| POEZII SPANIOLE | |||||||||||||||||||||
| CANCIONES Junto a la sierra florida, bulle el ancho mar. El panal de mis abejas tiene granitos de sal. Junto al agua negra. Olor de mar y jazmines. Noche malague�a. La primavera ha venido. Nadie sabe c�mo ha sido. La primavera ha venido. �Aleluyas blancas de los zarzales floridos! �Luna llena, luna llena tan oronda, tan redonda en esta noche serena de marzo, panal de luz que labran blancas abejas! Noche castellana; la canci�n se dice, o, mejor se calla. Cuando duerman todos, saldr� a la ventana. Canta, canta en claro rimo, el almendro en verde rama y el doble sauce del r�o. Canta de la parda encina la rama que el hacha corta y la flor que nadie mira. De los perales del huerto la blanca flor, la rosada flor del melocotonero. Y este olor que arranca el viento mojado a los habares en flor. La fuente y las cuatro acacias en flor de la plazoleta. Ya no quema el sol. �Tardecita alegre! Canta, ruise�or. Es la misma hora de mi coraz�n. �Blanca hospeder�a, celda de viajero, con la sombra m�a! El acueducto romano -canta una voz de mi tierra- y el querer que nos tenemos, chiquilla, �vaya firmeza! A las palabras de amor les sienta bien su poquito de exageraci�n. En Santo Domingo, la misa mayor. Aunque me dec�an hereje y mas�n, rezando contigo �cuanta devoci�n! Hay fiesta en el prado verde -p�fano y tambor-. Con su cayado florido y abarcas de oro vino un pastor. Del monte baj�, s�lo por bailar con ella; al monte me tornar�. En los �rboles del huerto hay un ruise�or; canta de noche y de d�a, canta a la luna y al sol. Ronco de cantar: al huerto vendr� la ni�a y una rosa cortar�. Entre las negras encinas, hay una fuente de piedra, y un cantarillo de barro que nunca se llena. Por el encinar, con la blanca luna, ella volver�. Contigo en Valonsadero, fiesta de San Juan, ma�ana en la pampa, del otro lado del mar. Gu�rdame la fe, que yo volver�. Ma�ana ser� pampero, y se me ir� el coraz�n a orillas del alto Duero. Mientras danz�is en corro, ni�as, cantad: Ya est�n los prados verdes, ya vino abril gal�n. A orilla del r�o por el negro encinar, sus abarcas de plata hemos visto brillar. Ya est�n los prados verdes, ya vino abril gal�n. PROVERBIOS Y CANTARES Nunca persegu� la gloria ni dejar en la memoria de los hombres mi canci�n; yo amo los mundos sutiles, ingr�vidos y gentiles como pompas de jab�n. Me gusta verlos pintarse de sol y grana, volar bajo el cielo azul, temblar s�bitamente y quebrarse. �Para qu� llamar caminos a los surcos del azar? Todo el que camina anda, como Jes�s, sobre el mar. A quien nos justifica nuestra desconfianza llamamos enemigo, ladr�n de una esperanza. Jam�s perdona el necio si ve la nuez vac�a que dio a cascar al diente de la sabidur�a. Nuestras horas son minutos cuando esperamos saber, y siglos cuando sabemos lo que se puede aprender. No vale nada el fruto cogido sin saz�n... Ni aunque te elogie un bruto ha de tener raz�n. De lo que llaman los hombres virtud, justicia y bondad, una mitad es envidia, y la otra no es caridad. Yo he visto garras fieras en las pulidas manos; conozco grajos m�licos y l�ricos marranos... El mas truh�n se lleva la mano al coraz�n, y el bruto m�s espeso se carga de raz�n. En preguntar lo que sabes el tiempo no has de perder... Y a preguntas sin respuesta, �qui�n te podr� responder? El hombre, a quien el hambre de la rapi�a acucia, de ing�nita malicia y natural astucia, form� la inteligencia y acapar� la tierra. �Y a�n la verdad proclama! �Supremo ardid de guerra! La envidia de la virtud hizo a Ca�n criminal. �Gloria a Ca�n! Hoy el vicio es lo que se envidia m�s. La mano del piadoso nos quita siempre honor, mas nunca ofende al darnos su mano el lidiador. Virtud es fortaleza, ser bueno es ser valiente; escudo, espada y maza llevar bajo la frente; porque el valor honrado de todas armas viste: no s�lo para, hiere, y, m�s que aguarda, embiste. Que la piqueta arruine, y el l�tigo flagele; la fragua ablande el hierro, la lima pula y gaste, y que el buril burile, y que el cincel cincele, la espada punce y hienda y el gran martillo aplaste. �Ojos que a la luz se abrieron un d�a para, despu�s, ciegos tornar a la tierra, hartos de mirar sin ver! Es el mejor de los buenos quien sabe que en esta vida todo es cuesti�n de medida: un poco m�s, algo menos... Virtud es la alegr�a que alivia el coraz�n m�s grave y desarruga el ce�o de Cat�n. El bueno es el que guarda, cual venta del camino, para el sediento el agua, para el borracho el vino. Cantad conmigo en coro: Saber, nada sabemos, de arcano mar vinimos, a ignota mar iremos... Y entre los dos misterios est� el enigma grave; tres arcas cierra una desconocida llave. La luz nada ilumina y el sabio nada ense�a. �Qu� dice la palabra? �Qu� el agua de la pe�a? El hombre es por natura la bestia parad�jica, un animal absurdo que necesita l�ica. Cre� de nada un mundo, y su obra terminada, "Ya estoy en el secreto -se dijo-, todo es nada". El hombre s�lo es rico en hipocres�a. En sus diez mil disfraces para enga�ar conf�a; y con la doble llave que guarda su mansi�n para la ajena hace ganz�a de ladr�n. �Ah, cuando yo era ni�o so�aba con los h�roes de la Il�ada! Ayax era m�s fuerte que Diomedes, H�ctor, m�s fuerte que Ayax, y Aquiles el m�s fuerte; porque era el m�s fuerte... �Inocencias de la infancia! �Ah, cuando yo era ni�o so�aba con los h�roes de la Il�ada! El casca-nueces-vac�as, Col�n de cien vanidades, vive de supercher�as que vende como verdades. �Teresa, alma de fuego, Juan de la Cruz, esp�ritu de llama, por aqu� hay mucho fr�o, padres, nuestros corazoncitos de Jes�s se apagan! Ayer so�� que ve�a a Dios y que a Dios hablaba; y so�� que Dios me o�a... Despu�s so�� que so�aba. Cosas de hombres y mujeres, los amor�os de ayer, casi los tengo olvidados, si fueron alguna vez. No extra��is, dulces amigos, que est� mi frente arrugada; yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entra�as. De diez cabezas, nueve embisten y una piensa. Nunca extra��is que un bruto se descuerne luchando por la idea. Las abejas de las flores sacan miel, y melod�a del amor, los ruise�ores; Dante y yo -perd�n, se�ores-, trocamos -perd�n, Luc�a- el amor en Teolog�a. Poned sobre los campos un carbonero, un sabio y un poeta. Ver�is c�mo el poeta admira y calla, el sabio mira y piensa... seguramente, el carbonero busca las moras o las setas. Llevadlos al teatro y s�lo el carbonero no bosteza. Quien prefiere lo vivo a lo pintado es el hombre que piensa, canta o sue�a. El carbonero tiene llena de fantas�as la cabeza. �D�nde est� la utilidad de nuestras utilidades? Volvamos a la verdad: vanidad de vanidades. Todo hombre tiene dos batallas que pelear: en sue�os lucha con Dios; y despierto, con el mar. Caminante, son tus huellas el camino, y nada m�s; caminante, no hay camino, se hace camino al andar. Al andar se hace camino, y al volver la vista atr�s se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar. Caminante, no hay camino, sino estelas en la mar. El que espera desespera, dice la voz popular. �Qu� verdad tan verdadera! La verdad es lo que es y sigue siendo verdad aunque se piense al rev�s. Coraz�n, ayer sonoro, �ya no suena tu monedilla de oro? Tu alcanc�a, antes que el tiempo la rompa, �se ir� quedando vac�a? Confiemos en que no ser� verdad nada de lo que sabemos. �Oh fe del meditabundo! �Oh fe despu�s del pensar! S�lo si viene un coraz�n al mundo rebosa el vaso humano y se hincha el mar. So�� a Dios como como una fragua de fuego, que ablanda el hierro, como un forjador de espadas, como un bru�idor de aceros, que iba firmando en las hojas de luz: Libertad-Imperio. Yo amo a Jesus, que nos dijo: Cielo y tierra pasar�n. Cuando cielo y tierra pasen mi palabra quedar�. �Cu�l fue, Jes�s, tu palabra? �Amor? �Perd�n? �Caridad? Todas tus palabras fueron una palabra: Velad. Hay dos modos de conciencia: una es luz, y otra, paciencia. Una estriba en alumbrar un poquito el hondo mar; otra, en hacer penitencia con ca�a o red, y esperar el pez, como pescador. D�me t�: �cu�l es mejor? �Conciencia de visionario que mira en el hondo acuario peces vivos, fugitivos, que no se pueden pescar, o esa maldita faena de ir arrojando a la arena, muertos, los peces del mar? Fe empirista. Ni somos ni seremos. Todo nuestro vivir es emprestado. Nada trajimos; nada llevaremos. �Dices que nada se crea? No te importe, con el barro de la tierra haz una copa para que beba tu hermano. �Dices que nada se crea? Alfarero, a tus cacharros. Haz tu copa y no te importe si no puedes hacer barro. Dicen que el ave divina, trocada en pobre gallina, por obra de las tijeras de aquel sabio profesor (fue Kant un esquilador de las aves altaneras; toda su filosof�a un sport de cetrer�a), dicen que quiere saltar las tapias del corral�n, y volar otra vez, hacia Plat�n. �Hurra! �Sea! �Feliz ser� quien lo vea! S�, cada uno y todos sobre la tierra iguales: el �mnibus que arrastran dos pencos matalones, por el camino, a tumbos, hacia las estaciones, el �mnibus completo de viajeros banales, y en medio un hombre mudo, hipocondr�aco, austero, a quien se cuentan cosas y a quien se ofrece vino... Y all�, cuando se llegue, �descender� un viajero no m�s? �O habr�nse todos quedado en el camino? Bueno es saber que los vasos no sirven para beber: lo malo es que no sabemos para qu� sirve la sed. �Dices que nada se pierde? Si esta copa de cristal se me rompe, nunca en ella beber�, nunca jam�s. Dices que nada se pierde y acaso dices verdad, pero todo lo perdemos y todo nos perder�. Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar. Morir... �Caer como gota de mar en el mar inmenso? �O ser lo que nunca he sido: uno, sin sombra y sin sue�o, un solitario que avanza sin camino y sin espejo? Anoche so�� que o�a a Dios, grit�ndome: �Alerta! Luego era Dios quien dorm�a, y yo gritaba: �Despierta! Cuatro cosas tiene el hombre que no sirven en la mar: ancla, gobernalle y remos, y miedo de naufragar. Mirando mi calavera un nuevo Hamlet dir�: He aqu� un lindo f�sil de una careta de carnaval. Ya noto, al paso que me torno viejo, que en el inmenso espejo, donde orgulloso me miraba un d�a, era el azogue lo que yo pon�a. Al espejo del fondo de mi casa una mano fatal va rayando el azogue, y todo pasa por �l como la luz por el cristal. -Nuestro espa�ol bosteza. �Es hambre? �Sue�o? �Hast�o? Doctor, �tendr� el est�mago vac�o? -El vac�o es m�s bien en la cabeza. Luz del alma, luz divina, faro, antorcha, estrella, sol... Un hombre a tientas camina; lleva a la espalda un farol. Discutiendo est�n dos mozos si a la fiesta del lugar ir�n por la carretera o a campo traviesa ir�n. Discutiendo y disputando empiezan a pelear. Ya con las trancas de pino furiosos golpes se dan; ya se tiran de las barbas, que se las quieren pelar. Ha pasado un carretero, que va cantando un cantar: "Romero, para ir a Roma, lo que importa es caminar; a Roma por todas partes, por todas partes se va". En esta Espa�a de los pantalones lleva la voz el macho; mas si un negocio importa lo resuelven las faldas a escobazos. Ya hay un espa�ol que quiere vivir y a vivir empieza, entre una Espa�a que muere y otra Espa�a que bosteza. Espa�olito que vlenes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Espa�as ha de helarte el coraz�n. |
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