CONCEPTOS GENERALES SOBRE LAS LIPOPROTEÍNAS

Aunque existen diferentes proteínas específicas para el transporte de ciertos lípidos como es el caso de la transcortina o de la TRP, son las lipoproteínas las microemulsiones responsables de la movilización de la inmensa mayoría de ellos a través del torrente circulatorio.

Su función se hace necesaria debido a la relativa especialización de diferentes tejidos en su manejo metabólico, tanto en lo que respecta a la absorción como a su síntesis o almacenamiento junto con el necesario trasiego de compuestos hidrofóbicos movilizados por un medio acuoso como es el plasma.

La mayoría de las lipoproteínas tienen forma de microesferas en las que clásicamente se han definido dos zonas, el core o corteza formada por compuestos de naturaleza anfipática y un núcleo hidrófobo.

En la corteza se encuentran:

Los fosfolípidos (con su cabeza hidrófila hacia el exterior y sus colas hidrófobas hacia el interior).

Las moléculas de colesterol libre, sin esterificar.

Un tipo de particular de proteínas denominadas apoproteínas o apolipoproteínas (con sus porciones hidrófobas ancladas en el núcleo y mostrando su porción globular hacia el exterior de la micropartícula).

En el ambiente hidrofóbico del núcleo viajan las moléculas hidrófobas como triacilglicéridos y colesterol esterificado.

Toda la estructura se mantiene gracias a las interacciones de naturaleza hidrofóbica que se originan por el hecho de estar viajando todas ellas en un medio acuoso como es el plasma.

Cuando en el curso de su metabolismo, se va vaciando el núcleo hidrofóbico debido a la acción de diferentes enzimas, se crea una tensión en su corteza (por un fenómeno análogo al que se observa cuando se deshincha un balón pintado, en el que se cuartea la pintura ya seca)  que facilita el traspaso de las moléculas (colesterol sin esterificar, fosfolípidos y las lipoproteínas de menor tamaño) hacia otras lipoproteínas vecinas que se encuentren en el torrente circulatorio, si es que presentan una mayor afinidad por las mismas. En el caso de los fosfolípidos y el colesterol sin esterificar, este trasiego se realiza con al colaboración de determinadas proteínas transportadoras específicas.

Las diferentes lipoproteínas se han clasificado conforme a su disposición en un medio de densidad creciente entre 1,210 y 1,006 KBr y tras ser sometidas a ultracentrifugación de 144.000 veces la gravedad durante 24h en:

Quilomicrón (Qm), con densidad inferior a 0,96 g/ml.

VLDL (Very Low Density Lipoprotein, lipoproteínas de muy baja densidad), con densidades en el rango de 0,96-1,006 g/ml.

LDL (Low Density Lipoprotein, lipoproteínas de baja densidad), con densidades en el rango de 1,006-1,063 g/ml.

HDL (High Density Lipoprotein, lipoproteínas de alta densidad), con

densidades en el rango de 1,063-1,21. Estas lipoproteínas suelen dividirse

en dos subtipos: HDL2, con densidades 1,063-1,125, y HDL3, entre 1,125 y 1,210 g/ml.

Además, existen algunas familias minoritarias, que se encuentran en situaciones fisiológicas en muy bajas concentraciones, por lo que normalmente no son detectables, y que pueden adquirir importancia en ciertas condiciones patológicas:

IDL (Intermediate Density Lioprotein, lipoproteínas de densidad intermedia), con densidades en el rango 1,006-1,019 g/ml. Su detección está asociada con aterosclerosis precoz.

Lp(a), con una densidad de 1,055-1,085 g/ml. Es un complejo macromolecular que presenta en su estructura, elementos propios de las lipoproteínas con otros pertenecientes al sistema de la coagulación sanguínea.

Otro sistema de clasificación de las lipoproteínas, ampliamente difundido, se basa en su motilidad electroforética en gel de agarosa a pH de 8,4 sometido a 60 voltios durante 2h y con posterior tinción mediante aceite rojo O, u otros pigmentos de grasas. 

Existe una cierta correspondencia entre las bandas separadas por electroforesis y las familias obtenidas por ultracentrifugación, si bien la separación electroforética es dependiente del tipo de soporte utilizado para la misma. Se las denominan a, b, preb y quilomicrones.

Por todo lo anterior, cabe afirmar que las lipoproteínas conforman un pool de micromicelas que se encuentran en diferentes estados madurativos en un instante dado, y no en compartimentos estancos, responsables del tránsito de los lípidos desde su absorción en el intestino delgado (síntesis exógena ) hasta los órganos de depósito (tejido adiposo, tejido muscular, corteza suprarrenal, etc.) y desde el órgano de síntesis endógena, el hígado, hasta los órganos periféricos donde se utilizarán (músculo cardiaco, músculo esquelético, tejido adiposo, etc.).

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