Universo cautivo
Harry Harrison
Universo cautivo
Harry Harrison
(Captive universe, 1969)
Colección Erus Ciencia
Ficción, No. 17
Verón,1974
El principio de esta novela
es magnífico. El protagonista, Chimal, es un azteca (sic) atípico,
un rebelde sin causa que cuestiona prácticamente todos los aspectos
de la cultura del Valle, donde se desenvuelve su existencia. Desde los matrimonios
arreglados hasta el poder de los sacerdotes, pasando por los sacrificios
humanos. Harrison muestra una gran habilidad para describirnos la existencia
más o menos cotidiana de un pueblo “primitivo”, es decir, carente
de tecnología sofisticada. Sin embargo, se las arregla para dejar
sueltos aquí y allá elementos incongruentes con la aparentemente
simple y rutinaria vida de los “aztecas”: hay quienes poseen instrumentos
de hierro, existe un tabú que prohíbe traspasar los límites
del Valle, la presencia de la diosa Coatlícue es real, sin contar
el hecho de que los “aztecas” tengan la piel clara, cabello rubio (bueno,
algunos) y ojos azules…
Chimal, aburrido de este modo
de vida y preocupado por la inminente imposición de un matrimonio
no deseado, decide escapar. Pero solo hay un punto posible de escape: el
río que rodea al Valle, el que está prohibido cruzar. El río
que es custodiado por la diosa Coatlicue, con su cinturón de serpientes
y su doble cabeza, dispuesta a matar a cualquier transgresor…
Pese al peligro, Chimal decide
que es preferible morir en el intento de escapar antes que conformarse con
la monótona existencia que le ofrece su pueblo. Decide cruzar el
río, y en la otra orilla, enfrentarse a Coatlicue…
Pero además de Coatlicue,
existe algo más al otro lado del río: un pueblo cuya existencia
ha sido ignorada ignorada por los aztecas durante siglos, acaso milenios.
Un pueblo que tiene la clave de los misterios relativos al origen de los
aztecas, los dioses, el universo y el mundo en el que habitan. Sin embargo,
es un conocimiento que no ha impedido a estos misteriosos seres caer también
en una existencia monótona y carente de sentido. Con su manifiesta
tecnología superior, son en el fondo tan supersticiosos y limitados
como los aztecas del otro lado del río. Chimal, quien en un principio
se integra alborozado a esta comunidad, que también trata de controlar
su destino, decide rebelarse a sus designios, logrando así cambiar
el destino de su mundo. Chimal se impone sobre todos, y se erige como nuevo
líder.
La novela tiene sus bajas.
El personaje Chimal sufre una transformación por demás inverosímil,
pues pasa de ser un morador de la edad de piedra a un sofisticado manipulador
de hombres y objetos de tecnología superior. No se puede negar que
estamos ante una novela de acción trepidante, digna del mejor space-opera,
pero es justo este aspecto de la personalidad de Chimal lo que resulta poco
creíble. Además de no mostrar mayor afectación ante
la noticia de la muerte de su madre, Chimal se convierte (¡en unos
días!) en un hábil técnico, luchador y astrónomo,
además de psicólogo, sociólogo e historiador. Definitivamente,
Harrison privilegia la idea central de la novela y la acción sobre
la coherencia del personaje central. Este cambia, si, pero de manera inverosímil.
ADVERTENCIA
Si no desea leer más
información capaz de revelar la “sorpresa” del argumento, deténgase
aquí.
Esta novela puede incluirse
dentro de las historias “de nave generacional”. En estas novelas, la trama
es más o menos similar: en épocas remotas, se envia al espacio
una nave inmensa con destino incierto, usualmente otro sistema planetario.
Debido a lo dilatado de la distancia, se proyecta un viaje de siglos, cuando
no milenios, de modo que la nave es capaz de proveer de todo no solo a los
tripulantes originales, sino a las generaciones sucesivas. Con el transcurso
del tiempo, los descendientes de los tripulantes originales olvidan sus
orígenes, y terminan creyendo que el interior de la nave en la que
viven es el universo. Como ejemplos, tenemos las novelas de Gene Wolfe que
se incluyen en el ciclo “El Libro del Sol Nuevo” y la clásica novela
de Brian Aldiss “La nave estelar”.
En el presente caso, Harrison
añade al concepto de “nave generacional” la idea de universos en
cajas chinas, lo que añade un elemento de originalidad apreciable
incluso en nuestros días... En efecto, Chimal vive en un universo
que forma parte de otro, que forma parte de otro, que forma parte de otro…
quien sabe, y el final de está novela no está escrito aún.
A pesar de Chimal.
Daniel Salvo, julio de 2005.
(Se autoriza su reproducción citando esta publicación)
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