 y lo comerás
como se come la gacela o el ciervo; podrán comerlo tanto el puro como el
impuro.
23 Guárdate
sólo de comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no debes comer la
vida con la carne.
24 No la
comerás, la derramarás en tierra como agua.
25 No la
comerás, para que seas feliz, tú y tu hijo después de ti, por haber hecho lo
que es justo a los ojos de Yahveh.
26 Pero las
cosas sagradas que te correspondan y las que hayas prometido con voto, irás
a llevarlas a aquel lugar elegido por Yahveh.
27 Harás el
holocausto de la carne y de la sangre sobre el altar de Yahveh tu Dios; la
sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar de Yahveh tu Dios, y
tu podrás comer la carne.
28 Observa y
escucha todas estas cosas que yo te mando, para que seas feliz siempre, tú y
tu hijo después de ti, por haber hecho lo que es bueno y justo a los ojos de
Yahveh tu Dios.
29 Cuando
Yahveh tu Dios haya exterminado las naciones que tú vas a desalojar ante ti,
cuando las hayas desalojado y habites en su tierra,
30 guárdate de
dejarte prender en el lazo siguiendo su ejemplo después de haber sido ellos
exterminados ante ti, y de buscar sus dioses, diciendo; «¿Cómo servían estas
naciones a sus dioses? Así haré yo también,»
31 No
procederás así con Yahveh tu Dios. Porque todo lo que es una abominación
para Yahveh, lo que detesta, lo hacen ellos en honor de sus dioses: llegan
incluso a quemar al fuego a sus hijos e hijas en honor de sus dioses.
1 Todo esto que
yo os mando, cuidaréis de ponerlo por obra, sin añadir ni quitar nada.
2 Si surge en
medio de ti un profeta o vidente en sueños, que te propone una señal o un
prodigio,
3 y llega a
realizarse la señal o el prodigio que te ha anunciado, y te dice: «Vamos en
pos de otros dioses (que tú no conoces) a servirles»,
4 no escucharás
las palabras de ese profeta o de ese vidente en sueños. Es que Yahveh
vuestro Dios os pone a prueba para saber si verdaderamente amáis a Yahveh
vuestro Dios con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.
5 A Yahveh
vuestro Dios seguiréis y a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y
escucharéis su voz, a él serviréis y viviréis unidos a él.
6 Ese profeta o
vidente en sueños deberá morir por haber predicado la rebelión contra Yahveh
tu Dios - que te sacó del país de Egipto y te rescató de la casa de
servidumbre - para apartarte del camino que Yahveh tu Dios te ha mandado
seguir. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti.
7 Si tu
hermano, hijo de tu padre o hijo de tu madre, tu hijo o tu hija, la esposa
que reposa en tu seno o el amigo que es tu otro yo, trata de seducirte en
secreto diciéndote: «Vamos a servir a otros dioses», desconocidos de ti y de
tus padres,
8 de entre los
dioses de los pueblos próximos o lejanos que os rodean de un extremo a otro
de la tierra,
9 no accederás
ni le escucharás, tu ojo no tendrá piedad de él, no le perdonarás ni le
encubrirás,
10 sino que le
harás morir; tu mano caerá la primera sobre él para darle muerte, y después
la mano de todo el pueblo.
11 Le
apedrearás hasta que muera, porque trató de apartarte de Yahveh tu Dios, el
que te sacó del país de Egipto, de la casa de servidumbre.
12 Y todo
Israel, cuando lo sepa, tendrá miedo y dejará de cometer este mal en medio
de ti.
13 Si oyes
decir que en una de las ciudades que Yahveh tu Dios te da para habitar en
ella
14 algunos
hombres, malvados, salidos de tu propio seno, han seducido a sus
conciudadanos diciendo: «Vamos a dar culto a otros dioses», desconocidos de
vosotros,
15 consultarás,
indagarás y preguntarás minuciosamente. Si es verdad, si se comprueba que en
medio de ti se ha cometido tal abominación,
16 deberás
pasar a filo de espada a los habitantes de esa ciudad; la consagrarás al
anatema con todo lo que haya dentro de ella;
17 amontonarás
todos sus despojos en medio de la plaza pública y prenderás fuego a la
ciudad con todos sus despojos, todo ello en honor de Yahveh tu Dios. Quedará
para siempre convertida en un montón de ruinas, y no volverá a ser
edificada.
18 De este
anatema no se te quedará nada en la mano, para que Yahveh aplaque el ardor
de su ira y sea misericordioso contigo, tenga piedad de ti y te multiplique
como prometió bajo juramento a tus padres,
19 a condición
de que escuches la voz de Yahveh tu Dios guardando todos sus mandamientos
que yo te prescribo hoy y haciendo lo que es justo a los ojos de Yahveh tu
Dios.
1 Hijos sois de
Yahveh vuestro Dios. No os haréis incisión ni tonsura entre los ojos por un
muerto.
2 Porque tú
eres un pueblo consagrado a Yahveh tu Dios, y Yahveh te ha escogido para que
seas el pueblo de su propiedad personal entre todos los pueblos que hay
sobre la haz de la tierra.
3 No comerás
nada que sea abominable.
4 Estos son los
animales que podréis comer: buey, carnero, cabra,
5 ciervo,
gacela, gamo, cabra montés, antílope, búfalo, gamuza.
6 Y todo animal
de pezuña partida, hendida en dos mitades, y que rumia, lo podéis comer.
7 Sin embargo,
entre los que rumian y entre los animales de pezuña partida y hendida no
podréis comer los siguientes: el camello, la liebre y el damán, que rumian
pero no tienen la pezuña hendida; los tendréis por impuros.
8 Tampoco el
cerdo, que tiene la pezuña partida y hendida, pero no rumia; lo tendréis por
impuro. No comeréis su carne ni tocaréis su cadáver.
9 De entre todo
lo que vive en el agua, podéis comer lo siguiente: todo lo que tiene aletas
y escamas lo podéis comer.
10 Pero no
comeréis lo que no tiene aletas y escamas: lo tendréis por impuro.
11 Podéis comer
toda ave pura,
12 pero las
siguientes no las podéis comer: el águila, el quebrantahuesos, el águila
marina,
13 el buitre,
las diferentes especies de halcón,
14 todas las
especies de cuervo,
15 el avestruz,
la lechuza, la gaviota y las diferentes especies de gavilanes,
16 el búho, el
ibis, el cisne,
17 el pelícano,
el calamón, el somormujo,
18 la cigüeña,
las diferentes especies de garza real, la abubilla y el murciélago.
19 Tendréis por
impuro todo bicho alado, no lo comeréis.
20 Podéis comer
todo volátil puro.
21 No comeréis
ninguna bestia muerta. Se la darás al forastero que vive en tus ciudades
para que él la coma, o bien véndesela a un extranjero. Porque tú eres un
pueblo consagrado a Yahveh tu Dios. No cocerás el cabrito en la leche de su
madre.
22 Cada año
deberás apartar el diezmo de todo lo que tus sementeras hayan producido en
tus campos,
23 y, en
presencia de Yahveh tu Dios, en el lugar que él haya elegido para morada de
su nombre, comerás el diezmo de tu trigo, de tu mosto y de tu aceite, así
como los primogénitos de tu ganado mayor y menor; a fin de que aprendas a
temer siempre a Yahveh tu Dios.
24 Si el camino
es demasiado largo para ti, si no puedes transportarlo porque el lugar
elegido por Yahveh para morada de su nombre te cae demasiado lejos, cuando
Yahveh tu Dios te haya bendecido,
25 lo cambiarás
por dinero, llevarás el dinero en tu mano e irás al lugar elegido por Yahveh
tu Dios;
26 allí
emplearás este dinero en todo lo que desees, ganado mayor o menor, vino o
bebida fermentada, todo lo que tu alma apetezca. Comerás allí en presencia
de Yahveh tu Dios y te regocijarás, tú y tu casa.
27 Y no
abandonarás al levita que vive en tus ciudades, ya que él no tiene parte ni
heredad contigo.
28 Cada tres
años apartarás todos los diezmos de tus cosechas de ese año y los
depositarás a tus puertas.
29 Vendrán así
el levita - ya que él no tiene parte ni heredad contigo - el forastero, el
huérfano y la viuda que viven en tus ciudades, y comerán hasta hartarse. Y
Yahveh tu Dios te bendecirá en todas las obras que emprendas.
1 Cada siete
años harás remisión.
2 En esto
consiste la remisión. Todo acreedor que posea una prenda personal obtenida
de su prójimo, le hará remisión; no apremiará a su prójimo ni a su hermano,
si se invoca la remisión en honor de Yahveh.
3 Podrás
apremiar al extranjero, pero a tu hermano le concederás la remisión de lo
que te debe.
4 Cierto que no
debería haber ningún pobre junto a ti, porque Yahveh te otorgará su
bendición en la tierra que Yahveh tu Dios te da en herencia para que la
poseas,
5 pero sólo si
escuchas de verdad la voz de Yahveh tu Dios cuidando de poner en práctica
todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy.
6 Sí, Yahveh tu
Dios te bendecirá como te ha dicho: prestarás a naciones numerosas, y tú no
pedirás prestado, dominarás a naciones numerosas, y a ti no te dominarán.
7 Si hay junto
a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu
tierra que Yahveh tu Dios te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu
mano a tu hermano pobre,
8 sino que le
abrirás tu mano y le prestarás lo que necesite para remediar su indigencia.
9 Cuida de no
abrigar en tu corazón estos perversos pensamientos: «Ya pronto llega el año
séptimo, el año de la remisión», para mirar con malos ojos a tu hermano
pobre y no darle nada; él apelaría a Yahveh contra ti y te cargarías con un
pecado.
10 Cuando le
des algo, se lo has de dar de buena gana, que por esta acción te bendecirá
Yahveh, tu Dios en todas tus obras y en todas tus empresas.
11 Pues no
faltarán pobres en esta tierra; por eso te doy yo este mandamiento: debes
abrir tu mano a tu hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en
tu tierra.
12 Si tu
hermano hebreo, hombre o mujer, se vende a ti, te servirá durante seis años
y al séptimo le dejarás libre.
13 Al dejarle
libre, no le mandarás con las manos vacías;
14 le harás
algún presente de tu ganado menor, de tu era y de tu lagar; le darás según
como te haya bendecido Yahveh tu Dios.
15 Recordarás
que tu fuiste esclavo en el país de Egipto y que Yahveh tu Dios te rescató:
por eso te mando esto hoy.
16 Pero si él
te dice: «No quiero marcharme de tu lado», porque te ama, a ti y a tu casa,
porque le va bien contigo,
17 tomarás un
punzón, le horadarás la oreja contra la puerta, y será tu siervo para
siempre. Lo mismo harás con tu sierva.
18 No se te
haga demasiado duro el dejarle en libertad, porque el haberte servido seis
años vale por un doble salario de jornalero. Y Yahveh tu Dios te bendecirá
en todo lo que hagas.
19 Todo
primogénito que nazca en tu ganado mayor o menor, si es macho, lo
consagraras a Yahveh tu Dios. No someterás al trabajo al primogénito de tu
vaca ni esquilarás al primogénito de tu oveja.
20 Lo comerás,
tú y tu casa, cada año, en presencia de Yahveh tu Dios, en el lugar elegido
por Yahveh.
21 Si tiene
alguna tara, si es cojo o ciego o con algún otro defecto grave, no lo
sacrificarás a Yahveh tu Dios.
22 Lo comerás
en tus ciudades, lo mismo el puro que el impuro, como si fuese gacela o
ciervo;
23 sólo la
sangre no la comerás; la derramarás en tierra como agua.
1 Guarda el mes
de Abib y celebra en él la Pascua en honor de Yahveh tu Dios, porque fue en
el mes de Abib, por la noche, cuando Yahveh tu Dios te sacó de Egipto.
2 Sacrificarás
en honor de Yahveh tu Dios una víctima pascual de ganado mayor y menor, en
el lugar elegido por Yahveh tu Dios para morada de su nombre.
3 No comerás
con la víctima pan fermentado; durante siete días la comerás con ázimos -
pan de aflicción - porque a toda prisa saliste del país de Egipto: para que
te acuerdes todos los días de tu vida del día en que saliste del país de
Egipto.
4 Durante siete
días no se verá junto a ti levadura, en todo tu territorio, y de la carne
que hayas sacrificado la tarde del primer día no deberá quedar nada para la
mañana siguiente.
5 No podrás
sacrificar la Pascua en ninguna de las ciudades que Yahveh tu Dios te da,
6 sino que sólo
en el lugar elegido por Yahveh tu Dios para morada de su nombre,
sacrificarás la Pascua, por la tarde a la puesta del sol, hora en que
saliste de Egipto.
7 La cocerás y
la comerás en el lugar elegido por Yahveh tu Dios, y a la mañana siguiente
te volverás y marcharás a tus tiendas.
8 Comerás
ázimos durante seis días; el día séptimo habrá reunión en honor de Yahveh tu
Dios; y no harás ningún trabajo.
9 Contarás
siete semanas. Cuando la hoz comience a cortar las espigas comenzarás a
contar estas siete semanas.
10 Y celebrarás
en honor de Yahveh tu Dios la fiesta de las Semanas, con la ofrenda
voluntaria que haga tu mano, en la medida en que Yahveh tu Dios te haya
bendecido.
11 En presencia
de Yahveh tu Dios te regocijarás, en el lugar elegido por Yahveh tu Dios
para morada de su nombre: tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el
levita que vive en tus ciudades, el forastero, el huérfano y la viuda que
viven en medio de ti.
12 Te acordarás
de que fuiste esclavo en Egipto y cuidarás de poner en práctica estos
preceptos.
13 Celebrarás
la fiesta de las Tiendas durante siete días, cuando hayas recogido la
cosecha de tu era y de tu lagar.
14 Durante tu
fiesta te regocijarás, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el
levita, el forastero, el huérfano y la viuda que viven en tus ciudades.
15 Durante
siete días harás fiesta a Yahveh tu Dios en el lugar elegido por Yahveh;
porque Yahveh tu Dios te bendecirá en todas tus cosechas y en todas tus
obras, y serás plenamente feliz.
16 Tres veces
al año se presentarán todos tus varones ante Yahveh tu Dios, en el lugar
elegido por él: en la fiesta de los Ázimos, en la fiesta de las Semanas, y
en la fiesta de las Tiendas. Nadie se presentará ante Yahveh con las manos
vacías;
17 sino que
cada cual ofrecerá el don de su mano, según la bendición que Yahveh tu Dios
te haya otorgado.
18 Establecerás
jueces y escribas para tus tribus en cada una de las ciudades que Yahveh te
da; ellos juzgarán al pueblo con juicios justos.
19 No torcerás
el derecho, no harás acepción de personas, no aceptarás soborno, porque el
soborno cierra los ojos de los sabios y corrompe las palabras de los justos.
20 Justicia,
sólo justicia has de buscar, para que vivas y poseas la tierra que Yahveh tu
Dios te da.
21 No plantarás
cipo, ni ninguna clase de árbol, junto al altar de Yahveh tu Dios que hayas
construido;
22 y no te
erigirás estela, cosa que detesta Yahveh tu Dios.
1 No
sacrificarás a Yahveh tu Dios ganado mayor o menor que tenga cualquier tara
o defecto, porque es una abominación para Yahveh tu Dios.
2 Si hay en
medio de ti, en alguna de las ciudades que Yahveh tu Dios te da, un hombre o
una mujer que haga lo que es malo a los ojos de Yahveh tu Dios, violando su
alianza,
3 que vaya a
servir a otros dioses y se postre ante ellos, o ante el sol, la luna, o todo
el ejército de los cielos, cosa que yo no he mandado,
4 y es
denunciado a ti; si, después de escucharle y haber hecho una indagación
minuciosa, se verifica el hecho y se comprueba que en Israel se ha cometido
tal abominación,
5 sacarás a las
puertas de tu ciudad a ese hombre o mujer, culpables de esta mala acción, y
los apedrearás, al hombre o a la mujer, hasta que mueran.
6 No se podrá
ejecutar al reo de muerte más que por declaración de dos o tres testigos; no
se le hará morir por declaración de un solo testigo.
7 La primera
mano que se pondrá sobre él para darle muerte será la de los testigos, y
luego la mano de todo el pueblo. Así harás desaparecer el mal de en medio de
ti.
8 Si tienes que
juzgar un caso demasiado difícil para ti, una causa de sangre, de colisión
de derechos, o de lesiones, un litigio cualquiera en tus ciudades, te
levantarás, subirás al lugar elegido por Yahveh tu Dios,
9 y acudirás a
los sacerdotes levitas y al juez que entonces esté en funciones. Ellos harán
una investigación y te indicarán el fallo de la causa.
10 Te ajustarás
al fallo que te hayan indicado en este lugar elegido por Yahveh, y cuidarás
de actuar conforme a cuanto te hayan enseñado.
11 Te ajustarás
a las instrucciones que te hayan dado y a la sentencia que te dicten, sin
desviarte a derecha ni a izquierda del fallo que te señalen.
12 Si alguno
procede insolentemente, no escuchando ni al sacerdote que se encuentra allí
al servicio de Yahveh tu Dios, ni al juez, ese hombre morirá. Harás
desaparecer el mal de Israel.
13 Así todo el
pueblo, al saberlo, temerá y no actuará más con insolencia.
14 Si cuando
llegues a la tierra que Yahveh tu Dios te da, la tomes en posesión y habites
en ella, dices: «Querría poner un rey sobre mí como todas las naciones de
alrededor».
15 deberás
poner sobre ti un rey elegido por Yahveh, y a uno de entre tus hermanos
pondrás sobre ti como rey; no podrás darte por rey a un extranjero que no
sea hermano tuyo.
16 Pero no ha
de tener muchos caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto para aumentar su
caballería, porque Yahveh os ha dicho: «No volveréis a ir jamás por ese
camino.»
17 No ha de
tener muchas mujeres, cosa que podría descarriar su corazón. Tampoco deberá
tener demasiada plata y oro.
18 Cuando suba
al trono real, deberá escribir esta Ley para su uso, copiándola del libro de
los sacerdotes levitas.
19 La llevará
consigo; la leerá todos los días de su vida para aprender a temer a Yahveh
su Dios, guardando todas las palabras de esta Ley y estos preceptos, para
ponerlos en práctica.
20 Así su
corazón no se engreirá sobre sus hermanos y no se apartará de estos
mandamientos ni a derecha ni a izquierda. Y así prolongará los días de su
reino, él y sus hijos, en medio de Israel.
1 Los
sacerdotes levitas, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad con
Israel: vivirán de los manjares ofrecidos a Yahveh y de su heredad.
2 Esta tribu no
tendrá heredad entre sus hermanos; Yahveh será su heredad, como él le ha
dicho.
3 Este será el
derecho de los sacerdotes sobre aquellos que ofrezcan un sacrificio de
ganado mayor o menor: se dará al sacerdote la espaldilla, las quijadas y el
cuajar.
4 Le darás las
primicias de tu trigo, de tu mosto y de tu aceite, así como las primicias
del esquileo de tu ganado menor.
5 Porque a él
le ha elegido Yahveh tu Dios entre todas las tribus para ejercer su
ministerio en el nombre de Yahveh él y sus hijos para siempre.
6 Si el levita
llega de una de tus ciudades de todo Israel donde reside, y entra por deseo
propio en el lugar elegido por Yahveh,
7 oficiará en
el nombre de Yahveh su Dios, como todos sus hermanos levitas que se
encuentran allí en presencia de Yahveh;
8 comerá una
porción igual a la de ellos, aparte lo que obtenga por la venta de sus
bienes patrimoniales.
9 Cuando hayas
entrado en la tierra que Yahveh tu Dios te da, no aprenderás a cometer
abominaciones como las de esas naciones.
10 No ha de
haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que
practique adivinación, astrología, hechicería o magia,
11 ningún
encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos.
12 Porque todo
el que hace estas cosas es una abominación para Yahveh tu Dios y por causa
de estas abominaciones desaloja Yahveh tu Dios a esas naciones delante de
ti.
13 Has de ser
íntegro con Yahveh tu Dios.
14 Porque esas
naciones que vas a desalojar escuchan a astrólogos y adivinos, pero a ti
Yahveh tu Dios no te permite semejante cosa.
15 Yahveh tu
Dios suscitará, de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, a
quien escucharéis.
16 Es
exactamente lo que tú pediste a Yahveh tu Dios en el Horeb, el día de la
Asamblea, diciendo: «Para no morir, no volveré a escuchar la voz de Yahveh
mi Dios, ni miraré más a este gran fuego».
17 Y Yahveh me
dijo a mí: «Bien está lo que han dicho.
18 Yo les
suscitaré, de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a ti, pondré
mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo le mande.
19 Si alguno no
escucha mis palabras, las que ese profeta pronuncie en mi nombre, yo mismo
le pediré cuentas de ello.
20 Pero si un
profeta tiene la presunción de decir en mi nombre una palabra que yo no he
mandado decir, y habla en nombre de otros dioses, ese profeta morirá.»
21 Acaso vas a
decir en tu corazón: «¡Cómo sabremos que esta palabra no la ha dicho
Yahveh?»
22 Si ese
profeta habla en nombre de Yahveh, y lo que dice queda sin efecto y no se
cumple, es que Yahveh no ha dicho tal palabra; el profeta lo ha dicho por
presunción; no le tengas miedo.
1 Cuando Yahveh
tu Dios haya exterminado a las naciones cuya tierra te va a dar Yahveh tu
Dios, cuando las hayas desalojado y habites en sus ciudades y sus casas,
2 te reservarás
tres ciudades en medio de la tierra que Yahveh tu Dios te da en posesión.
3 Tendrás
franco el camino de acceso a ellas, y dividirás en tres partes el territorio
del país que Yahveh tu Dios te da en posesión: esto para que todo homicida
pueda huir allá.
4 Este es el
caso del homicida que puede salvar su vida huyendo allá. El que mate a su
prójimo sin querer, sin haberle odiado antes
5 (por ejemplo,
si va al bosque con su prójimo a cortar leña y, al blandir su mano el hacha
para tirar el árbol, se sale el hierro del mango y va a herir mortalmente a
su prójimo), éste puede huir a una de esas ciudades y salvar su vida:
6 no sea que el
vengador de sangre, cuando su corazón arde de ira, persiga al asesino, le dé
alcance por ser largo el camino, y le hiera de muerte, siendo así que éste
no es reo de muerte, puesto que no odiaba anteriormente al otro.
7 Por eso te
doy yo esta orden: «Te reservarás tres ciudades»;
8 y si Yahveh
tu Dios dilata tu territorio, como juró a tus padres, y te da toda la tierra
que prometió dar a tus padres. -
9 a condición
de que guardes y practiques todos los mandamientos que yo te prescribo hoy,
amando a Yahveh tu Dios y siguiendo siempre sus caminos -, a estas tres
ciudades añadirás otras tres.
10 Así no se
derramará sangre inocente en medio de la tierra que Yahveh tu Dios te da en
herencia, y no habrá sangre sobre ti.
11 Pero si un
hombre odia a su prójimo y le tiende una emboscada, se lanza sobre él, le
hiere mortalmente y aquél muere, y luego huye a una de estas ciudades,
12 los ancianos
de su ciudad mandarán a prenderle allí, y le entregarán en manos del
vengador de sangre, para que muera.
13 No tendrá tu
ojo piedad de él. Harás desaparecer de Israel todo derramamiento de sangre
inocente, y así te irá bien.
14 No
desplazarás los mojones de tu prójimo, puestos por los antepasados, en la
heredad recibida en la tierra que Yahveh tu Dios te da en posesión.
15 Un solo
testigo no es suficiente para convencer a un hombre de cualquier culpa o
delito; sea cual fuere el delito que haya cometido, sólo por declaración de
dos o tres testigos será firme la causa.
16 Si un
testigo injusto se levanta contra un hombre para acusarle de transgresión,
17 los dos
hombres que por ello tienen pleito comparecerán en presencia de Yahveh, ante
los sacerdotes y los jueces que estén entonces en funciones.
18 Los jueces
indagarán minuciosamente, y si resulta que el testigo es un testigo falso,
que ha acusado falsamente a su hermano,
19 haréis con
él lo que él pretendía hacer con su hermano. Así harás desaparecer el mal de
en medio de ti.
20 Los demás,
al saberlo, temerán y no volverán a cometer una maldad semejante en medio de
ti.
21 No tendrá
piedad tu ojo. Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano,
pie por pie.
1 Cuando salgas
a la guerra contra tus enemigos, y veas caballos, carros y un pueblo más
numeroso que tú, no les tengas miedo; porque está contigo Yahveh tu Dios, el
que te sacó del país de Egipto.
2 Cuando estéis
para entablar combate, el sacerdote se adelantará y hablará al pueblo.
3 Les dirá:
«Escucha, Israel; hoy vais a entablar combate con vuestros enemigos; no
desmaye vuestro corazón, no tengáis miedo ni os turbéis, ni tembléis ante
ellos,
4 porque Yahveh
vuestro Dios marcha con vosotros para pelear en favor vuestro contra
vuestros enemigos y salvaros.»
5 Luego los
escribas hablarán al pueblo y dirán: «¿Quién ha edificado una casa nueva y
no la ha estrenado todavía? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en
el combate y la estrene otro hombre.
6 «¿Quién ha
plantado una viña y todavía no la ha disfrutado? Váyase y vuelva a su casa,
no sea que muera en el combate y la disfrute otro.
7 «¿Quién se ha
desposado con una mujer y no se ha casado aún con ella? Váyase y vuelva a su
casa, no sea que muera en el combate y se case con ella otro hombre.»
8 Los escribas
dirán además al pueblo: «¿Quién tiene miedo y siente enflaquecer su ánimo?
Váyase y vuelva a su casa, para que no desanime el corazón de sus hermanos
como lo está el suyo.»
9 En cuanto los
escribas hayan acabado de hablar al pueblo, se pondrán al frente de él jefes
de tropa.
10 Cuando te
acerques a una ciudad para combatir contra ella, le propondrás la paz.
11 Si ella te
responde con la paz y te abre sus puertas, todo el pueblo que se encuentre
en ella te deberá tributo y te servirá.
12 Pero si no
hace la paz contigo y te declara la guerra, la sitiarás.
13 Yahveh tu
Dios la entregará en tus manos, y pasarás a filo de espada a todos sus
varones;
14 las mujeres,
los niños, el ganado, todo lo que haya en la ciudad, todos sus despojos, lo
tomarás como botín. Comerás los despojos de los enemigos que Yahveh tu Dios
te haya entregado.
15 Así has de
tratar a las ciudades muy alejadas de ti, que no forman parte de estas
naciones.
16 En cuanto a
las ciudades de estos pueblos que Yahveh tu Dios te da en herencia, no
dejarás nada con vida,
17 sino que las
consagrarás al anatema: a hititas, amorreos, cananeos, perizitas, jivitas, y
jebuseos, como te ha mandado Yahveh tu Dios,
18 para que no
os enseñen a imitar todas esas abominaciones que ellos hacían en honor de
sus dioses: ¡pecaríais contra Yahveh vuestro Dios!
19 Si, al
atacar una ciudad, tienes que sitiarla mucho tiempo para tomarla, no
destruirás su arbolado metiendo en él el hacha; te alimentarás de él sin
talarlo. ¿Son acaso hombres los árboles del campo para que los trates como a
sitiados?
20 Sin embargo
podrás destruir y cortar los árboles que sabes que no son frutales, y hacer
con ellos obras de asedio contra esa ciudad que está en guerra contigo,
hasta que caiga.
1 Si en el
suelo que Yahveh tu Dios te da en posesión se descubre un hombre muerto,
tendido en el campo, sin que se sepa quién lo mató,
2 tus ancianos
y tus escribas irán a medir la distancia entre la víctima y las ciudades de
alrededor.
3 Los ancianos
de la ciudad que resulte más próxima al muerto, tomarán una becerra a la que
no se le haya hecho todavía trabajar ni llevar el yugo.
4 Los ancianos
de esa ciudad bajarán la becerra a un torrente de agua perenne, donde no se
haya arado ni se siembre, y allí, en el torrente, romperán la nuca de la
becerra.
5 Se
adelantarán entonces los sacerdotes hijos de Leví; porque a ellos ha elegido
Yahveh tu Dios para estar a su servicio y para dar la bendición en el nombre
de Yahveh, y a su decisión corresponde resolver todo litigio y toda causa de
lesiones.
6 Todos los
ancianos de la ciudad mas próxima al hombre muerto se lavarán las manos en
el torrente, sobre la becerra desnucada.
7 Y
pronunciarán estas palabras: «Nuestras manos no han derramado esa sangre y
nuestros ojos no han visto nada.
8 Cubre a
Israel tu pueblo, tú Yahveh que lo rescataste, y no dejes que se derrame
sangre inocente en medio de tu pueblo Israel.» Así quedarán a cubierto de
esa sangre,
9 y tú habrás
quitado de en medio de ti la sangre inocente, haciendo lo que es justo a los
ojos de Yahveh.
10 Cuando vayas
a la guerra contra tus enemigos, y Yahveh tu Dios los entregue en tus manos
y te lleves sus cautivos,
11 si ves entre
ellos una mujer hermosa, te prendas de ella y quieres tomarla por mujer,
12 la llevarás
a tu casa. Ella se rapará la cabeza y se hará las uñas,
13 se quitará
su vestido de cautiva y quedará en tu casa llorando a su padre y a su madre
un mes entero. Después de esto podrás llegarte a ella, y serás su marido y
ella será tu mujer.
14 Si más tarde
resulta que ya no la quieres, la dejarás marchar en libertad, y no podrás
venderla por dinero, ni hacerla tu esclava, por cuanto la has humillado.
15 Si un hombre
tiene dos mujeres a una de las cuales ama y a la otra no, y tanto la mujer
amada como la otra le dan hijos, si resulta que el primogénito es de la
mujer a quien no ama,
16 el día que
reparta la herencia entre sus hijos no podrá dar el derecho de primogenitura
al hijo de la mujer que ama, en perjuicio del hijo de la mujer que no ama,
que es el primogénito.
17 Sino que
reconocerá como primogénito al hijo de ésta, dándole una parte doble de todo
lo que posee: porque este hijo, primicias de su vigor, tiene derecho de
primogenitura.
18 Si un hombre
tiene un hijo rebelde y díscolo, que no escucha la voz de su padre ni la voz
de su madre, y que, castigado por ellos, no por eso les escucha,
19 su padre y
su madre le agarrarán y le llevarán afuera donde los ancianos de su ciudad,
a la puerta del lugar.
20 Dirán a los
ancianos de su ciudad: «Este hijo nuestro es rebelde y díscolo, y no nos
escucha, es un libertino y un borracho.»
21 Y todos los
hombres de su ciudad le apedrearán hasta que muera. Así harás desaparecer el
mal de en medio de ti, y todo Israel, al saberlo, temerá.
22 Si un
hombre, reo de delito capital, ha sido ejecutado y le has colgado de un
árbol,
23 no dejarás
que su cadáver pase la noche en el árbol; lo enterrarás el mismo día, porque
un colgado es una maldición de Dios. Así no harás impuro el suelo que Yahveh
tu Dios te da en herencia.