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A lo mejor se acuerda: Siempre en Domingo con Raúl Velasco

Su programa llegó a tener el rating más alto de la TV, pero ello no le significaba ser un personaje poderoso; ese título le correspondía a su jefe, quien modelaba el formato a su gusto, una mescolanza que dejó sin bilis a los intelectuales y los sociólogos de aquel entonces

MAYO, 2014. La fórmula de Siempre en Domingo, que consistía en presentar una larga lista de cantantes, comediantes y músicos entrelazados con sketches, estaba lejos de ser original pues desde fines de los cincuenta y con el auge de la televisión ya bien encarrilado, las Caravanni italianas, las "Caravanas artísticas" argentinas o los "Music-a-Thon" de la BBC llevaban haciendo lo mismo por varios años. Sin embargo, la emisión mexicana conducida por Raúl Velasco rebasó en duración a todas ellas y terminó, exhausta y desfasada, hasta bien entrados los noventa. 

A los intelectuales y a los sociólogos les dejaba sin hígado hablar de Velasco --se referían a él como "Raul Delasco"-- y lo responsabilizaban, como dijo alguna vez un secretario de Educación, de "destruir por las tardes lo que por las mañanas construían las escuelas". No importaba que fuera domingo. Siempre en Domingo... o casi siempre: excepto cuando había cadenas nacionales del Señor Presidente o juegos de la selección.

Velasco, un guanajuatense, emigró al D.F. desde joven donde trabajó muchos años en la sección de espectáculos del extinto periódico Novedades, propiedad de Rómulo O'Farrill, un asociado de Emilio Azcárraga Vidaurreta. Luego de sus breves segmentos sobre la "farándula" en los noticieros del entonces Telesistema Mexicano, Velasco aceptó irse a trabajar a la competencia, llamada Televisión Independiente de México donde tenía una larga emisión dominguera de variedad. Emilio Azcárraga Milmo logró birlárselo a TIM. El también apodado "Tigre" ya comenzaba a tomar decisiones importantes en la televisora y había optado por darle "entretenimiento al pueblo" para que se olvidara de acontecimientos como el de Tlatelolco. Pan y televisión, pues.

Contra lo que se cree, Siempre en Domingo tardó en despegar en popularidad pues el público de TIM, un poco más recatado y con mayor nivel cultural, contrastaba con el de Telesistema, que encontraba a Velasco como un conductor sumamente aburrido. Azcárraga lo obligó a convertirse en un bufón que lo mismo contaba chistes, se metía a la alberca para entrevistar a sus invitados y, luego, ser perseguido por la India María a lo largo de todo el set, además de la transmisión de "controles remotos" en sitios concurridos del D.F. luego que se acusara a Velasco de estar matando "una tradición mexicana: el paseo familiar dominical por la plaza principal". Entonces sí, el programa despegó y durante muchos años ninguna otra emisión se le acercó en preferencias.

Y aunque México no sostenía relaciones diplomáticas con España, la después convertida en Televisa se las ingeniaba para traer de allá a los artistas que ansiaban entrar al mercado latinoamericano. Porque para entonces era imposible hacerlo sin el "trampolín" que representaba ese programa. Ahí aparecieron por primera vez Julio Iglesias, y Raphael, hasta Miguel Bosé... mencione al que quiera. También hicieron lo mismo los argentinos Palito Ortega y Sandro, para quienes los programas de variedad de su país no eran suficientes para lograr su "proyección", que igualmente llegaba al público hispano de Estados Unidos.

El gobierno federal, arrinconado por las acusaciones de que la "caja idiota" estaba produciendo daños irreparables a los mexicanos, en vez de hacerles más caso y proceder a la "nacionalización" de la TV --un paso que le habría significado pegarse un disparo en el pie-- "sugirió" que a Siempre en Domingo se le agregaran espacios que "resaltaran los valores y las tradiciones de México y de cada estado de la República", según se anunció por primera vez el segmento México Magia y Encuentro, que iniciaba las 2:30 de la tarde del domingo. Es de reconocer que varias de sus primeras emisiones fueron de gran calidad, supervisadas por Miguel Sabido, un hombre inteligente que luego haría lo mismo con varias telenovelas didácticas y el tiempo que en 9 fue un canal cultural. Sin embargo a partir del sexenio de López Portillo, México Magia y Encuentro se convirtió en sesiones de entrevistas insulsas con los gobernadores, plagadas de demagogia (muchos se preguntaban que tenía de "magia" y "encuentro" ver sus caras en la pantalla)... para finales de los 80 había sido eliminado del formato.

Ya después se sabía cuál era la secuencia de la "caravana" de Siempre en Domingo: se empezaba con artistas infantiles seguidos de los baladistas, luego los "tropicales", algún segmento cómico y finalmente, ya como a las 9, se cerraba con los cantantes folkóricos. En ocasiones se acababa el tiempo dle programa y los artistas eran "cortados" a media canción.

Y así como los intelectuales lo detestaban, Raúl Velasco sentía igual desprecio hacia los artistas de rock anglo. Andrew Paxman y Claudia Fernández escriben en una biografía sobre El Tigre Azcárraga, que ya desde que colaboraba en Novedades, Velasco arremetió contra The Doors y estuvo cerca de denunciarlos como embajadores de Lucifer. Siempre en Domingo jamás dio cuenta ni del rompimiento de los Beatles ni del concierto de Avándaro en 1971. Con excepciones tales como Tom Jones o Ray Conniff, los artistas en inglés fueron una rereza en Siempre en Domingo hasta que llegó la moda disco: Gloria Gaynor, Barry White, Patrick Hernández. Celi Bee, Amanda Lear y Village People estuvieron entre los pocos que aparecieron en el programa, aunque siempre con playback. No fue una decisión tomada por el conductor: Televisa tenía tratos comerciales con las disqueras y había que vender el producto. Esta promoción, sin duda, resultó en que la "onda disco" tuviera enorme auge en México, tanto así que luego salió al aire Fiebre del Dos, naturalmente los sábados por la noche.

Y es que Raúl Velasco fue siempre un alfil de Azcárraga. Él era quien autorizaba o negaba quién aparecía y quién no. También éste solía aleccionarlo como ocurrió cuando el conductor realizó un viaje a Japón. En un segmento Velasco fue a un mercado de Tokio y dijo frente a la cámara que una naranja costaba el equivalente a 50 mil pesos, "lo que demuestra que en México no estamos tan mal", concluyó. Por supuesto que no se le ocurrió comparar los sueldos que percibían los trabajadores japoneses, y el hecho que esa transmisión se dio en 1983 cuando el país atravesaba por una profunda crisis inflacionaria, quedaba claro que se trataba de un comentario engañabobos. Hubo otra, como la vez que quiso disminuir los efectos del temblor de 1985 en los días previos al Mundial de futbol y preguntó mientras apuntaba a un mapa: "¿Ven? Nada más fue un pedacito", sí, pero en ese "pedacito", Televisa perdió casi el 30 por ciento de sus activos, incluidas las antenas de transmisión y unos 40 empleados.

Sin embargo durante casi 26 años Velasco y Azcárraga mantuvieron una relación de patrón-empleado que terminó con la muerte del segundo en el 2007. Se sabía que su sucesor Emilio Azcárraga Jean consideraba que los formatos de "caravana" eran obsoletos pues los anunciantes ya no querían promocionarse en ellos. Siempre en Domingo salió del aire poco después y Velasco se dedicó a escribir sobre New Age y medicina alterna. "En esos años me sentía espiritualmente muy vacío", dijo en una de sus últimas entrevistas y agregó "el de la farándula es un mundo superficial y falso".

Raúl Velasco falleció en el 2006 a los 73 años. La historia de la televisión mexicana, quieran o repudien los críticos este hecho, no puede escribirse sin su nombre. Hoy ya no hay más, pero Siempre en Domingo queda como obligatoria referencia.

 

 

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1 Comentarios

raul_mario_macias escribe 08.05.14

Al leer este artículo me puse a recordar un momento de la televisión mexicana muy distinto al actual, y sobre todo me da gusto que ya al final de su vida, Raúl Velasco se dio cuenta de todo el daño que había provocado su programa y reconoció que había estado mal. Claro que el daño producido por Elba Esther Gordillo es mucho peor pero bueno, creo que luego de esas declaraciones finalmente pude respetar a Raíl Velasco, que en paz descanse

 

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