Hace muchos
años, leí un cuento muy breve de ciencia-ficción publicado
en la página cultural de un diario (nada que ver con los suplementos
culturales actuales). Trataba sobre una perra robot y sus crías robot.
También se publicaba un cuento sobre una pareja que descubre en forma
repentina que el tiempo se ha detenido para ellos. Y recuerdo que al pie
de página aparecía el título del volumen: "Cuentos
sociales de ciencia ficción".
La memoria es una cosa extraña.
Todos estos años, éste recuerdo quedó como arrinconado
en algún lugar de mi mente, al punto que incluso al iniciar la edición
de "Ciencia Ficción Perú" en junio de 2002, no recordaba
la existencia de esta obra. Fue una súbita inspiración ante
la pantalla de la computadora, un recuerdo fugaz del título, que
me hizo digitarlo en un buscador. Y tuve suerte, pues obtuve la información
que buscaba, y la información acerca del autor: Juan Rivera Saavedra,
quien sigue vivito y coleando, al punto que acaba de publicar el libro "Oprimidos y exprimidos", editado por la Universidad Alas Peruanas.
este año del Señor de 2003
Juan Rivera Saavedra es más
conocido como dramaturgo, y tiene algunas piezas teatrales que podrían
considerarse como de ciencia ficción. Es tal vez ésta opción
por la ciencia-ficción, tan a contracorriente de nuestra narrativa
nacional, la que ha silenciado, por decirlo de alguna manera, un trabajo
bastante prolífico en el ámbito de la literatura. Actualmente,
el señor Rivera Saavedra colabora con las actividades de la Casa Museo
José Carlos Mariátegui (Jr. Washington 1946, Lima 1, telfs.
330-6074 y 332-2265) y ejerce la docencia en la Universidad Garcilazo de
la Vega. Tiene también una página personal cuya dirección es http://barrioperu.terra.com.pe/teatroperu/index.htm. Ponemos a disposición del lector el enlace a una entrevista
realizada por Ricardo Gonzales Vigil, en la cual nos ofrece sus opiniones acerca de la literatura,
la ciencia ficción, etc.
Volviendo a la obra que nos
ocupa, está compuesta por treintiún cuentos, de extensión
bastante breve, menor incluso a los escritos por Gaham Wilson, considerado
un maestro del cuento corto en EE.UU. Muchos de estos cuentos tienen un
aire al Ray Brádbury de "Crónicas marcianas" y "El
país de octubre", al punto que hay quienes no los incluirían
dentro del género de ciencia-ficción.
Algo que se aprecia también
es un espíritu deliberadamente crítico hacia lo que podríamos
llamar un capitalismo salvaje, encarnado en los "yanquis". Recordemos que
esta opción fue la bandera de lucha de la izquierda latinoamericana
hasta casi finales de los 1980´s, siendo ahora una postura tenida
por trasnochada y anacrónica. Sin embargo, la invasión a Irak
nos ha demostrado que la expresión "imperialismo yanqui" no es ni
tan trasnochada ni tan anacrónica... y que no pertenece al ámbito
de la ciencia-ficción o la fantasía. En el contexto actual,
algunas de las pesadillas descritas por Rivera Saavedra en su libro, que
en otro tiempo nos hubieran hecho sonreir por su aparente maniqueísmo,
tienen ahora los visos de siniestras profecías, algunas cumplidas
y otras aún por cumplirse. Espero equivocarme.
Por ejemplo, tenemos cuentos
como La causa, El recogedor, La raza detestable, Los explotadores, Aquella
noche, La solución, Robot 3, Los privilegiados, Inocencia y Sospecha;
en los que se evidencia el deseo del autor de denunciar diversas formas
de maldad y estupidez tales como el racismo, la explotación humana,
la doblez moral. Nuevamente, está presente la crítica al imperialismo
estadounidense, aunque cabe precisar que dicha crítica es al gobierno norteamericano y no al pueblo norteamericano ( niños, amas de casa, escritores),
a quien debemos, entre muchas otras cosas positivas, gran parte de las obras
más famosas de la ciencia-ficción. No todos los gringos
son unos hijos de puta.
Existen también cuentos
de índole fantástica, como Punto, Sensación, Imaginación,
El reloj de arena, Otro punto, Morfeo asesino, Lío callejero, Aire,
y Coqueta. El choque de una situación cotidiana o banal con un
desenlace totalmente inesperado es el sello de estos cuentos, además
de la atmósfera atemporal de los mismos.
Caber resaltar la presencia
de cuentos en los que se mezclan la ciencia ficción y un humorismo
muy peruano, fiel reflejo de nuestra idiosincracia. Me refiero a Robot
2, La proeza (¡cuento peruano cien por ciento!), Hospitalidad,
La máquina de tiempo (de un humor mas bien cruel).
Del presente volumen, merece
una mención especial el Prólogo, escrito por Antonio
Gálvez Ronceros, en una novedosa faceta de escritor realista leyendo
ciencia-ficción. Juzguen ustedes.
Daniel Salvo (c) abril 2003