Akhy - Egipto
ANTIGUO EGIPTO
Escritura
Las máximas de Ptah-Hotep
Por Amenofhis III
Máximas de Ptah-hotep, visir del rey Isesi ( V Dinastía, 2560-2420 a. C.), es el ejemplo más antiguo de «Instrucción» que se conserva entero.El manuscrito básico es el Papiro Prisse (Biblioteca nacional, París), escrito mucho más tarde, en los comienzos del Imperio Medio.
Muy pronto los egipcios encontraron el texto difícil de interpretar; los fragmentos más recientes, del Imperio Nuevo (XVIII dinastía), traen numerosas correcciones.
Desde el punto de vista literario, ya es habitual en el Antiguo Imperio presentar una reflexión sapiencial bajo la forma de una serie de párrafos consagrados cada uno a un tema particular.
No faltan los proverbios ni los aforismos, pero tienen la función de ir marcando de vez en cuando un discurso más bien descriptivo.
Instrucción del gobernador de la ciudad, el visir Ptah-hotep, bajo el reinado de Su Majestad el rey del Alto y del Bajo Egipto Isesi -¡que viva para siempre!-.
El gobernador y visir Ptah-hotep dijo:
«Señor, dueño mío! La vejez ha llegado, la edad mayor ha llegado, la desdicha está ahí; la debilidad reaparece y por ella hay que estar acostado todo el día; la vista baja, los oídos están sordos, la fuerza falla debido al cansancio; la boca está callada y ya no puede hablar; el espíritu tiene ausencias y ya no se acuerda de ayer; los huesos me hacen sufrir por todas partes.
Lo que era bueno se ha vuelto malo, todo sabor ha desaparecido; la nariz, obturada, ya no puede respirar; seguir en pie, sentarse: todo es fatigoso.
¡Lo que la vejez hace a los hombres es malo en todos los aspectos!
¡Permítase a tu humilde servidor escoger un cayado para su vejez, a quien pueda repetir las palabras de los jueces, los consejos de los que antaño fueron y que entonces obedecían a los dioses!
¡Que ocurra lo mismo contigo, para que el mal se aleje del pueblo y te sirvan las Dos Orillas!»
Entonces la Majestad de ese dios habló así: «Enséñale I lo que se dijo en el pasado, de manera que sea un buen ejemplo para los hijos de los dignatarios y penetren en él el juicio y la exactitud.
Háblale, ya que nadie es sabio de nacimiento».Aquí dan comienzo las máximas del hermoso discurso que pronunció el noble conde, padre del dios, el propio hijo mayor del rey, gobernador de la ciudad, el visir Ptah-Hotep, para enseñar al ignorante el saber según las reglas del buen discurso, fuente de felicidad para quien lo escuche y de desgracia para quien lo rechace.
Así es como habló a su hijo:
Modestia.- 1
«No seas arrogante por tu saber, sino consulta al hombre sin cultura tanto como al sabio, ya que nunca se alcanza una competencia total y nunca el artesano domina plenamente su arte.
La buena palabra está más oculta que la malaquita, pero se la encuentra en casa de las esclavas de los molinos.
2. Si te encuentras como enemigo en el debate con un hombre revestido de autoridad y que es superior a ti, baja el brazo y dobla la espalda; si no estás de acuerdo con él, él no se plegará a tu parecer.
Haz poco caso del malediciente y no discutas sus palabras; será tachado de ignorante cuando tu sangre fría haya igualado a su impertinencia.
3. Si te encuentras como enemigo en el debate con un hombre igual a ti, un hombre a tu nivel, que tu virtud se manifieste contra él por medio del silencio cuando él hable con malicia.
Los oyentes hablarán mucho de ello y tu fama será buena en la opinión de los magistrados.
4. Si te encuentras como enemigo en el debate con un hombre modesto que no es igual a ti, no seas agresivo con él en proporción con su humildad.
Déjalo; él mismo se convencerá de error.
No lo atosigues para descargar tu resentimiento, no pase tu cólera sobre tu adversario, pues es miserable el que destruye a un débil de espíritu.
(De todas formas) se hará lo que tú desees; triunfarás de él por la desaprobación de los magistrados.
La justicia permanente.- 5
Si eres un jefe y controlas el destino de la gente, busca todo lo que es bueno hasta que no haya falta alguna en tu manera de gobernar.
La verdad es una gran cosa y sus efectos permanecen; nunca ha sido tomada en falta desde el tiempo de Osiris.
Se castiga al que conculca las leyes, y es una transgresión (incluso) a los ojos de la gente rapaz.
La ruindad destruye la riqueza, y la injusticia nunca ha llevado su empresa a buen puerto.
(El injusto) dice: «Yo adquiero para mí» y no: «Yo adquiero por medio de mi oficio»; pero cuando llega el fin, es la justicia la que permanece.
Eso es lo que un hombre recibe de su padre.
6. No inspires terror a los hombres, pues (entonces) también se rechaza al dios.
Uno esperaba vivir gracias a él (el terror), pero (finalmente) se quedó sin pan que comer.
Otro esperaba enriquecerse gracias a él y decía: «Voy a coger eso que estoy viendo, voy a quitarle algo a otro» y al final se lo tiene que dar todo a alguien que ni siquiera conoce.
Nunca el terror del hombre ha sido eficaz; sólo es eficaz el decreto del dios.
Propónte vivir en paz, y lo que den las gentes vendrá de buen grado.
Ante los grandes.- 7
Si te encuentras entre los huéspedes de un hombre mayor que tú, acepta lo que él te dé, sea lo que sea lo que ponga ante ti.
Mira lo que esta delante de ti.
No traspases a ese hombre clavando en él la mirada, pues el «ka» siente disgusto cuando se le molesta.
No le hables antes de que él te llame, pues nadie sabe lo que le puede disgustar.
Háblale cuando se dirija a ti, y lo que digas le agradará.
En cuanto al dignatario encargado del alimento, su actitud depende de la disposición de su «ka».
Dará a su favorito, ya que (así es como) se realiza el consejo de la noche y es el «ka» quien extiende los brazos; un dignatario da (solamente) al que ha podido convertirse en hombre (distinguido).
Comer pan depende de la decisión del dios; sólo un ignorante se quejaría de él.
El mensajero.- 8
Si eres la persona de confianza que uno envía a otro, sé perfectamente exacto cuando él te envíe.
Trata el asunto como él dijo; evita un lenguaje calumnioso que podría enredar a un poderoso con otro, deformando la verdad.
No debe repetirse una palabra de cólera, grande o pequeña; y eso indispone al «ka».
Ricos y pobres.- 9
Si eres agricultor, que esto brote en tu campo y que el dios llene tu mano; note jactes en presencia de tu parentela, pues se tiene en gran consideración al que sabe callarse.
Si un hombre virtuoso se hace rico, en el tribunal se le pega la lengua como un cocodrilo.
No hagas valer tu crédito sobre el que carece de hijos, ni te burles (de él) jactándote de los tuyos; algún padre pasa pena y alguna madre que ha dado a luz; ¡otra puede ser más feliz que ella!
Un hombre solo a quien el Dios hace prosperar da envidia a un jefe de tribu.
1O. Si eres un hombre humilde al servicio de un rico, que toda tu conducta sea buena ante el dios.
Si sabes que antaño él era pobre, no seas arrogante con él por lo que tú sabes de su pasado; respétalo incluso en virtud de su elevación, ya que la fortuna no viene sola: tal es su ley para el hombre que la desea.
Si resulta sobreabundante, se respeta a su poseedor, pues el dios es el que lo ha hecho rico y lo protege hasta cuando duerme.
El tiempo del deseo.- 11
Sigue tu deseo mientras estés con vida, y no hagas más que lo que está dicho; no abrevies el tiempo en que sigues tu deseo, pues perder ese tiempo indispone al «ka».
No uses I el tiempo del día más de lo que requiere el cuidado de tu casa.
Cuando llegan las riquezas, sigue tu deseo, pues las riquezas no aprovechan cuando se descuida el deseo.
Padre e hijo.- 12
Si eres un hombre rico, engendra un hijo que encuentre el favor del dios.
Si es leal, sigue tu ejemplo y se cuida de tus bienes convenientemente, entonces hazle todo el bien posible, pues es tu hijo, que tu «ka» ha engendrado para ti.
No apartes de él tu corazón, pues a un vástago le gusta contradecir.
Si se extravía y no sigue tus consejos, si discute todo lo que se le dice y murmura malas palabras, castígale por todas sus palabras, demuéstrale que estás descontento; es que tiene el fracaso metido en el cuerpo.
Al que (los dioses) guían no puede extraviarse, pero al que ellos privan de barca no puede atravesar.
En el tribunal.- 13
Si estás en el vestíbulo (del tribunal), pórtate según el procedimiento que se te asignó el primer día.
No pases si no te admiten.
Molesta el que entra por influencias; sólo entra libremente aquel que es citado.
El vestíbulo sigue una regla estricta y hay que portarse en él según la ley; el dios es el que hace avanzar y los que van dando codazos no acaban bien.
El hombre de confianza.- 14
Si estás en medio de la gente, escoge como colaborador a un hombre de confianza, pues un hombre de confianza no deforma las ideas en su seno.
El mismo se hará jefe y poseerá bienes en virtud de su conducta.
Entonces tu fama será buena sin que tengas que hablar; tu cuerpo estará bien alimentado, tu rostro se volverá a los tuyos y vendrán a presentarte lo que te es desconocido.
Pero el que obedece al vientre, recoge antipatía en lugar de amor; su corazón está triste y su cuerpo no está bien ungido.
Alegre es el corazón de aquellos que el dios colma, pero el que obedece a su vientre pertenece al enemigo.
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