Akhy - Egipto

 

ANTIGUO EGIPTO

Escritura

 

Las máximas de Ptah-Hotep

 

Por Amenofhis III

Al regreso de una misión.- 15

 

Da cuenta de tu misión sin disimular nada; en el consejo de tu amo, expón tu conducta. Ciertamente, cuando el amo dice «no» de forma desmesurada, es difícil al mensajero hacer su informe sin responder:

 

«¿Quién es entonces el que lo sabe?»

 

Pero..., ¿cometería un error el noble en su propio asunto?

 

Si decide oponerse al mensajero a este propósito, él guardará silencio diciendo:

 

«He hablado».

Los deberes de un jefe.- 16

Si eres un jefe, administra con amplitud de miras lo que se te ha confiado y harás cosas importantes.

 

Piensa en los días venideros, de forma que no surja ningún asunto molesto en medio de los favores; si no, se introducirá un cocodrilo y se presentará el odio.

 

17

Si eres un jefe, sé indulgente cuando escuches las palabras de un pedigüeño.

 

No lo maltrates hasta que haya vaciado su vientre de lo que se proponía decirte.

 

Para el oprimido es más importante aliviar su corazón que ver cómo se realiza aquello por lo que había venido.

 

Del que rechaza las peticiones se dice: «Por qué las rechaza?».

 

Aunque no puede concederse todo lo que reclama (el demandante), escucharlo con benevolencia es un alivio para el corazón.

Las mujeres.- 18

Si deseas conservar la amistad en una casa en donde entras como amo, como hermano o como amigo, donde entres guárdate de acercarte a las mujeres, pues nada bueno ocurre en donde eso se hace.

 

La mirada que las observa nunca es demasiado precavida, innumerables hombres se dejan apartar (así) de lo que es bueno para ellos.

 

Un corto instante, la apariencia de un sueño y la muerte os alcanza por haberlas conocido; (..) no lo hagas, es realmente una abominación y cada día te verás libre de toda sequedad del corazón.

 

Pero a quien caiga por codicia de ellas, ningún proyecto le saldrá bien en sus manos.

 

 

La avaricia.- 19

Si deseas que tu conducta sea buena, apártate de todo mal.

 

Guárdate de un acto de avaricia: es una enfermedad mala e incurable; hace imposible la confianza; enzarza a padres, madres y hermanos uterinos; separa a la mujer y al marido; es una acumulación de todo lo que hay de malo y un saco de todo lo que es odioso.

 

El hombre subsiste cuando el derecho es su línea de conducta y sigue recto su camino; consigue así fortuna, mientras que el avaro no tendrá un sepulcro.

 

20

No seas ambicioso en el reparto, no ambiciones nada fuera de lo que te pertenece.

 

No seas codicioso con tus parientes, pues la reclamación del hombre manso tiene más fuerza que la del brutal.

 

Este recibe muy poco de los suyos y no obtiene más que negativas cuando pide.

 

Hasta una parte insignificante de lo que ambiciona transforma a un amigo en un litigante.

 

La esposa.- 21

Si gozas de bienestar, funda un hogar, ama a tu esposa en tu casa como corresponde. Aliméntala bien, viste sus espaldas; el ungüento es un remedio para su cuerpo.

 

Alegra su corazón mientras vives, pues es una tierra rentable para si.

 

No la juzgues, pero tampoco la pongas en posición de fuerza (..) su mirada es como viento de tempestad.

 

Aplaca su corazón con lo que te toque; seguirá viviendo en tu casa. Si la rechazas, habrá lágrimas.

 

El acto conyugal es lo que ella da en compensación de su mantenimiento; lo que ella espera es que se haga para ella un canal (de irrigación).

 

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