Capítulo 4



Concerniente a las propiedades del fuego del infierno.





Primero, será un enorme fuego.

Segundo, será un fuego tenebroso.

Tercero, será un fuego devorador.

Cuarto, será un fuego irresistible.

Quinto, será un fuego continuo.

Sexto, será un fuego inextinguible.





Primero, el fuego del infierno que quemará a los pecadores será un enorme fuego. Tenemos algunos grandes fuegos, que han quemado muchas casas juntas, como el que en 1666 quemó la mayor parte de Londres. Pero este fuego del infierno será tan gigantesco, como para quemar a todos los pecadores juntos, todos los pecadores estarán en llamas al mismo tiempo.

La enormidad de este fuego es mostrada en Isaías 30, 33 Porque Tofet ya de tiempo está dispuesto y preparado para el rey, profundo y ancho, cuya pira es de fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de azufre, lo enciende. Tofet significa infierno, el lugar donde los condenados serán atormentados, el cual fue hecho por Dios profundo y grande. Las entrañas de la Tierra, o las entrañas del mar no son nada en comparación con las profundidades del infierno; porque estas profundidades tienen un fondo, pero las otras son llamadas el abismo sin fondo, Apocalipsis 20, 1. Es profundo y grande, de enorme capacidad. Debe ser suficiente como para contener a todos los pecadores del viejo mundo, y a todos los pecadores de este mundo que han vivido o vivirán en todas las generaciones hasta el tiempo de la disolución del mundo. El conjunto sería como de fuego y mucha madera. Tanta madera encendida haría un enorme fuego, sin embargo este fuego, no tendrá madera, pero si la tuviese, sería gigantesco, especialmente si fuese encendido por el aliento del Todopoderoso. Como el aliento del Señor encendió el diluvio de fuego y azufre, que cayó desde el cielo sobre Sodoma y Gomorra, así, el aliento del Señor encenderá todas las tempestades de fuego y azufre que reinarán en el infierno.





Segundo, el fuego del infierno será un fuego oscuro. No habrá el más mínimo resplandor de luz en ese lúgubre lugar, lo que le añadirá aún más terror. El infierno es llamado con el nombre de tinieblas exteriores, Mateo 25, 30. Es llamado la más oscura de las tinieblas eternas, Judas 13. No llegará ni un rayo de luz del rostro de Dios, ni el más mínimo alivio de Su aliento. Su ira será vertida allí sin mezcla dentro de la copa de Su indignación, que ellos deberán beber, Apocalipsis 14, 10. No habrá la más ínfima comodidad, nada excepto llanto, y lamentos y crujir de dientes. No existirá la luz del sol, ni de la luna, ni de candela alguna, y el mismo fuego no dará luz, todo serán tinieblas y oscuridad, diablos negros, negros cuerpos, negras almas y ellos podrán, sin luz, percibirse los unos a los otros, como los demonios hacen ahora, entre los cuales la luz no es de uso, y si existiese alguna mortecina luz allí, sería sólo para mostrar dolorosas visiones de los unos a los otros, y horrorosos espectáculos. Es seguro que no habrán luces esperanzadoras. Los condenardos estarán en un lugar y en un estado de oscuridad eterna.





Tercero, el fuego del infierno será un fuego feroz. El fuego de Sodoma, del Etna, sí, el de Londres en el día más feroz del incendio, pero ningún fuego arde tan fieramente como el fuego del infierno. El fuego de la ira y el enojo de Dios arde furiosamente. Ahora no emite sino humo contra los pecadores, luego romperá en llamas. La lengua no puede expresar la ferocidad de la ira de Dios en llamas, cuando más tarde se cierna sobre los impíos.

Salmo 90, 11 ¿Quién conoce el poder de Tu ira, Y Tu indignación según que debes ser temido? El poder de la furia que ninguna criatura puede tener, ni puede conocer. Es infinita. Es ilimitada. No se extiende más allá del cuerpo, pero ¿quién conoce el poder de la ira de Dios? Será infinita e ilimitada, y alcanzará el alma, atormentará terriblemente el alma a través de impresiones inmediatas. De acuerdo con Tu temor así es Tu ira, que está en relación al temor que nosotros deberíamos tener de Ti. La ira del hombre no es proprocional al miedo que podemos tener de él. A menudo tenemos miedo de que los hombres puedan hacer más de lo que ellos son realmente capaces de hacer, pero la ira de Dios es inconmensurable y proporcional al más grande de los temores existentes, sí, excede con mucho a todo lo imaginable. Él puede afligirnos más de lo que nuestros temores son capaces de concebir, y esto es consecuencia del infinito poder de Su ira. Dios hará conocer más tarde el poder de Su ira, como en Romanos 9, 22 ¿y cúan fieramente entonces quemará? El fuego que también atormentará los cuerpos de los condenados será muy fiero. Será tan fiero como para atormentar todos los miembros desde la cabeza hasta los pies, y cada una de las partes, al límite, hasta el mayor extremo, y más allá de la capacidad presente.





Cuarto, el fuego del infierno será un fuego irresistible. Todo el poder del infierno con sus fuerzas combinadas, no será capaz de ejercer la menor resistencia contra el fuego de la ira de Dios.

Nahum 1, 6 ¿Quién permanecerá delante de Su ira? ¿y quién quedará en pie en el ardor de Su enojo? Su ira se derrama como fuego, y por Él se hienden las peñas.

Isaías 27, 4 ¿Quién pondrá contra Mí en batalla espinos y cardos? Yo los hollaré, los quemaré a una. El oro, el bronce, el hierro, incluso las piedras se quiebran, nada puede resistir un fuego consumidor, y tampoco los pecadores podrán resistir el fuego del celo de Dios. Y el fuego real preparado en el infierno para el cuerpo, quemará con tal fiereza que reinará sobre todo y prevalecerá sobre todo. Nadie será capaz de resistir su fuerza. Atravesará una y otra vez por completo todas las partes del cuerpo. Leemos sobre los tres niños que fueron preservados en medio del horno candente cuando las llamas estaban sobre sus ropas, pero nadie será preservado de arder en este otro horno feroz. Verdaderamente, los pecadores no serán quemados y rápidamente consumidos, sino que estarán ardiendo para siempre.





Quinto, el fuego del infierno será un fuego continuo. Otros fuegos algunas veces están encendidos, otras veces apagados, pero este fuego estará siempre encendido, siempre ardiendo sin ninguna pausa, y siempre ardiendo en el mismo grado de intensidad. No habrá suavización de las llamas de la ira de Dios, no declinará el fuego del infierno. Este fuego será siempre igualmente ardiente, y siempre ardiente en el grado más elevado.





Sexto, el fuego del infierno será un fuego inextinguible: Mateo 3, 12 y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. Marcos 9, 44 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Ahora, antes de que se encienda en una llama tan vehemente, el fuego de la ira de Dios puede ser extinguido por la sangre de Jesucristo; el fuego del infierno puede ser prevenido en esta vida. Pero después será demasiado tarde. Ningún sacrificio será aceptado después para apaciguar la ira de Dios, si todas las aguas del mar pudieran ser lanzadas sobre las llamas del fuego infernal, no podrían apagarlas, y, por consiguiente:





Séptimo, el fuego del infierno será un fuego eterno. Mateo 25, 41 Apartaos de Mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Apocalipsis 14, 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Este fuego arderá para siempre, y los condenados serán para siempre atormentados dentro de él. Extremadamente y eternamente son los dos ingredientes más importantes del tormento de los condenados. ¿Quién puede soportar la eternidad de los castigos de los pecadores en el fuego del infierno? Esta eternidad es inconmensurable. Es incomprensible. Todos los rayos del sol pueden ser más fácilmente comprimidos en una pequeña habitación, y todas las aguas del mar contenidas en un pequeño habitáculo, que la eternidad ser concebida por nuestra finita y superficial inteligencia. Nadie puede penetrar la eternidad, y mostrarla mejor que aquéllos que han mostrado cuan infinitamente pequeñas se vuelven todas las medidas y los números, cuando se aplican al tiempo. Uno habla sobre este tema en otro lenguaje: supón que pasen diez mil años, después que pasen cien mil millones de años, después que diez cientos de miles de millones de millones de años pasen, y todavía no has llegado al fin de la eternidad, no, ni a la mitad de la eternidad, sí, estás simplemente en el comienzo de ella. Añade a todos estos el número de todos los pensamientos de los ángeles y de los hombres, y todos los movimientos de todas las criaturas, de todos los granos de arena que pueden llenar diez mil mundos, junta todos los minutos del tiempo, desde el comienzo de la creación del mundo, todos los números de la aritmética que es posible concebir, y todo esto no es más que el comienzo de la eternidad. ¿Cuan larga durará la eternidad? Para siempre. ¿Cuándo acabará la eternidad? Nunca. Tanto tiempo como el Cielo continúe a ser el Cielo y Dios continúe a ser Dios, y los santos sean felices en la alegría de Dios, tanto tiempo también serán los pecadores atormentados en el fuego del infierno. Podemos imaginar la eternidad de este fuego infernal, pero no podemos llegar a comprenderla.







Capítulo 5



Concerniente a las personas que arderán eternamente en las llamas del infierno.





Está escrito sobre los pecadores que el Señor hará llover sobre ellos en el infierno esta horrible tempestad de fuego y azufre. Todos los obradores de la iniquidad, todo el que vive y muere en sus pecados, debe sufrir la venganza del fuego eterno. Éstos son la paja que será lanzada dentro del fuego inextinguible, Mateo 3, 12. Éstos son la cizaña que será atada en manojos para ser quemada, Mateo 13, 30. Éstos son los malditos que serán condenados al fuego eterno, Mateo 25, 41. Leamos unos pocos lugares donde la diafána letra de las Escrituras nos describa a las personas que estarán prisioneras del tormento eterno del fuego infernal.

Mateo 13, 41, 42, Enviará el Hijo del Hombre a Sus ángeles, y recogerán de Su Reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.

Romanos 2, 6-9, el Cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también el gentil.

II Tesalonicenses 1, 7-9, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el Cielo con los ángeles de Su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de Su poder.

Y tomemos otro lugar entre muchos: Apocalipsis 21, 8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. Hablaré más ampliamente de estos condenados cuando ofrezca la aplicación, una vez sea bien conocida la doctrina, y más tarde, mostraré brevemente las razones por las que los pecadores estarán eternametne atormentados en las llamas del infierno, así como su uso, que explicaré con amplitud. El tormento de los pecadores en el infierno es un castigo, y, por consiguiente, tiene una relación con el pecado, y esta culpa provoca que el pecador sea merecedor del castigo.

El pecado es la violación de una Sagrada y Justa ley; y una ofensa a una infinita Majestad, esta Justicia requiere infinita satisfacción, la cual no puede recibirse de otra forma por parte de los pecadores, que por su descenso al castigo del infierno. Sin embargo este castigo, que no es infinito en relación a la calidad, si es infinito en relación a su duración, y por lo tanto, este tormento de los malvados no tendrá fin.







Capítulo 6



Aplicación





Uso para un autoexamen.





Cuando lees el relato de Sodoma y Gomorra en llamas, puedes pensar que esto sucedió mucho tiempo atrás, y considerarlo como algo que no te preocupa. Cuando consideras las virulentas llamas del Etna, puedes pensar que esto sucedió muy lejos, y considerarlo como algo que no te preocupa. Pero cuando consideras el hecho del diluvio de fuego infernal, entonces sí que estás completamente aludido. Aquellos otros fuegos pertenecen al pasado, pero este otro fuego devorador está aún por venir. Aquéllos fueron fuegos por un tiempo, pero éstos otros serán fuegos eternos. La mayor parte de los hijos de los hombres serán arrojados al fuego infernal y comparativamente pocos escaparán. ¡Oh, que gran cantidad de linajes, y naciones, y lenguas serán atormentados para siempre en el infierno! ¡Que enorme número de ésos que se llaman Cristianos, sí, incluso de maestros de los Evangelios! ¡Tú tienes necesidad de considerar esta cuestión, de forma que no seas encontrado entre el número de los condenados!

Pienso que el espanto de estos fuegos eternos, debería conmoverte con toda urgencia y la máxima diligencia para investigar si estás en peligro y lo que deberías hacer para librarte de este enorme riesgo.

La mayoría de los hombres y mujeres que viven hoy sobre la faz de la Tierra están en peligro de ser lanzados en las profundidades de las llamas del infierno. La totalidad del mundo debe ser dividida en dos partes, la mayoría son aquéllos que viven en el estado de su naturaleza, y los otros son los que se encuentran en un estado de gracia. Aquéllos son muchos, la mayoría, y el Apóstol nos dijo expresamente que ésos son los hijos de la ira, Efesios 2, 3. Y si son hijos, más tarde heredarán; los hijos de Dios heredarán el Cielo; los hijos de la ira, que son también llamados los hijos del diablo, son herederos del infierno. Solamente los últimos (es decir los que permanecen en un estado de gracia) se encuentran en un estado de salvación, sólo ellos están libres del justo castigo del infierno, al poner su interés en la satisfacción de Jesucristo. Existen dos caminos, en alguno de los cuales todos los hijos e hijas de los hombres deben hallarse algún día, Mateo 7, 13, 14. Uno es un camino estrecho, el cual tiene una puerta estrecha, y del cual muy pocos serán hallados herederos, y éste es el camino de la santidad, de la autonegación, de la mortificación y de la obediencia al Evangelio. Y sólo éste es el camino de la vida y la salvación, el camino hacia la gloria y el honor y la felicidad eternas, pero tiene pocos pasajeros, y pocos toman este camino. El otro es un camino muy ancho, el que tiene la mayor aglomeración y un enorme tráfico, a pesar de que conduce a la destrucción. Y éste es el camino del pecado. El camino de la indecencia, de la obscenidad, de la blasfemia, del sacrilegio, de la injusticia, de la desobediencia. Éste es el camino del mundo. Este camino tiene al final una puerta muy ancha, y muchos son los que la cruzan. Nuestro Salvador nos explica la razón de porqué el otro camino tiene una puerta muy estrecha: debido a las dificultades que existen para cruzarla; es decir, la necesidad de nacer de nuevo. Pocos consiguen entrar en este estrecho camino, o, si lo consiguen, pierden rápidamente el coraje con las dificultades que encuentran, y de esta forma lo abandonan, tomando el camino más ancho, el más fácil y llevadero camino del pecado, un camino en el que cada nuevo paso los acercará más hacia la muerte y el infierno.

Os suplico a todos vosotros, que leéis este texto, que apliquéis la máxima seriedad en examinaros a vosotros mismos, ¿estáis en un estado de naturaleza, o en un estado de Gracia? ¿Habéis nacido sólo una vez, o habéis vuelto a nacer? ¿Habéis nacido de la carne, o habéis nacido del Espíritu? ¿Habéis nacido a la imagen del antiguo Adán, o habéis imitado la imagen del Adán celestial? ¿Sois partícipes de la naturaleza humana, o sois partícipes de la naturaleza Divina? ¿Tenéis nuevos y puros corazones? ¿Cambiaron? ¿Lleváis nuevas y santas vidas? ¿Están reformadas? Os suplico que examinéis en cual de los dos caminos estáis andando: ¿es el ancho camino del pecado y la maldad, o es el estrecho camino de la fe y la santidad? Éstas son cuestiones de capital importancia que debéis contestar con sinceridad, vuestra eterna felicidad o eterna tristeza, vuestra salvación o condenación depende de ello. Si os encontráis en un estado de gracia, y os halláis en el camino estrecho, seréis hombres y mujeres felices de que alguna vez hayáis nacido, no pereceréis con los malvados, sino que habréis asegurado la vida y la gloria eternas. Pero si os encontráis en un estado de naturaleza, si estáis en el camino ancho, y continuáis en él hasta el fin de vuestras vidas, seréis hombres y mujeres que maldeciréis el hecho de haber nacido, el cielo caerá sobre vuestras cabezas, y el infierno se abrirá bajo vuestros pies, donde seréis inconcebible y eternamente atormentados en las llamas de este fuego inextinguible.

Toma buen cuidado de no equivocarte al juzgar tu estado y tu camino. Muchos posiblemente han caído directamente en el infierno por culpa de un error. Es muy fácil equivocarse. Es difícil no equivocarse; y engañarse a uno mismo es peor que estar equivocado. No es oro todo lo que reluce. No es gracia todo lo que tiene el aspecto de serlo. No son caminos hacia el Cielo todos los que pretenden serlo. Muchos engañan a muchos y se engañan a sí mismos mucho más. Nada confunde más con más eficacia para alcanzar la gracia, que desarraigar algunos conceptos que ya tenías. Si quieres cultivar en ti mismo una falsa fe, y una falsa esperanza, estás muy lejos de salvarte, y muy rápidamente te encadenarás con las más duras cadenas de Satán, el cual, de la forma más imperceptible e inevitable dirigirá tus pasos hacia lo más profundo del infierno. Y piensa, si de pronto te hallases fuera del mundo, cargando con un bello error, pero sin firmes esperanzas del Cielo, te encontrarías inesperadamente ante el Juicio de Dios, y en camino hacia el infierno. Y como esto convertirá la pérdida del cielo aún en más penosa y las penas del infierno aún en más graves; la pérdida de la felicidad, especialmente de tan gran felicidad, para ser llevado al infierno con miseria, especialmente tan gran miseria, y todo lo que significa al cortar tus esperanzas de salvación para siempre. Caer en el infierno y privarte del Cielo a causa de tu autoengaño, esto sí que será realmente una inenarrable vejación. Y déjame decirte que es mejor estar equivocado sobre la alternativa que sobre esto. Es mejor temer cuando estás en estado de gracia, que esperar cuando estás en estado de desgracia. Un temor sin peligro es mejor que un peligro sin temor. Lo primero puede causar que vayas gradualmente derecho al cielo. Lo otro, si ello te causa estar más feliz aquí, también te conducirá feliz, tranquilo y con seguridad al infierno.

No necesito perder tiempo (tampoco deseo que este escrito sea excesivametne voluminoso) en decirte que los idólatras, los adúlteros, los borrachos, los blasfemos, los perseguidores del pueblo de Dios, los ladrones, los asesinos, los estafadores, los mentirosos, los apóstatas, los sacrílegos, y todos los más notables obradores de la iniquidad tendrán su parte en el ardiente lago de fuego y azufre; si alguno de vosotros lanza sus ojos sobre estas líneas y se siente aludido, y con una breve reflexión, su conciencia lo acusa de ser uno de sus herederos, déjame que te coja de la mano un momento y te pregunte: ¿Por qué tan rápido? ¿Qué significa esta prisa? ¿Por qué tanta furia? ¿Qué significa esta frenética persecución del vicio? ¿Sabes a quién sirves y no piensas de quién vas a cobrar tu salario? ¿Sabes lo que hay delante de ti? ¿Ves el fin de una carrera pecaminosa? ¿Conoces lo que es el infierno? ¿Es deseable subsistir soportando este fuego devorador? ¿Piensas escapar sin abandonar este mismo camino? Más tarde seguiremos con el uso de esta doctrina para el despertar de los pecadores.

Pero déjame implorarte que seas más realista, y permite que los maestros de religión, examinen tu estado. Toma nota y no te engañes a ti mismo hasta que ya seas irrecuperable. ¿Has estado bajo las convicciones del pecado? Y esto seguido de una contricción (!) ¿y has rectificado con sincera humillación, la cual te ha hecho ver el pecado como lo más odioso sobre todas las cosas, y a ti mismo como el más vil de entre todas las otras personas ante tus ojos? ¿Tienes convicción en la justicia de Jesucristo y estás ansioso de obrar siguiendo Sus pasos, y esto acompañado con fe, y atrayéndote a ti mismo hacia Cristo, eligiéndolo como el más precioso y necesario Bien para ti, siguiéndolo con energía, renunciando a tu propia justicia, aceptándolo a Él y a Su justicia, resignándote a estar a Su servicio, y siendo Su fiel discípulo? ¿Has recibido el Espíritu que te incita a rezar, a mortificar el pecado, y esforzarte en todas las obligaciones de tu nueva obediencia? Esto es lo que debes saber sobre el cambio de tu estado. Si tu corazón permanece soberbio, si no rompes con el pecado, si permaneces extraño a las obras de la fe, y nunca te acercas sinceramente a Jesucristo, si permaneces sin el Espíritu de Cristo, y bajo el reinante poder de cualquier pecado, si vives en la negligencia de la oración secreta o colectiva, y de la gran salvación que el Señor Jesús ha comprado para ti, si tienes una forma de piedad externa, pero estás sin el poder de la fe, al final serás encontrado como una virgen necia, que no tendrá admisión dentro del coro nupcial. Serás encontrado hipócrita, los cuales tienen reservada su porción en el lago de fuego, y será imposible para ti escapar a la condenación del infierno.

Hebreos 2, 3 ¿Cómo escaparemos si descuidamos una salvación tan grande?






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