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| Diferentes coplas recogidas por Justo Lira de la tradicción oral de nuestros antepasados
Carretera de Alcañices, Cuando yo te paseaba Era de noche y llovía Y yo todita te mojaba.
A la entrada de Bermillo lo primero que se ve Son las escuelas nuevas y las camas por hacer. A la entrada de Bermillo lo primero que se ve Son las ventanas abiertas y las camas por hacer.
El rey moro tenía un hijo más divino que la plata Y a la edad de quince años se enamoró de su hermana. Al ver que no podía ser casadito con su hermana Malito cayó en la cama Que suba su hermana verlo que no suba acompañada Que si no sube alguien con ella soy capaz de devorarla Ya sube su hermana a verlo con el traje de verano. Qué tienes hermano mío, qué tienes hermano del alma? Los tus amores hermana, me tienen en esta cama. Los mis amores hermano no te valdrán pa nada Que si de algo te valieran por el balcón le tiraran. Le agarró por la cintura y la tiró pa la cama. Hizo de ella lo que quiso, hasta escupirle en la cara. Ya murió Fernandito, ya le llevan a enterrar. Los padres, los pobrecitos no paran de suspirar.
Retírate Moravilla, retírate morería Deja beber mi caballo de esa agua cristalina. No soy mora, caballero, que soy cristiana cautiva Me cautivaron los moros desde pequeña y niña. Si quieres venir conmigo para mi caballeriza. Y los pañuelos que lavo dónde los dejaría. Los de hilo y los de seda para mi caballeriza Los que no valgan pa nada por la corriente se tiran. Cuando iba en mitad del camino ya suspira la mocita. Por qué lloras mora bella, por qué lloras morería. Porque tengo que llorar Siendo aquí donde venía con el padre y el hermano en compañía. Válgame la Virgen Santa, la Virgen Santa María Creyendo traer una mora Traigo una hermanita mía Ábreme la puerta padre, ventanas y celosías Que traigo aquí el tesoro que lloraba noche y día. Que sus padres la recibieron con muchísima alegría Y luego le preguntaron por los montes qué haría. Me tenían pa guardar los pavos y las gallinas.
Estando yo sentadita en mi balcón Vi venir un caballero por Alta Sierra Morena Luego le pregunté si venía de la guerra - Sí señor, de allí vengo. Qué tiene usted, qué le duele. - Tengo a mi maridito en ella. - Me dé las señas por si yo le conociera. - Mi maridito es alto y buen mozo, del Regimiento de Huelva, Tiene el caballito blanco, la silla dorada en seda. - Por las señas que me ha dado, su maridito muerto es Y me dejó en testamento que me case con su prenda. - Eso si que no lo haría, eso si que no lo haré Tres años le he esperado y otros tres le esperaré Si a los seis años no viene monjita me meteré. - Y esos dos hijos que tienes, Blanquiña, qué vas a hacer. - Uno se lo doy a mis padres para que se sirvan de él Y el otro lo meto al colegio para que aprenda a leer. - Levanta los ojos, Blanquiña, si me quieres conocer Que el que está encima del caballo, maridito tuyo es. - Si mucho te quise antes, mucho más te he de querer Por haberme guardado el honor como una mujer de bien.
Soy una pobre mujer abandonada y perdida No tengo padre ni madre, no tengo nadie en la vida Con dos gemelos en brazos que tengo de mantener Por el mundo voy errante para darle de comer. Al cabo de quince días al pueblo pudo llegar Donde el infame canalla se termina de casar. A la salida del cine, una noche lo esperé Y con mis hijos en brazos a sus plantas me arrojé. Detente, grité llorando, si no te dueles de mí Duélete de estos dos hijos que se avergüenzan de ti. - Estos dos no son hijos míos, pues yo no fui quien te engañé. Jueces y policías detengan a esta mujer Llena de ira y coraje sobre él se abalanzó Con una navaja albaceteña en el pecho le clavó. Al suelo cayó gritando, dando ayes de dolor, Jueces y tribunales perdonad a esa mujer. - Estos dos son hijos míos pues yo fui quien te engañé. - No me importan tus clemencias, ni tu mezquino perdón. - Tu muerte la pagaré con pena y resignación Sólo un pesar me acompaña que me llena de dolor Estos dos hijos que dejo sin amparo y sin amor.
Cansadita la Teresa de vivir con su marido No por falta de dinero, ni por poco capital Lo que faltaba a los cónyuges era cariño y no más Quiere deshacerse de él aunque le cueste el sentido Explora la voluntad a alguno de sus vecinos Por ver si alguno de ellos se atreve a matar a su marido Por fin encontró un desgraciao que su palabra le dio De matar a su marido en cuanto encuentre ocasión. El diecisiete de enero Gregorio al molino fue Ignorando el desgraciao lo que iba a suceder Cuando Gregorio se fue, la Teresa se dirigió A la casa de sus padres y a Julián, así le habló - Ahora tienes la ocasión de matar a mi marido Que se ha marchado a moler y vendrá ya anochecido.
Tanguino monta en caballo y Filomena en una yegua Y a la salida del pueblo quiso abusar de ella. Estate quieto Tanguino que los demonios te tientan. Me tienten o no me tienten, tengo que lograr tu belleza. Se bajó del caballo y la tiró de la yegua Hizo de ella lo que quiso y en un zarzal la deja. Ábreme la puerta Luna, ábreme la puerta Sol Que te traigo un conejito de los montes de León. Entra maridito, entra, que te tengo rica cena Más dulce estaba la honra de mi hermana Madalena. A la primera cucharada, la mano del niño encuentra. Qué has hecho, Blanquiña, que está tan dulce la cena. La arrastró por los cabellos, sin gota de sangre la deja. Padres, los que tengáis hijas, no las caséis forasteras Que yo tenía dos y me he quedado sin ellas: Una se murió de pena por su hermana Madalena Y la otra de sentimiento y de pena.
PROVERBIO ÁRABE No digas todo lo que sabes, no hagas todo lo que puedes, no creas todo lo que oyes, no gastes todo lo que tienes; Porque: el que dice todo lo que sabe, el que hace todo lo que puede, el que cree todo lo que oye, el que gasta todo lo que tiene; Muchas veces: dice lo que no conviene, hace lo que no debe, juzga lo que no ve, gasta lo que no puede.
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