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| Como podemos ver en la tradicción de nuestros antepasados había remedio para todo. Lo más curioso es la efectividad de estos remedios, que según nos aseguran son absolutamente fiables. Nosotros así lo creemos y por eso lo transmitimos. RESPONSO DE SAN ANTONIO Tradicionalmente han sido dos los medios de supervivencia de los habitantes del pueblo, la agricultura y la ganadería, y entre la ganadería destacaban las ovejas. Un pastor solía tener unas cuantas ovejas y además cuidaba las ovejas de otros vecinos, formando un rebaño (ganao) de poco más de cien ovejas. Durante la primavera, el verano y el otoño el rebaño se dejaba a dormir en un aprisco (chiquero) en las fincas propiedad del pastor (servía para abonar las tierras). Pues bien, por la abundancia de lobos en la zona, sobre todo en invierno que bajaban de la Sierra la Culebra, era necesario buscar métodos de protección contra las alimañas. Muchos y grandes perros no se podían tener pues su manutención era costosa y para el pastor era muy duro permanecer en vela toda la noche. Así el responso, en el que creían firmemente los pastores, cumplía la misión de protección del aprisco. Una persona de la familia, desde casa, rezaba a San Antonio el responso para que protegiese su rebaño. Parece que era bastante efectivo, pues a quien "responsiaba" las ovejas nunca el lobo le "fue a ellas". Es más, si el lobo atacaba algún rebaño por la noche y parte de ese rebaño se separaba del resto y se acercaba al redil donde estuvieran "responsiadas", esas también se libraban. Eso sí, el lobo si no encontraba otras podía comer una de las "responsiadas". Este es el texto del responso que hemos recogido e el pueblo: Si buscas milagros, mira La mar sosiega su ira, El peligro se retira, El mar sosiega su ira... El mar sosiega su ira...
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