El inicio del año 2007 no puede ser más auspicioso para nuestro
medio hispanoamericano en general, aunque existen algunos obstáculos
muy grandes que, de no subsanarse, agostarán cualquier esfuerzo en
pro de difundir y publicar ciencia ficción, fantasía o terror
“propia”.
Como comenté en el editorial anterior,
hay muestras de gran actividad en lo que a producción se refiere.
Sin salir del ámbito peruano, en febrero acaba de fallar la segunda
versión del Premio que otorga COYLLUR - Asociación Peruana
de Ciencia Ficción, Terror y Fantasía, recaído en el
relato Hemos perdido la iniciativa del autor colombiano Carlos Alberto Gutiérrez,
y como mejor relato de autor peruano, El túnel de Javier Alejandro
Villegas Llerena.
Y para mayor cumplimiento de cualquier expectativa,
la editorial Aula Magna acaba de poner en circulación el segundo número
de la revista impresa “Argonautas”, dirigida por Jorge Luis Obando y Carlos
Enrique Saldívar.
Si además sumamos las ediciones de
las revistas electrónicas “Velero25” y la que tienen ante ustedes,
se puede concluir que en este febrero loco hay abundancia de ciencia ficción
en el Perú.
Y esto, sin considerar la producción
que viene de afuera, apreciable tanto en la Internet, el cine y, en menor
medida, la producción editorial.
Ahora, cabe hacerse una pregunta. Toda esta
producción nacional de ciencia ficción, fantasía y terror,
¿tiene mayor eco en los medios de comunicación, digitales o
escritos? Salvo quizá las siempre agradecidas menciones de Victor
Coral en su blog “Luzdelimbo”, o el espacio brindado por Giancarlo Stagnaro
en la revista virtual “El hablador”, sabemos que la ciencia ficción
nacional no es precisamente noticia de portada. Bueno, para ser honestos,
la cultura en general y la literatura en particular no tienen en nuestro
país la relevancia que tienen en otros. Y la ciencia ficción,
pues ni eso. No quieren juntarse con nosotros. No nos mencionan.
Y ahora caba hacer otra pregunta: ¿es
necesario? ¿necesitamos (los aficionados a la ciencia ficción)
esperar a que nos dediquen un artículo en el diario Tal o la revista
Cual para decir, al fin, que existimos?
Pues respondería: si y no. O mejor
dicho, no y si.
No es necesario que los otros medios nos
dediquen (a los cienciaficcioneros en general, lectores y creadores) atención
alguna para existir y disfrutar nuestra afición. Sabemos de revistas
electrónicas y de autores excelentes que han hecho una labor inconmensurable
desde hace años y que son olímpicamente ignorados en sus propios
países. Y sin embargo, permanecen en la brega, creando, difundiendo
y ganándose el aprecio y el respeto del lector, que al final de cuentas
es lo más importante. ¿Por qué alguien publica una página
web sobre ciencia ficción, terror o fantasía, sin mediar beneficio
económico alguno? Pues por ustedes, lectores. Para que pasen un buen
rato.
Es más, a veces puede resultar contraproducente
la atención brindada por otros medios. Recuerdo a un periodista de
un medio de comunicación bastante conocido que en una ocasión
nos pidió una entrevista a quienes armamos la revista “Velero 25”.
Accedimos, pero luego nos pidió que tuviéramos a mano muñequitos,
afiches o disfraces, en fin, algo para la foto… Lástima, la entrevista
nunca se realizó por que de fotogénicos no tenemos nada, ni
coleccionamos afiches, ni mucho menos, muñequitos. Aunque respetamos
a quienes tengan esa y cualquier otra afición (bueno, casi cualquier
otra).
Pero, de otro lado, sí es necesario
afirmar, de una manera u otra, que existimos y que no somos flor de un día,
que autores de ciencia ficción han existido en el Perú incluso
antes de que se acuñara el término. A grandes saltos, lamentablemente
sin solución de continuidad, la ciencia ficción ha formado
y forma parte del panorama literario nacional. Revelar y fundamentar esta
afirmación, para que no quede en una mera declaración de intenciones,
es una de las tareas que nos hemos propuesto.
¿Y qué sentido tiene proclamar
la existencia de la ciencia ficción nacional? ¿No es suficiente
escribir o publicar, y dejar que la historia asigne a cada cual su lugar?
Pues no, no es suficiente. No quisiera que ninguno de los autores que he
tenido la fortuna de conocer (Adriana Alarco de Zadra, Isaac Robles, Manuel
Antonio Cuba, José Guich, José Adolph, Pedro Félix Novoa,
Yelinna Pullitti, Juan Rivera Saavedra, Enrique Prochazka y los novísimos
autores de la revista Argonautas) sufra la misma suerte de Clemente Palma
y su trascendental novela XYZ, casi sepultada en el olvido por una crítica
mezquina e ignorante que (curiosamente) jamás fue puesta en duda:
bastó que algún crítico diera una opinión negativa
sobre XYZ para que, con la originalidad que nos caracteriza a los peruanos,
fuera repetida prácticamente sin cambiar una coma por todos los demás.
Basta ya de mitos, de silencios, de depender
de otros. Aprovechemos la ola fantástica que se está dando
en nuestro país. Hay bastante para leer y para comentar. Promocionemos
lo nuestro.
Y sin falsa humildad. De eso ya hemos tenido
demasiado.
Daniel Salvo