EL ABORTO: LICENCIA PARA MATAR NIÑOS INOCENTES E INDEFENSOS



"Antes de formarte en la matriz te conocí para Mí; antes que nacieras te consagré."

(Jeremías 1, 5)



EL ABORTO es sin duda el mayor genocidio de todos los tiempos: 50 millones de niños asesinados cada año en el mundo, un auténtico crimen contra la Humanidad.

La realidad de la vida es objetiva: desde que el óvulo y el espermatozoide se unen existe ya un nuevo ser vivo con todas sus características definidas. La Genética demuestra que en el óvulo fecundado se halla el código entero del futuro hombre, desde el color de los ojos a la forma de los labios; por tanto el secreto de la vida se inició desde la misma fecundación. Todas las células de una persona tienen el mismo código genético, pero en el caso del embrión el ADN es distinto, es el de otra persona que no forma parte del cuerpo de su madre, aunque dependa de ella. Cada embrión es una criatura humana que debe ser tratada y respetada como tal. No podemos ser nosotros los que decidamos, ni en casos de enfermedad ni por otras razones, quien es adecuado para vivir y quien debe ser eliminado.

Si matamos a los niños no nacidos que padecen alguna subnormalidad, a los que son producto de una violación y a los que suponen "una carga excesiva para sus madres", entonces ¿por qué no matamos también a todos los niños ya nacidos que son pobres, a los discapacitados, a los ancianos, a los enfermos, a los negros, a los homosexuales, a los abortistas, a todo el que no sea ario, a los que nos caigan mal, etc.

Esta es la dura mecánica del aborto: si justificamos el crimen, nos estamos poniendo al nivel de lo que pasó en la Alemania nazi con el exterminio de los judíos y otras razas. La vida humana es un valor que está por encima de cualquier otra consideración ideológica.

Y no es sólamente el niño la víctima. Todas las evidencias demuestran que una gran cantidad de mujeres, sino la mayoría, sólo acceden al aborto bajo presión de sus parejas o de un entorno hostil. Es una forma extrema de violencia de género. Para ellas, recordamos las palabras del Papa Juan Pablo II:

«Una reflexión especial quisiera tener para vosotras, mujeres que habéis recurrido al aborto. La Iglesia sabe cuántos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisión, y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática. Probablemente la herida aún no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto.

Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si aún no lo habéis hecho, abríos con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la Reconciliación [la Confesión]. Os daréis cuenta de que nada está perdido y podréis pedir perdón también a vuestro hijo que ahora vive en el Señor.

Ayudadas por el consejo y la cercanía de personas amigas y competentes, podréis estar con vuestro doloroso testimonio entre los defensores más elocuentes del derecho de todos a la vida. Por medio de vuestro compromiso por la vida, coronado eventualmente con el nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atención hacia quien está más necesitado de cercanía, seréis artífices de un nuevo modo de mirar la vida del hombre» (Evangelium Vitae).





GUERRAS Y ABORTO

Alguna gente piensa que sería mejor dedicar más tiempo a acabar con las guerras en lugar de ocuparse tanto del aborto

Es evidente que una guerra no es ninguna noticia agradable, la gente muere, las bombas caen, los inocentes son asesinados tras la pantalla de "daños colaterales", etc. Pero, aúnque terrible, existen tragedias aún mucho mayores. De hecho, la mayoría de las guerras no son más que una pálida sombra del horror en comparación con la masacre que se produce TODOS LOS DIAS en esos mataderos públicos o clandestinos donde se asesina a MILLONES DE NIÑOS. Niños inocentes, totalmente indefensos, que no tienen ninguna culpa de la irresponsabilidad de sus padres. Niños que son salvajemente descuartizados, triturados y arrancados del vientre materno para ser luego incinerados o tirados al cubo de la basura, -(hago un inciso: en Suecia, por ley, los niños abortados tienen derecho a ser enterrados como personas normales, un caso único en el mundo).

Y este genocidio silencioso está sucediendo a la vuelta de la esquina, en esos hospitales tan pulcros y relucientes, que esconden tras la limpieza impoluta de sus quirófanos un salvajismo tan inaudito como indescriptible. Yo personalmente he tenido ocasión de ver niños abortados. Niños, personas humanas perfectamente reconocibles y no "fetos ni embriones, que es la forma de vida más abstracta que se pueda imaginar", como argumentan algunos defensores del abortismo. Niños de cuerpos formados, de cabezas grandes, y expresiones tristes que flotaban sin vida dentro de frascos de formol.

Por exponer algunos datos diré que el corazón de un feto ya palpita a los 18 días. A las 6 semanas ya presenta actividad bioeléctrica (neuronal). A las 9 ya puede sentir dolor. Y a los 6 meses incluso sueña. No tengo palabras para esta masacre.

La guerra es terrible, sin duda, pero el aborto es aún peor, un genocidio tan brutal, espantoso y salvaje que es imposible describirlo con palabras. Ni a un animal se le trataría de esa manera. Y lo peor es que la sociedad permanece ajena ante este genocidio. Nadie se inmuta, e incluso algunas empresas de cosméticos se animan a hacer negocios con ello. Por ejemplo, en Bélgica, algunas compañías pagan a las mujeres para que retrasen todo lo posible sus abortos, de forma que puedan obtener al final grandes y jugosos niños a los que se les extrae el colágeno, y otras substancias hormonales, incluso cuando aún están vivos, con los que llenar esos frasquitos de crema hidratante que las mujeres utilizan para mantener sus rostros relucientes.

Nunca como en este caso sería mejor aplicable la famosa metáfora de Jesús que comparaba a ciertos pecadores con sepulcros blanqueados, muy relucientes por fuera, pero plagados con la podredumbre más repugnante y vomitiva en su interior.

Sepulcros blanqueados son estas abortistas que se embadurnan la cara con potingues procedentes de sus abortos, promocionando indirectamente a las empresas que asesinan niños. Sepulcros blanqueados, pero sólo durante esta corta vida. Al final, cuando todo lo escondido salga a la luz, se abrirán por fin los sepulcros, y la podredumbre que anida en su interior será juzgada, sentenciada y vertida al crematorio donde arden eternamente los perversos.



LA MORAL NATURAL

Recordamos la doctrina de la Iglesia. La ley positiva debe ser reflejo de la ley natural. Si no lo es, es una ley injusta. La ley injusta o inicua, no es ley; no obliga en conciencia, y existe el derecho y el deber de desobedecerla y ejercitar contra ella una resistencia no violenta, aún a costa de perder posiciones profesionales, sociales y/o económicas. El testimonio cristiano puede llegar a exigir el martirio de sangre.

Juan Pablo II en la Encíclica Evagelium vitae (1995) señala que "el aborto y la eutanasia son crímenes que ninguna ley humana puede pretender legitimar" y que "leyes de ese tipo no sólo no crean ninguna obligación de conciencia, sino que por el contrario establecen una grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia". Desde los orígenes de la Iglesia, la predicación apostólica inculcó a los cristianos el deber de obedecer a las autoridades públicas legítimamente constituidas (cfr. Rm 13, 1-7), pero al mismo tiempo enseñó firmemente que "hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hch 5,29).

Todo lo anterior es aplicable a los defensores del aborto, de la guerra, del odio, del homosexualismo, del ateismo (o cualquier otra ideología atea como el comunismo, el nazismo o el liberalismo salvaje).




PROGRESISMO CRIMINAL


El novelista Miguel Delibes escribía en 1986 sobre los principios de este falso "¡¡¡progresismo!!!" que ha traicionado a la defensa de los más débiles y la no violencia:

"Y el caso es que el abortismo ha venido a incluírse en los postulados de la modernidad "progresista". En nuestro tiempo es casi inconcebible un progresista antiabortista. Para éstos, todo aquel que se opone al aborto libre es un retrógrado, posición que, como suele decirse, deja a mucha gente, socialmente avanzada, con el culo al aire. Antaño el progresismo respondía a un esquema muy simple: apoyar al débil, pacifismo y no violencia. Años después el progresista añadió a este credo la defensa de la naturaleza. Pero surgió el problema del aborto y, ante él, el progresismo vaciló. Para el progresista, el débil era el obrero frente al patrono, el niño frente al adulto, el negro frente al blanco. Había que tomar partido por ellos. Para el progresista, eran recusables la guerra, la energía nuclear, la pena de muerte, cualquier forma de violencia. En consecuencia, había que oponerse a la carrera de armamentos, a la bomba atómica y al patíbulo. El ideario progresista estaba claro y resultaba bastante sugestivo seguirlo. La vida era lo primero, lo que procedía era procurar mejorar su calidad para los desheredados e indefensos. Había, pues, tarea por delante. Pero surgió el problema del aborto, el aborto en cadena, libre, y con él la polémica sobre si el feto era o no persona, y, ante él, el progresismo vaciló. El embrión era vida, sí, pero no persona, mientras que la presunta madre lo era ya y con capacidad de decisión. No se pensó que la vida del feto estaba más desprotegida que la del obrero o la del negro, quizá porque el embrión carecía de voz y voto, y políticamente era irrelevante. Entonces se empezó a ceder en unos principios que parecían inmutables: la protección del débil y la no violencia. Contra el embrión, una vida desamparada e inerme, podía atentarse impunemente. Nada importaba su debilidad si su eliminación se efectuaba mediante una violencia indolora, científica y esterilizada. Porque si el progresismo no es defender la vida, la más pequeña y menesterosa, contra la agresión social... ¿que pinto yo aquí? Porque para estos progresistas que aún defienden a los indefensos y rechazan cualquier forma de violencia, esto es, siguen acatando los viejos principios, la náusea se produce igualmente ante una explosión atómica, una cámara de gas o un quirófano esterilizado."





CARTA DE UN BEBE ABORTADO

Hola Mami: Como estás? Yo, muy bien, gracias a Dios hace apenas unos días me concebiste en tu pancita. La verdad no te puedo explicar lo contento que estoy de saber que tú vas a ser mi mami !….

Todo parece indicar que voy hacer el niño más feliz del mundo. Mami, ha pasado ya un mes desde mi concepción y ya empiezo a ver como mi cuerpecito se empieza a formar, no estoy tan bonito como tú, pero ya verás más adelante... Estoy tan feliz…..

Pero hay algo que me tiene preocupado…. Últimamente me he dado cuenta, que hay algo en tu cabecita que no te deja dormir, pero bueno ya se te pasará, no te apures…. Mami, ya pasaron dos meses y medio y la verdad estoy feliz con mis nuevas manitas, "Mira ya me chupo el dedo…"



Mamita, dime que te pasa, porque lloras, porque cuando Papi y tú se ven se gritan tanto?….. Ya no me quieren?, o qué? "Voy hacer lo posible para que me quieran!….." Han pasado ya tres meses, Mami, te noto muy deprimida, no entiendo que pasa, por que fuiste con el doctor? Estas enferma?…. Yo me siento muy bien !…...

Mami, ya es de día, a donde vamos?….

Que pasa Mami, ¿Por qué lloras?… No llores, no va a pasar nada…, Oye Mami no te acuestes,.. es muy temprano, quiero seguir jugando con mis manitas.

Ahí, ahí…… Que hace ese tubito en mi casita? A poco es un juguete nuevo?.. ¡Oigan! Eso duele, porque están succionando mi casa? Mami i i ! ¡Esperen! Esa es mi manita ! Señor, por que me la arranca, no sabe que me duele? Mami i i i, defiendemeeee!…..

Mama…. ayúdame ! ¿Que no ves que todavía estoy muy chiquito y no me puedo defender? Mami, mi piernita, me la están arrancando, por favor diles que ya no sigan, te juro que me voy a portar bien, ya no te voy a patear!….. Como es posible que un ser humano pueda hacer esto?…... Van a ver cuando sea grande y fuerte……..

Mamiiiii….. Ya no puedo más, me voy….. Mami….Mami….. Ayú..da..meeee.…. Ma….mi i i i i ta…….

Te quierooooo no lo olvidesssss!…...

Han pasado ya muchos años, desde aquel día, y yo desde aquí observo como todavía te duele esa decisión que tomaste. Por favor, ya no llores, acuérdate que te quiero mucho y aquí te estoy esperando con muchos abrazos y besos…… "Tu bebé".




ECOGRAFÍAS, FEMINISMO Y FEMINICIDIO


En el año 1994 el gobierno de la India prohibió a los médicos que hiciesen ecografías a las mujeres embarazadas.

¿La razón?

La razón es que las estadísticas estaban registrando un alarmante descenso de los nacimientos de niñas en todo el país.

De forma natural, el número de nacimientos de niños y niñas es del 50%. La naturaleza es sabia, y distribuye los sexos de las personas de forma equitativa. Sin embargo, en algunas regiones del norte de la India, y quizás aún en mayor medida en China, se está produciendo una caída vertiginosa del nacimiento de niñas.

Por medio de las ecografías, los médicos averiguan el sexo de los niños ya antes de nacer, y si es niña, simplemente la abortan.

Aunque el gobierno indio prohibió las ecografías, la matanza continúa. La tecnología para realizar ecografías se ha miniaturizado tanto que ya es portátil, y hay muchos "doctores" ambulantes que se dedican a ir de un pueblo a otro con estos equipos para garantizar a los futuros padres que no tendrán una niña en ningún caso.

Es cierto que estos hechos son una consecuencia de viejos esquemas mentales en los que primaba el rol masculino; pero no deja de ser cierto también, que toda esta masacre es consecuencia de una mentira en el enfoque de las posturas feministas con respecto al aborto.

El Señor Jesucristo nos advertía claramente hace un par de milenios que "La verdad os hará libres" (San Juan 8, 31). O dicho de otra manera, la mentira nos convierte en esclavos. Y en este caso es evidente como la mentira, tergiversada en verdad por algunas mentes perversas, acaba provocando una matanza masiva.

El feminismo abortista es cómplice de este feminicidio masivo. El feminismo-feminicida se basa en un principio simple: la "libertad" de la mujer es más importante que la vida humana. Esto explica que las feministas ignoren la masacre de sus congéneres no nacidas y no denuncien la enorme matanza de mujeres que se está produciendo actualmente, pues consideran que el "derecho" a abortar está por encima de la vida de estas niñas indefensas.

Este principio, puede parecer algo aceptable para una feminista, pero no es aceptable para nadie que tenga un mínimo de sentido común. La vida humana está por encima de cualquier ideario.

El peligro de poner una idea por encima de la vida humana es evidente. Hace unos sesenta años, un tal Adolf Hitler tuvo la idea de crear una raza de superhombres, y no le importó sacrificar a seis millones de "infrahombres" para conseguirlo.

Actualmente, el principio es el mismo, pero el resultado es mucho peor que el obtenido por Hitler. La idea a salvaguardar es la comodidad personal, y la "libertad" de la mujer para fornicar sin preocupaciones ni responsabilidad alguna por sus actos; la consecuencia es el asesinato de millones de inocentes en estas sanguinarias "clínicas" abortistas.

Y, como nunca faltan paradojas, se está produciendo en este mismo momento una gran masacre de mujeres provocada en gran medida por el feminismo mal entendido. En China y la India, millones de niñas son asesinadas antes de nacer por el mero hecho de ser mujeres, y todo ello gracias a la inestimable labor de difusión del aborto a escala mundial de las organizaciones feministas-feminicidas.

Pero no acaba aquí el problema. Una vez rota la secuencia natural de las cosas, las abominaciones parece que se encadenan unas a otras. El filicidio de niñas en el vientre de sus madres trae como consecuencia una carencia de mujeres adultas. Y esto, a su vez, trae más violencia contra las mujeres.

Debido a esta escasez de mujeres, se producen cada vez más raptos de chicas jóvenes para emparejarlas a la fuerza con hombres que de otra manera estarían condenados a una soltería de por vida. El número de violaciones, de prostíbulos y el tráfico de mujeres para su explotación sexual se incrementa exponencialmente por esta escasez artificial de féminas. E incluso aparecen aberraciones singulares, como es el caso de las mujeres compartidas por varios hermanos, o el de los maridos que alquilan a sus esposas por períodos de tiempo más o menos largos.

Por si fuera poco, y contra lo que argumentan muchas feministas-feminicidas que se niegan a aceptar la verdad, el aborto tampoco trae ninguna felicidad a las mujeres. El aborto supone el asesinato del propio hijo, y esto, aúnque no quieran reconocerlo conscientemente, las mujeres lo saben. Y la consecuencia es el llamado síndrome post-aborto. Por poner un ejemplo de lo devastadora que resulta esta dolencia a nivel psicológico baste decir que China, el país más agresivo a la hora de imponer el aborto, tiene una tasa de suicidios entre las mujeres mayor que entre los hombres, un caso único en todo el mundo.

Aquí es necesario recordar las palabras del Mesías: "El que peca se hace esclavo del pecado" (San Juan 8, 34). Y efectivamente, como se puede comprobar por todo lo expuesto anteriormente, el mal engendra el mal, y éste a su vez males mayores.

El pecado de la mentira de las feministas-feminicidas con respecto al aborto da como resultado final el asesinato de millones de niñas no nacidas, y la opresión e infelicidad de infinidad de mujeres adultas.







¿TAN SÓLO UN TROZO DE TEJIDO?

¿Es eso verdaderamente correcto? ¿Es el cuerpo pequeñito, de un bebé desde el punto de vista biológico, "nada más que un trozo de tejido"? ¿Es ése el punto de vista del Dador de la vida? El punto de vista bíblico nos ayuda a evitar el explicar las cosas del modo que nos convenga y a ver claramente cuáles son las verdaderas cuestiones.

La Biblia muestra que desde el punto de vista de Dios la vida humana comienza antes del nacimiento, no después.

Dijo el salmista David: "Me tuviste cubierto en forma protectora en el vientre de mi madre. . . . Mis huesos no estuvieron escondidos de ti cuando fui hecho en secreto . . . Tus ojos vieron hasta mi embrión, y en tu libro todas sus partes estaban escritas, respecto a los días cuando fueron formadas y no había todavía ni una entre ellas."-Sal. 139:13-16.

Es claro que Dios consideraba al embrión de David como una entidad separada. The Encyclopædia Britannica concuerda con esto: "La historia de la vida de un individuo, como una entidad biológica y distinta, comienza con [la fertilización]." De hecho, un embrión humano es tan "distinto" de su madre que las defensas inmunológicas del cuerpo de ella lo rechazarían como extraño si no hubiera algo que interfiriera. Pero células "trofoblásticas" especiales y más tarde la "placenta" protegen al embrión, para mantenerlo como si fuera 'cubierto en forma protectora en el vientre de su madre.'

Cómo ve Dios al feto

Dios pudo decirle a Jeremías: "Antes de formarte en la matriz te conocí para mí; antes que nacieras te consagré." (Jeremias. 1, 5) Note que Dios consideraba a Jeremías como una persona separada mientras todavía estaba en estado prenatal. ¡Él podía "conocerlo" y juzgarlo digno para la obra especial de Dios debido a que un número inconmensurable de rasgos potenciales de Jeremías había sido determinado minutos después de su concepción!

Por lo tanto, no es de extrañar que la ley de Dios a Moisés abarcara específicamente la vida y el cuerpo del niño no nacido en caso de daño accidental ocasionado por hombres al luchar. (Éxo. 21:22-24 )

¿Qué hay del daño deliberado que un médico ocasione a esa vida aún no nacida? Debe considerar seriamente el principio de Éxodo 21 y versículos 23 y 24: "Tienes que dar alma por alma, ojo por ojo, diente por diente."

Levítico 24:19 a 21 dice: "En caso de que un hombre le causare un defecto a su asociado, entonces tal como él haya hecho, así se le debe hacer a él. . . . el que golpee mortalmente a un hombre debe ser muerto."

A medida que un médico remueve pequeños organismos y pone fin a estas vidas pequeñitas, ¿puede él considerarse inmune a esos principios?

¿Piensa usted que un humano pequeñito no es una vida distinta debido a que no ha pasado por la etapa de salir de la matriz normalmente?

Algunos dicen que tal feto no es una vida verdaderamente separada porque no podría sobrevivir sin ayuda después del aborto. Pero ese niño tampoco podría vivir sin la ayuda de otros una vez nacido normalmente. ¿Y diría usted que un astronauta no está vivo debido a que no puede salir de su vehículo sideral sin su traje espacial? Esa no es la verdadera cuestión, ¿no es cierto?

¿No es la verdadera cuestión si puede pasarse por alto la ley de Dios sobre el asesinato por la conveniencia de madres que no desean enfrentarse a la responsabilidad de sus acciones, y médicos que desean experimentar de un modo "fácil"?




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VIA CRUCIS DE LOS INOCENTES ABORTADOS

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