![]() |
Introducción
Mi intención
es contar de una manera sencilla todo el proceso de puesta al día en el que me
vi implicado con la única intención de poder aportar alguna idea o pauta para
”bricolageros“. En ningún momento quiero sentar cátedra ni quitar “de
comer“ a profesionales del tema.
Va dirigido tanto el que restaura sus máquinas en un profesional como el que se
las hace él mismo pero
sobre aquel otro que nunca se las va a llevar a un profesional e
intenta hacerlas él mismo pero tiene todavía lagunas o cosas no muy claras y
que finalmente se transforma en problemas continuos con su “joya” y en el que me veo reflejado ya hace unos años,
quizás unos 25-26, y no os podéis imaginar lo “canutas” que las pasé.
Por otro
lado, los establecimientos o marcas que menciono es a modo de ejemplo de donde
he recurrido, sin querer decir con esto dónde
se debe surtir uno y sin afirmar que no haya otros, mejores o peores,
simplemente los menciono como parte
de la historia real de esta restauración.
Un poco de Historia
De todos
es conocida la “saga Cota”. Desde la primera serie como tal, la cota 247
modelo 21M 0000 allá por el año 68 (antes la 250 trial, una especie de impala
de trial), hasta las actuales Cotas de Montesa-Honda.
|
figura 1: Cota 247 Trail |
Allá por
el año 75, en una continua mejora de sus máquinas, Montesa saca el nuevo
modelo apodado Ulf-Karlson, haciendo honor al corredor de su época y aplicando
las mejoras adquiridas por la experiencia recogida en competición. Con este
modelo nos encontramos no sólo con un cambio estético sino también con actualizaciones mecánicas y de ciclo, resultando para mi gusto, una moto
preciosa y muy efectiva, bonita hasta en el sonido (música), ese sonido
inolvidable que nos daba a conocer cada modelo de cada casa aunque no lo viésemos,
¡es una Ulf-Karlson! Y con eso lo decía todo, ojo, y yo era bultaquista
empedernido en aquellos tiempos.
Pero dejemos
para los libros su historia, que tenemos la descripción más concreta en
cualquier librería especializada.
La Historia
de éste ejemplar
Todo empezó cuando mi amigo Coque (don José Luis Costales, en el despacho y juzgados), este pasado mes de junio 2001, en un calentón final de algo que venía quemándole desde hace tiempo, me encarga que le busque una moto clásica pero “de verdad” para salir conmigo al monte durante esos períodos de vacaciones que estamos juntos y que yo aprovecho para “ver las cabras”;.... que si una Sherpa como la mía, que si una Mick Andrews Réplica, que si una Cotita pero eso sí, la Urf Karlson… que estén aceptables ¡ah¡ y baratita (¡no sabe nada el tío! y acaba de comenzar).
|
figura 2: La moto sin el depósito |
Mal
momento para buscar una, quedaba una semana para irme de vacaciones. Contacté
con mi amigo y colega Juanjo de Classic
of Road y por casualidad tenía algo que podía servirle (servirme, diría
yo). Total que ahí la conocí, pero con el inconveniente de que había otro
compañero de Motocra antes que yo … y se la llevó.
No quiero extenderme mucho pero no os imagináis el agosto que pasé, apagando la calentura del “Coquín”, si le llego a dejar un poco suelto se me compra cualquier hierro oxidado con dos ruedas y por la cuenta que me tenía,(ya que se la iba a mantener y poner a punto inicialmente yo puesto que aunque él tiene muchas ganas y voluntad está empezando), me interesaba que estuviese bastante aceptable, en caso contrario ¡menudo veranito me esperaba!
La moto
también me encajaba perfectamente, trial y con sillín biplaza (1 ½ personas),
factor que considero muy importante y decisivo para su buena aceptación en el
seno familiar (por la parte femenina, su mujer Aida y sus dos retoños) y el
buen comienzo de un nuevo
aficionado (siempre lo fue , pero no ejerciente).
Total que
la suerte está de nuestra parte y en septiembre me avisa Juanjo que vuelve a
estar en venta porque su nuevo propietario al final compró otra que le
interesaba más. Al fin mi amigo Coque tiene moto. La he tenido como un mes y
medio poniéndola a punto y preparándosela para su futuro disfrute.
El día
que se la llevé a La Vecilla (León), lugar de su futura residencia y
andaduras, no se me olvidará tan fácilmente. Llovía a jarros (para los demás),
llegué con ella en el remolque y salió de casa como una centella, se quedó
inmóvil mirándola, seguía lloviendo (para los demás), le dejé, no le decía
nada, estaba como un niño cuando llega el Día de Reyes con el deseado juguete,
bloqueado y sin ser capaz de abrir el paquete. De repente se da la vuelta y
entra en el coche, saca un trapo, de esos buenos
de limpiar el polvo del salpicadero y
empieza a pasárselo por el deposito, si hubiese sido un perrito supongo que
hubiera empezado a acariciarlo. Después de un rato ...lloviendo (para los demás)
le digo: ¿qué? ¿la bajamos del remolque y la arrancamos?
¿…. Eh?.
De repente rompe a hablar: ¡PERLA! ¡ bonita! ….¡PERLA! .Y ésta es la historia (el comienzo, diría yo) del romance y bautizo. Al final tiene su deseada moto.Proceso de Restauración:
Lo primero que hice fue identificar el modelo exacto por su nº de motor y chasis que han de coincidir en numeración, es un 21 M 24 @@@, luego, librito de consulta en mano y me encuentro con el primer problema. Por la foto, es una 247 trail del año 78-80 21M 25307 en adelante, pero por el Nº de motor y chasis es el modelo anterior el cual no corresponde por la foto, a no ser que exteriormente la hayan cambiado el deposito-sillín, las tapas de cárteres, amortiguadores, etc. También puede que sea un error en la información del libro. Posteriormente la identifiqué por su cilindrada al abrir el motor, es una 247 de 237 cm3 rectificada por lo menos una vez, es decir, el último modelo.
Procedí a conseguir el libro de la moto que también tiene despiece, se encuentra bien en ferias o librerías especializadas, Ralf-Kosidlo por ejemplo, o más sencillo Motocra-Classic of Road o sea Juanjo Blanco. También me hice con algunos manuales de taller y bibliografía al respecto que tenía sobre Montesas de esa época, luego… ¡documentaciones preparadas!
Lo segundo que hice fue andar un poco más en ella, la moto venía aceptable. Esto de estado bueno, muy bueno, recién revisada ..impecable ..etc . es una opinión muy subjetiva, siempre lo ha sido, yo personalmente confieso que soy muy exigente con el estado mecánico, a veces me paso, dicen algunos, …. La moto yo la pondría un 9 en relación producto/precio.
Una vez probada, procedo a hacerme la lista de operaciones por orden de prioridades. Después analizo, ¿cuanta moto me puedo hacer?, es decir, el presupuesto que me puedo gastar, en este caso, telefonazo a mi amigo Coque contándole todo hasta el final y mis recomendaciones de arreglos necesarios. Acordado no gastar más de 40-50 mil. OK en el caso que toca dado el estado aceptable de pintura por un lado y por otro el tratarse de una moto de campo. Soy bastante reacio a pintar y dejarla impecable a no ser que su estado sea desastroso, así se sufre menos cuando te descabalga.