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LITERATURA/Escritores

¿Termina la carrera
del escribidor? Averígüelo, Vargas
Tras un matrimonio en
apariencia apacible, Mario Vargas Llosa pasó de las páginas
especializadas en literatura a las de chismes al comenzar a salir con
una célebre socialité. Es de esperar que, luego de esta etapa,
nos aguarde otra gran obra por parte del escribidor peruano-español
JULIO, 2015. Luego de haber ganado el máximo galardón de la literatura universal, el camino suele ser hacia abajo. La mayoría de los escritores que lo han recibido redujeron la cantidad es sus obras, y no pocas veces también su calidad. No ha parecido ser el caso de Mario Vargas Llosa, ganador del Nobel, si bien su más reciente novela, titulada
El Héroe Discreto, ha sido mucho menos celebrada que La Fiesta del
Chivo, una obra maestra, vale decirlo, de la literatura contemporánea.
Cuando la revista Hola soltó la bomba con la fotografía de Vargas Llosa e Isabel Preysler juntos y en plan más que de amigos, ya era un hecho la separación del escribidor con Patricia Llosa, su prima con la que estivo casado prácticamente medio siglo. Los más cercanos a la familia, sabedores del naufragio, optaron sabiamente por ocultarlo, en primer lugar porque era un asunto exclusivamente de la pareja que solo a ellos correspondía ventilar. Lo que sí resultó extraño para muchos fue que una de las figuras
más importantes de la narrativa española del siglo XX fuera objeto de cobertura por parte de una de las llamadas revistas del corazón.
Y fue así como, de acuerdo a una frase muy común en Estados Unidos, se soltó el infierno. Efectivamente, la hasta hace poco señora de Vargas Llosa aceptó que el matrimonio llevaba, por lo menos, "dos años de estar
emproblemado" y que "la fidelidad no había sido una de las cualidades de Mario todo este tiempo", según un texto publicado por la página española libertaddigital.com.
De hecho, más de uno hizo notar la ausencia de doña Patricia durante las presentaciones teatrales de su esposo en Madrid. Aparentemente ya sabemos la razón: en esas funciones una asidua era la ex de Julio Iglesias y madre, además, del cantante
Enrique Iglesias. Asimismo, en una pasada presentación en la capital española a la que asistieron los dos Vargas Llosa, padre e hijo, en lo mínimo se dirigieron la palabra. La progenie del escribidor ha decidido aliarse del lado de su madre, en especial Álvaro, quien hasta
ahora no ha emitido mayor declaración al respecto aunque sus amigos aseguran que le ha tomado profundo odio a su progenitor.
Con todo ¿esto marca, el ser tema central en las revistas de chismes, el futuro de Vargas Llosa?
Vargas Llosa siempre ha esparcido orgullo acerca de sus conquistas femeninas, según lo acepta en
Pez en el Agua, su biografía, publicada originalmente en el 1995: "Mi debilidad son las mujeres, lo reconozco, pero igualmente he sabido ser esposo apegado", escribió. Bueno, las cosas han cambiado desde entonces.
Como recuento, vale mencionar que la grandeza literaria de Vargas Llosa creció en serio tras su matrimonio con Patricia, a quien llama "mi compañera indispensable" en su biografía. Para muchos ella fue la culpa de que el peruano le pegara una trompada a
Gabriel García Márquez
en los sesenta, pero también quien le ayudó a transcribir, en limpio, los originales de obras como
La Ciudad y los Perros, Conversación en la Catedral y muchos más. También estuvo incondicionalmente a su lado durante la campaña a la presidencia de 1991 de la cual, según Vargas Llosa, "Patricia me advirtió que no me perdonaría si me echaba para atrás como candidato".
Fue Patricia también le que nunca le permitió perder la esperanza de que alguna vez le concederían el Nobel de Literatura y quien, sin duda, le permitió algunas escapadillas pese a que en una entrevista Mario rechazó que volvería a ser juez en un concurso de belleza: "Mejor dejamos ahí ese tema porque, usted sabe, mi esposa es muy brava y no quisiera incomodarla".
Para regocijo de las publicaciones chismosas, el affaire Vargas Llosa-Preysler sigue su curso.
Quizá era el destino final de un matrimonio malavenido. Ojalá esto no detenga una futura publicación de otra gran obra por parte de este gran escritor, al que a partir de hoy se le
endilgará, hacia donde vaya y haga lo que haga, el ser un pizpireto.
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